lunes, 18 de septiembre de 2017

Capítulo 31: TIMOS

En el capítulo 31 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry, Ron y Hermione se meten de lleno en la época de exámenes, que acaba de mala manera con dos terribles incidentes.

Tras la victoria en el quidditch, Ron está en una nube, y sus amigos son tan amables de dejarle así un tiempo hasta contarle que no estuvieron en el partido, y por qué. Por suerte no tardan mucho, y Ron entiende las circunstancias aunque esté decepcionado, además de compartir su opinión sobre el tema de Grawp. Sabiamente, decide que es mejor esperar, porque el curso está a punto de acabar y es posible que no echen a Hagrid, por no hablar de que tienen que emplear todo su tiempo en prepararse para el inminente TIMO.

Así, todos los alumnos de quinto se encierran en un clima de repaso, prácticas, y tensión general. Quien más y quien menos, todos podemos identificarnos con ellos, y somos o conocemos al que se obsesiona con hacerlo todo a la perfección, quien se obsesiona con las horas de estudio, quien no soporta la presión y quien se lo toma con más calma.

Los exámenes se dividen en parte teórica y práctica, con algunas excepciones como Cuidado de Criaturas Mágicas o Aritmancia, que sólo tienen o parte teórica o práctica. Salvo en la dirección de los exámenes escritos, el comité examinador es quien juzga a los alumnos de manera imparcial, lo que dadas asignaturas como Pociones o Defensa contra las Artes Oscuras, les viene bien a todos. Sin duda Harry no habría sacado la nota que sacó si Snape y Umbridge hubieran estado en el examen.

Con la previsible excepción de Adivinación, nuestros amigos parece que hacen un buen papel, con errores, por supuesto, que todos cometemos. Así pasan dos semanas rápidamente entre repasos y exámenes, hasta que llegan los dos últimos, Astronomía e Historia de la Magia.

Durante el examen de Astronomía, a medianoche, Umbridge dirige a un grupo de aurores a la cabaña de Hagrid. ¿Cuáles eran sus intenciones? Claramente no podía echarle sin más, porque si tuviera motivos válidos ya lo habría hecho hace tiempo, como con Trelawney. No es extraño que quisiera deshacerse de él de todas formas por ser un híbrido, pero ¿Por qué ahora, cuando queda tan poco de curso? ¿Y por qué permite el ministro que la acompañen varios aurores a lo que supuestamente es un despido? Se me ocurre que Umbridge le dijo al ministro que Hagrid sabía dónde estaba Dumbledore y de ahí la escolta y el aparente intento de detención, pero no está nada claro.

Lo que está claro es que Hagrid no va a dejarse coger así como así y se deshace de sus agresores gracias a su fuerza bruta. Lamentablemente, cuando McGonagall trata de apaciguar la situación es atacada de manera salvaje, dejándola en muy mal estado, y Hagrid termina huyendo con Fang.

Harry y sus amigos lo ven todo impotentes durante el examen, y una vez terminado pasan la noche comentando la situación entre ellos y con los compañeros de Gryffindor, que están todos consternados por Hagrid y McGonagall. Aun así, la vida sigue, y a los de quinto aún les queda el último examen, el de Historia de la Magia.

Somnoliento por haber pasado la noche en vela, cansado tras todo el estudio y sin ánimo ni buena base para responder a las preguntas del examen, Harry cae dormido, y la visión del Departamento de Misterios que había mantenido a raya centrándose en el estudio resurge con más fuerza que nunca, llevándole finalmente al lugar. Y lo que encuentra no es exactamente lo que esperaba: a Sirius amenazado por Voldemort.

¿Cómo manejará Harry esa información?

Observaciones y curiosidades:
  • Recuerdo que Tiberius Ogden era miembro del Wizengamot cuando Harry fue juzgado, de ahí que sepa lo del patronus. Él y Griselda Marchbanks dimitieron cuando se nombró a la Suma Inquisidora.
  • El comentario de Harry sobre las lunas de Júpiter viene del trabajo que Hermione le corrigió al principio de curso, en el que sin querer puso que una de las lunas estaba cubierta de pelo en lugar de hielo.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Capítulo 30: Grawp

En el capítulo 30 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Hagrid añade un problema extra a los que Harry ya tenía, un problema gigante.

Después de la escapada de Fred y George, la presión contra Umbridge ha llegado a un punto máximo, con alumnos, profesores e incluso Peeves aliándose de manera tácita para convertir su vida en un infierno. No deja de ser satisfactorio cómo pueden todos unirse cuando el enemigo resulta ser demasiado para sus gustos.

Esta nueva situación permite a Harry respirar un poco y quitarse del punto de mira de la profesora, aunque Hermione no deja de presionarle para que vuelva a dar oclumancia. Tendría que haberse parado a pensar qué les iba a decir que había hablado con Sirius, ya que al parecer no tiene pensado contarles nunca lo que vio, pero este libro Harry está siendo demasiado impulsivo.

De hecho, Harry ya se ha abandonado a tratar de averiguar lo que hay en el Departamento de Misterios, descartando cualquier reticencia que tuviese antes. Dado que Snape no se ha manifestado de ninguna forma sobre las clases Harry se inventa la excusa de que ya han terminado y se abandona a sus sueños en secreto. No está muy claro qué le ha hecho perder la vacilación, pero debería saber que esa actitud no puede acabar bien.

El clímax del capítulo sucede durante el último partido de quidditch de la temporada, Gryffindor contra Ravenclaw. A pesar del pésimo estado del equipo, Gryffindor aún tiene alguna opción de llevarse la Copa, pero nadie es optimista excepto Ron, que se aferra a que al menos todo terminará y después de dos partidos desastrosos no lo puede hacer peor.

La verdad, es una pena que Harry y Hermione no presenciaran su épica actuación tras un mal comienzo, pero está claro que Hagrid había estado esperando a tener a Umbridge mirando para otro lado antes de contarles a los chicos su secreto. De lo contrario, hubiera querido que Ron fuera también.

Y qué secreto: desde octubre Hagrid ha estado manteniendo oculto a su hermanastro Grawp en el bosque, por no hablar de llevarlo hasta Hogwarst aparentemente en contra de su voluntad. En todo este tiempo, Grawp no parce haber aprendido nada (en su siguiente aparición veremos que aprendió a hablar un poco), y se mire por donde se mire no parece que Hagrid vaya a llegar a ninguna parte.

Es posible sentir pena por Hagrid, que se aferra a lo único que le queda de su familia, pero lo más probable es que Grawp hubiera estado mejor con los suyos, aunque él afirme lo contrario. Y ahora que Hagrid está en el punto de mira, no tiene más remedio que cargar a nuestros protagonistas con proseguir con su inútil tarea. La pobre Hermione está al borde del colapso nervioso.

Cuando se enteran de que gracias a Ron Gryffindor ha ganado la Copa de Quidditch, deciden esperar para contarle lo que ha pasado. Después de todo, Ron no tiene muchos momentos de gloria, y se pueden permitir un tiempo antes de hacerle saber que tienen un nuevo gran amigo.

Observaciones y curiosidades:
  • Lee Jordan fue quien coló un escarbato en el despacho de Umbridge, haciéndolo levitar desde los terrenos hasta la ventana.
  • Los vitoreos que escuchan Harry, Ron y Hagrid probablemente se traten de la primera parada de Ron, a pesar de lo que supone Harry.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Asignaturas de Hogwarts

El texto de este mes trata sobre las opciones de asignaturas que existen en Hogwarts, con algunas curiosidades interesantes. ¡Espero que os guste!

"Todos los alumnos de Hogwarts deben tomar siete asignaturas: Transformaciones, Encantamientos, Pociones, Historia de la Magia, Defensa contra las Artes Oscuras, Astronomía y Herbología. Las lecciones de vuelo (sobre escoba) también son obligatorias.

Al final de su segundo año en Hogwarts, los estudiantes deben escoger un mínimo de dos asignaturas más de la lista siguiente: Aritmancia, Estudios Muggles, Adivinación, Estudio de las Runas Antiguas y Cuidado de Criaturas Mágicas.

Si hay suficiente demanda, a veces se ofrecen asignaturas muy especializadas, como la alquimia, en los últimos dos cursos."

Pensamientos de J.K. Rowling

"En mis primeras notas aparece una lista de asignaturas ligeramente distinta. La Herbología aparece como Herbalismo, Adivinación era obligatoria desde primero, al igual que Alquimia, y una asignatura llamada simplemente Bestias, mientras que a Transformaciones se la llamaba Tranformaciones/Metamorfosis."

lunes, 4 de septiembre de 2017

Capítulo 29: Orientación académica

En el capítulo 29 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry está deseando hablar con Sirius sobre el recuerdo de Snape, pero debe considerar las posibles consecuencias de intentarlo.

Después de lo que ha visto, Harry se ve obligado a reconsiderar lo que pensaba que sabía de sus padres, sobre todo de James: el joven arrogante y abusivo que actúa contra otros sin motivo, sólo para entretenerse. Harry ha sido víctima de estos abusos, así que no quiere creerlo, pero lo mire por donde lo mire no hay nada que excuse su comportamiento.

Tampoco puede hablar de esto, no tanto porque tenga miedo de Snape, sino porque le da vergüenza que los demás se enteren de cómo era su padre. Le gustaría hablarlo con Sirius y quizá con Lupin, que estuvieron allí y podrían contarle más, pero el nuevo sistema de Umbridge lo hace aparentemente imposible. Si tan sólo hubiera abierto ese paquete...

De esta forma, Harry se pasa las vacaciones de Pascua enfurruñado y sin querer hablar con nadie, lo que por suerte no queda raro porque los TIMO están a la vuelta de la esquina y todos los alumnos de quinto están igual por las largas horas de estudio. Para ayudarles a priorizar asignaturas, durante las vacaciones la sala común se llena de panfletos con información sobre las distintas carreras, especialmente los EXTASIS que puedan necesitar para acceder a la carrera escogida.

Junto a esto, los jefes de las casas se reúnen con los alumnos para saber a qué quieren optar y hacerles recomendaciones, especialmente haciéndoles saber la nota que deben alcanzar en los TIMO para optar al nivel EXTASIS. Esto es muy importante, porque si no puedes entrar en los EXTASIS necesarios, tus posibilidades de empleo se reducen mucho.

En esas está Harry, estudiando en la biblioteca, cuando aparece Ginny para llevarle huevos de Pascua de su madre. Ginny tiene pocas escenas en este libro, pero esta es una de las que más le gustan; aunque no se haya comentado, Ginny y Michael lo están pasando mal y cortarán pronto, pero ella no lo está mencionando, sino que hace lo posible para ayudar a Harry, incluso aunque crea que se debe a haber discutido con Cho. Ginny podría haber dejado que cortaran para tener una oportunidad, pero en vez de eso le escucha y habla con Fred y George para ayudarle a contactar con Sirius.

Por supuesto, los gemelos están dispuestos a darle tiempo para que use la chimenea de Umbridge, el único medio de comunicación que no está controlado (pensaban formar otro escándalo de todas formas). La inteligencia de esto es que para que Harry pueda contactar con Sirius tendrá que jugársela y arriesgarse a la expulsión y quién sabe qué más, con lo de Dumbledore aún reciente. ¿Vale la pena arriesgarse? ¿Se está acercando a lo que hacía su padre al tomar estas decisiones sin considerar las consecuencias? Hermione lo tiene claro, piensa que no debe hacerlo y se lo repite constantemente (demasiado tal vez), pero no lo sabe todo. Al final Ron tiene razón, la decisión es de Harry y será él quien acepte las consecuencias, sean cuales sean.

Tampoco es casualidad que ese día tuviera Harry su entrevista con la profesora McGonagall, con Umbridge presente porque le da la gana (¿estuvo en todas las entrevistas, o sólo en ésta?). McGonagall trata el asunto con seriedad, diciéndole a Harry que puede aspirar a ser auror pero que necesita mejorar y en qué, y no duda en decirle que debe ir a por Pociones sabiendo que no le gusta la idea, porque es necesario, y también le dice cuándo su nivel es el adecuado, especialmente en Defensa.

Umbridge interviene para dejar claro que Harry no va a trabajar en el Ministerio, y McGonagall enfurece, pues está jugando con el futuro de un alumno. La jefa de Gryffindor da la cara por Harry, y la sesión termina con una fuerte discusión entre ambas mujeres, incluso después de que Harry se marche.

Ahora que McGonagall ha dado la cara por Harry, ¿debería arriesgarse a que le pillen y decepcionarla? ¿Debe jugársela ahora que Umbridge está tan enfadada? ¿Vale tanto la pena todo aquello para expurgar sus demonios? Harry se hace todas estas preguntas durante la clase, y aunque no puedo decir que es lo que yo habría hecho, me alegra que decida ir a por todas, porque al final decide que debe saber lo que sucedió, y vale la pena jugársela por ello.

Así pues, cuando Fred y George inician su distracción, Harry se cuela en el despacho y contacta con Grimmauld Place, donde casualmente también estaba Lupin. Tras oír su historia, ambos entienden la situación, y es muy maduro por su parte no negar que sucediera, sino admitir que en su juventud no iban por el buen camino (incluso Lupin, que tenía demasiado miedo a perder a sus amigos como para pararles los pies). Los dos le aseguran que James maduró con el tiempo, y que no era perfecto, pero sin duda era una buena persona.

Esto era lo que Harry necesitaba oír; el problema llega cuando confiesa que Snape se ha negado a darle más oclumancia, y Sirius y Lupin montan en cólera. Harry no se llega a enterar de lo que pasa a continuación, pero dado que Snape seguirá en sus trece, está claro que no hubo manera de convencerle. Harry vuelve a Hogwarts, pero no puede descansar, porque esta vez han pillado a Fred y George.

Los gemelos hace tiempo que decidieron su camino: sin interés por los títulos académicos, pasaron por sus TIMOS en lo mínimo (posiblemente en aquellos que les interesaban para su negocio; que yo recuerde este curso y el anterior han tenido Encantamientos y Transformaciones), y si están haciendo séptimo es para complacer a su madre. Ahora, con Umbridge al frente y sin quidditch ni Dumbledore, los riesgos no les importan, y aquí lo demuestran.

En el momento en que se ven amenazados por la violencia de los nuevos castigos de Umbridge, Fred y George se marchan de manera triunfal, dejando atrás un clima de rencor hacia la nueva directora y a los alumnos armados para hacerle la vida imposible, e incluso Peeves de su parte en la guerra contra Umbridge.

La caída del sapo no ha hecho más que comenzar.

Esta semana subiré el texto de Rowling en Pottermore sobre las asignaturas de Hogwarts. ¡No os lo perdáis!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, Harry no dice que para tratar con su tío haya que tener un buen sentido del escondite, sino saber cuándo es necesario agacharse.

lunes, 28 de agosto de 2017

Capítulo 28: El peor recuerdo de Snape

En el capítulo 28 de Harry Potter y la Orden del Fénix, la marcha de Dumbledore causa que Umbridge tome el mando de Hogwarts, y la tensión resultante lleva a Harry a cometer el error más fundamental de su vida.

En ausencia de Dumbledore, Fudge ha impuesto a Umbridge como directora de Hogwarts, con todo lo que ello conlleva. Para empezar, esto le da más autoridad de la que ya tenía, y convierte a Malfoy y a su panda en su ejército personal con privilegios para quitar puntos, además de reclutar a Filch para tener el colegio controlado.

Por contra, el resto del colegio no está nada conforme con la nueva situación, y lo dejan claro de varias formas. Los gemelos, ya decididos a marcharse, deciden dejarse de bromas tontas y pasan a la acción, encendiendo todos sus fuegos artificiales experimentales y desatando el caos por el colegio. No cabe duda de que los profesores podrían haberse librado de las deflagraciones sin demasiados problemas, pero demuestran su descontento dejando que Umbridge cargue con la tarea, sin mucho éxito por su parte.

Umbridge también sale escaldada en su intento de sonsacarle a Harry la localización de Dumbledore y Sirius. No sólo gasta todo el veritaserum que Snape le da cuando sólo necesitaba tres gotas (si Harry llega a beberlo a lo mejor hasta se pone enfermo por sobredosis), sino que es increíblemente obvia en su intento de que beba, y no se da cuenta de que Harry está fingiendo, antes de dejarle ir sabiendo que sospecha de que se relaciona con Sirius, por no hablar de revelarle tácitamente que su chimenea no está vigilada.

No por ello va a estar Harry más contento; se culpa de la marcha de Dumbledore y se divide entre tratar de practicar bien la oclumancia como le dijo Dumbledore, y averiguar qué es lo que quiere Voldemort del Departamento de Misterios. Al final acaba sucumbiendo a la tentación, pero está más preocupado de la reacción de Snape que de las consecuencias de no tomárselo en serio. Ése será el problema.

Antes de la clase Harry se topa con Cho, y tienen una discusión sobre Marietta que pone punto final a su relación. Aquí tengo que decir que se nota que Rowling se pone en el lugar de Harry, pues Cho tiene razón al decir que Hermione no tenía derecho a embrujar el pergamino de firmas sin el conocimiento ni la aprobación de los demás (y eso incluye a Harry y Ron, que se enteraron tras firmar; los otros ni eso), pero por supuesto Harry tiene razón en que Marietta no tiene excusa por lo que ha hecho. Los dos tienen su parte de razón, pero no son capaces de ponerse en el lugar del otro; ni han podido hacerlo antes ni podrán hacerlo en el futuro, así que es mejor para ambos que su relación no llegue más lejos.

En ese estado de cabreo Harry está vulnerable ante Snape, pero por suerte es salvado por Malfoy, si bien a costa de futuras burlas. Por un momento parece que Harry se va a conformar con su suerte, pero como pasó casi un año antes, se deja llevar por la luz del pensadero. La diferencia es que ahora Harry sabe de sobra lo que es, y que meterse en un recuerdo de Snape (es más, uno que él no quiere que vea) es una idea horrible, pero horrible de verdad.

Y aun así lo hace, por que es un adolescente que está sometido a mucho estrés, y que acaba de pasar por una ruptura; es normal que haga cosas absurdas. En parte esperaba encontrar información sobre el Departamento de Misterios, así que se sorprende de encontrarse a Snape en medio de sus TIMO, como él hará en poco tiempo.

Como es de esperar, en cuanto ve a su padre y a sus amigos se acerca a ellos, pues le interesa más saber cómo eran a su edad, vivir de cerca las historias que ha oído. Y lo que ve no le gusta ni un pelo, pues resulta que su padre era tan abusón con Snape como Malfoy con él, incluso más, y cuando Lily aparece en escena queda claro que no quiere tener nada que ver con James, para la confusión y el horror de Harry.

Y para horror, la reacción de Snape al pillar a Harry. El chico no sabe por qué Snape no quería que lo viese (y los lectores no lo sabremos hasta Las reliquias de la muerte), pero su enfado, primero con falsa calma y comentarios tensos falsamente agradables y finalmente con gritos manifiestos, son tan poco habituales en Snape que dan un miedo increíble. Harry huye, pero no es el profesor lo que le da miedo: es haberse dado cuenta de que su padre no era quien él creía, y eso para él es lo más aterrador de todo.

Observaciones y curiosidades:
  • En las primeras ediciones, Ernie le recuerda a Malfoy que los prefectos no pueden quitar puntos, y Ron le dice que ellos lo saben bien, dado que también son prefectos. Dado que Percy le quitó puntos a Ron en La cámara secreta, la línea de Ernie se cambió a que los prefectos no pueden quitarles puntos a otros prefectos, y la línea de Ron se eliminó.
  • El armario evanescente en el que cae Montague es el que Peeves rompió en La cámara secreta; Montague se quedó en un limbo entre Hogwarts y Borgin y Burkes, y tras recuperarse le contará a Malfoy lo que vivió, dándole la idea de reparar el armario para que los mortífagos entren en Hogwarts.
  • Evidentemente, las siglas L.E. que James garabatea en su examen son de Lily Evans.
  • El conjuro no verbal que usa James para poner a Snape boca abajo es levicorpus, conjuro que para más inri inventó el propio Snape, algo que le molesta muchísimo y que le dirá a Harry cuando intente usarlo contra él.

martes, 22 de agosto de 2017

Capítulo 27: El centauro y el chivatazo

En el capítulo 27 de Harry Potter y la Orden del Fénix, la clase de Firenze precede al triste final del ED, con devastadoras consecuencias.

Siguiendo del capítulo anterior, Harry y los otros tienen su primera clase de Adivinación con Firenze, que demuestra ser un profesor de lo más particular.

No cabe duda de que los centauros son criaturas muy diferentes a los humanos. Si bien no cabe dudar de las capacidades adivinatorias de Firenze, está claro que su forma de dar clase es muy diferente a la de cualquier profesor humano. En lugar de seguir los parámetros de la asignatura, busca ir a la base, que los alumnos se cuestionen lo que ven y que se den cuenta de que siempre hay una perspectiva superior. Es un buen planteamiento, pero hay que reconocer que no les servirá de mucho a los alumnos para los TIMOs.

La segunda parte del capítulo es la que será la última reunión del ED. Empieza muy bien, con los chicos aprendiendo a usar el patronus, eso sí, sin dementores con los que practicar como hizo Harry, así que lo tienen más fácil. Además, es la primera vez que Seamus acude a una reunión.

Lamentablemente, Umbridge está al acecho. Tras recibir el chivatazo de Marietta, está juntando a varios alumnos de Slytherin para la redada; por suerte, Dobby se entera y se apresura a avisar a Harry, y gracias a eso todos los demás pueden escapar a tiempo. No es así con Harry, que es atrapado de manera ignominiosa por Malfoy, y llevado por Umbridge al despacho de Dumbledore, donde se han juntado el director, la subdirectora, el ministro y dos aurores guardaespaldas, uno de ellos Kingsley. Ah, y Percy.

Está claro que Fudge trata de montar otro espectáculo a costa de Harry, porque técnicamente aquello es un asunto del colegio y nada más. Aunque Harry está dispuesto a dar la cara y desafiar al ministro, tras un breve gesto de Dumbledore empieza a negarlo todo, para frustración de Fudge.

Igual que en el juicio, Dumbledore empieza a desmontar los argumentos de Umbridge y Fudge uno a uno, con la ayuda de un sigiloso conjuro de desmemorización obra de Kingsley. Al final, parece que todo lo que pueden demostrar es una reunión no ilegal en el Cabeza de Puerco y una posible reunión aquella noche que podría o no haberse celebrado.

Es una suerte que la maldición del chivato surtiera efecto antes de que Marietta dijera demasiado, y que una vez activada no quisiera decir más, pero da un poco de pena. Ella nunca quiso entrar al ED, fue por no dejar sola a Cho y estuvo prácticamente obligada a firmar un documento con un riesgo del que no se le había notificado ni a ella ni a nadie. Al final, no pudo soportar la presión y confesó, con el resultado de que acabará marcada de por vida y objeto de un conjuro desmemorizante por sorpresa, y al parecer también una modificación de memoria sin su consentimiento.

Dumbledore lo está haciendo de maravilla para capear la situación, pero ante la lista de nombres no pueden hacer demasiado, y decide cargar con la culpa y cargar con las consecuencias. Ante el pavor de Harry, que ve a lo que han llegado sus aspiraciones, el director "confiesa" estar montando un ejército para derrocar al Ministerio, y se deshace fácilmente de sus oponentes antes de darse a la fuga.

Aunque el ED fue sin duda una buena idea, y Harry hizo todo lo posible por mantenerlo a flote y lo más secreto posible, siempre estuvo ahí la posibilidad de que los descubrieran, y era algo que todos tenían presentes. Con lo que no contaban es con que Dumbledore cargara con la culpa, eso es muy duro.

Los miembros del ED se han librado de la expulsión, pero han perdido a su director y ahora Umbridge tendrá más libre albedrío que nunca. Las cosas no pintan bien.

Observaciones y curiosidades:
  • Firenze deja entrever que están en un periodo entre dos guerras, y predice que pronto volverá la guerra. No se equivoca.
  • El mensaje de Firenze para Hagrid es sin duda sobre Grawp. Harry, Ron y Hermione deberían haber insistido más en saber qué le pasa a su amigo. 
  • Dado que Marietta ya se había chivado, no podía estar en la reunión, pero no se comenta nada, incluso aunque Cho sí está allí e interviene.

lunes, 14 de agosto de 2017

Capítulo 26: Visto y no visto

En el capítulo 26 de Harry Potter y la Orden del Fénix, la vida sigue después de la entrevista de Harry, con sus altibajos de buenas y malas noticias.

La verdad es que me hubiera gustado saber más de la entrevista. Skeeter interrogando sin piedad a Harry sobre el retorno de Voldemort y a Luna mandándole la crónica a su padre hubieran sido buenas escenas.; también hubiera estado bien saber qué incluía exactamente la declaración, si era una narración cronológica o hablaba de otras cosas también.

En todo caso, está hecho, y ahora sólo queda esperar a las consecuencias, para bien o para mal. Al menos, Harry tiene la buena conciencia de haber actuado según debía, y saber que el público tendrá acceso a su versión si quieren conocerla, que es lo importante.

Mientras tanto, la vida sigue, y por primera vez Harry tiene que presenciar un partido de Gryffindor desde los asientos en lugar de estar jugando. Las cosas no van nada bien para el equipo sin él, Fred y George, pues los nuevos golpeadores no dan la talla y Ron ha perdido toda la confianza, algo con lo que sin duda Harry hubiera podido ayudar. Al menos esta situación ha servido para que Ginny pueda revelar su talento oculto con el vuelo.

Pocos días después del partido, se publica la entrevista, con resultados inmediatos. Como suele ocurrir en estos casos, la versión de Harry convence a algunos y reafirma la opinión negativa de otros, pero el resultado en general es positivo. Por supuesto, no habrían conseguido extender tanto la entrevista por Hogwarts de no ser por la prohibición de Umbridge.

A este efecto se le conoce como el efecto Streisand, llamado así por la cantante y actriz Bárbara Streisand, que exigió a un fotógrafo que retirara una foto de su casa de su página web, y al hacerlo atrajo la atención del público y la foto que ella no quería que se viese se hizo viral. La idea es que si una entidad con autoridad, fama o influencia de algún tipo denuncia y prohíbe públicamente algo, al hacerlo lo anuncian a quienes no lo conocían de antemano, y ellos se molestarán en averiguar qué pasa, cuando si la entidad no hubiera intervenido ese algo habría tenido menos difusión y se habría olvidado rápidamente.

Esto es lo que sucede: al ser El Quisquilloso un medio muy poco respetado, llama la atención que el Ministerio lo prohíba sin dar explicaciones, y tras saber cuál es la razón dará lugar a sospechas sobre la versión oficial. Vamos, que no ha sido el mejor plan de Umbridge. Además trae de nuevo a Cho y a Seamus al lado de Harry, así que todos contentos.

Lamentablemente, la celebración en la sala común pone tenso a Harry y le hace tener otra visión, esta vez bajo la piel del propio Voldemort. Aunque la conversación que espía es interesante y confirma las sospechas que tenían nuestros héroes, lo cierto es que Hermione tiene razón y Harry debería tomarse en serio la oclumancia, porque sus visiones van a peor y en el fondo Harry quiere saber lo que hay tras la puerta, aún sabiendo que si lo averigua es porque Voldemort lo tiene, con todo lo que ello implicaría.

No estoy diciendo que apoye a Snape con esto, pero también tiene razón al decir que Harry no se lo toma en serio, aunque su forma de hacerlo no sea la mejor para alentar al muchacho. Tras otra incursión en el Departamento de Misterios en plena clase, Snape ya está hasta las narices, pero al insultar a Harry le hace concentrarse y acaba probando su propia medicina, con Harry presenciando algunos de los recuerdos de Snape.

La escena es de lo más tensa: Harry no se esperaba que su profesor tuviera un pasado semejante, no especialmente distinto del suyo y teme la reacción del profesor, y Snape trata de aparentar profesionalidad pero está enfadado y avergonzado de lo que ha pasado, y quién sabe qué habría pasado si la sesión hubiera continuado.

Nunca lo sabremos, porque son interrumpidos por el muy público despido de la profesora Trelawney. Umbridge debe estar cabreada por el fiasco de El Quisquilloso y por eso convierte el despido de Trelawney en un acto dramático para dejar claro su poder. Te caiga bien o no la profesora, sin duda es fácil sentir lástima por ella, como le pasa a McGonagall.

Por suerte, Dumbledore lo tenía previsto y aprovecha huecos en los decretos para dejar que Trelawney siga viviendo en Hogwarts y para contratar a un nuevo profesor de Adivinación, uno que, además de ser un profesional cualificado, es una burla manifiesta hacia la profesora Umbridge: Firenze el centauro.

A ver cómo reacciona Umbridge a esta nueva adquisición.

Observaciones y curiosidades:
  • El título del episodio, Visto y no visto, se titula en inglés Seen and Unforeseen, usando un juego de palabras. Al mantenerlo en la traducción, se pierde el significado de unforeseen, que significa "imprevisto".
  • En el original, Harry nota que el acercamiento de Seamus es algo tan bueno como el que Cho haga lo mismo. Sacad las conclusiones que queráis. 
  • Las intenciones de Dumbledore para mantener a Trelawney en Hogwarts son claras: más allá de la compasión, sabe que Voldemort busca la profecía, y por tanto la persona que la realizó estará en peligro.

lunes, 7 de agosto de 2017

Capítulo 25: El escarabajo, acorralado

En el capítulo 25 de Harry Potter y la Orden del Fénix, una fuga masiva de Azkaban y una cita desastrosa compiten por el puesto de peor escena del capítulo.

A la mañana siguiente del final del anterior capítulo, se confirma por qué Voldemort estaba tan contento: diez de sus seguidores más fieles y hábiles se han unido de nuevo a sus filas.

Esta es una noticia terrible tanto si se cree o no en el retorno de Voldemort, pero resulta intrigante su efecto en el segundo grupo: la explicación oficial, aunque en principio aceptable, resulta poco elaborada, y las dudas les asaltan, sobre todo cuando tienen una explicación alternativa a la que acercarse.

Ése es el problema de las historias sesgadas o falsas: cuantos más datos surgen, más evidentes resultan los intentos de llevar al público hacia cierto punto, provocando incertidumbre y crítica. Ha sucedido antes y sigue sucediendo; tal como dice Rita, la prensa primero se vende y después informa. Ahora hace falta que el público tenga acceso a los detalles que no conocen para que se formen su propia opinión, y en eso está Hermione, en una de sus ideas más inspiradas.

Pero eso tendrá que esperar hasta San Valentín: hasta entonces, la vida sigue, con Harry sufriendo en las clases de oclumancia, Hagrid y Trelawney sufriendo en las inspecciones de Umbridge, y todos redoblando sus esfuerzos en el ED motivados por la fuga de los mortífagos, sobre todo Neville, que da un gran salto en capacitación.

Y al fin llega el día de San Valentín, un día terrible para una primera cita se mire por donde se mire, y todo está lleno de fatales errores. Para empezar, Hermione no especifica a Harry por qué quiere verle, con lo que éste no puede explicarle la situación a Cho.

La cita no empieza mal, con Harry y Cho encontrando un terreno común en el quidditch, pero no continúan por ahí y desaprovechan la oportunidad para saber más el uno del otro, dando lugar al silencio incómodo. A Cho no se le ocurre otra cosa que llevar a Harry a un sitio romántico lleno de parejas, algo para lo que ni él ni ella están preparados. Harry, absolutamente cohibido, habla de lo de Hermione sin pensar, poniendo celosa a Cho sin darse cuenta.

Cho intenta "contraatacar" hablando de sus ex, pero sólo consigue enfadar a Harry y ponerse triste al recordar a Cedric, alguien de quien él se niega a hablar, mucho menos con Cho. Para cuando Harry se da cuenta de lo que pasa, ya es demasiado tarde, y Cho se marcha furiosa.

Furioso también, Harry va a la taberna y se encuentra con Hagrid, quien no está en su mejor momento. Entre Grawp y las inspecciones, está sometido a mucho estrés, pero no quiere abandonar a Grawp. Es la única familia que le queda.

Una vez se marcha Hagrid, Harry se entera al fin del plan de Hermione, que piensa llevar a cabo con la ayuda de Luna y una muy reticente Rita Skeeter. Aunque El Quisquilloso no es precisamente el diario más serio del mundo, Hermione planea apostar por la curiosidad y la sed de información de la gente, que por el boca a boca extenderá la versión de Harry. A ver qué tal se da.

Observaciones y curiosidades:
  • En las primeras ediciones, a Rookwood se llamó Algernon, en lugar de su nombre ya establecido, Augustus. Esto se cambió en ediciones posteriores. 
  • Lee sugerirá a Fred y George la esencia de Murtlap que Harry le recomienda para completar sus Surtidos Saltaclases. 

jueves, 3 de agosto de 2017

El Autobús Noctámbulo

El texto de Pottermore de este mes trata sobre el Autobús Noctámbulo, uno de los varios medios de transporte disponibles para el mago y bruja británicos. Veamos qué nos cuenta Rowling sobre este autobús:

"Para los magos y brujas que se ponen enfermos con los polvos flu, cuya aparición no les es fiable, que odien las alturas o que les asuste o se mareen al tomar trasladores, siempre estará el Autobús Noctámbulo, que aparece allá donde una bruja o mago con necesidad urgente de transporte alce su varita en una cuneta.

Es un autobús morado de tres pisos, con asientos durante el día y camas por la noche. No es particularmente cómodo, y aconsejaría no pedir una bebida caliente incluso si te la ofrecen, pues la costumbre del autobús de saltar de un destino a otro en un segundo puede causar muchos derrames.

El Autobús Noctámbulo es un invento relativamente moderno en la sociedad mágica, que a veces (si bien raramente lo admitirá) adopta ideas del mundo muggle. La necesidad de un medio de transporte que pudieran usar de manera segura y discreta tanto menores de edad como personas de salud frágil ya se había hecho notar desde hacía tiempo, y se habían hecho muchas sugerencias (escobas con sidecar funcionando como taxis, llevar a la gente en bolsas colgadas de thestrals), pero todas ellas fueron rechazadas por el Ministerio. Finalmente, al ministro de magia Dugald McPhail se le ocurrió la idea de imitar el relativamente novedoso servicio de autobuses de los muggles, y en 1865 el Autobús Noctámbulo salió a las calles.

Aunque algunos magos (principalmente fanáticos de la sangre pura) anunciaron su intención de boicotear lo que llamaron "esta ofensa mugglesca" en las cartas de opinión de El Profeta, el Autobús Noctámbulo demostró ser muy popular con la mayoría de la comunidad, y sigue recibiendo viajeros a día de hoy."

Pensamientos de J.K. Rowling

"El Autobús Noctámbulo se llamó así porque, para empezar, knight es un homónimo de night*1*, y existen autobuses nocturnos que viajan por toda Gran Bretaña cuando termina el transporte normal. Además, knight tiene la connotación de acudir al rescate, de protección, y esto parecía apropiado para un vehículo que tiende a ser el transporte de último recurso.

El conductor y el revisor del Autobús Noctámbulo en Harry Potter y el prisionero de Azkaban
sacaron su nombre de mis dos abuelos, Ernest y Stanley."

*1* Knight significa "caballero" en inglés, y night "noche".

lunes, 31 de julio de 2017

Capítulo 24: Oclumancia

En el capítulo 24 de Harry Potter y la Orden del Fénix, el retorno de Harry a Hogwarts se torna aún más negro al enterarse de que tendrá que dar clases particulares nada menos que con Snape.

Pasa la Navidad y se acerca la hora de volver a Hogwarts, y al igual que le pasaba antes de las vacaciones, Harry se encuentra con que no tiene motivos para alegrarse de estar de nuevo en el castillo. Y lo que pasa el ultimo día no le ayuda en absoluto.

Harry se encuentra con que Dumbledore le ha pedido a Snape que le enseñe oclumancia, en un intento de evitar que la conexión entre Harry y Voldemort se haga demasiado fuerte. Harry aprecia el gesto, pues demuestra que Dumbledore sabe lo que necesita, pero seleccionar a Snape para la tarea parece demostrar todo lo contrario, la verdad.

No es difícil suponer lo que piensa Dumbledore: aparte de él mismo, que tiene imposible acercarse a Harry por el momento, Snape es la persona más capacitada en oclumancia en la Orden, y es conveniente por ser profesor de Harry, para disfrazar las sesiones de clases particulares. Además, Dumbledore albergaba la vana esperanza de que pudieran dejar atrás su enemistad mutua al conocerse mejor. Es demasiado optimista.

La cuestión es que están metidos en una situación que no les gusta a ninguno, y cada uno la afronta como puede, incluyendo Sirius. Harry se resigna y trata de sacar partido para pillar información, Snape también se resigna y adopta un aire de profesionalidad que mantiene dejando soltar algún comentario sardónico de vez en cuando para desfogarse.

Sirius, sin embargo, no quiere conformarse, y su frustración y un intento de aprovechar para defender a Harry en lo que puede estalla en una pelea con Snape en la que ambos tienen su parte de culpa. No llega a nada, pero Sirius termina el capítulo preocupado por lo que pueda pasar y enfadado por no poder intervenir ni siquiera en la vida de su ahijado. Son malos sentimientos para quedarse rumiándolos.

De vuelta en Hogwarts al día siguiente, Harry consigue una cita con Cho el día de San Valentín, pero, lejos de ser un gran momento, es la prueba fehaciente de que no son capaces de comunicarse. Ya hablaré del asunto en la próxima reseña.

En la primera clase de oclumancia, Snape le da a Harry un repaso rápido a en qué consiste y cómo le va a servir. Harry aprovecha para obtener respuestas, pero le cuesta tratar a Snape con respeto, y a su vez este sigue tratándole de idiota todo el tiempo.

La parte práctica no va mucho mejor, porque Snape no explica lo que está haciendo y Harry no está seguro de cómo responder, y le da rabia que el profesor esté viendo sus recuerdos, traduciéndose en preguntas con tono impertinente, que enfadan a Snape y prosiguen el ciclo.

Todo termina cuando Harry revisa su recuerdo de pasar por la puerta del Departamento de Misterios con Arthur de camino a su vista, haciéndole comprender que es la puerta con la que ha estado soñando desde el verano. Snape lo niega, pero sus evasivas convencen a Harry de que allí es donde está el arma.

Pero aún hay una consecuencia más de la clase: someter a la mente de Harry a tal estrés la ha debilitado temporalmente, y recibe una gran sensación de alegría de Voldemort. ¿Qué le habrá puesto tan contento?

Esta semana empieza agosto, así que publicaré el texto de Pottermore de rigor. Esta semana será sobre el Autobús Noctámbulo. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • La carta que tiene Sirius en la mesa en la reunión con Snape nunca ha sido explicada, y es objeto de mucha especulación, desde una carta de Dumbledore para explicarle  la situación a la carta de Lily que Harry se encontrará en su habitación en Las reliquias de la muerte
  • Dos errores de traducción debidos a entender mal palabras: el primero es traducir obscure por "oscuro" al hablar de la oclumancia, cuando obscure significa "poco conocido", en el sentido de que no es una rama de la magia que emplee mucha gente, pero no es magia oscura. 
  • En el segundo caso, al decir Snape que Harry en público estará dando remedial potions no significa que dará clases de pociones curativas, como parece indicar la palabra remedial, que en realidad significa "refuerzo" en el sentido de clases de refuerzo. 
  • El paquete que le entrega Sirius a Harry es un espejo que les hubiera permitido comunicarse y resolver muchos problemas, pero que Harry no verá, por miedo a instar a Sirius a salir de la casa y que olvidará hasta que ya es demasiado tarde. La de horas que pasaría Sirius pensando que Harry hablaría con él... 
  • El conjuro legeremens (legilimens en inglés) proviene de las palabras latinas legere (leer) y mens (mente). 

lunes, 24 de julio de 2017

Capítulo 23: Navidad en la sala reservada

En el capítulo 23 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Ginny y otros se ocupan de sacar de Harry de su pozo de desesperación, y todos tratan de disfrutar de las Navidades, aunque cueste.

Tras oír de Moody la aparente confirmación de que Voldemort le está poseyendo, Harry se recluye del resto, sintiéndose apestado y con la perspectiva de tener que alejarse del mundo mágico por la seguridad de todos.

Varios personajes se ocupan de que Harry no llegue tan lejos: para empezar, Dumbledore se veía venir tal situación y envía a Phineas Nigellus a que le haga quedarse en la casa. Si bien su actitud parece fría, y cabrea a Harry otra vez, mi opinión es que Dumbledore pretendía que Phineas le dijera a Harry lo que necesitaba oír, palabras duras que el director nunca hubiera podido expresar él mismo.

Efectivamente, Phineas no tiene paciencia por la angustia adolescente de Harry y le deja bien claro que su actitud es equivocada e infantil, y que no puede pretender ser el más listo ni el más enterado de todo. No le ayuda a salir de su aislamiento, pero impide que se de a la fuga.

Es el equipo de las chicas el que se ocupa de esa parte. Cuando Hermione llega a la casa (entre unas cosas y otras no les ve el pelo a su familia) se entera de la situación e inmediatamente va a por Harry, que se ha autoconvencido de que los otros no van a querer estar con él. Su actitud relajada le sorprende y se deja llevar con Ron y Ginny.

Cuando Harry intenta hacerse el héroe incomprendido, Ginny ya no puede más y le hace saber que es un idiota, pues ella estuvo poseída por Voldemort y Harry ni lo ha considerado. Esto sí es una gran cura de humildad para, Harry, que es a partir de aquí cuando va dejando de ver a Ginny como la hermana pequeña de Ron y más como a una persona independiente, con todo lo que ello supone. Los cuatro debaten de manera razonada la situación y concluyen que la visión de Harry no fue una posesión. No fue tan difícil.

Pronto llega la Navidad, y la alegría de Sirius de tener gente en la casa resulta contagiosa, aunque queda empañada por la actitud de Percy. ¿Quién devuelve sin abrir un regalo de Navidad de su madre? La visita navideña a Arthur en San Mungo también es divertida, con Molly enfadándose con su marido por sus experimentos con "medicina alternativa", e incluso el reencuentro con Lockhart es animado, a pesar del estado del exprofesor.

Toda la alegría se desploma como un yunque cuando aparece Neville. Él y su abuela estaban con la visita navideña a sus padres cuando se encuentran con Harry y los otros, y Neville tiene que enfrentarse al hecho de que no les ha contado nada de sus padres a sus amigos.

No es que le de vergüenza, pero no es fácil abrirse con esa situación; Neville no quiere que sus compañeros le tengan pena y sí le da vergüenza no se tan buen mago como lo fueron sus padres.

El pobre reacciona como haríamos muchos: bajando la cabeza y hablando lo menos posible, esperando que todo termine cuanto antes. Por suerte, las reacciones llenas de empatía de sus amigos le ayudarán a ser más abierto en el futuro.

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, el mensaje que Harry le da a Phineas para Dumbledore es que gracias por nada. 
  • Ron aprovechará el "diagnóstico" de spattergroit para fingir estar enfermo en Las reliquias de la muerte, y marcharse con Harry mientras el ghoul de su casa se hace pasar por él. 
  • Vemos otra vez a Bode, y también vemos cómo morirá, estrangulado por el esqueje de Lazo del Diablo que recibe como regalo anónimo de Navidad. 
  • Gladys Gudgeon ya apareció en el segundo libro como una de las mayores admiradoras de Lockhart. 

jueves, 20 de julio de 2017

Nuevos libros y concierto de La cámara secreta




Hoy vengo con dos noticias sobre el universo de Harry Potter: el anuncio de dos nuevos libros para el universo expandido de la saga, y la proximidad de una sesión de la película de La cámara secreta en forma de concierto.

En octubre, la British Library inaugurará una sección temporal dedicada a la saga de Harry Potter, en honor del 20 aniversario de su debut. Al mismo tiempo, publicarán dos libros que incluirán datos exclusivos que también se develarán en dicha exposición.

El primero de ellos se titulará Harry Potter: A History of Magic - The Book of the Exhibition (Harry Potter: una historia de la magia - El libro de la exposición), y tratará sobre las asignaturas del currículum de Hogwarts, mientras que Harry Potter - A Journey Through a History of Magic (Harry Potter - Un viaje por una historia de magia) versará sobre otros conceptos, como alquimia, brujería antigua y criaturas mágicas.

Dado que se acaban de anunciar, no hay ninguna información sobre si estos libros llegarán a España de ninguna forma, aunque podemos suponer que los publicarán de una manera o de otra, pues los productos de este universo se venden bien. ¡Tendremos que esperar hasta octubre para saber más!

También en octubre se producirá la segunda parte del concierto de Harry Potter en Madrid, que ya se celebró el año pasado con La piedra filosofal y que repite este año con La cámara secreta. Se emitirá la película acompañada de música de cámara en directo que tocará las legendarias composiciones de John Williams.

Tendrá lugar el 31 de octubre a las 19:00 hora, en el WiZink Center, más conocido como el Palacio de los Deportes de Madrid, cerca del metro de O´Donell. Aún queda mucho tiempo, pero las entradas ya están a la venta, así que es buena idea ir comprándolas ahora, antes de que se agoten.

Eso es todo por ahora. ¡Nos vemos el próximo lunes!

lunes, 17 de julio de 2017

Capítulo 22: Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas

En el capítulo 22 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Dumbledore toma las medidas necesarias para la supervivencia de Arthur, mientras que Harry pasa por un periodo de confusión y terror.

McGonagall se lleva a Harry y a Ron al despacho de Dumbledore para tratar la situación, y el director se pone en marcha enseguida. Es interesante comprobar la situación desde la perspectiva de Harry, que en su inocencia piensa que Dumbledore se lo está tomando todo con demasiada calma, y no está haciendo todo lo que podría. En realidad, Dumbledore ha pasado por situaciones peores, y toma los pasos necesarios para abordar esta de manera eficaz.

Otra cuestión es que está evitando deliberadamente mirar a Harry a los ojos. En un intento de evitar espolear el influjo de Voldemort en la mente de Harry, Dumbledore está tratando de aparentar que su relación es estrictamente profesional, y dado lo que sucede en el instante en el que se cruzan sus miradas, es una precaución razonable. El problema es cómo está afectando esto a Harry.

El pobre está aterrado de la posibilidad de que de alguna forma él fuera la serpiente que atacó a Arthur, con la consiguiente culpa, y aunque la lógica dice que eso es imposible, Harry no se lo puede quitar de la cabeza. Cuando busca consuelo en el director, éste aparta la mirada y actúa de manera fría y profesional, y, aunque parece que tiene una teoría sobre la situación, no la comparte. Y por supuesto, ese breve instante en el que le mira a los ojos y siente un profundo e inexplicable odio no ayuda a mejorar su estado de ánimo.

Él y los Weasley vuelven a Grimmauld Place para esperar hasta que puedan visitar a Arthur. Sirius tiene que actuar con responsabilidad, pues los hermanos Weasley están deseando marcharse al hospital y es demasiado pronto, pues estando en Hogwarts no deberían saber nada todavía. Sirius hace un buen trabajo calmando los ánimos y manteniéndose sereno dadas las circunstancias, desde luego. Lamentablemente, sus intentos de tranquilizar a Harry no surten mucho efecto.

Tras varias horas de amarga espera, Molly aparece con buenas noticias: Arthur tiene que permanecer ingresado, pero su vida no corre peligro y Dumbledore ha podido fabricar una buen pretexto para su presencia en la puerta del Departamento de Misterios. El ánimo de todos mejora con estas noticias, pero Harry sólo pretende estar alegre, pues sigue asustado y con sentimientos de culpa, que no hacen más que aumentar cuando Molly le da las gracias de corazón por su aviso, pues de lo contrario Arthur podría haber muerto. Es una pena que Harry no pueda centrarse en eso, y pasa las siguientes horas sin dormir por miedo a lo que pueda pasar.

Después de descansar unas horas (casi todos), se marchan a San Mungo en compañía de Tonks y Moody. Al igual que sucedió con el Ministerio, aunque Harry no está en buenas condiciones conserva su curiosidad y lo cotillea todo en el hospital. Como sucedía también en el Ministerio, San Mungo es similar a un hospital muggle, con sus médicos (o sanadores) de aquí para allá, su sala de espera, sus departamentos, su recepcionista, sus salas reservadas y sus doctores en prácticas. Por supuesto, la gracia está en lo peculiar de las dolencias de los pacientes, producto de hechizos, pociones o criaturas.

En su habitación, Arthur se muestra en buen estado, aunque el veneno de Nagini impide que sus heridas cicatricen, con lo que tiene que quedarse vendado y reponer su sangre cada hora, cosa sencilla para los magos. Los gemelos tratan de interrogarle sobre los detalles del ataque, pero Arthur es ambiguo, porque están en una sala compartida y porque tampoco tienen que saberlo en primer lugar.

Cuando sacan a los menores de allí, Fred y George usan las orejas extensibles para espiar la conversación, pero lo que escuchan es inesperado: Moody está seguro de que Voldemort está poseyendo a Harry. Es una concepción un tanto simplista de lo que está sucediendo, pero es suficiente para aterrar aún más a Harry, más todavía ahora que sus amigos están al tanto de la situación.

Desde luego, las Navidades no están empezando muy bien.

Observaciones y curiosidades:
  • En la traducción se dice que Dumbledore pregunta por Arthur sin mirar a Ron, pero en el original se dice que le está mirando cuando pregunta.  
  • Durante mucho tiempo la función del instrumento de Dumbledore fue objeto de mucha especulación. A día de hoy, está bastante claro que lo usaba para comprobar el nivel de influencia que podría ejercer Voldemort en Harry, o cuánto de Voldemort hay en él. 
  • Dado que la señora Norris ve a Harry, Ron y McGonagall dirigirse al despacho de Dumbledore, probablemente Umbridge se enteró de que Harry y los Weasley estaban allí a través de Filch.
  • El conjuro portus viene de portandum, verbo latino que se convirtió en "portar" en español, similar a trasladar, que es lo que hace un traslador.
  • Cuando Sirius le gritó "fuera" a Kreacher, éste lo interpretó como una orden de salir fuera de la casa, y se marchó a la casa de los Malfoy, con terribles consecuencias. 
  • En el original, el cartel de San Mungo que recomienda limpiar los calderos hace un juego de palabras con antídoto (antidot), argumentando que el antidot se convierte en antidon't (utilizando los auxiliares del inglés de afirmación y negación, do y don't).
  • Volvemos a oír hablar de Broderick Bode, un inefable que se ha vuelto loco al tratar de coger la profecía de Harry y Voldemort bajo los efectos de la maldición imperius. Pronto volveremos a saber de él. 
  • Dai Llewellyn, que da nombre a la sala en la que está ingresado Arthur, fue un celebrado jugador de quidditch que murió devorado por una quimera, de ahí que de su nombre a la sala de mordeduras graves. 
  • Como ya comenté, Willy se libró de su condena gracias a informar a Umbridge de la primera reunión del ED en Cabeza de Puerco. 

viernes, 14 de julio de 2017

Thestrals

El breve texto de este mes trata sobre estos misteriosos caballos alados, un tanto aterradores pero muy fieles y tranquilos. Veamos qué tiene que decir Rowling sobre estas criaturas:

"Manifestados como caballos negros, esqueléticos, y con alas de murciélago, pero invisibles para los que nunca han sido realmente afectados por la muerte, los thestrals tienen una reputación un tanto macabra. En siglos pasados su aparición era vista como un signo de mala fortuna; se los ha cazado y maltratado durante muchos años, pues se entendía mal su verdadera naturaleza (que es bondadosa y gentil). Los thestrals no son señales de mal augurio, ni (a pesar de su apariencia siniestra) son en modo alguno amenazantes para las personas, siempre descontando el susto que puede darle a un observador cuando los ve por primera vez.

Ser capaz de ver a los thestrals es señal de haber sido testigo de la muerte, y de haber ganado de tal visión una profunda comprensión de lo que es la muerte. No resulta sorprendente que haga falta tiempo para que tal significado se pueda entender completamente, porque el momento preciso en el que este conocimiento se asienta varía mucho de una persona a otra. Incluso después de que su madre fuera asesinada delante de él, Harry Potter no podía ver a los thestrals en los años siguientes porque apenas era un bebé cuando el asesinato tuvo lugar, y no era capaz de comprehender su propia pérdida. Incluso tras la muerte de Cedric Diggory, pasaron semanas antes de que naciera en su interior una conciencia plena de la finalidad de la muerte. Sólo entonces los thestrals que tiran de los carruajes desde la estación de Hogsmeade hasta el castillo de Hogwarts se hicieron visibles para él. Por el contrario, Luna Lovegood, que también perdió a su madre cuando era pequeña, pudo ver a los thestrals poco después debido a su intuición, su sentido espiritual y su falta de miedo al más allá.

Aunque un tanto intimidantes en apariencia, estos caballos carnívoros son emblemáticos de un viaje a otra dimensión, y recompensan a quienes confían en ellos con fidelidad y obediencia. Los thestrals son nativos de las Islas Británicas e Irlanda, aunque se les ha visto en partes de Francia y en la Península Ibérica; parecen tener algún tipo de asociación con los magos descendientes del pueblo celta, conocido por su amor hacia los caballos. Otras partes del mundo tienen su propio equivalente de los thestrals."

lunes, 10 de julio de 2017

Capítulo 21: El ojo de la serpiente

En el capítulo 21 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Umbridge estropea el regreso de Hagrid y la última reunión del ED antes de Navidades tiene un final inesperado; además el capítulo termina con un giro de lo más dramático.

Este es un capítulo de lo más movido, y para poder hablar de todo voy a partirlo en tres secciones: la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, la última reunión del ED antes de las vacaciones y la visión de Harry.

En lo que respecta a Hagrid, sabíamos que Umbridge iba a ponérselo difícil, usando cualquier método para ver solidificado su desprecio hacia los híbridos. La pregunta era si Hagrid se lo pondría difícil o si montaría una de sus clases menos convencionales y le allanaría el camino. Al final, la clase hubiera sido interesante por sí sola, pero lamentablemente los problemas de confianza de Hagrid no le permitieron plantarle cara. McGonagall no le hubiera pasado ni una en su lugar.

Al fin conseguimos información sobre los thestrals, principalmente que sólo aquellos que han visto la muerte pueden verlos, y por eso Harry es capaz de hacerlo ahora, mientras que otros como Ron no son capaces. Aunque a primera vista aterradores, no presentan señal alguna de ser peligrosos, al contrario que los hipogrifos (que, aunque eran bastante tranquilos, resultaban más imponentes y fáciles de enfadar) y los escregutos, que sin duda eran peligrosos para todos. Ahora que están en quinto, Hagrid tiene más justificado enseñarles criaturas de este tipo, y hacerles entrar en las lindes del bosque para ello.

Por desgracia, Umbridge no va a dejarle tranquilo, y sus preguntas maliciosas y sus "observaciones" de su supuesta brusquedad y violencia contenida, dichas bien en alto, minan la confianza de Hagrid poco a poco, y dejan claro que nuestro gran amigo no iba a superar la prueba hiciera lo que hiciese. Pobre Hagrid.

Precisamente son las maquinaciones de Umbridge las que llevan a Harry a querer dejar Hogwarts por las vacaciones, algo inaudito. No hasta el punto de querer irse con los Dursley, claro, pero acepta encantado la invitación de Ron a su casa.

La segunda parte del capítulo es la última reunión del ED antes de las navidades. No hemos visto mucho de lo que han estado haciendo desde la primera reunión, así que es agradable ver cómo todos se han formado ya en un grupo, y que están haciendo avances en los conjuros. También Harry está más seguro en su faceta de profesor, aunque aún le cuesta tratar a Cho como a uno más.

Cho está pasando por sus propias inseguridades, tratando de superar la muerte de Cedric a la vez que considera si quiere a Harry de verdad o como lo más parecido a Cedric que encontrará. Dado que Harry estaba con él cuando murió, para Cho es inevitable recordarle cuando está con Harry, y por eso empieza a llorar cuando se queda a solas con él, para confusión de nuestro protagonista.

No es que Harry no entienda su situación hasta cierto punto, pero le cuesta empatizar con ella; al fin y al cabo, él también quiere superar la muerte de Cedric, pero quiere que Cho esté con él por quien es, y no como alguien con quien llorarle juntos. Cuando Cho menciona a Cedric, Harry está incómodo, porque quiere estar con ella pero se siente culpable de "aprovechar" su estado emocional para hacerlo. Al final los dos acaban besándose, pero no sabemos lo que pasa luego y Harry no va a ser capaz de explicarlo.

Ron no va a ser ninguna ayuda en esto, desde luego, y aunque Hermione entiende lo que está pasando a Cho y se lo explica tal cual a Harry, es demasiado metódica, y deja a Potter aún más confuso de lo que ya estaba. Tampoco ayuda que abra la posibilidad de invitarla a salir, algo que Harry no se había planteado y que ahora se añade a la lista de inquietudes, con las típicas preguntas de ¿Debería haber...? o ¿Qué habría pasado si...? No es el mejor estado para dormir, y por eso pasa lo que pasa.

No está muy claro cómo pasa Harry de sentir leves espasmos emocionales de Voldemort a entrar directamente en la mente de Nagini durante su misión. Mi teoría es que las turbulencias emocionales de Harry le pusieron más a tono con la emoción que debía sentir Voldemort al investigar "en persona" el Departamento de Misterios. Al estar poseyendo a Nagini, otro horrocrux viviente como Harry, probablemente su mente resultó de lo más atrayente.

La escena es simple: cuando intentaba colarse en el departamento, Nagini se topó con Arthur, que estaba de guardia pero se había quedado dormido, y la capa invisible se le cayó al suelo, dejándole a la vista. Nagini intentó ignorarle, pero Arthur se despertó y tuvo que atacar para eliminar al testigo, despertando a Harry.

Este cambio de percibir a sentir deja a Harry hecho una asco, al parecer gritando y retorciéndose en la cama durante la visión, y vomitando al despertarse. Afortunadamente, es capaz de darse cuenta de lo que ha visto, y advierte a Ron, al que como es lógico le cuesta creer que Harry haya visto desde su cama a una serpiente atacar a su padre. A la llegada de McGonagall, Harry lo intenta otra vez, y la subdirectora sabe lo suficiente como para llevarle con Dumbledore al oír su historia. Veamos qué pasa a continuación.

Ya estamos en julio, y con un poco de retraso publicaré esta semana otra traducción de un texto de Pottermore. Este será sobre los thestrals. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • El chico nervudo de Slytherin que puede ver a los thestrals es Theodore Nott, hijo de un mortífago pero que no se junta con Malfoy y su panda, y que jugará un rol importante en El legado maldito.
  • La afirmación de Pansy sobre que Hagrid no habla muy bien tiene más sentido en el original, en el que como ya he comentado Hagrid habla con un acento muy cerrado y difícil de entender.
  • La información de que los thestrals te pueden llevar a cualquier lugar sin perderse tendrá gran importancia al final de la novela, cuando Harry y sus amigos vayan al Ministerio desde Hogwarts.
  • La gracia de los adornos navideños de Dobby es que sustituyen la expresión inglesa Merry Christmas por Harry Christmas, algo imposible de traducir al español.
  • En el original, Harry llama sin querer a Luna Loony (Lunática en inglés) cuando le habla a Cho de los nargles, y se corrige rápidamente.
  • Harry dice brevemente "yo era..." antes de cambiar la frase, aludiendo a que él era la serpiente. En el original queda más claro al decir lo mismo (I was) y cambiarlo a It was, usando el neutro para distanciar a la serpiente de él, una sutileza que se pierde en la traducción.  

lunes, 3 de julio de 2017

Capítulo 20: La historia de Hagrid

En el capítulo 20 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Hagrid, al fin de vuelta, cuenta a los chicos qué ha estado haciendo, y se pone al día sobre lo que está sucediendo.

No se puede decir que este sea el capítulo más trascendental de este libro. Aunque todos nos alegramos de tener a Hagrid de vuelta, su misión ha terminado en el fracaso más absoluto, y los gigantes en sí no llegarán a ser especialmente importantes en lo que está por venir ni por un lado ni por el otro.

En todo caso, hay alguna cosa que sacar de aquí. Harry y Ron no están en su mejor momento, así que Hagrid llega en el instante oportuno para sacarles de su mal rollo por ahora. Por otro lado, desde un principio hay algo que no está bien, pues Hagrid, que como se había mencionado antes ha llegado mucho después que Maxime, está muy malherido, y se niega a darle importancia a sus heridas.

Se podría decir que les cuenta su misión, a sabiendas de que no debería, para ocultarles el secreto más gordo y desviar la atención de su estado; dado que no necesita mucho convencimiento para empezar, y cuando lo hace quiere llegar hasta el final, es una posibilidad más que interesante. Sin duda está decidido a mantener a Grawp oculto el mayor tiempo posible.

La historia en sí no tiene mucho de especial: Hagrid y Maxime llegaron de incógnito (en la medida de lo posible) a las tierras de los gigantes y trataron de congraciarse con ellos. Pero después de empezar a llevarse bien con el jefe, éste es asesinado y su "sucesor" no es tan amigable con ellos, y sí con los mortífagos. Tras un intento de reclutar a algunos rezagados que termina en desastre, Hagrid y Maxime se vieron obligados a volver con las manos vacías.

Terminar de esa manera sólo alimenta las sospechas de Harry, Ron y Hermione, pues si eso fuera todo Hagrid no habría vuelto tan tarde y en ese estado. Antes de que a Hagrid se le ocurra alguna excusa nueva, Umbridge hace acto de presencia, con sus propias preguntas que hacer.

Umbridge no descansa: después de presentar un nuevo decreto y joder al equipo de Gryffindor de manera brutal, descubre que Hagrid ha vuelto y no pierde un momento en acudir a interrogarle en plena noche con todo el morro. Hagrid, que no ha oído hablar de ella ni de su régimen de terror en ciernes, es lo bastante inocente como para salir bien parado de su batida de preguntas, y eso que Umbridge sospecha que oculta algo (posiblemente a tres personas que no deberían estar allí).

Aunque Umbridge tiene razones para sospechar que hay algo raro, de momento contiene su discurso y es lo bastante amable como para prevenirle de su próxima inspección, aunque bien podría leerse como una amenaza velada. Sabemos que a Umbridge no le gustan nada los semihumanos, así que Hagrid lo tiene difícil para superar la prueba.

Hermione está preocupada, como es comprensible, pero Hagrid le asegura que no hay problema alguno, en su habitual línea. Veremos qué pasa.

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, Hagrid les dice a los chicos que se juega más que el empleo si les cuenta lo que ha estado haciendo.
  • Minsk es la capital de Bielorrusia. Dadas las señas que comenta Hagrid, se puede dar como localización de los gigantes las zonas del norte de Rusia. 
  • Cabe preguntarse cómo lo hicieron Hagrid y Maxime para transportar la rama de fuego de Gubraith si nunca se apaga.
  • En el original, Umbridge dice que supervisar a los profesores es su "desafortunado pero necesario deber".

lunes, 26 de junio de 2017

Capítulo 19: El león y la serpiente

En el capítulo 19 de Harry Potter y la Orden del Fénix, las cosas van bien con el ED, pero el primer partido de la temporada de quidditch va a traer problemas.

Este es uno de mis capítulos menos preferidos, e incluso ahora, años después, me sigue palpitando una vena en el cuello cuando lo leo. Así de grande es la impotencia que siento.

El capítulo empieza bien, con el ED convirtiéndose en un grupo afianzado y que ya lleva varias sesiones a sus espaldas. Se van notando las mejoras, y Harry no podría estar más satisfecho.

El centro argumental del capítulo es el partido entre Gryffindor y Slytherin, con el debut de Ron como interés principal. Ron es consciente de la presión, y,  aunque es bueno, su miedo al fracaso le lleva a dudar de sí mismo y fastidiarla.

Los de Slytherin saben que si presionan a Ron lo tendrán más fácil para marcar y también afectarán al resto del equipo, así que montan una desagradable canción con ese fin. Es difícil defender a Slytherin en esto; si bien intentar distraer al jugador rival es algo a esperar, esto es una clara conspiración entre la mayoría de los miembros de la casa, no el acto de unos pocos hinchas. Se deberían haber tomado medidas.

Los efectos de la cancioncita no se hacen esperar, y el pobre Ron las falla todas. Incluso el resto del equipo no está dando lo mejor de sí, y Harry termina desesperado por hacerse con la snitch cuanto antes y acabar con esa pesadilla. Lo consigue, pero la pesadilla no termina, sino que empeora.

Humillado, Ron se marcha solo, y Malfoy se desfoga por la derrota insultando a Harry, a Ron y a sus familias. Aunque no es algo raro en Malfoy, aquí ya cruza una línea.

¿De verdad se puede defender a Malfoy después de esto? Por puro rencor empieza a insultar con superioridad cuando su equipo no ha podido ganar ni saboteando al rival, y cuando ve que no tiene efecto juega la carta de la familia (que como sabemos por el libro anterior, odia que usen contra él, así que podemos añadir hipocresía también). Se gana a pulso la paliza, vaya.

Por supuesto, no voy a defender que Harry y George se líen a puñetazos con Malfoy, eso no es permisible de ninguna de las maneras, y el castigo de McGonagall me pareció apropiado, con Malfoy también castigado, claro. Es sólo que se puede entender, dadas las circunstancias estresantes.

Pero por supuesto, aquí llega Umbridge a fastidiar aún más las cosas. Cuando Dumbledore la obligó a permitir que el equipo de Gryffindor continuara, habló con Fudge, que se ha sacado otro decreto de la manga para poder desautorizar a los profesores cuando le venga en gana, en materia de castigos o de lo que sea. Ya me diréis qué tiene eso que ver con evaluar al profesorado.

Y de esta forma, con todo el morro, impide a Harry, Fred y George seguir jugando al quidditch en la escuela, haciendo oídos sordos a cualquier queja, y encantada de la vida, además.

Así, de un día para otro, el equipo de quidditch de Gryffindor queda reducido a las cazadoras y el guardián, al que este partido ha desmoralizado del todo. Fred y George han perdido una de las pocas cosas que les animaba a seguir estudiando, y el gozo de Harry ha caído en un pozo muy hondo. Hasta el retorno de Hagrid parece un premio de consolación más que otra cosa.

Nos vemos la semana que viene. Voy a ver si puedo hacer algo con el cuello, porque escribir esto ha hecho que la vena de la furia me vuelva a palpitar.

Observaciones y curiosidades:
  • En la traducción se dice que Malfoy intimida a Ron dejando caer la quaffle cuando se ven, lo que implicaría que va por ahí con una quaffle para hacerlo. En el original dice que finge tener una quaffle en las manos y dejarla caer. 
  • La canción de "A Weasley vamos a coronar" se titula en el original "Weasley es nuestro rey". Las letras son más o menos iguales. 

lunes, 19 de junio de 2017

Capitulo 18: El Ejército de Dumbledore

En el capítulo 18 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y los demás comienzan su grupo de Defensa con buen pie.

Está claro que la parte fuerte de este capítulo va a ser la primera reunión del ED, pero voy a comentar un par de cosillas primero.

Para empezar, está el tema de la aparición de Umbridge en la chimenea, un acto de lo más aterrador. Parecía que aún podían recurrir al consejo de los adultos para la tarea que van a empeñar, pero ahora están solos, y los riesgos son grandes. Dice mucho de todos que aun así quieran continuar.

Lo segundo es la comprensión de Harry de las sensaciones de Voldemort. Lo que hace poco eran leves sensaciones ahora son tenues percepciones, y pronto serán visiones completas. Quizás Dumbledore hubiera podido explicarle o tranquilizarle, pero no están en su mejor momento.

Por último tenemos a Dobby, que reaparece de nuevo para ayudar a Harry, devolviéndole a Hedwig y hablándole de un lugar en el que poder practicar, la Sala de los Menesteres. Una vez más, los elfos domésticos están más enterados que sus amos de lo que uno pensaría, y no va a ser la última vez. Hay que tener eso en cuenta.

La Sala de los Menesteres es un sitio muy especial. Corre el riesgo de ser un concepto conveniente para cualquier situación, pero la naturaleza de Hogwarts y el haber sido mencionada antes la hacen plausible. Nunca está muy claro cuáles son sus límites, pero sabemos lo suficiente de ella para que funcione bastante bien.

Y ahora sí, pasamos a la clase. Me he fijado sobre todo en que Harry está mucho más confiado, habla con sabiduría y toma las riendas del grupo, especialmente según avanza la lección. Entre la sala secreta que ha descubierto, su conocimiento de los objetos anti magia oscura y el mapa del merodeador, más de uno se tuvo que ir muy impresionado.

En cuanto a la clase, puede parecer raro que la gente no domine un conjuro sencillo como el de desarme, pero hay que entender que en Hogwarts hace mucho que no hay un currículum estable de la asignatura, y Harry aprendió por las circunstancias (incluso los aurores están impedidos por esto).

Harry hace bien su papel, demostrando que no sólo sabe lanzar conjuros, sino enseñar a otros y corregirles, algo que a más de un profesor le cuesta. Eso sí, a ver si deja de cortarse tanto con Cho, porque debería preocuparse por Marietta.

En todo caso, el ED empieza bien, y Harry tendrá al fin algo bueno a lo que aferrarse.

Observaciones y curiosidades:
  • Se dice que originalmente la Orden del Fénix y el Ejército de Dumbledore iban a llamarse de la otra manera, y que el libro iba a estar titulado por el grupo que monta Harry. Explicaría por qué la Orden tiene tan poco peso en la trama a pesar del nombre del libro. 
  • En la traducción se pierde un juego de palabras que, aunque poco importante, es muy divertido. Cuando Fred y George comentan dónde les han salido granos y que les duelen al subirse a la escoba, en el original dicen que es a pain in the ass (un dolor en el culo) que, además de significar aquí exactamente eso, también quiere decir que es una mierda, dicho malamente. De hecho, no se puede decir ass en este tipo de novela, así que Angelina los interrumpe cuando van a decir la última palabra, y la primera suya es all, muy parecida (es un recurso habitual para decirlo sin decirlo, especialmente en televisión).
  • En el original, Justin no está tapándose la cabeza con la túnica cuando termina de practicar con Luna, sino que el efecto de su conjuro se la ha volado encima y trata de quitársela. 
  • Me gustaría explicaros lo que es el umgubular slashkilter del que habla Luna, pero nadie lo sabe. Lo que sí puedo deciros es que aquí se tradujo como suumgubular porque en el original se decía como "su sumgubular", y alguien, al no entender lo que se decía, juntó las dos palabras. Al menos, así se explica que es algo que supuestamente tiene Fudge. 

lunes, 12 de junio de 2017

Capítulo 17: El Decreto de Enseñanza n° 24

En el capítulo 17 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry está feliz de nuevo, al menos hasta que descubre el contraataque de Umbridge.

Después de la primera reunión de lo que será el Ejército de Dumbledore, Harry se siente optimista. Saber que hay personas que no le consideran un loco, sino alguien a quien admirar, hace eso a la gente.

Todo cambia el lunes, con el nuevo Decreto de Enseñanza. Tras recibir el chivatazo, Umbridge se apresuró en cortar por lo sano la rebelión, bajo la guisa de una simple inspección de las actividades extracurriculares. Sin saber lo del grupo puede parecer inofensivo, pero la amenaza de expulsión inmediata deja claro que no es una medida inocente.

Aunque seguirán adelante, Umbridge ya ha conseguido sembrar la duda entre los miembros del grupo. Salvo el trío, ningún otro tiene la seguridad de que el chivato no esté entre ellos, y aún sabiéndolo, Harry ha perdido su optimismo.

Y los eventos del día no ayudan a animarle. Para empezar, Hedwig llega herida en mitad de la clase de Historia de la Magia con un mensaje de Sirius, que, aunque ambiguo, es suficiente para levantar sospechas de que estén controlando sus movimientos. En Pociones, Umbridge hace su inspección, y en su afán por cotillear Harry acaba cargándose su poción, con el consiguiente trabajo de refuerzo. La verdad es que en esta ocasión es culpa de Harry, que no está a lo que está.

En Adivinación, la profesora Trelawney revela que está en periodo de prueba (con razón) y está indignada, y aunque Defensa pasa sin incidentes, Umbridge no concede permiso al equipo de Gryffindor para jugar porque no le da la gana, con lo cual no hay entrenamiento.

Los chicos no tienen más remedio que estar atentos a que Sirius aparezca, y cuando lo hace resulta que la Orden también se ha enterado de su pequeño proyecto, y Molly no está nada de acuerdo.

Sirius sí lo está, y parece que su enfado con Harry se ha diluido en su orgullo por el grupo subversivo que están montando, algo que él y James hubieran hecho sin duda en su día. Quizá esté demasiado entusiasmado, pues está pasando por alto los riesgos, y con eso hace que Hermione se cuestione el asunto (irónicamente, pues lo propuso ella).

Y como para dejar claros los riesgos, resulta que Umbridge estaba espiando la Red flu y casi engancha a Sirius, una escena aterradora que representa el riesgo que corren con este proyecto. Van a tener que echarle narices.

Observaciones y curiosidades:
  • Según el decreto, cualquier reunión habitual de tres o más estudiantes se considera una​ asociación. Dado que nuestro trío cumple ese requisito, no creo que sea para tanto.
  • Me pregunto si Ron escribió esa carta a su madre confirmándole que Sirius le había pasado el mensaje, porque me creo que se le olvidara con el susto de la chimenea. Espero que sí, porque Sirius ya está bastante​ mal con Molly.

lunes, 5 de junio de 2017

Capítulo 16: Reunión en Cabeza de Puerco

En el capítulo 16 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry, Ron y Hermione llevan a cabo el proyecto de clases particulares de Defensa, con más éxito del esperado.

Al mes de empezar el curso, las cosas se han estancado bastante: Harry ya se ha librado de los castigos con Umbridge, Ron va mejorando en los entrenamientos y los dos pueden llevar sus deberes al día por fin.

Ahora que las cosas están más calmadas, Hermione vuelve a proponer formar un grupo para aprender Defensa, y Harry ya no está tan en contra después de pensarlo con calma. Para evitar que Umbridge se entere demasiado pronto, Hermione decide aprovechar la salida a Hogsmeade y juntar a todos los que quieran participar.

La idea es buena, pero como le pasa a menudo a Hermione la ejecución flojea. Al evitar el pub al que va todo el mundo para ir a uno menos concurrido, se asegura de que su grupo llame más la atención, y que los pocos parroquianos que estén allí se enteren de todo, algo que en Las Tres Escobas se podría haber evitado.

Dejando eso a un lado, es bonito ver cuánta gente aparece. La mayoría son conocidos a los que cabría esperar, pero también hay algunos de los que sólo conocíamos el nombre, y otros nuevos.

Si fueron allí porque​ querían luchar, para aprobar los exámenes o por simple curiosidad, no importa realmente. Lo que importa es que se fían lo suficiente de Harry como para dejar que les enseñe, y están al menos dispuestos a escuchar su versión.

Harry, que había estado bastante enfadado con el mundo estos últimos capítulos, no puede evitar sonreír y sonrojarse al oír a sus compañeros hablar de sus aventuras en otros libros, y expresar su admiración y su deseo de aprender lo que él quiera enseñarles.

Aunque no todos comparten​ los mismos objetivos ahora mismo, está claro que este es el comienzo de algo muy grande, más que cualquiera de ellos, y que crecerá más de lo que hubieran podido imaginar.

No quiero terminar la reseña sin hablar de Hermione, que a pesar de su desliz en la elección del local y de su poco ortodoxa maniobra del pergamino embrujado está a tope en este capítulo: no sólo tiene la idea y lo organiza todo, sino que modera la reunión, trata de no darle importancia a que Ginny tenga novio para que Ron lo lleve mejor (sin éxito), y apoya a Harry con Cho al mismo tiempo que va allanando el terreno para Ginny por si acaso. Impresionante.

Observaciones y curiosidades:
  • El hombre vendado del Cabeza de Puerco es Willy Widdershins, el culpable de los inodoros regurgitantes que estaba investigando Arthur en verano, y que se chivará a Umbridge para conseguir un trato de favor en el juicio.
  • Asimismo, la bruja del velo es Mundungus, disfrazado para vigilar a Harry. Dado que Aberforth está ahí, no está muy claro por qué tenía que vigilarle, pero bueno.
  • Como ya he dicho, el dueño del bar es Aberforth, el hermano de Dumbledore. Las pistas están ahí, como el olor a cabra y que a Harry le suene su cara.
  • En el original, cuando Zacharias acusa a Harry de escaquearse, la narración menciona que Ron parece tomárselo como algo personal (ya que 'escabullirse' se dice weasel), y cree que lo ha dicho de esa manera a propósito.

jueves, 1 de junio de 2017

Profesora McGonagall

El texto de Pottermore de este mes trata sobre la profesora Minerva McGonagall, maestra de Transformaciones, jefa de la Casa de Gryffindor, directora adjunta de Hogwarts y miembro de la Orden del Fénix. ¿Cómo fue su vida? ¿Cuáles son sus motivaciones? Ahora lo descubriremos:

"Infancia

Minerva McGonagall fue la primera hija, y la única chica, de un presbítero escocés y una bruja educada en Hogwarts*1*. Creció en las Colinas de Escocia a principios del siglo XX, y sólo se fue dando cuenta de manera gradual de que había algo extraño, tanto en sus propias habilidades como en el matrimonio de sus padres.

El padre de Minerva, el reverendo Robert McGonagall, se había quedado prendado de la llena de vida Isobel Ross, que vivía en la misma villa. Como sus vecinos, Robert creía que Isobel asistía a un selecto internado femenino en Inglaterra. La realidad era que, cuando Isobel desaparecía de su casa durante meses cada año, era para viajar al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Consciente de que a sus padres (bruja y mago) no les gustaría conectar con el serio y joven muggle, Isobel mantuvo en secreto su creciente relación. A los dieciocho estaba enamorada de él. Desafortunadamente, no encontró el valor para contarle lo que era.

La pareja se fugó, con la furia de los padres de ambos. Ahora separados de su familia, Isobel no se veía capaz de manchar la alegría de la luna de miel diciéndole a su recién casado y enamorado esposo que se había graduado como la primera de su clase en Hogwarts, ni que había sido capitana del equipo de quidditch de su casa. Isobel y Robert se mudaron a una casa parroquial a las afueras de Caithness*2*, donde la bella Isobel demostró ser sorprendentemente adepta para sacarle gran partido al modesto sueldo del sacerdote.  

El nacimiento de la primera hija de la pareja, Minerva, fue una alegría y una crisis. Al echar de menos a su familia, y a la comunidad mágica a la que había renunciado por amor, Isobel insistió en ponerle a su hija recién nacida el nombre de su abuela, una bruja de inmenso talento. Un nombre tan extravagante llamaba la atención en la comunidad en la que vivían, y el reverendo McGonagall tuvo dificultades para explicarle a sus feligreses la elección de su mujer. Es más, estaba alarmado por el cambio de humor que se estaba produciendo en su esposa. Sus amigos le aseguraron que las mujeres solían emocionarse tras el nacimiento de un bebé, y que pronto volvería a ser ella misma.

Sin embargo, Isobel se fue volviendo cada vez más retraída, a menudo encerrándose con Minerva durante días seguidos. Isobel le dijo después a su hija que había demostrado pequeños pero inconfundibles indicios de magia desde sus primeras horas. Los juguetes que estaban​ en las estanterías de arriba aparecían en su cuna. El gato de la familia siempre parecía hacer lo que ella le indicaba incluso antes de que ella aprendiera a hablar. A veces se oían sonar las gaitas de su padre desde una habitación lejana, un fenómeno que hacía reír a la pequeña Minerva.

Isobel estaba dividida entre el orgullo y el miedo. Sabía que debía confesarle la verdad a Robert antes de que viera algo que le alarmara. Al fin, en respuesta al paciente interrogatorio de Robert, Isobel rompió a llorar, cogió su varita de la caja cerrada bajo su cama y le mostró lo que ella era.

Aunque Minerva era demasiado pequeña como para recordar aquella noche, sus consecuencias la dejaron con una amarga comprensión de las dificultades de crecer con magia en el mundo muggle. Aunque Robert McGonagall no quiso menos a su mujer al descubrir que era una bruja, quedó profundamente impactado por la revelación, y por el hecho de que le hubiera ocultado semejante secreto durante tanto tiempo. Lo que es más, él, que se enorgullecía de ser un hombre recto y honesto, se veía arrastrado a una vida de secretismo​ que le resultaba ajena a su naturaleza. Isobel explicó, entre sollozos, que ella (y su hija) estaban forzadas por el Estatuto Internacional del Secreto a ocultar la verdad sobre ellas, o enfrentarse a la ira del Ministerio de Magia. Robert también se estremecía al pensar en cómo los vecinos, convencionales, estirados y austeros, se sentirían al tener a una bruja como la esposa de su pastor.

El amor perduró, pero la confianza entre sus padres se había roto, y Minerva, una niña inteligente y observadora, fue testigo de esto con tristeza. Dos niños más, los dos varones, nacieron en la familia McGonagall, y ambos, en su día, revelaron habilidad mágica. Minerva ayudó a su madre a explicarles a Malcolm y a Robert Junior que no debían exhibir su magia, y ayudaba a su madre a ocultarle a su padre los accidentes y vergüenzas que causaban a veces con su magia.

Minerva era muy cercana a su padre muggle, a quien se parecía más en temperamento que a su madre. Veía con dolor cómo le costaba afrontar la extraña situación familiar. Sentía también la carga que soportaba su madre al querer encajar con una villa tan muggle, y cómo echaba de menos la libertad de estar con los de su clase, y ejercer sus considerables talentos. Minerva nunca olvidó cuánto lloró su madre cuando llegó la carta de admisión al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería; sabía que Isobel lloraba no sólo por su orgullo, sino también por envidia.

Carrera escolar

Como suele darse el caso en los jóvenes magos y brujas que llegan de una familia que no ha aceptado del todo su identidad mágica, Hogwarts fue para Minerva McGonagall un lugar de gozosa liberación.

Minerva atrajo una atención inusual sobre sí misma cuando provocó un hatstall entre las casas de Ravenclaw y Gryffindor, y que acabó con Minerva en la segunda de las casas​. (En años posteriores, esta situación fue objeto de humor gentil entre Minerva y su colega Filius Flitwick, sobre el que el Sombrero Seleccionador sufrió la misma confusión, pero que acabó en la situación opuesta. Los dos jefes de casa se divertían pensando que podrían, de no ser por aquellos momentos cruciales en su juventud, estar en posiciones opuestas.*3*

Minerva fue reconocida rápidamente como la estudiante más sobresaliente de su curso, con un talento particular para la transfiguración. Según progresaba en la escuela, demostró que había heredado el talento de su madre y el férreo sentido moral de su padre. La carrera de Minerva en la escuela coincidió dos años con la de Pomona Sprout, futura jefa de la Casa de Hufflepuff, y las dos mujeres disfrutaron de una relación excelente entonces y más adelante.

Para cuando terminó su educación en Hogwarts, Minerva McGonagall había alcanzado un récord impresionante: notas máximas en sus T.I.M.O. y E.X.T.A.S.I.S., prefecta, Premio Anual y ganadora del premio al Novato Más Prometedor de la revista La transformación moderna. Bajo la guía de su inspirador profesor de Transformaciones, Albus Dumbledore, consiguió convertirse en una animaga; su forma animal, un gato atigrado, con marcas de gafas cuadradas alrededor de los ojos, fue incluida en el Registro de Animagos. Al igual que su madre, Minerva fue también una talentosa jugadora de quidditch, pero una dura caída en su último año (una falta en el partido entre Gryffindor y Slytherin que decidía la Copa) la dejó con cardenales, varias costillas rotas y un persistente deseo de ver a Slytherin aplastado en el campo de quidditch. Aunque abandonó el quidditch al dejar Hogwarts, la innatamente competitiva profesora McGonagall siguió interesándose en gran medida por la fortuna del equipo de su casa, y mantuvo un buen ojo para el talento en el quidditch.*4*

Despecho temprano

Al graduarse de Hogwarts, Minerva volvió a la casa parroquial para disfrutar de un último verano con su familia antes de instalarse en Londres, donde le habían ofrecido un puesto en el Ministerio de Magia (Departamento de Seguridad Mágica). Estos meses demostraron estar entre los más duros de la vida de Minerva, porque fue entonces, tan sólo a los dieciocho años, cuando demostró ser realmente la hija de su madre, al enamorarse perdidamente de un chico muggle.

Fue la primera y única vez en la vida de Minerva McGonagall en la que podría haber dicho que perdió la cabeza. Dougal McGregor era el hijo guapo, inteligente y divertido de un granjero local. Aunque no tan bella como Isobel, Minerva era inteligente y ocurrente. Dougal y Minerva compartían el mismo sentido del humor, discutían con ferocidad, y sospechaban de misteriosos secretos el uno del otro. Antes de que ninguno se diera cuenta, Dougal estaba inclinado sobre su rodilla en un campo, proponiéndose, y Minerva estaba dándole el sí.

Volvió a casa, con la intención de anunciarles su compromiso a sus padres, pero se vio incapaz de hacerlo. Se mantuvo despierta toda la noche, pensando en su futuro. Dougal no sabía nada de lo que ella era de verdad, no más de lo que su padre sabía de Isobel antes de casarse. Minerva había sido testigo de cerca del tipo de matrimonio que podía tener si se casaba con Dougal. Sería el fin de sus ambiciones; significaría una varita encerrada, y niños a los que se enseñaría a mentir, quizás incluso a su propio padre. No se engañaba a sí misma pensando que Dougal McGregor la acompañaría a Londres, mientras ella se iba a trabajar todos los días al Ministerio. Él esperaba heredar en un futuro la granja de su padre.

A la mañana siguiente, temprano, Minerva salió a hurtadillas de la casa de sus padres y fue a decirle a Dougal que había cambiado de idea, y no podía casarse con él. Sabiendo que si rompía el Estatuto Internacional del Secreto perdería el trabajo en el Ministerio por el que le dejaba, no pudo darle una buena razón para su decisión. Le dejó devastado, y se marchó a Londres tres días después.

Carrera en el Ministerio

Aunque no cabe duda de que sus sentimientos por el Ministerio de Magia estaban afectados por haber sufrido recientemente una crisis emocional, Minerva McGonagall no disfrutó mucho su nuevo hogar y su trabajo. Algunos de sus compañeros tenían una fuerte intolerancia hacia los muggles, lo que, dada su adoración por su padre muggle, y su amor aún perdurado por Dougal McGregor, ella deploraba. Aunque era una empleada eficiente y talentosa, y le caía bien su mucho más mayor jefe, Elphinstone Urquart, Minerva no estaba contenta en Londres, y se dio cuenta de que echaba de menos Escocia. Finalmente, tras dos años en el Ministerio, le ofrecieron un prestigioso ascenso, pero se encontró a sí misma rechazándolo. Envió una lechuza a Hogwarts, pidiendo si podían considerarla para un puesto de profesora. La lechuza volvió en cuestión de horas​, con una oferta de trabajo en el Departamento de Transformaciones, bajo el jefe del departamento, Albus Dumbledore.

Amistad con Albus Dumbledore

La escuela recibió a Minerva McGonagall con gran delicia. Minerva se entregó a su trabajo, demostrando ser una profesora estricta pero inspiradora. Si mantenía las cartas de Dougal McGregor en una caja cerrada bajo la cama, eso era (se decía con firmeza) mejor que tener su varita allí. Aun así, fue un shock enterarse de parte de Isobel, que no sabía nada, entre otras noticias locales que ella le enviaba en sus cartas, que Dougal se había casado con la hija de otro granjero.

Aquella tarde Albus Dumbledore la descubrió llorando en su clase, y ella le confesó toda la historia. Albus Dumbledore le ofreció consuelo y sabiduría, y le contó a Minerva parte de su propia historia familiar, que hasta entonces ella desconocía. Las confidencias intercambiadas aquella noche entre dos caracteres tan intensamente reservados llegaron a formar la base de una duradera y mutua estima y amistad.

Matrimonio

Durante sus primeros años en Hogwarts, Minerva McGonagall siguió manteniendo su amistad con su antiguo jefe en el Ministerio, Elphinstone Urquart, Él iba a visitarla a Escocia durante las vacaciones, y para su gran sorpresa y vergüenza, le propuso matrimonio en la tetería de Madame Pudipié*5*. Aún enamorada de Dougal McGregor, Minerva le rechazó.

Elphinstone, sin embargo, nunca dejó de quererla, y siguió proponiéndose de tanto en cuanto, aunque ella seguía rechazándole. Sin embargo, la muerte de Dougal McGregor, aunque traumática, pareció liberar a Minerva. Poco después de la primera derrota de Voldemort, Elphinstone, ahora ya con canas, se propuso otra vez durante un paseo veraniego por el lago de los terrenos de Hogwarts. Esta vez Minerva aceptó. Elphinstone, ahora retirado, no cabía en sí de la alegría, y compró una pequeña casa en Hogsmeade para los dos, de donde Minerva pudiera ir al trabajo todos los días.

Conocida por generaciones de estudiantes como la profesora McGonagall, Minerva, siempre un tanto feminista, anunció que conservaría su apellido al casarse. Los tradicionalistas resoplaban: ¿por qué se negaba Minerva a aceptar un apellido de sangre pura, y mantenía el de su padre muggle?

El matrimonio (finalizado de manera breve y trágica, aunque estaba destinado a ser así) fue uno muy feliz. Aunque no tuvieron hijos propios, los sobrinos de Minerva (los hijos de sus hermanos Malcolm y Robert) visitaban su casa con frecuencia. Este fue un periodo de gran plenitud para Minerva.

La muerte de Elphinstone por el mordisco de una Tentacula Venenosa, a los tres años del matrimonio, fue un enorme desconsuelo para todos los que conocían a la pareja. Minerva no podía soportar quedarse sola en su casa, e hizo el equipaje tras el funeral de Elphinstone y volvió a su pequeño cuarto en el castillo de Hogwarts, accesible mediante una puerta oculta en el muro de su despacho en el primer piso. Siempre una persona muy valiente y retraída, dedicó todas sus energías a su trabajo, y pocos (salvo tal vez Albus Dumbledore) llegaron a darse cuenta de cuánto sufría."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Minerva era la diosa romana de los guerreros y la sabiduría. William McGonagall es celebrado como el peor poeta de la historia de Gran Bretaña. Para mí había algo de irresistible en su apellido, así como la idea de que una mujer tan brillante pudiera ser un pariente distante del bufón de McGonagall.

Una pequeña muestra de su trabajo dará una idea de su valor cómico no pretendido. Lo siguiente fue escrito como parte de un poema conmemorando un desastre en la vía férrea victoriana:

Beautiful Railway Bridge of the Silv´ry

Tay!

Alas! I am very sorry to say

That ninety lives have been taken away

On the last Sabbath day of 1979,

Which will be remember´d for a very

long time.*6*"

*1* Muy probablemente Robert era anglicano, una rama del cristianismo común en Gran Bretaña, pues sus sacerdotes pueden casarse, al contrario que los sacerdotes católicos, más comunes en España.

*2* El condado de Caithness se encuentra en el norte de Escocia.

*3* Para más información sobre el hatstall, consultad este texto:

*4* Como Harry puede atestiguar.

*5* Esta tetería está en Hogsmeade. Harry y Cho tendrán allí su única cita en La Orden del Fénix.

*6* La gracia de este poema es que rima bien y tiene melodía, pero es terriblemente directo y nada poético. La traducción sería más o menos esta:

¡Hermoso Puente de la Plateada

Vía!

¡Ay! Lamento decir

Que nueve vidas se han perdido

En el último día sábado de 1979,

Que será recordado por mucho

mucho tiempo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Capítulo 15: La Suma Inquisidora de Hogwarts

En el capítulo quince de Harry Potter y la Orden del Fénix, la semana empieza fuerte con la revelación del nuevo puesto de Umbridge, escalando las cosas hasta que Harry recibe una sorprendente petición.

Comienza la segunda semana de curso, y lo hace con un nuevo puesto para Umbridge: Suma Inquisidora de Hogwarts. Si no bastaba con arruinar las clases de Defensa contra las Artes Oscuras, ahora podrá despedir a los profesores a los que considere incapaces de dar su clase, según su criterio, por supuesto. Lástima que nadie vaya a evaluar sus clases. Está claro que el Ministerio ya no se corta en sus intentos de inmiscuirse en Hogwarts.

Aunque la posibilidad de que Umbridge despida a profesores da bastante miedo, por suerte la realidad es otra, y aparte de Trelawney y Hagrid (la primera por pura incompetencia, el segundo por dejarse llevar demasiado por sus gustos, más allá de que Umbridge tenga prejuicios), los demás profesores pasan sin problemas, incluso McGonagall, que no se molesta en esconder su disgusto por Umbridge. Hasta Binns pasa, y no es el profesor más competente del mundo.

Aun con la perspectiva de tener clases supervisadas, la semana no empieza tan mal. La clase de Pociones va bastante bien para Harry, más allá del suspenso en el trabajo que ya se esperaba, y en Adivinación queda patente que Trelawney lo tiene difícil para superar la prueba.

Tengo que decir que no creo que Trelawney sea tan mal profesora, la asignatura en sí tendría que darse como lo hace ella, el problema es su dramatismo excesivo para cubrir que no tiene el don de la adivinación. No sé si es necesario que el profesor de Adivinación tenga que ser adivino para dar la clase, pero Trelawney se beneficiaría de un periodo de prueba por lo menos.

Más allá de una clase desastrosa más de Defensa que acaba con una semana extra de castigo para Harry (aunque esta vez fue Hermione quien empezó, y habría estado bien que ella lo hubiese reconocido), la semana prosigue igual, con pruebas positivas para McGonagall y Grubbly-Plank.

La primera demuestra que la competencia y la seriedad superan cualquier intento de desacreditación, y es la mejor muestra de cómo enfrentarse a Umbridge, dejándola sin argumentos. La segunda es un poco distinta, pues aunque Umbridge no está muy convencida del apoyo de Plank hacia​ Dumbledore, es sin duda competente, y sobre todo en comparación con Hagrid, a quien ya tiene en su punto de mira por ser un semigigante, e incluso sin estar él presente ya busca formas de desacreditarle.

Hay que reconocer que esta vez Harry lo está llevando todo muy bien (como comenté, en la clase de Defensa fue Hermione quien empezó, Harry estaba dispuesto a ignorarla), y por eso su charla a sus amigos al final del capítulo no resulta tan quejica como la de Grimmauld Place.

La idea de Hermione de que Harry dé clases de Defensa es buena, y de entre los alumnos Harry es quien mejor podría hacerlo, no sólo porque sepa usar los conjuros, sino porque se ha visto en las situaciones en las que son necesarios.

La gracia de la charla de Harry es que no hace más que confirmar las razones que tienen para pedírselo, y al mismo tiempo no entienden realmente lo que significa que se lo estén pidiendo. Al final, todos acaban un poco incómodos, con Ron y Hermione preguntándose si fue buena idea pedírselo y con Harry preguntándose si no sería una buena idea. Ya llegarán a un compromiso.

Como comenté, está semana publicaré el texto de Pottermore que narra la vida de Minerva McGonagall. ¡Espero que lo disfrutéis!

Observaciones y curiosidades:
  • Griselda Marchbanks es miembro del Comité Examinador para los TIMO y los EXTASIS, y aparecerá más adelante en este libro.
  • Tiberius Ogden es un buen amigo de Dumbledore desde su juventud, y miembro de la Orden del Fénix. Aparecerá en Las reliquias de la muerte.
  • La nota trol existe de verdad, aunque por suerte nuestros héroes no sacaron ninguna en sus TIMO.
  • Las criaturas que mencionan​ Plank y Hermione aparecen descritas en Animales fantásticos y dónde encontrarlos: el porlock es una criatura peluda y tímida que protege a los caballos; el kneazel es una criatura muy perceptiva parecida los gatos; el murtlap es una especie de rata costera con una secreción en la espalda; y los knarls y los crups son criaturas muy parecidas a los erizos y los perros respectivamente, de ahí la necesidad de aprender a distinguirlos. Varias de estas criaturas aparecerán durante el curso.