lunes, 20 de noviembre de 2017

Harry Potter y la Orden del Fénix: la película


Dirigida por David Yates (que a partir de aquí dirigió el resto de la saga, así como la de Animales Fantásticos). Se estrenó en julio de 2007.

La quinta entrega de la saga cinematográfica, que irónicamente es una de las películas más cortas a pesar de adaptar la novela más larga con diferencia. Esta situación la convierte en una suerte de película como de transición, que por sí sola no funciona tan bien como lo hace junto a su predecesora.

La Orden del Fénix aprovecha el resultado de la película anterior para crear un ambiente serio y taciturno. Voldemort ha vuelto y Harry ha estado presente en los terribles acontecimientos que llevaron a su restauración, que le han afectado profundamente. Él y los demás compañeros de Hogwarts deberán tomar cartas en el asunto para poner su parte en el conflicto inminente, aunque para ello deban ir contra su gobierno.

Daniel Radcliffe encarna a la perfección la sensación de terror y pánico inminente, y tiene poco tiempo para las bromas en esta película. No es el Harry gritón y desagradable del libro, sino que su conflicto es más interno. Eso se agradece. Por tanto, Rupert y Emma dan a sus personajes un rol más de apoyo que de contención respecto a Harry, y les queda bastante bien.

Otros personajes ya establecidos, como el Neville de Matthew Lewis, la McGonagall de Maggie Smith, el Sirius de Gary Oldman y el Lupin de David Thewlis alcanzan cotas excelentes de grandeza en esta película. En particular, Gary Oldman le da a Sirius un cariño y una gran fuerza a todas sus escenas, y querrás que esté ahí siempre (haciendo de su muerte algo aún peor de lo que ya es). Asimismo, Matthew Lewis aprovecha su estirón para vender con gran éxito la evolución de Neville en esta película.

En lo que respecta a personajes nuevos, tenemos a tres excelentes actrices que dan gran vida a sus personajes:

Evanna Lynch interpreta a Luna de manera magistral, es sin duda un gran descubrimiento. Más allá de que se parezca físicamente, todo lo que la rodea es 100% Luna, y roba cada escena en la que se encuentra con su optimismo desenfrenado y sus saltos por los pasillos. Todo lo que pueda decir es poco.

Por el contrario, Imelda Staunton no se parece a la Umbridge de los libros, pero eso no juega en su contra: al contrario, hace que su actuación de señora dulce parezca más realista, y no se corta un ápice en mostrar toda su maldad. Tanto cuando finge educación, como cuando se relame en su maldad, como cuando está en apuros Staunton es una Umbridge perfecta.

Por último, pero no por ello menos importante, Helena Bonham Carter se ha hecho con el personaje de Bellatrix Lestrange y le ha dado un poder impresionante, tanto con su extravagante vestuario (en el que la propia Helena intervino) como con su comportamiento y gestos, que dan a su Bellatrix un aura de poder y de locura que hacen un placer verla en acción, aunque sea contra los héroes.

Otros puntos positivos:

- El Atrio del Ministerio de Magia está increíblemente bien diseñado, con un estilo que aúna belleza y funcionalidad, y que parece realmente estar bajo tierra. Especialmente me gusta el diseño de las chimeneas de entrada. La sala del tribunal también me parece estupenda, mucho mejor que la vista en El cáliz de fuego, que parecía demasiado estrecha y agobiante.

- No he mencionado antes a los actores de Kingsley y Tonks, George Harris y Natalia Tena, porque sus papeles son bastante menores, pero sin duda hacen un buen papel en las escenas que les dan. Los dos son personajes que me encantan, y sus actores los clavan.

- Los thestrals no están nada mal hechos, aunque no se parecen a los que yo visualizaba al leer sobre ellos. Eso sí, la cría de thestral da muy mal rollito.

- El montaje del Ejército de Dumbledore resume de manera perfecta todo el tema de la película, y lo convierte en el centro de todo el argumento casi sin esfuerzo. En el libro no nos hacíamos realmente idea de cómo enseñaba Harry, y aquí es una gozada verle yendo de un lado para otro, dirigiendo a sus compañeros, animándolos y corrigiéndolos. Su línea de que todos los grandes magos y brujas fueron una vez alumnos como ellos es de las mejores que he oído.

-  También me gustó mucho la escena en la que Harry le devuelve a Umbridge su "no debo decir mentiras". Es un tanto tópico, pero no queda mal.

- Aunque el Departamento de Misterios termina reducido a la sala de las profecías y a la del arco, ambas están bastante bien hechas. Debo decir que para las profecías se hicieron 15.000 esferas de cristal auténticas, que se multiplicaron hasta el infinito con efectos especiales.

- La batalla entre Dumbledore y Voldemort es sencillamente espectacular. Me he quejado antes de que ignoren la variedad de conjuros de este universo en favor de haces de luz intercambiables, así que es justo mencionar que ambos personajes hacen gala de una variedad de conjuros muy interesante. Aunque la pelea vaya por derroteros distintos a los del libro, no por ello es menos alucinante.

Puntos negativos:

- Se reduce a casi nada la conversación con los Dursley, que a mi juicio fue un momento importante, sobre todo para Petunia. Además, la guardia llega justo después, así que Harry no tiene motivos para pensar que le ningunean.

- Esto es un poco tontería, pero hacer que la cabina de entrada al Ministerio use dinero de verdad (dinero muggle, además) es totalmente absurdo, pues ningún mago lleva consigo dinero muggle, y así es perfectamente posible que un muggle acabe en el Ministerio por querer llamar por teléfono. En el libro la cabina aparece como estropeada y no usa dinero.

- Llega un punto en el que se pasan con los decretos de Umbridge. No está demasiado fuera de su carácter, pero peligra demasiado en caer en lo ridículo.

- La falta del espejo de doble sentido es perturbadora. En Las reliquias de la muerte lo reinsertaron como si hubiera estado siempre ahí, y quedó fatal. Casi le hacen lo mismo a Kreacher, pero por suerte Rowling intervino.

- La escena del peor recuerdo de Snape está bien hecha, pero se deja el momento fundamental en el que Snape llama a Lily sangre sucia. Es cierto que Harry accede al recuerdo de manera distinta, y por tanto no es necesariamente su peor recuerdo, pero es un momento importante que queda omitido.

- Aunque la escena cumbre de Fred y George está bien enmarcada y es espectacular en tono, diversión y alegría, la pongo aquí por tener lugar durante los TIMO, cuando Fred y George jamás interrumpirían un examen tan importante. Además, me gusta la parte de los TIMO en el libro, y en la película se reduce sólo a esto.

- No hay nada de quidditch, y dado que el quidditch era importante para la evolución de Ron como personaje, eso no es nada bueno. Tampoco nada del tema de los prefectos.

- Harry oye la profecía en su totalidad antes de la emboscada de los mortífagos por alguna razón. Esto es puramente para ganar tiempo, y también le hace un perjuicio a la charla con Dumbledore. En el libro es un momento muy importante para Harry, y en la película no le hacen justicia.

Para resumir, la película de Harry Potter y la Orden del Fénix hace maravillas con el conflicto central entre el Ejército de Dumbledore y el Ministerio encarnado en Umbridge, y refleja con precisión la oscuridad que va consumiendo a nuestros protagonistas. Lamentablemente, la película también peca de olvidarse de elementos menos destacables pero también importantes, que la hacen cojear más de lo que merecería en otro caso.

La semana que viene publicaré una reseña de la exposición de Harry Potter, que visitaré en breve :D, y la siguiente empezaré con El misterio del príncipe, además del texto de Pottermore para diciembre. ¡Nos vemos!

martes, 7 de noviembre de 2017

Capítulo 38: Comienza la segunda guerra

En el último capítulo de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry pasa los últimos días del curso perdido y sin saber qué hacer ni cómo actuar, pero siempre tendrá a sus amigos a su lado para cuando lo descubra.

¿Cómo debería sentirse Harry en estos momentos? El lector, según sus experiencias personales, empatizará con Harry y considerará que sus acciones son lógicas en su situación; otros creerán que debería ser más abierto con sus sentimientos, pues tiene gente a su alrededor que estará a su lado siempre. Yo, tras tantas lecturas, no estoy seguro de qué postura adoptar.

Y la verdad es que Harry tampoco está seguro. Alterna entre querer estar entre amigos a querer estar solo, y entre la desesperación por no poder estar con Sirius nunca más. Es comprensible, pero hace a Harry errático e inestable durante todo el capítulo, por no hablar de que ha perdido toda sombra de contención, y antagoniza a Malfoy y a Snape sin cortarse ni un pelo. Menos mal que es capaz de ser algo amable con Nick y Luna.

Ron y Hermione no hacen mucho. Los dos pasan convalecientes buena parte del capítulo, impidiendo que puedan seguir a Harry en sus paseos de melancolía. Incluso cuando salen de la enfermería, no insisten en el tema, tratando a Harry como siempre. Eso está bien, pero tendrán que hablar antes o después. Por otro lado, Hagrid intenta abordar el tema y Harry lo rechaza de plano, así que supongo que no hay una decisión buena en este asunto.

El día del banquete, Harry se niega a asistir porque cree que Dumbledore hablará de Voldemort y de él (y afrontémoslo, sin duda lo hizo y se llevó un pasmo al ver que Harry no estaba en el comedor), y se queda ordenando su baúl. Esto le lleva a encontrar el regalo que Sirius le dio antes de volver a Hogwarts al terminar las vacaciones de Navidad, el espejo de doble sentido.

Es una cruel ironía descubrir que Harry podría haberse comunicado fácilmente con su padrino cuando le necesitaba en Pascua y, sobre todo, en aquel día fatídico, impidiendo que el plan de Voldemort funcionara. Sin embargo, Harry no se centra en eso. Al leer la nota de Sirius entra en su interior la posibilidad de hablar con Sirius, incluso si está muerto. El espejo no le funciona, así que prueba otra cosa. Eso le lleva a Nick.

Nick casi decapitado nunca ha sido un personaje muy relevante, así que esta escena, en la que reflexiona sobre la muerte y lo que hay después, resulta muy profunda. Los fantasmas, concluye son sólo una forma cobarde de huir de la muerte, pero con el resultado de terminar en un limbo entre la vida y la muerte. Aunque no conoce a Sirius, sabe que nunca haría eso. Él ha seguido adelante, y Harry debe hacer lo mismo.

En ese sentido Luna resulta de mucha ayuda. Luna perdió a su madre cuando era lo bastante mayor como para saber qué pasaba, así que puede conectar con Harry en estos momentos. Su simplicidad y alegría ante lo que aún tiene contagian un poco a Harry, que realmente lo necesitaba. Su escena juntos es de las más fuertes de la saga.

Ahora Harry puede disfrutar de un placentero viaje de vuelta junto a sus amigos, más unidos que nunca, y al llegar a King´s Cross descubre que los miembros de la Orden han acudido a despedirse y a asegurarse de que no lo pase mal con los Dursley.

Pase lo que pase, Harry siempre tendrá a su lado gente a la que le importa y desea su bienestar, y lo sabe.

Así terminamos con Harry Potter y la Orden del Fénix, 10 meses después del primer capítulo. La reseña de esta semana ha venido más tarde por temas personales, y para tener tiempo de hacerlo todo bien la reseña de la película será en dos semanas, el día 20 de noviembre. La semana siguiente será la reseña de la exposición de Harry Potter si todo va bien (os recuerdo que comienza el 18 de noviembre), así que las reseñas de El príncipe mestizo comenzarán el 4 de diciembre. ¡No os perdáis nada!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, no dice que Peeves le había quitado al bastón a la profesora McGonagall para golpear con él a Umbridge, sino que se lo había pedido prestado.
  • Aunque Harry rompe el espejo al lanzarlo contra el baúl, los fragmentos se quedarán allí y Harry cogerá uno para llevarse consigo en Las reliquias de la muerte, y le será de gran ayuda.
  • En la traducción, se omite una línea de Nick después de decirle a Harry que no es el único que llega tarde al banquete, diciendo que es tarde para él en un sentido totalmente distinto al de Harry. Esto es porque late ("tarde" en inglés) también puede significar "fallecido". Probablemente se quitó por la imposibilidad de traducir el juego de palabras. 
  • En la traducción también omiten una frase de Luna cuando habla del velo, diciendo: "En aquella sala con el arco. Es sólo que se ocultaban de la vista. Tú los oíste.".
  • Hay que notar que Tonks y Lupin están uno al lado del otro en la recepción de Harry y los otros.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Sybill Trelawney

En el texto de Pottermore de noviembre, veremos la historia de nuestra adivina favorita, la profesora Trelawney. Veamos qué nos cuenta Rowling sobre este personaje:

"Sybill es la tataranieta de una adivina genuina, Cassandra Trelawney. El don de Cassandra se ha diluido mucho en las generaciones siguientes, aunque Sybill ha heredado más de lo que piensa. Medio creyéndose sus propias mentirijillas sobre su talento (porque es un fraude en al menos un 99%), Sybill ha cultivado un carácter dramático y disfruta impresionando a sus alumnos más crédulos con predicciones de muerte y desastre. Tiene un don para los trucos de los adivinos de fortuna; leyó con precisión el nerviosismo de Neville y su debilidad ante la sugestión en su primera clase, y le dijo que rompería una taza, cosa que terminó sucediendo. En otras ocasiones, los estudiantes crédulos le hacen el trabajo. La profesora Trelawney le dijo a Lavender Brown que algo que temía sucedería el dieciséis de octubre; cuando Lavender recibió ese día la noticia de que su conejo mascota había muerto, lo conectó de inmediato con la predicción. Toda la lógica y el buen sentido de Hermione (Lavender no temía la muerte de su conejo, que era muy joven; el conejo no murió el día dieciséis, sino el día anterior) cayeron en saco roto: Lavender quería creer que su infelicidad estaba profetizada. Por la ley de probabilidad, las rápidas y frecuentes predicciones de la profesora Trelawney a veces aciertan, pero la mayor parte del tiempo está llena de humo y espejos.

A pesar de todo, Sybill experimenta episodios muy raros de genuina clarividencia, que nunca puede recordar una vez finalizados. Se aseguró su puesto en Hogwarts porque reveló en su entrevista con Dumbledore que era poseedora inconsciente de un importante conocimiento. Dumbledore le dio asilo en la escuela, en parte para protegerla, en parte con la esperanza de que a la primera profecía genuina le siguiesen más (tuvo que esperar muchos años para la siguiente).

Consciente de su bajo estatus entre los otros profesores, que en general poseen más talento que ella, Sybill pasa la mayor parte del tiempo lejos de sus colegas, en el despacho en su torre, sofocante y abarrotado de objetos. No es sorprendente, quizás, que desarrollara una dependencia al alcohol.

Las profesoras Trelawney y McGonagall son opuestas polares; una un tanto charlatana, manipuladora y grandiosa, la otra ferozmente inteligente, severa y estirada. Sabía, sin embargo, que cuando la extraña consumada y nada hogwartiana Dolores Umbridge intentara echar a Sybill de la escuela, Minerva McGonagall, que ha criticado a Trelawney en muchas ocasiones, mostraría la verdadera bondad de su carácter y saldría a su defensa. Hay un patetismo en la profesora Trelawney, por irritante que la encontraría en la vida real, y creo que Minerva sintió su sensación subyacente de insuficiencia."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Creé historias detalladas para muchos de los empleados de Hogwarts (como Albus Dumbledore, Minerva McGonagall y Rubeus Hagrid), alguna de las cuales se usó en los libros, y algunas no. Es en cierto modo adecuado que sólo tenga una idea vaga de lo que le sucedió a la profesora de Adivinación antes de acabar en Hogwarts. Imagino que la existencia de Sybill anterior a Hogwarts consistía en vagar por el mundo mágico, intentando sacar partido a su ascendencia para asegurarse un empleo, pero rechazando todo lo que no le ofreciera lo que ella sentía merecedor de su estatus como adivina.

Me encantan los apellidos de Cornwall, y nunca había usado ninguno hasta el tercer libro de la saga, así que de esa forma consiguió su apellido la profesora Trelawney. No quise llamarla nada cómico, o que sugiriera artimañas o trucos, sino algo impresionante y atractivo. Trelawney es un apellido muy antiguo, sugestivo de la dependencia excesiva de Sybill en su ascendencia cuando busca impresionar. Existe una bella canción antigua de Cornwall con ese nombre (La canción de los hombres del Oeste). El nombre de Sybill viene de sibila (Sibyl), que era una mujer clarividente de tiempos antiguos. Mi editor americano quería que la llamara directamente Sibyl, pero yo prefería mi versión, porque aunque mantiene la referencia a las augustas clarividentes de la antigüedad, en realidad no es más que una variante del mundano nombre femenino Sybil. La profesora Trelawney, a mi parecer, no encajaba realmente como una sibila."

lunes, 30 de octubre de 2017

Capítulo 37: La profecía perdida

En el capítulo 37 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Dumbledore y Harry tienen su charla habitual de final de curso, solo que esta vez todo es distinto.

La charla entre Harry y Dumbledore que se produce después del clímax en cada libro ya es algo habitual. Dumbledore explica a Harry y a los lectores las cosas que han quedado sin resolver hasta el momento, y en general cierra la trama del libro. A estas alturas, ya es una tradición de la saga. En este capítulo revisitamos las ocasiones anteriores, desde el punto de vista de Dumbledore.

Por supuesto, Harry no está de humor para recibir una charla. Una vez pasada toda la adrenalina del enfrentamiento contra Bellatrix y Voldemort, no tiene más remedio que pensar, y la culpa le corroe por dentro. Lo peor de todo es que sí tiene algo de culpa en lo que ha sucedido, si bien no la tiene toda, y no debe apalearse por ello. Sin embargo, no es fácil pensar de otra manera.

Dumbledore lo sabe, pues también ha perdido a seres queridos, y su experiencia le permite empatizar con Harry, por más que éste quiera negarlo; para él, no hay nada más doloroso que lo que está sufriendo en aquel momento, y cualquier intento de Dumbledore de entenderle, de sentir lo que él siente, es inútil y falso.

No es que el director no lo sepa; pero al igual que sabía que tenía que sacarle la información a Harry lo antes posible a pesar de su estado, ahora también sabe que Harry necesita oír lo que tiene que contarle, aunque en ese momento él pueda pensar lo contrario. Así pues, espera con paciencia y serenidad a que Harry se disponga a escuchar.

A Dumbledore también le reconcome la culpa: se alejó tanto de Sirius como de Harry en un intento de protegerlos, pero el resultado final ha sido desastroso. Especialmente, su idea de que Snape enseñara oclumancia a Harry fue un desastre total. Consciente de las consecuencias de sus errores, Dumbledore ha decidido contárselo todo a Harry al fin (bueno, todo no. En todo caso, lo que sabe seguro).

Así, vemos los eventos de la saga desde la perspectiva de Dumbledore, mitad benefactor y mitad conspirador. Aunque Dumbledore siempre tuvo en mente el bienestar de Harry, de una forma u otra sabía que el muchacho sería la clave para acabar con Voldemort de manera definitiva, y tomó los pasos necesarios para que eso sucediera.

Así, vemos las anteriores charlas de final de curso desde la perspectiva de Dumbledore: cómo, año tras año, Harry se desenvolvía en circunstancias imprevistas mucho mejor de lo que Dumbledore pudiera haber previsto, y cómo su interés pragmático por Harry se fue tornando en un cariño legítimo, un deseo de proteger a Harry a costa de todo lo demás, como haría un padre. Es decir mucho que Dumbledore le esté confesando esto a Harry, desvelando hasta qué punto le tiene en estima, en un intento casi desesperado de excusarse por no contarle antes el contenido de la profecía.

El contenido no es realmente importante desde el punto de vista del lector, pero para los personajes de la historia es una revelación devastadora: una persona al parecer nacida con el fin de matar a Voldemort interesará inevitablemente al propio Voldemort y a sus enemigos. Voldemort, que sólo se enteró de parte de la profecía, trató de atajar el problema de raíz y al hacerlo cumplió la siguiente parte de la profecía. Por su parte, Dumbledore no dio la profecía por completada con la derrota de Voldemort y tomó las medidas necesarias.

Así, Harry debe unir a la muerte de Sirius la revelación de que está destinado a acabar con Voldemort algún día, siempre que Voldemort no acabe con él primero. Con todo, podemos saber que si hay alguien que puede entender su situación mejor que nadie, es Dumbledore.

Esta semana empieza noviembre. El texto de este mes será sobre la profesora Trelawney, que inició toda la trama con su fatídica profecía. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • El director corpulento de nariz roja que pregunta a Harry si Dumbledore volverá pronto es Dexter Fortescue, el antepasado de Florean Fortescue. Para saber más sobre ambos consultad este texto.
  • En la traducción, Dumbledore dice que Rookwood le contó a Voldemort que las profecías sólo podían ser retiradas por aquellos a los que se refieren, y que él (Voldemort) ya conocía esa información. Sin embargo, eso no tendría sentido, porque entonces no habría intentado mandar a Sturgis y a Bode a cogerla. En el original dice que lo que le cuenta Rookwood a Voldemort ya lo sabían ellos, la Orden del Fénix. 
  • Como sabéis, el espía que captó parte de la profecía no fue otro que Snape, que al contarle a Voldemort lo que pudo escuchar lo inició todo, incluyendo su propio cambio de bando. Asimismo, quien descubrió a Snape y le echó de el local fue el dueño, el hermano de Dumbledore Aberforth.

lunes, 23 de octubre de 2017

Capítulo 36: El único al que temió

En el capítulo 36 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry trata de vengar a Sirius frente a Bellatriz, pero se encuentra con más de lo que puede soportar.

Incredulidad. Negación. Dolor. Furia. Miedo. Rencor. Desesperación. Resignación. Son algunos de los estados de ánimo por los que pasa Harry en este capítulo, y va de uno a otro a gran velocidad. La muerte de Sirius aún no se ha asentado en su mente, y Harry huye de ese dolor de cualquier forma que encuentra.

Las extrañas circunstancias de su muerte llevan a Harry a dudar de lo que dice Lupin; nosotros también podemos dudar, o querer hacerlo, pero hablamos de Lupin. Sirius era el único amigo de la escuela que le quedaba tras la muerte de James y la traición de Peter, y se alegró mucho de reanudar su amistad cuando Sirius le demostró su inocencia. Sabemos por su texto en Pottermore que la muerte de su amigo le causó un gran pesar. Si hay alguien a quien creer cuando dice que Sirius ha muerto, es a Lupin, porque si no tuviera la absoluta certeza lo negaría también por cualquier medio.

Dicho esto, Lupin es capaz de mantener la entereza, porque Harry y los chicos le necesitan. Elimina la maldición echada a Neville y pregunta por el resto, pero Bellatrix derrota a Kingsley y se zafa de Dumbledore, y Harry pierde la cabeza. Aunque no haya aceptado del todo que Sirius no está, tiene claro que Bellatrix es la responsable, y no se va a ir de rositas delante de él. La persigue furioso sin que nadie pueda detenerle.

Bellatrix estaba intentando escapar mientras aún puede, pero al ver que Harry es el único que la sigue se detiene para intentar hacerse de nuevo con la profecía, todo ello mientras se burla de haber matado a Sirius. Conociendo a Bellatrix, no tiene por qué hacerlo de manera táctica para ofuscar a Harry, sino sólo por puro sadismo. Aún así, tiene su efecto.

No hay una magia especial que le permita a Harry superar al enemigo que venció a Sirius; su justa ira tampoco le permite obtener la fuerza suficiente para vengar a su padrino. Bellatrix es superior en poder, habilidad y experiencia y aún con toda su ira Harry se ve obligado a mantenerse oculto sólo para no morir al instante. Cuando Bellatrix exige la profecía, Harry se aferra a ese cabo y se relame en el hecho de que está destruida, que al final Voldemort ha fracasado en su gran plan y Bellatrix se enfrenta a la decisión de ir a su señor con las manos vacías o entregarse a la Orden. Ese sadismo también tiene efecto, pero el propio Voldemort aparece al instante para acabar con esa alegría cruel.

Voldemort está furioso pero calmado: la profecía, el secreto para destruir a Harry Potter, está hecha añicos, y el propio Potter es el responsable, pasando por su supuesta élite para conseguirlo. Aún así, decide no andarse con rodeos como la última vez y tratar de acabar con Harry con un buen Avada kedavra ya que está allí, y Harry ni siquiera es capaz de defenderse. Podría haber funcionado, y habría hecho que todo el plan para conseguir la profecía resultara bastante inútil. Dumbledore aparece justo a tiempo para evitarlo.

Así comienza un duelo titánico entre los líderes de los dos bandos, a los que aún no habíamos visto cara a cara durante la historia. Tras una breve dialéctica que resume las posturas de ambos, los dos desatan conjuros y maldiciones a un nivel muy superior a lo visto hasta ahora, y a un ritmo frenético.

En todo momento Dumbledore mantiene la calma, mientras que Voldemort lo intenta pero es incapaz, y por eso es incapaz de conseguir la ventaja. Tras un intento bien organizado que fracasa debido a la intervención de Fawkes, Voldemort cambia de táctica y posee a Harry, esperando que su rival se vea obligado a acabar con el chico y además sufra por tener que hacerlo. La jugada es maestra, y es lo que Dumbledore intentaba evitar haciendo que Harry estudiara oclumancia.

Por su parte, Harry ha estado pasivo en los últimos momentos y, tras un breve momento de triunfo ante la aparente huida de Voldemort, cae en un fuerte dolor y sufrimiento, con la perspectiva de morir a manos de Dumbledore. Pero no tiene miedo, sino resignación. El dolor es tal que Harry prefiere morir, y eso le lleva a pensar de nuevo en Sirius, en estar con él, aunque sea en la muerte.

Es amor, y aunque no sea el tipo de amor que se desearía tener, es igual de efectivo contra la posesión de Voldemort, que siente él mismo el dolor que estaba infligiendo a Harry, y esta vez sí se ve obligado a huir (hay que destacar que se toma la molestia de llevarse a Bellatrix, y el ministro y los aurores le descubren cuando lo hace. Voldemort debía saber que corría ese riesgo, así que es un momento interesante).

Cuando Harry despierta, todo ha terminado: Voldemort ha huido y el Ministerio ha acudido al fin, a tiempo para ver a Voldemort ellos mismos. Ya no pueden negar la evidencia, así que Dumbledore interpone sus condiciones y envía a Harry a Hogwarts para que descanse mientras él y Fudge discuten brevemente la nueva situación.

Lo que llevábamos todo el libro deseando, que el Ministerio reconociera el retorno de Voldemort, al fin ha sucedido. Pero hemos perdido demasiado para llegar hasta aquí.

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Harry le enseña la mano a Bellatrix para demostrar que no tiene la profecía, el rayo que le envía ésta es rojo en la traducción (señal de un encantamiento desmaius), pero verde en el original (señal de un avada kedavra).

lunes, 16 de octubre de 2017

Capítulo 35: Detrás del velo

En el capítulo 35 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y sus amigos terminan atrapados entre un montón de mortífagos, y la batalla por la supervivencia tendrá un alto coste.

Este es un capítulo triste. Saber lo que va a pasar al final añade una gran tensión a los eventos que se suceden en el capítulo, pues el lector que repite tiene el conocimiento de que esta va a ser la última intervención de Sirius.

Y es un capítulo movido: ahora que los mortífagos se han revelado, Harry es consciente de que todo era una trampa de Voldemort para conseguir la profecía, aunque no sepa qué es realmente. No hay tiempo para lamentos; Harry valora la situación y busca la forma de sacar a sus amigos de allí como sea.

No tarda en concluir que los mortífagos quieren la profecía, y los matarán a todos cuando la consigan; entre tanto, no tienen más remedio que contenerse para no romper la frágil esfera. Harry les hace hablar mientras busca un plan para aprovechar esa ventaja. Hay que decir que, aun tras averiguar que la profecía es la clave de por qué Voldemort fue a por él de bebé, lo deja pasar por el momento para seguir con su estrategia. Eso es muy loable.

Por su parte, Lucius está tratando de dirigir a los mortífagos en una misión que necesita sutileza, algo para lo que no están muy capacitados. Al contrario que sus colegas, especialmente Bellatrix, Lucius es conciliador y busca medios para hacerlo todo fácil. Casi llegas a creerte que les dejarán irse si Harry les entrega la profecía. Casi.

En el momento en el que sus enemigos están distraídos, todos destruyen las estanterías que les rodean, y salen corriendo como alma que lleva el diablo, mientras que los mortífagos se van recuperando de la confusión y les persiguen. Harry termina con Hermione y Neville, y se enteran de que los mortífagos se están dividiendo en parejas para registrar el departamento.

Así comienza un juego del gato y el ratón entre el Ejército de Dumbledore y los mortífagos. Los jóvenes hacen un buen trabajo dadas las circunstancias, pero sus enemigos son superiores en número y experiencia, y van cayendo uno tras otro, empezando con Hermione, quien se supone que es la más hábil del sexteto.

La maldición que le echa Dolohov, así como los efectos de la campana del tiempo en el mortífago corpulento, añaden horror a toda la persecución. Cuando consiguen encontrarse con el resto, Ginny tiene un tobillo roto y no puede moverse, y Ron ha sido afectado por algo y es más un estorbo que una ayuda, sobre todo cuando toca al cerebro. Con su nariz rota Neville no puede hacer mucho, y Luna cae inconsciente rápido, dejando a Harry como el único que puede luchar.

Harry huye desesperado, esperando ayudar a sus amigos alejando a los mortífagos de ellos, pero Neville no está dispuesto a dejarle solo. Lamentablemente, no puede hacer nada y es torturado por la misma persona que torturó a sus padres. Neville muestra una gran entereza, pero al final Harry tiene que entregar la profecía para salvar a su amigo. Es el momento de la caballería.

Gracias a Snape, la Orden del Fénix llega a tiempo para tomar el relevo, y todo parece estar resuelto. Harry y Neville tratan de ponerse a salvo en medio de una batalla entre magos adultos, pero los mortífagos no van a permitirlo, y acaban interviniendo en alguna pelea. Los mortífagos siguen teniendo la ventaja numérica, y la Orden pronto se ve en problemas. Es la hora de Dumbledore.

La aparición de Dumbledore parece que lo resuelve todo: los mortífagos no pueden hacer nada contra él, y aunque la profecía fue destruida entre el revuelo, lo importante es que Voldemort no podrá hacerse con ella. Sin embargo, Sirius y Bellatrix siguen peleando.

Sirius ha conseguido una ocasión para salir y pelear, y además es para defender a Harry. No le va a pasar el relevo a Dumbledore así por las buenas, y Bellatrix es una rival que tiene más de personal para él que el resto. Lamentablemente, su actitud no le hace bien, y una maldición de Bellatrix le hace atravesar el terrible y misterioso velo.

Las circunstancias son lo bastante extrañas como para compartir la seguridad de Harry de que Sirius sigue aquí, y en cualquier momento reaparecerá, sonriente y listo para otra ronda, o magullado pero dispuesto a continuar luchando por Harry. Pero no es así. Sirius se ha ido, y ya no volverá.

Harry se ha quedado solo una vez más.

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro fermaportus viene del francés fermer (cerrar) y del latín portus (puerta). En el original este conjuro es Colloportus (collo significa "atar" o "sellar" en latín).
  • Tal como supone Harry, los relojes de arena que destruye Neville eran giratiempos, todos los del Ministerio, eliminando convenientemente la posibilidad de usarlos de nuevo en el futuro. En el texto de Pottermore sobre los giratiempos Rowling explica sus motivos para crear esta situación.
  • Cuando Dolohov le rompe la nariz a Neville, éste empieza a hablar con voz nasal, y no se le entiende bien, además de que no puede pronunciar bien los conjuros, con lo que no le funcionan. En la traducción esto no se ve y Neville sigue hablando normal, dejando sin explicación el porqué no puede usar conjuros (en su día yo pensaba que era porque estaba usando la varita de Hermione).

lunes, 9 de octubre de 2017

Capítulo 34: El Departamento de Misterios

En el capítulo 34 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y los demás viajan al Ministerio de Magia con la esperanza de rescatar a Sirius, pero no se encuentran con lo que esperaban.

Tras librarse de todos los impedimentos, Harry al fin puede viajar al rescate de Sirius como pensaba hacer desde un principio. No está claro cuánto tiempo ha pasado desde el examen de Historia de la Magia, pero han sido varios capítulos y han pasado muchas cosas; casi parece una eternidad. Harry se aferra a la idea de que su cicatriz no le ha dolido tanto como otras veces, así que Voldemort no está ni muy contento ni muy furioso. Sin duda está dependiendo demasiado de su cicatriz, y Voldemort se está aprovechando de ello. Seguro que está tan tranquilo en su base esperando resultados.

Por su parte, los mortífagos se han puesto en marcha y han eliminado cualquier obstáculo que los chicos pudieran haberse encontrado en su camino a la sala de las profecías, principalmente los encargados de la seguridad. La verdad, me sorprende que el Ministerio tenga tan poca seguridad. Vale que los mortífagos son bastantes y buenos magos, y que a esa hora hay pocos empleados, pero es que Harry y los otros usan la cabina de la entrada de visitantes como si tal cosa cuando en principio el edificio está cerrado. Es todo muy raro.

Los chicos se mosquean al ver que no hay seguridad, pero siguen adelante, y al entrar en el Departamento de Misterios todo se vuelve de lo más extraño. Para empezar, están siguiendo las direcciones de alguien que ha estado allí en sueños; es cierto que son más visiones que sueños, pero cada vez que Harry habla de lo que hacía en sus sueños suena más ridículo. En ocasiones parece más emocionado por estar en el lugar que visita en sus sueños que otra cosa.

Además, el Departamento de Misterios parece menos un laboratorio de investigaciones secretas y más una casa del terror, con paredes que se mueven, cerebros en una pecera y un arco misterioso que emite los susurros de los muertos o algo por el estilo (a día de hoy sigo sin tener claro qué se supone que es). Aunque se supone que tienen mucha prisa, el grupo termina entreteniéndose con todo lo que ven, como si estuvieran de excursión. Harry no podría estar más hasta las narices, e incluso él se distrae a veces.

Cuando al fin llegan a la sala de las profecías, todo se vuelve más serio, para caer a plomo en el momento en que llegan a la zona final, en la que no hay absolutamente nada, ni siquiera señales de que alguien haya estado allí antes.

Es difícil imaginar lo que pasa por la cabeza de Harry en ese momento, aún más en la de los demás; Harry se da cuenta rápido de que Hermione tenía razón, su visión no era real, pero después de todo lo que han pasado para llegar hasta allí no quiere reconocerlo, y se aferra a lo primero que le permita darle sentido a todo, la profecía que incluye su nombre, y que Ron desafortunadamente nota y hace ver a los demás. Con la profecía en manos de Harry, los mortífagos se dejan ver.

No vamos a meternos con Harry por coger la profecía; si no lo hubiera hecho los mortífagos habrían intentado obligarle a cogerla bajo amenaza de matar a sus amigos. Al menos ahora pueden apiñarse para cubrirse y plantear una estrategia contra el ataque inesperado.

Observaciones y curiosidades:
  • Lo que le dice Harry a Ron cuando este se queja de no poder ver a los thestrals difiere en el original y la traducción: en la traducción, le dice que de ser él no se quejaría de poder verlos, posiblemente porque eso supone haber visto morir a alguien; en el original le dice que mejor que rece por que siga siendo invisible para él, insinuando que pronto podría ver morir a alguien.
  • El conjuro flagrate viene del latín flagro, que significa "brillante" o "destacable" (de esa palabra viene el término español "flagrante").
  • La sala cerrada que funde la navaja de Sirius es al parecer la sala en la que se estudia el poder mágico antiguo, que Dumbledore asemeja al poder del amor.
  • En la etiqueta de la profecía, S.P.T. es Sybill Patricia Trelawney, quien pronunció la profecía; A.P.W.B.D. es Albus Percival Wilfric Brian Dumbledore, quien la escuchó según se pronunciaba; el Señor Tenebroso es Voldemort, por supuesto, pero le llaman así porque es el término que usa Trelawney en la profecía; finalmente, la interrogación junto al nombre de Harry significa que se cree que se refiere a él, pero no está claro del todo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Florean Fortescue

El texto de este mes de Pottermore trata sobre el heladero del callejón Diagon, que desapareció misteriosamente durante El misterio del príncipe y del que no volvimos a saber nada. ¿Qué planes tenía Rowling para él? Ahora lo sabremos:

"Florean Fortescue, propietario de una heladería en el callejón Diagon, es el centro de un plan fantasma (una narrativa que nunca llegó a la versión final de los libros). Harry le conoce en El prisionero de Azkaban, en el que descubre que Florean sabe mucho sobre magos medievales. Después, Harry descubre que uno de los antiguos directores de Hogwarts se llamaba Dexter Fortescue*1*."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Florean es un descendiente de Dexter, y originalmente planeé que él fuera el conductor para pistas que necesitaba pasarle a Harry durante su búsqueda de las Reliquias, por eso establecí una familiaridad desde bien temprano. En esta fase, me imaginaba que Florean, con su afinidad para la historia, podría tener alguna información sobre temas tan diversos como la varita de sáuco o la diadema de Ravenclaw, mediante información pasada por la familia Fortescue desde su augusto ancestro. Según me iba acercando al punto en que tal información sería necesaria, hice que Florean fuera secuestrado, con la intención de que Harry y sus amigos le encontraran o rescataran.

El problema fue que cuando me puse a escribir las partes clave de Las Reliquias de la Muerte decidí que Phineas Nigellus Black era un medio mucho más satisfactorio para dar pistas*2*. La información de Florean sobre la diadema también parecía redundante, ya que podía darle al lector todo lo que necesitara saber al respecto mediante la conversación con la Dama Gris. Al final, parecía que había hecho que le secuestraran y asesinaran sin motivo. No es el primer mago al que Voldemort asesinó por saber demasiado (o demasiado poco), pero es el único por el que me siento culpable, porque fue todo culpa mía."

*1* Dexter Fortescue es el director del retrato que increpa a Phineas Nugellus por negarse a ayudar a Dumbledore en la noche del ataque a Arthur, así como quien se queja al ministro por hacer tratos con criminales como Willy Widdershins, en la noche de la huida de Dumbledore. En esta segunda ocasión Dumbledore se refiere a él por su apellido.

*2* Si recordáis, Hermione coge el retrato de Phineas de Grimmauld Place en un principio para evitar que Snape les espíe, y después lo usan para recibir información sobre Hogwarts (y de hecho Snape lo estaba usando para saber de ellos, aunque con buenas intenciones).


lunes, 2 de octubre de 2017

Capítulo 33: Pelea y huida

En el capítulo 33 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y Hermione tratan de deshacerse de Umbridge, para así poder ir al rescate de Sirius.

Ya he comentado varias veces que el fuerte de Hermione es la lógica: es muy buena pensando en frío o elaborando una estrategia de antemano, pero a la hora de actuar de repente le cuesta encontrar una solución viable. Además, piensa demasiado en lo que sería lógico y no cuenta con los sentimientos de los involucrados tanto como debería, incluso si es capaz de reconocerlos (y sabemos que es así).

Cuando Harry le contó su visión Hermione tuvo la suficiente perspectiva para percibir la posibilidad de una trampa, y si hubieran tenido un poco de suerte (que McGonagall estuviera disponible, por ejemplo), todo habría salido bien. Por contra, su solución a tener a Umbridge en la chepa es llevarla con los centauros del bosque y esperar al inevitable desastre, confiando en su anterior declaración de que no les harán daño por ser jóvenes.

En sí, no es una mala idea: enfrentar a Umbridge con un grupo de aquellos a los que tanto odia y teme y que también son hostiles hacia los que no son como ellos es simplemente poético, y observar cómo sus amenazas caen en saco roto y no hacen más que enfadar cada vez más a los centauros es muy satisfactorio. Adiós, Umbridge. No te echaremos de menos, y ojalá no tuviéramos que verte más. Sabemos que no será así.

Con lo que Hermione no contaba es con que los centauros estuvieran tan enfadados que se propongan atacarles a ellos también a pesar de su juventud, presentando excusas como que ya son casi adultos y que se han beneficiado de las enseñanzas de Firenze. Cuando Hermione reconoce que quería utilizarlos para librarse de Umbridge (reconozcámoslo, es así), lógicamente los centauros no se lo toman nada bien. ¡Grawp al rescate!

No hace tanto que Hagrid escapó del castillo, así que tiene que haber estado haciendo visitas diarias a su hermanastro para que le eche de menos tan pronto. El pobre da mucha pena, más todavía cuando Harry y Hermione se largan aprovechando la pelea entre el gigante y los centauros. No creo que le vayan a hacer tanto daño, pero sin duda saldrá herido, y estará solo. No mola, chicos. Si no llega a ser por la (supuesta) urgencia de la situación no les perdonaría.

Una vez solos, se reúnen rápidamente con Ron y los demás, que se han deshecho de la Brigada Inquisitorial y les han encontrado supongo que siguiendo el rastro del jaleo. Ahora que al parecer Harry ha confirmado que Sirius no está en el cuartel, está deseando irse al Ministerio, pero no tiene forma de ir hasta allí. La solución les llega en forma de los thestrals, que se han acercado ante el olor de la sangre.

Ginny, Luna y Neville están dispuestos a ir con ellos y poner en buen uso lo que han aprendido en el ED, incluso si los dos últimos no saben realmente de qué va la cosa; sus amigos necesitan ayuda y eso es todo. Por contra, Harry no quiere ponerlos en peligro, otra de sus manías; si no fuera porque sabe que es inútil, incluso intentaría que Ron y Hermione se quedaran también e ir él solo. Por supuesto, también es inútil con Ginny y los otros, que rebaten con facilidad las débiles escusas que se le ocurren a Harry. Al final, el grupo de seis se pone en marcha hacia Londres, a enfrentarse a lo que sea.

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro incarcero viene de latín incarcerus, que significa "atrapar" o "encarcelar". En el original inglés ese conjuro se dice incarcerous.
  • Harry piensa que de haber tenido que escoger a miembros del ED, no hubieran sido Neville, Giny o Luna; es curioso intentar averiguar quiénes serían, si es que realmente hubiera pensado en alguien.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Harry Potter: La exposición




Ya os dije hace un tiempo que por el 20 aniversario de la saga Harry Potter se crearía una exposición temporal para la British Library. Pues bien, la exposición llegará a Madrid en el mes de noviembre, para todos los fans españoles.

Como veis en la imagen, la exposición comenzará el 18 de noviembre y durará diez semanas, así que terminará el 28 de enero; tiempo suficiente para que todos podamos ir en el momento que nos sea más propicio. Se instalará en el pabellón 1 de IFEMA, la Feria de Madrid (la estación de metro más cercana es Feria de Madrid, en la línea 8).

Se trata de una exposición itinerante, es decir, que podremos desplazarnos a nuestras anchas por el amplio espacio de la exposición, de más de un kilómetro cuadrado (respetando siempre la marcha de nuestro grupo, por supuesto), y estará compuesto de toda clase de objetos y artefactos que hemos visto en las adaptaciones de la saga, así como vestuario, atrezo y animatrónicos, todo ello en recreaciones de espacios conocidos de la saga. Habrá disponibles audioguías en diversos idiomas.

Además, los visitantes podremos interactuar con la exposición de diversas maneras, como lanzando quaffles, sacando mandrágoras de macetas y sentándonos en el sillón de Hagrid. Se pueden tomar fotos sin flash, aunque no grabar vídeos.

Para más información, especialmente la relativa a precios y descuentos, consultad este enlace. También podéis comprar desde allí las entradas ya mismo. Desde luego, yo haré lo posible por asistir, y si voy haré un post especial con mis impresiones.

Esta semana termina octubre, así que además de la reseña de rigor publicaré durante la semana que viene una nueva traducción de Pottermore. Este mes será sobre Florean Fortescue.

Asimismo, os recuerdo El concierto de La Cámara Secretal, para el que ya va faltando menos. También realizaré un post especial tras mi asistencia, eso sí, sin fotos, pues no estará permitido hacerlas durante el concierto (publicaré alguna de antes y después). ¡Nos vemos!


lunes, 25 de septiembre de 2017

Capítulo 32: Por la chimenea

En el capítulo 31 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry se desespera por conseguir ayuda para rescatar a Sirius, pero todo parece interponerse en su camino.

Este capítulo es de los más tensos del libro: tras tener Harry su visión y librarse del examen, corre a avisar a la profesora McGonagall, como hizo cuando vio el ataque a Arthur; sin embargo, resulta que la han trasladado a San Mungo, y así parece que contactar con la Orden no va a ser posible. De Snape ni se acuerda. Cualquier sensación de tranquilidad que se pudiera sentir en el ataque de la serpiente se ha esfumado.

Agotadas sus posibilidades de recurrir a los adultos (y teniendo en cuenta cómo ha estado Harry en este libro, es decir mucho que sea su primera opción), Harry decide ir él mismo al Departamento de Misterios, y se reúne con Ron y Hermione para explicarles la situación.

Me gusta que sean críticos con la situación: aunque si es cierto el tiempo apremia, los tres saben que las probabilidades de que Voldemort capturara a Sirius y le llevara al Departamento de Misterios en plena tarde son básicamente nulas, así como la sugerencia de que Sirius sea la clave para conseguir el arma. En parte, Harry sabe esto, pero confía ciegamente en sus visiones y ama demasiado a Sirius como para pensar que se trata de una trampa e ignorarla sin más.

Voldemort sabe esto, y le ha puesto un cebo goloso para que no pueda resistirse. Ron y Hermione también lo saben, y tratan de disuadirle, pero no hay manera. Al final, Hermione consigue convencerle de comprobar si Sirius está en el cuartel antes de intentar nada, mediante la chimenea de Umbridge, contando con la ayuda de Ginny y Luna, que no se entera de nada pero siempre está dispuesta a ayudar. :)

No va a ser fácil, claro: no tienen tiempo de formular un plan detallado y después de la última incursión Umbridge ha aumentado las medidas de seguridad. Así, está claro que Umbridge no se va a creer lo que le cuente Ron sabiendo que es amigo de Harry, sobre todo si su mentira se descubre sola, y el sistema de alarma silenciosa del despacho es la guinda del pastel.

Harry consigue contactar con Grimmauld Place antes de que llegue Umbridge, pero Voldemort lo tenía previsto e hizo que Kreacher distrajera a Sirius para que pareciera que no estaba en casa. Así, Kreacher hirió a Buckbeak y Sirius estaba en su habitación cuando Harry apareció, y Harry estaba demasiado alterado para advertir lo sospechoso que resultaba todo (lo comento en las curiosidades).

De vuelta en Hogwarts, Harry descubre que Umbridge ha pasado ya a modo supervillano, reteniéndolos a todos (incluyendo a Neville, que salió en defensa de Ginny) e incluso teniéndolos amordazados para evitar que nadie se entere.

Entusiasmada (y un tanto enloquecida) de haber pillado a Harry comunicándose de manera ilegal, se empeña en sacárselo de una forma o de otra, pero Harry se mantiene firme, lógicamente. Umbridge recurre a Snape, y eso hace que Harry se acuerde de que existe y pertenece a la Orden y todo eso. La verdad, no me extraña que Harry no pensara en él, pero creo que a Hermione se le podía haber ocurrido intentar hablar con Snape antes de colarse en el despacho de Umbridge.

Snape, aunque es cabezota e infantil con no superar que Harry entrara en sus recuerdos, se ha asegurado de que Umbridge no pueda sacarle información a Harry, dándole una poción de la verdad falsa y ahora asegurándole que no puede hacer más hasta dentro de un mes (lo cual puede ser cierto, pero está claro que lo está usando como excusa), todo ello recubierto de su característica indiferencia e insultos velados. Aun así, Harry se la juega y le hace saber lo que pasa de manera críptica para no alertar a Umbridge, una acción que les permitirá salir con vida del Ministerio, pues Snape pilló el mensaje, aunque no lo dejara ver también para no alertar a Umbridge. Lástima que Harry no se diera cuenta.

Perdida su ocasión de conseguir con facilidad su objetivo, a Umbridge se le va la cabeza del todo y recurre a la maldición cruciatus, soltando la bomba de que ella echó a los dementores contra Harry en verano para es capaz de hacer lo que vea necesario, y de actuar a espaldas de Fudge para lograr lo que se propone. Para alguien que hasta el momento se había presentado como una figura autoritaria pero subsirviente a su jefe, esto es un cambio muy peligroso.

Hermione se da cuenta, y finge romperse y confesar que trataban de comunicarse con Dumbledore para hacerle saber que habían terminado el arma, diciéndole a Umbridge lo que quiere oír para que se confíe y puedan escapar. Así, consigue separarla de sus lacayos, dejándola a ella y a Harry en una posible posición para darle la vuelta a la tortilla, y a sus amigos de hacer lo mismo con la Brigada Inquisitorial.

Al menos, esa es la idea general.

Observaciones y curiosidades:
  • Las heridas en las manos de Kreacher son cuanto menos significativas. Recordemos que Dobby apareció una vez con vendajes similares tras quemarse los dedos con la plancha en un autocastigo.
  • Harry también debería haberse mosqueado tras la declaración de Kreacher de que Sirius nunca iba a volver del Departamento de Misterios, pues básicamente deja entrever que sabe de los planes de Voldemort.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Capítulo 31: TIMOS

En el capítulo 31 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry, Ron y Hermione se meten de lleno en la época de exámenes, que acaba de mala manera con dos terribles incidentes.

Tras la victoria en el quidditch, Ron está en una nube, y sus amigos son tan amables de dejarle así un tiempo hasta contarle que no estuvieron en el partido, y por qué. Por suerte no tardan mucho, y Ron entiende las circunstancias aunque esté decepcionado, además de compartir su opinión sobre el tema de Grawp. Sabiamente, decide que es mejor esperar, porque el curso está a punto de acabar y es posible que no echen a Hagrid, por no hablar de que tienen que emplear todo su tiempo en prepararse para el inminente TIMO.

Así, todos los alumnos de quinto se encierran en un clima de repaso, prácticas, y tensión general. Quien más y quien menos, todos podemos identificarnos con ellos, y somos o conocemos al que se obsesiona con hacerlo todo a la perfección, quien se obsesiona con las horas de estudio, quien no soporta la presión y quien se lo toma con más calma.

Los exámenes se dividen en parte teórica y práctica, con algunas excepciones como Cuidado de Criaturas Mágicas o Aritmancia, que sólo tienen o parte teórica o práctica. Salvo en la dirección de los exámenes escritos, el comité examinador es quien juzga a los alumnos de manera imparcial, lo que dadas asignaturas como Pociones o Defensa contra las Artes Oscuras, les viene bien a todos. Sin duda Harry no habría sacado la nota que sacó si Snape y Umbridge hubieran estado en el examen.

Con la previsible excepción de Adivinación, nuestros amigos parece que hacen un buen papel, con errores, por supuesto, que todos cometemos. Así pasan dos semanas rápidamente entre repasos y exámenes, hasta que llegan los dos últimos, Astronomía e Historia de la Magia.

Durante el examen de Astronomía, a medianoche, Umbridge dirige a un grupo de aurores a la cabaña de Hagrid. ¿Cuáles eran sus intenciones? Claramente no podía echarle sin más, porque si tuviera motivos válidos ya lo habría hecho hace tiempo, como con Trelawney. No es extraño que quisiera deshacerse de él de todas formas por ser un híbrido, pero ¿Por qué ahora, cuando queda tan poco de curso? ¿Y por qué permite el ministro que la acompañen varios aurores a lo que supuestamente es un despido? Se me ocurre que Umbridge le dijo al ministro que Hagrid sabía dónde estaba Dumbledore y de ahí la escolta y el aparente intento de detención, pero no está nada claro.

Lo que está claro es que Hagrid no va a dejarse coger así como así y se deshace de sus agresores gracias a su fuerza bruta. Lamentablemente, cuando McGonagall trata de apaciguar la situación es atacada de manera salvaje, dejándola en muy mal estado, y Hagrid termina huyendo con Fang.

Harry y sus amigos lo ven todo impotentes durante el examen, y una vez terminado pasan la noche comentando la situación entre ellos y con los compañeros de Gryffindor, que están todos consternados por Hagrid y McGonagall. Aun así, la vida sigue, y a los de quinto aún les queda el último examen, el de Historia de la Magia.

Somnoliento por haber pasado la noche en vela, cansado tras todo el estudio y sin ánimo ni buena base para responder a las preguntas del examen, Harry cae dormido, y la visión del Departamento de Misterios que había mantenido a raya centrándose en el estudio resurge con más fuerza que nunca, llevándole finalmente al lugar. Y lo que encuentra no es exactamente lo que esperaba: a Sirius amenazado por Voldemort.

¿Cómo manejará Harry esa información?

Observaciones y curiosidades:
  • Recuerdo que Tiberius Ogden era miembro del Wizengamot cuando Harry fue juzgado, de ahí que sepa lo del patronus. Él y Griselda Marchbanks dimitieron cuando se nombró a la Suma Inquisidora.
  • El comentario de Harry sobre las lunas de Júpiter viene del trabajo que Hermione le corrigió al principio de curso, en el que sin querer puso que una de las lunas estaba cubierta de pelo en lugar de hielo.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Capítulo 30: Grawp

En el capítulo 30 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Hagrid añade un problema extra a los que Harry ya tenía, un problema gigante.

Después de la escapada de Fred y George, la presión contra Umbridge ha llegado a un punto máximo, con alumnos, profesores e incluso Peeves aliándose de manera tácita para convertir su vida en un infierno. No deja de ser satisfactorio cómo pueden todos unirse cuando el enemigo resulta ser demasiado para sus gustos.

Esta nueva situación permite a Harry respirar un poco y quitarse del punto de mira de la profesora, aunque Hermione no deja de presionarle para que vuelva a dar oclumancia. Tendría que haberse parado a pensar qué les iba a decir que había hablado con Sirius, ya que al parecer no tiene pensado contarles nunca lo que vio, pero este libro Harry está siendo demasiado impulsivo.

De hecho, Harry ya se ha abandonado a tratar de averiguar lo que hay en el Departamento de Misterios, descartando cualquier reticencia que tuviese antes. Dado que Snape no se ha manifestado de ninguna forma sobre las clases Harry se inventa la excusa de que ya han terminado y se abandona a sus sueños en secreto. No está muy claro qué le ha hecho perder la vacilación, pero debería saber que esa actitud no puede acabar bien.

El clímax del capítulo sucede durante el último partido de quidditch de la temporada, Gryffindor contra Ravenclaw. A pesar del pésimo estado del equipo, Gryffindor aún tiene alguna opción de llevarse la Copa, pero nadie es optimista excepto Ron, que se aferra a que al menos todo terminará y después de dos partidos desastrosos no lo puede hacer peor.

La verdad, es una pena que Harry y Hermione no presenciaran su épica actuación tras un mal comienzo, pero está claro que Hagrid había estado esperando a tener a Umbridge mirando para otro lado antes de contarles a los chicos su secreto. De lo contrario, hubiera querido que Ron fuera también.

Y qué secreto: desde octubre Hagrid ha estado manteniendo oculto a su hermanastro Grawp en el bosque, por no hablar de llevarlo hasta Hogwarst aparentemente en contra de su voluntad. En todo este tiempo, Grawp no parce haber aprendido nada (en su siguiente aparición veremos que aprendió a hablar un poco), y se mire por donde se mire no parece que Hagrid vaya a llegar a ninguna parte.

Es posible sentir pena por Hagrid, que se aferra a lo único que le queda de su familia, pero lo más probable es que Grawp hubiera estado mejor con los suyos, aunque él afirme lo contrario. Y ahora que Hagrid está en el punto de mira, no tiene más remedio que cargar a nuestros protagonistas con proseguir con su inútil tarea. La pobre Hermione está al borde del colapso nervioso.

Cuando se enteran de que gracias a Ron Gryffindor ha ganado la Copa de Quidditch, deciden esperar para contarle lo que ha pasado. Después de todo, Ron no tiene muchos momentos de gloria, y se pueden permitir un tiempo antes de hacerle saber que tienen un nuevo gran amigo.

Observaciones y curiosidades:
  • Lee Jordan fue quien coló un escarbato en el despacho de Umbridge, haciéndolo levitar desde los terrenos hasta la ventana.
  • Los vitoreos que escuchan Harry, Ron y Hagrid probablemente se traten de la primera parada de Ron, a pesar de lo que supone Harry.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Asignaturas de Hogwarts

El texto de este mes trata sobre las opciones de asignaturas que existen en Hogwarts, con algunas curiosidades interesantes. ¡Espero que os guste!

"Todos los alumnos de Hogwarts deben tomar siete asignaturas: Transformaciones, Encantamientos, Pociones, Historia de la Magia, Defensa contra las Artes Oscuras, Astronomía y Herbología. Las lecciones de vuelo (sobre escoba) también son obligatorias.

Al final de su segundo año en Hogwarts, los estudiantes deben escoger un mínimo de dos asignaturas más de la lista siguiente: Aritmancia, Estudios Muggles, Adivinación, Estudio de las Runas Antiguas y Cuidado de Criaturas Mágicas.

Si hay suficiente demanda, a veces se ofrecen asignaturas muy especializadas, como la alquimia, en los últimos dos cursos."

Pensamientos de J.K. Rowling

"En mis primeras notas aparece una lista de asignaturas ligeramente distinta. La Herbología aparece como Herbalismo, Adivinación era obligatoria desde primero, al igual que Alquimia, y una asignatura llamada simplemente Bestias, mientras que a Transformaciones se la llamaba Tranformaciones/Metamorfosis."

lunes, 4 de septiembre de 2017

Capítulo 29: Orientación académica

En el capítulo 29 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry está deseando hablar con Sirius sobre el recuerdo de Snape, pero debe considerar las posibles consecuencias de intentarlo.

Después de lo que ha visto, Harry se ve obligado a reconsiderar lo que pensaba que sabía de sus padres, sobre todo de James: el joven arrogante y abusivo que actúa contra otros sin motivo, sólo para entretenerse. Harry ha sido víctima de estos abusos, así que no quiere creerlo, pero lo mire por donde lo mire no hay nada que excuse su comportamiento.

Tampoco puede hablar de esto, no tanto porque tenga miedo de Snape, sino porque le da vergüenza que los demás se enteren de cómo era su padre. Le gustaría hablarlo con Sirius y quizá con Lupin, que estuvieron allí y podrían contarle más, pero el nuevo sistema de Umbridge lo hace aparentemente imposible. Si tan sólo hubiera abierto ese paquete...

De esta forma, Harry se pasa las vacaciones de Pascua enfurruñado y sin querer hablar con nadie, lo que por suerte no queda raro porque los TIMO están a la vuelta de la esquina y todos los alumnos de quinto están igual por las largas horas de estudio. Para ayudarles a priorizar asignaturas, durante las vacaciones la sala común se llena de panfletos con información sobre las distintas carreras, especialmente los EXTASIS que puedan necesitar para acceder a la carrera escogida.

Junto a esto, los jefes de las casas se reúnen con los alumnos para saber a qué quieren optar y hacerles recomendaciones, especialmente haciéndoles saber la nota que deben alcanzar en los TIMO para optar al nivel EXTASIS. Esto es muy importante, porque si no puedes entrar en los EXTASIS necesarios, tus posibilidades de empleo se reducen mucho.

En esas está Harry, estudiando en la biblioteca, cuando aparece Ginny para llevarle huevos de Pascua de su madre. Ginny tiene pocas escenas en este libro, pero esta es una de las que más le gustan; aunque no se haya comentado, Ginny y Michael lo están pasando mal y cortarán pronto, pero ella no lo está mencionando, sino que hace lo posible para ayudar a Harry, incluso aunque crea que se debe a haber discutido con Cho. Ginny podría haber dejado que cortaran para tener una oportunidad, pero en vez de eso le escucha y habla con Fred y George para ayudarle a contactar con Sirius.

Por supuesto, los gemelos están dispuestos a darle tiempo para que use la chimenea de Umbridge, el único medio de comunicación que no está controlado (pensaban formar otro escándalo de todas formas). La inteligencia de esto es que para que Harry pueda contactar con Sirius tendrá que jugársela y arriesgarse a la expulsión y quién sabe qué más, con lo de Dumbledore aún reciente. ¿Vale la pena arriesgarse? ¿Se está acercando a lo que hacía su padre al tomar estas decisiones sin considerar las consecuencias? Hermione lo tiene claro, piensa que no debe hacerlo y se lo repite constantemente (demasiado tal vez), pero no lo sabe todo. Al final Ron tiene razón, la decisión es de Harry y será él quien acepte las consecuencias, sean cuales sean.

Tampoco es casualidad que ese día tuviera Harry su entrevista con la profesora McGonagall, con Umbridge presente porque le da la gana (¿estuvo en todas las entrevistas, o sólo en ésta?). McGonagall trata el asunto con seriedad, diciéndole a Harry que puede aspirar a ser auror pero que necesita mejorar y en qué, y no duda en decirle que debe ir a por Pociones sabiendo que no le gusta la idea, porque es necesario, y también le dice cuándo su nivel es el adecuado, especialmente en Defensa.

Umbridge interviene para dejar claro que Harry no va a trabajar en el Ministerio, y McGonagall enfurece, pues está jugando con el futuro de un alumno. La jefa de Gryffindor da la cara por Harry, y la sesión termina con una fuerte discusión entre ambas mujeres, incluso después de que Harry se marche.

Ahora que McGonagall ha dado la cara por Harry, ¿debería arriesgarse a que le pillen y decepcionarla? ¿Debe jugársela ahora que Umbridge está tan enfadada? ¿Vale tanto la pena todo aquello para expurgar sus demonios? Harry se hace todas estas preguntas durante la clase, y aunque no puedo decir que es lo que yo habría hecho, me alegra que decida ir a por todas, porque al final decide que debe saber lo que sucedió, y vale la pena jugársela por ello.

Así pues, cuando Fred y George inician su distracción, Harry se cuela en el despacho y contacta con Grimmauld Place, donde casualmente también estaba Lupin. Tras oír su historia, ambos entienden la situación, y es muy maduro por su parte no negar que sucediera, sino admitir que en su juventud no iban por el buen camino (incluso Lupin, que tenía demasiado miedo a perder a sus amigos como para pararles los pies). Los dos le aseguran que James maduró con el tiempo, y que no era perfecto, pero sin duda era una buena persona.

Esto era lo que Harry necesitaba oír; el problema llega cuando confiesa que Snape se ha negado a darle más oclumancia, y Sirius y Lupin montan en cólera. Harry no se llega a enterar de lo que pasa a continuación, pero dado que Snape seguirá en sus trece, está claro que no hubo manera de convencerle. Harry vuelve a Hogwarts, pero no puede descansar, porque esta vez han pillado a Fred y George.

Los gemelos hace tiempo que decidieron su camino: sin interés por los títulos académicos, pasaron por sus TIMOS en lo mínimo (posiblemente en aquellos que les interesaban para su negocio; que yo recuerde este curso y el anterior han tenido Encantamientos y Transformaciones), y si están haciendo séptimo es para complacer a su madre. Ahora, con Umbridge al frente y sin quidditch ni Dumbledore, los riesgos no les importan, y aquí lo demuestran.

En el momento en que se ven amenazados por la violencia de los nuevos castigos de Umbridge, Fred y George se marchan de manera triunfal, dejando atrás un clima de rencor hacia la nueva directora y a los alumnos armados para hacerle la vida imposible, e incluso Peeves de su parte en la guerra contra Umbridge.

La caída del sapo no ha hecho más que comenzar.

Esta semana subiré el texto de Rowling en Pottermore sobre las asignaturas de Hogwarts. ¡No os lo perdáis!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, Harry no dice que para tratar con su tío haya que tener un buen sentido del escondite, sino saber cuándo es necesario agacharse.

lunes, 28 de agosto de 2017

Capítulo 28: El peor recuerdo de Snape

En el capítulo 28 de Harry Potter y la Orden del Fénix, la marcha de Dumbledore causa que Umbridge tome el mando de Hogwarts, y la tensión resultante lleva a Harry a cometer el error más fundamental de su vida.

En ausencia de Dumbledore, Fudge ha impuesto a Umbridge como directora de Hogwarts, con todo lo que ello conlleva. Para empezar, esto le da más autoridad de la que ya tenía, y convierte a Malfoy y a su panda en su ejército personal con privilegios para quitar puntos, además de reclutar a Filch para tener el colegio controlado.

Por contra, el resto del colegio no está nada conforme con la nueva situación, y lo dejan claro de varias formas. Los gemelos, ya decididos a marcharse, deciden dejarse de bromas tontas y pasan a la acción, encendiendo todos sus fuegos artificiales experimentales y desatando el caos por el colegio. No cabe duda de que los profesores podrían haberse librado de las deflagraciones sin demasiados problemas, pero demuestran su descontento dejando que Umbridge cargue con la tarea, sin mucho éxito por su parte.

Umbridge también sale escaldada en su intento de sonsacarle a Harry la localización de Dumbledore y Sirius. No sólo gasta todo el veritaserum que Snape le da cuando sólo necesitaba tres gotas (si Harry llega a beberlo a lo mejor hasta se pone enfermo por sobredosis), sino que es increíblemente obvia en su intento de que beba, y no se da cuenta de que Harry está fingiendo, antes de dejarle ir sabiendo que sospecha de que se relaciona con Sirius, por no hablar de revelarle tácitamente que su chimenea no está vigilada.

No por ello va a estar Harry más contento; se culpa de la marcha de Dumbledore y se divide entre tratar de practicar bien la oclumancia como le dijo Dumbledore, y averiguar qué es lo que quiere Voldemort del Departamento de Misterios. Al final acaba sucumbiendo a la tentación, pero está más preocupado de la reacción de Snape que de las consecuencias de no tomárselo en serio. Ése será el problema.

Antes de la clase Harry se topa con Cho, y tienen una discusión sobre Marietta que pone punto final a su relación. Aquí tengo que decir que se nota que Rowling se pone en el lugar de Harry, pues Cho tiene razón al decir que Hermione no tenía derecho a embrujar el pergamino de firmas sin el conocimiento ni la aprobación de los demás (y eso incluye a Harry y Ron, que se enteraron tras firmar; los otros ni eso), pero por supuesto Harry tiene razón en que Marietta no tiene excusa por lo que ha hecho. Los dos tienen su parte de razón, pero no son capaces de ponerse en el lugar del otro; ni han podido hacerlo antes ni podrán hacerlo en el futuro, así que es mejor para ambos que su relación no llegue más lejos.

En ese estado de cabreo Harry está vulnerable ante Snape, pero por suerte es salvado por Malfoy, si bien a costa de futuras burlas. Por un momento parece que Harry se va a conformar con su suerte, pero como pasó casi un año antes, se deja llevar por la luz del pensadero. La diferencia es que ahora Harry sabe de sobra lo que es, y que meterse en un recuerdo de Snape (es más, uno que él no quiere que vea) es una idea horrible, pero horrible de verdad.

Y aun así lo hace, por que es un adolescente que está sometido a mucho estrés, y que acaba de pasar por una ruptura; es normal que haga cosas absurdas. En parte esperaba encontrar información sobre el Departamento de Misterios, así que se sorprende de encontrarse a Snape en medio de sus TIMO, como él hará en poco tiempo.

Como es de esperar, en cuanto ve a su padre y a sus amigos se acerca a ellos, pues le interesa más saber cómo eran a su edad, vivir de cerca las historias que ha oído. Y lo que ve no le gusta ni un pelo, pues resulta que su padre era tan abusón con Snape como Malfoy con él, incluso más, y cuando Lily aparece en escena queda claro que no quiere tener nada que ver con James, para la confusión y el horror de Harry.

Y para horror, la reacción de Snape al pillar a Harry. El chico no sabe por qué Snape no quería que lo viese (y los lectores no lo sabremos hasta Las reliquias de la muerte), pero su enfado, primero con falsa calma y comentarios tensos falsamente agradables y finalmente con gritos manifiestos, son tan poco habituales en Snape que dan un miedo increíble. Harry huye, pero no es el profesor lo que le da miedo: es haberse dado cuenta de que su padre no era quien él creía, y eso para él es lo más aterrador de todo.

Observaciones y curiosidades:
  • En las primeras ediciones, Ernie le recuerda a Malfoy que los prefectos no pueden quitar puntos, y Ron le dice que ellos lo saben bien, dado que también son prefectos. Dado que Percy le quitó puntos a Ron en La cámara secreta, la línea de Ernie se cambió a que los prefectos no pueden quitarles puntos a otros prefectos, y la línea de Ron se eliminó.
  • El armario evanescente en el que cae Montague es el que Peeves rompió en La cámara secreta; Montague se quedó en un limbo entre Hogwarts y Borgin y Burkes, y tras recuperarse le contará a Malfoy lo que vivió, dándole la idea de reparar el armario para que los mortífagos entren en Hogwarts.
  • Evidentemente, las siglas L.E. que James garabatea en su examen son de Lily Evans.
  • El conjuro no verbal que usa James para poner a Snape boca abajo es levicorpus, conjuro que para más inri inventó el propio Snape, algo que le molesta muchísimo y que le dirá a Harry cuando intente usarlo contra él.

martes, 22 de agosto de 2017

Capítulo 27: El centauro y el chivatazo

En el capítulo 27 de Harry Potter y la Orden del Fénix, la clase de Firenze precede al triste final del ED, con devastadoras consecuencias.

Siguiendo del capítulo anterior, Harry y los otros tienen su primera clase de Adivinación con Firenze, que demuestra ser un profesor de lo más particular.

No cabe duda de que los centauros son criaturas muy diferentes a los humanos. Si bien no cabe dudar de las capacidades adivinatorias de Firenze, está claro que su forma de dar clase es muy diferente a la de cualquier profesor humano. En lugar de seguir los parámetros de la asignatura, busca ir a la base, que los alumnos se cuestionen lo que ven y que se den cuenta de que siempre hay una perspectiva superior. Es un buen planteamiento, pero hay que reconocer que no les servirá de mucho a los alumnos para los TIMOs.

La segunda parte del capítulo es la que será la última reunión del ED. Empieza muy bien, con los chicos aprendiendo a usar el patronus, eso sí, sin dementores con los que practicar como hizo Harry, así que lo tienen más fácil. Además, es la primera vez que Seamus acude a una reunión.

Lamentablemente, Umbridge está al acecho. Tras recibir el chivatazo de Marietta, está juntando a varios alumnos de Slytherin para la redada; por suerte, Dobby se entera y se apresura a avisar a Harry, y gracias a eso todos los demás pueden escapar a tiempo. No es así con Harry, que es atrapado de manera ignominiosa por Malfoy, y llevado por Umbridge al despacho de Dumbledore, donde se han juntado el director, la subdirectora, el ministro y dos aurores guardaespaldas, uno de ellos Kingsley. Ah, y Percy.

Está claro que Fudge trata de montar otro espectáculo a costa de Harry, porque técnicamente aquello es un asunto del colegio y nada más. Aunque Harry está dispuesto a dar la cara y desafiar al ministro, tras un breve gesto de Dumbledore empieza a negarlo todo, para frustración de Fudge.

Igual que en el juicio, Dumbledore empieza a desmontar los argumentos de Umbridge y Fudge uno a uno, con la ayuda de un sigiloso conjuro de desmemorización obra de Kingsley. Al final, parece que todo lo que pueden demostrar es una reunión no ilegal en el Cabeza de Puerco y una posible reunión aquella noche que podría o no haberse celebrado.

Es una suerte que la maldición del chivato surtiera efecto antes de que Marietta dijera demasiado, y que una vez activada no quisiera decir más, pero da un poco de pena. Ella nunca quiso entrar al ED, fue por no dejar sola a Cho y estuvo prácticamente obligada a firmar un documento con un riesgo del que no se le había notificado ni a ella ni a nadie. Al final, no pudo soportar la presión y confesó, con el resultado de que acabará marcada de por vida y objeto de un conjuro desmemorizante por sorpresa, y al parecer también una modificación de memoria sin su consentimiento.

Dumbledore lo está haciendo de maravilla para capear la situación, pero ante la lista de nombres no pueden hacer demasiado, y decide cargar con la culpa y cargar con las consecuencias. Ante el pavor de Harry, que ve a lo que han llegado sus aspiraciones, el director "confiesa" estar montando un ejército para derrocar al Ministerio, y se deshace fácilmente de sus oponentes antes de darse a la fuga.

Aunque el ED fue sin duda una buena idea, y Harry hizo todo lo posible por mantenerlo a flote y lo más secreto posible, siempre estuvo ahí la posibilidad de que los descubrieran, y era algo que todos tenían presentes. Con lo que no contaban es con que Dumbledore cargara con la culpa, eso es muy duro.

Los miembros del ED se han librado de la expulsión, pero han perdido a su director y ahora Umbridge tendrá más libre albedrío que nunca. Las cosas no pintan bien.

Observaciones y curiosidades:
  • Firenze deja entrever que están en un periodo entre dos guerras, y predice que pronto volverá la guerra. No se equivoca.
  • El mensaje de Firenze para Hagrid es sin duda sobre Grawp. Harry, Ron y Hermione deberían haber insistido más en saber qué le pasa a su amigo. 
  • Dado que Marietta ya se había chivado, no podía estar en la reunión, pero no se comenta nada, incluso aunque Cho sí está allí e interviene.

lunes, 14 de agosto de 2017

Capítulo 26: Visto y no visto

En el capítulo 26 de Harry Potter y la Orden del Fénix, la vida sigue después de la entrevista de Harry, con sus altibajos de buenas y malas noticias.

La verdad es que me hubiera gustado saber más de la entrevista. Skeeter interrogando sin piedad a Harry sobre el retorno de Voldemort y a Luna mandándole la crónica a su padre hubieran sido buenas escenas.; también hubiera estado bien saber qué incluía exactamente la declaración, si era una narración cronológica o hablaba de otras cosas también.

En todo caso, está hecho, y ahora sólo queda esperar a las consecuencias, para bien o para mal. Al menos, Harry tiene la buena conciencia de haber actuado según debía, y saber que el público tendrá acceso a su versión si quieren conocerla, que es lo importante.

Mientras tanto, la vida sigue, y por primera vez Harry tiene que presenciar un partido de Gryffindor desde los asientos en lugar de estar jugando. Las cosas no van nada bien para el equipo sin él, Fred y George, pues los nuevos golpeadores no dan la talla y Ron ha perdido toda la confianza, algo con lo que sin duda Harry hubiera podido ayudar. Al menos esta situación ha servido para que Ginny pueda revelar su talento oculto con el vuelo.

Pocos días después del partido, se publica la entrevista, con resultados inmediatos. Como suele ocurrir en estos casos, la versión de Harry convence a algunos y reafirma la opinión negativa de otros, pero el resultado en general es positivo. Por supuesto, no habrían conseguido extender tanto la entrevista por Hogwarts de no ser por la prohibición de Umbridge.

A este efecto se le conoce como el efecto Streisand, llamado así por la cantante y actriz Bárbara Streisand, que exigió a un fotógrafo que retirara una foto de su casa de su página web, y al hacerlo atrajo la atención del público y la foto que ella no quería que se viese se hizo viral. La idea es que si una entidad con autoridad, fama o influencia de algún tipo denuncia y prohíbe públicamente algo, al hacerlo lo anuncian a quienes no lo conocían de antemano, y ellos se molestarán en averiguar qué pasa, cuando si la entidad no hubiera intervenido ese algo habría tenido menos difusión y se habría olvidado rápidamente.

Esto es lo que sucede: al ser El Quisquilloso un medio muy poco respetado, llama la atención que el Ministerio lo prohíba sin dar explicaciones, y tras saber cuál es la razón dará lugar a sospechas sobre la versión oficial. Vamos, que no ha sido el mejor plan de Umbridge. Además trae de nuevo a Cho y a Seamus al lado de Harry, así que todos contentos.

Lamentablemente, la celebración en la sala común pone tenso a Harry y le hace tener otra visión, esta vez bajo la piel del propio Voldemort. Aunque la conversación que espía es interesante y confirma las sospechas que tenían nuestros héroes, lo cierto es que Hermione tiene razón y Harry debería tomarse en serio la oclumancia, porque sus visiones van a peor y en el fondo Harry quiere saber lo que hay tras la puerta, aún sabiendo que si lo averigua es porque Voldemort lo tiene, con todo lo que ello implicaría.

No estoy diciendo que apoye a Snape con esto, pero también tiene razón al decir que Harry no se lo toma en serio, aunque su forma de hacerlo no sea la mejor para alentar al muchacho. Tras otra incursión en el Departamento de Misterios en plena clase, Snape ya está hasta las narices, pero al insultar a Harry le hace concentrarse y acaba probando su propia medicina, con Harry presenciando algunos de los recuerdos de Snape.

La escena es de lo más tensa: Harry no se esperaba que su profesor tuviera un pasado semejante, no especialmente distinto del suyo y teme la reacción del profesor, y Snape trata de aparentar profesionalidad pero está enfadado y avergonzado de lo que ha pasado, y quién sabe qué habría pasado si la sesión hubiera continuado.

Nunca lo sabremos, porque son interrumpidos por el muy público despido de la profesora Trelawney. Umbridge debe estar cabreada por el fiasco de El Quisquilloso y por eso convierte el despido de Trelawney en un acto dramático para dejar claro su poder. Te caiga bien o no la profesora, sin duda es fácil sentir lástima por ella, como le pasa a McGonagall.

Por suerte, Dumbledore lo tenía previsto y aprovecha huecos en los decretos para dejar que Trelawney siga viviendo en Hogwarts y para contratar a un nuevo profesor de Adivinación, uno que, además de ser un profesional cualificado, es una burla manifiesta hacia la profesora Umbridge: Firenze el centauro.

A ver cómo reacciona Umbridge a esta nueva adquisición.

Observaciones y curiosidades:
  • El título del episodio, Visto y no visto, se titula en inglés Seen and Unforeseen, usando un juego de palabras. Al mantenerlo en la traducción, se pierde el significado de unforeseen, que significa "imprevisto".
  • En el original, Harry nota que el acercamiento de Seamus es algo tan bueno como el que Cho haga lo mismo. Sacad las conclusiones que queráis. 
  • Las intenciones de Dumbledore para mantener a Trelawney en Hogwarts son claras: más allá de la compasión, sabe que Voldemort busca la profecía, y por tanto la persona que la realizó estará en peligro.

lunes, 7 de agosto de 2017

Capítulo 25: El escarabajo, acorralado

En el capítulo 25 de Harry Potter y la Orden del Fénix, una fuga masiva de Azkaban y una cita desastrosa compiten por el puesto de peor escena del capítulo.

A la mañana siguiente del final del anterior capítulo, se confirma por qué Voldemort estaba tan contento: diez de sus seguidores más fieles y hábiles se han unido de nuevo a sus filas.

Esta es una noticia terrible tanto si se cree o no en el retorno de Voldemort, pero resulta intrigante su efecto en el segundo grupo: la explicación oficial, aunque en principio aceptable, resulta poco elaborada, y las dudas les asaltan, sobre todo cuando tienen una explicación alternativa a la que acercarse.

Ése es el problema de las historias sesgadas o falsas: cuantos más datos surgen, más evidentes resultan los intentos de llevar al público hacia cierto punto, provocando incertidumbre y crítica. Ha sucedido antes y sigue sucediendo; tal como dice Rita, la prensa primero se vende y después informa. Ahora hace falta que el público tenga acceso a los detalles que no conocen para que se formen su propia opinión, y en eso está Hermione, en una de sus ideas más inspiradas.

Pero eso tendrá que esperar hasta San Valentín: hasta entonces, la vida sigue, con Harry sufriendo en las clases de oclumancia, Hagrid y Trelawney sufriendo en las inspecciones de Umbridge, y todos redoblando sus esfuerzos en el ED motivados por la fuga de los mortífagos, sobre todo Neville, que da un gran salto en capacitación.

Y al fin llega el día de San Valentín, un día terrible para una primera cita se mire por donde se mire, y todo está lleno de fatales errores. Para empezar, Hermione no especifica a Harry por qué quiere verle, con lo que éste no puede explicarle la situación a Cho.

La cita no empieza mal, con Harry y Cho encontrando un terreno común en el quidditch, pero no continúan por ahí y desaprovechan la oportunidad para saber más el uno del otro, dando lugar al silencio incómodo. A Cho no se le ocurre otra cosa que llevar a Harry a un sitio romántico lleno de parejas, algo para lo que ni él ni ella están preparados. Harry, absolutamente cohibido, habla de lo de Hermione sin pensar, poniendo celosa a Cho sin darse cuenta.

Cho intenta "contraatacar" hablando de sus ex, pero sólo consigue enfadar a Harry y ponerse triste al recordar a Cedric, alguien de quien él se niega a hablar, mucho menos con Cho. Para cuando Harry se da cuenta de lo que pasa, ya es demasiado tarde, y Cho se marcha furiosa.

Furioso también, Harry va a la taberna y se encuentra con Hagrid, quien no está en su mejor momento. Entre Grawp y las inspecciones, está sometido a mucho estrés, pero no quiere abandonar a Grawp. Es la única familia que le queda.

Una vez se marcha Hagrid, Harry se entera al fin del plan de Hermione, que piensa llevar a cabo con la ayuda de Luna y una muy reticente Rita Skeeter. Aunque El Quisquilloso no es precisamente el diario más serio del mundo, Hermione planea apostar por la curiosidad y la sed de información de la gente, que por el boca a boca extenderá la versión de Harry. A ver qué tal se da.

Observaciones y curiosidades:
  • En las primeras ediciones, a Rookwood se llamó Algernon, en lugar de su nombre ya establecido, Augustus. Esto se cambió en ediciones posteriores. 
  • Lee sugerirá a Fred y George la esencia de Murtlap que Harry le recomienda para completar sus Surtidos Saltaclases. 

jueves, 3 de agosto de 2017

El Autobús Noctámbulo

El texto de Pottermore de este mes trata sobre el Autobús Noctámbulo, uno de los varios medios de transporte disponibles para el mago y bruja británicos. Veamos qué nos cuenta Rowling sobre este autobús:

"Para los magos y brujas que se ponen enfermos con los polvos flu, cuya aparición no les es fiable, que odien las alturas o que les asuste o se mareen al tomar trasladores, siempre estará el Autobús Noctámbulo, que aparece allá donde una bruja o mago con necesidad urgente de transporte alce su varita en una cuneta.

Es un autobús morado de tres pisos, con asientos durante el día y camas por la noche. No es particularmente cómodo, y aconsejaría no pedir una bebida caliente incluso si te la ofrecen, pues la costumbre del autobús de saltar de un destino a otro en un segundo puede causar muchos derrames.

El Autobús Noctámbulo es un invento relativamente moderno en la sociedad mágica, que a veces (si bien raramente lo admitirá) adopta ideas del mundo muggle. La necesidad de un medio de transporte que pudieran usar de manera segura y discreta tanto menores de edad como personas de salud frágil ya se había hecho notar desde hacía tiempo, y se habían hecho muchas sugerencias (escobas con sidecar funcionando como taxis, llevar a la gente en bolsas colgadas de thestrals), pero todas ellas fueron rechazadas por el Ministerio. Finalmente, al ministro de magia Dugald McPhail se le ocurrió la idea de imitar el relativamente novedoso servicio de autobuses de los muggles, y en 1865 el Autobús Noctámbulo salió a las calles.

Aunque algunos magos (principalmente fanáticos de la sangre pura) anunciaron su intención de boicotear lo que llamaron "esta ofensa mugglesca" en las cartas de opinión de El Profeta, el Autobús Noctámbulo demostró ser muy popular con la mayoría de la comunidad, y sigue recibiendo viajeros a día de hoy."

Pensamientos de J.K. Rowling

"El Autobús Noctámbulo se llamó así porque, para empezar, knight es un homónimo de night*1*, y existen autobuses nocturnos que viajan por toda Gran Bretaña cuando termina el transporte normal. Además, knight tiene la connotación de acudir al rescate, de protección, y esto parecía apropiado para un vehículo que tiende a ser el transporte de último recurso.

El conductor y el revisor del Autobús Noctámbulo en Harry Potter y el prisionero de Azkaban
sacaron su nombre de mis dos abuelos, Ernest y Stanley."

*1* Knight significa "caballero" en inglés, y night "noche".

lunes, 31 de julio de 2017

Capítulo 24: Oclumancia

En el capítulo 24 de Harry Potter y la Orden del Fénix, el retorno de Harry a Hogwarts se torna aún más negro al enterarse de que tendrá que dar clases particulares nada menos que con Snape.

Pasa la Navidad y se acerca la hora de volver a Hogwarts, y al igual que le pasaba antes de las vacaciones, Harry se encuentra con que no tiene motivos para alegrarse de estar de nuevo en el castillo. Y lo que pasa el ultimo día no le ayuda en absoluto.

Harry se encuentra con que Dumbledore le ha pedido a Snape que le enseñe oclumancia, en un intento de evitar que la conexión entre Harry y Voldemort se haga demasiado fuerte. Harry aprecia el gesto, pues demuestra que Dumbledore sabe lo que necesita, pero seleccionar a Snape para la tarea parece demostrar todo lo contrario, la verdad.

No es difícil suponer lo que piensa Dumbledore: aparte de él mismo, que tiene imposible acercarse a Harry por el momento, Snape es la persona más capacitada en oclumancia en la Orden, y es conveniente por ser profesor de Harry, para disfrazar las sesiones de clases particulares. Además, Dumbledore albergaba la vana esperanza de que pudieran dejar atrás su enemistad mutua al conocerse mejor. Es demasiado optimista.

La cuestión es que están metidos en una situación que no les gusta a ninguno, y cada uno la afronta como puede, incluyendo Sirius. Harry se resigna y trata de sacar partido para pillar información, Snape también se resigna y adopta un aire de profesionalidad que mantiene dejando soltar algún comentario sardónico de vez en cuando para desfogarse.

Sirius, sin embargo, no quiere conformarse, y su frustración y un intento de aprovechar para defender a Harry en lo que puede estalla en una pelea con Snape en la que ambos tienen su parte de culpa. No llega a nada, pero Sirius termina el capítulo preocupado por lo que pueda pasar y enfadado por no poder intervenir ni siquiera en la vida de su ahijado. Son malos sentimientos para quedarse rumiándolos.

De vuelta en Hogwarts al día siguiente, Harry consigue una cita con Cho el día de San Valentín, pero, lejos de ser un gran momento, es la prueba fehaciente de que no son capaces de comunicarse. Ya hablaré del asunto en la próxima reseña.

En la primera clase de oclumancia, Snape le da a Harry un repaso rápido a en qué consiste y cómo le va a servir. Harry aprovecha para obtener respuestas, pero le cuesta tratar a Snape con respeto, y a su vez este sigue tratándole de idiota todo el tiempo.

La parte práctica no va mucho mejor, porque Snape no explica lo que está haciendo y Harry no está seguro de cómo responder, y le da rabia que el profesor esté viendo sus recuerdos, traduciéndose en preguntas con tono impertinente, que enfadan a Snape y prosiguen el ciclo.

Todo termina cuando Harry revisa su recuerdo de pasar por la puerta del Departamento de Misterios con Arthur de camino a su vista, haciéndole comprender que es la puerta con la que ha estado soñando desde el verano. Snape lo niega, pero sus evasivas convencen a Harry de que allí es donde está el arma.

Pero aún hay una consecuencia más de la clase: someter a la mente de Harry a tal estrés la ha debilitado temporalmente, y recibe una gran sensación de alegría de Voldemort. ¿Qué le habrá puesto tan contento?

Esta semana empieza agosto, así que publicaré el texto de Pottermore de rigor. Esta semana será sobre el Autobús Noctámbulo. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • La carta que tiene Sirius en la mesa en la reunión con Snape nunca ha sido explicada, y es objeto de mucha especulación, desde una carta de Dumbledore para explicarle  la situación a la carta de Lily que Harry se encontrará en su habitación en Las reliquias de la muerte
  • Dos errores de traducción debidos a entender mal palabras: el primero es traducir obscure por "oscuro" al hablar de la oclumancia, cuando obscure significa "poco conocido", en el sentido de que no es una rama de la magia que emplee mucha gente, pero no es magia oscura. 
  • En el segundo caso, al decir Snape que Harry en público estará dando remedial potions no significa que dará clases de pociones curativas, como parece indicar la palabra remedial, que en realidad significa "refuerzo" en el sentido de clases de refuerzo. 
  • El paquete que le entrega Sirius a Harry es un espejo que les hubiera permitido comunicarse y resolver muchos problemas, pero que Harry no verá, por miedo a instar a Sirius a salir de la casa y que olvidará hasta que ya es demasiado tarde. La de horas que pasaría Sirius pensando que Harry hablaría con él... 
  • El conjuro legeremens (legilimens en inglés) proviene de las palabras latinas legere (leer) y mens (mente). 

lunes, 24 de julio de 2017

Capítulo 23: Navidad en la sala reservada

En el capítulo 23 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Ginny y otros se ocupan de sacar de Harry de su pozo de desesperación, y todos tratan de disfrutar de las Navidades, aunque cueste.

Tras oír de Moody la aparente confirmación de que Voldemort le está poseyendo, Harry se recluye del resto, sintiéndose apestado y con la perspectiva de tener que alejarse del mundo mágico por la seguridad de todos.

Varios personajes se ocupan de que Harry no llegue tan lejos: para empezar, Dumbledore se veía venir tal situación y envía a Phineas Nigellus a que le haga quedarse en la casa. Si bien su actitud parece fría, y cabrea a Harry otra vez, mi opinión es que Dumbledore pretendía que Phineas le dijera a Harry lo que necesitaba oír, palabras duras que el director nunca hubiera podido expresar él mismo.

Efectivamente, Phineas no tiene paciencia por la angustia adolescente de Harry y le deja bien claro que su actitud es equivocada e infantil, y que no puede pretender ser el más listo ni el más enterado de todo. No le ayuda a salir de su aislamiento, pero impide que se de a la fuga.

Es el equipo de las chicas el que se ocupa de esa parte. Cuando Hermione llega a la casa (entre unas cosas y otras no les ve el pelo a su familia) se entera de la situación e inmediatamente va a por Harry, que se ha autoconvencido de que los otros no van a querer estar con él. Su actitud relajada le sorprende y se deja llevar con Ron y Ginny.

Cuando Harry intenta hacerse el héroe incomprendido, Ginny ya no puede más y le hace saber que es un idiota, pues ella estuvo poseída por Voldemort y Harry ni lo ha considerado. Esto sí es una gran cura de humildad para, Harry, que es a partir de aquí cuando va dejando de ver a Ginny como la hermana pequeña de Ron y más como a una persona independiente, con todo lo que ello supone. Los cuatro debaten de manera razonada la situación y concluyen que la visión de Harry no fue una posesión. No fue tan difícil.

Pronto llega la Navidad, y la alegría de Sirius de tener gente en la casa resulta contagiosa, aunque queda empañada por la actitud de Percy. ¿Quién devuelve sin abrir un regalo de Navidad de su madre? La visita navideña a Arthur en San Mungo también es divertida, con Molly enfadándose con su marido por sus experimentos con "medicina alternativa", e incluso el reencuentro con Lockhart es animado, a pesar del estado del exprofesor.

Toda la alegría se desploma como un yunque cuando aparece Neville. Él y su abuela estaban con la visita navideña a sus padres cuando se encuentran con Harry y los otros, y Neville tiene que enfrentarse al hecho de que no les ha contado nada de sus padres a sus amigos.

No es que le de vergüenza, pero no es fácil abrirse con esa situación; Neville no quiere que sus compañeros le tengan pena y sí le da vergüenza no se tan buen mago como lo fueron sus padres.

El pobre reacciona como haríamos muchos: bajando la cabeza y hablando lo menos posible, esperando que todo termine cuanto antes. Por suerte, las reacciones llenas de empatía de sus amigos le ayudarán a ser más abierto en el futuro.

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, el mensaje que Harry le da a Phineas para Dumbledore es que gracias por nada. 
  • Ron aprovechará el "diagnóstico" de spattergroit para fingir estar enfermo en Las reliquias de la muerte, y marcharse con Harry mientras el ghoul de su casa se hace pasar por él. 
  • Vemos otra vez a Bode, y también vemos cómo morirá, estrangulado por el esqueje de Lazo del Diablo que recibe como regalo anónimo de Navidad. 
  • Gladys Gudgeon ya apareció en el segundo libro como una de las mayores admiradoras de Lockhart.