jueves, 20 de julio de 2017

Nuevos libros y concierto de La cámara secreta




Hoy vengo con dos noticias sobre el universo de Harry Potter: el anuncio de dos nuevos libros para el universo expandido de la saga, y la proximidad de una sesión de la película de La cámara secreta en forma de concierto.

En octubre, la British Library inaugurará una sección temporal dedicada a la saga de Harry Potter, en honor del 20 aniversario de su debut. Al mismo tiempo, publicarán dos libros que incluirán datos exclusivos que también se develarán en dicha exposición.

El primero de ellos se titulará Harry Potter: A History of Magic - The Book of the Exhibition (Harry Potter: una historia de la magia - El libro de la exposición), y tratará sobre las asignaturas del currículum de Hogwarts, mientras que Harry Potter - A Journey Through a History of Magic (Harry Potter - Un viaje por una historia de magia) versará sobre otros conceptos, como alquimia, brujería antigua y criaturas mágicas.

Dado que se acaban de anunciar, no hay ninguna información sobre si estos libros llegarán de España de ninguna forma, aunque podemos suponer que los publicarán de una manera o de otra, pues los productos de este universo se venden bien. ¡Tendremos que esperar hasta octubre para saber más!

También en octubre se producirá la segunda parte del concierto de Harry Potter en Madrid, que ya se celebró el año pasado con La piedra filosofal y que repite este año con La cámara secreta. Se emitirá la película acompañada de música de cámara en directo que tocará las legendarias composiciones de John Williams.

Tendrá lugar el 31 de octubre a las 19:00 hora, en el WiZink Center, más conocido como el Palacio de los Deportes de Madrid, cerca del metro de O´Donell. Aún queda mucho tiempo, pero las entradas ya están a la venta, así que es buena idea ir comprándolas ahora, antes de que se agoten.

Eso es todo por ahora. ¡Nos vemos el próximo lunes!

lunes, 17 de julio de 2017

Capítulo 22: Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas

En el capítulo 22 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Dumbledore toma las medidas necesarias para la supervivencia de Arthur, mientras que Harry pasa por un periodo de confusión y terror.

McGonagall se lleva a Harry y a Ron al despacho de Dumbledore para explicar la situación, y el director se pone en marcha enseguida. Es interesante comprobar la situación desde la perspectiva de Harry, que en su inocencia piensa que Dumbledore se lo está tomando todo con demasiada calma, y no está haciendo todo lo que podría. En realidad, Dumbledore ha pasado por situaciones peores, y toma los pasos necesarios para abordar la situación de manera eficaz.

Otra cuestión es que está evitando deliberadamente mirar a Harry a los ojos. En un intento de evitar espolear el influjo de Voldemort en la mente de Harry, Dumbledore está tratando de aparentar que su relación es estrictamente profesional, y dado lo que sucede en el instante en el que se cruzan sus miradas, es una precaución razonable. El problema es cómo está afectando esto a Harry.

Harry está aterrado de la posibilidad de que de alguna forma él fuera la serpiente que atacó a Arthur, con la consiguiente culpa, y aunque la lógica dice que eso es imposible, Harry no se lo puede quitar de la cabeza. Cuando busca consuelo en el director, éste aparta la mirada y actúa de manera fría y profesional, y, aunque claramente tiene una teoría sobre la situación, no la comparte. Y por supuesto, ese breve instante en el que le mira a los ojos y siente un profundo e inexplicable odio no ayuda a mejorar su estado de ánimo.

Él y los Weasley vuelven a Grimmauld Place para esperar hasta que puedan visitar a Arthur. Sirius tiene que actuar con responsabilidad, pues los hermanos Weasley están deseando marcharse al hospital y es demasiado pronto, pues estando en Hogwarts no deberían saber nada todavía. Sirius hace un buen trabajo calmando los ánimos y manteniéndose sereno dadas las circunstancias, desde luego. Lamentablemente, sus intentos de tranquilizar a Harry no surten mucho efecto.

Tras varias horas de amarga espera, Molly aparece con buenas noticias: Arthur tiene que permanecer ingresado, pero su vida no corre peligro y Dumbledore ha podido fabricar una buen pretexto para su presencia en la puerta del Departamento de Misterios. El ánimo de todos mejora con estas noticias, pero Harry sólo pretende estar alegre, pues sigue asustado y con sentimientos de culpa, que sólo aumentan cuando Molly le da las gracias de corazón por su aviso, pues de lo contrario Arthur podría haber muerto. Es una pena que Harry no pueda centrarse en eso, y pasa las siguientes horas sin dormir por miedo a lo que pueda pasar.

Después de descansar unas horas (casi todos), se marchan a San Mungo en compañía de Tonks y Moody. Al igual que sucedió con el Ministerio, aunque Harry no está en buenas condiciones conserva su curiosidad y lo cotillea todo en el hospital. Como sucedía también en el Ministerio, San Mungo es similar a un hospital muggle, con sus médicos (o sanadores) de aquí para allá, su sala de espera, sus departamentos, su recepcionista, sus salas reservadas y sus doctores en prácticas. Por supuesto, la gracia está en lo peculiar de las dolencias de los pacientes, producto de hechizos, pociones o criaturas.

En su habitación, Arthur está en buen estado, aunque el veneno de Nagini impide que sus heridas cicatricen, con lo que tiene que quedarse vendado y reponer su sangre cada hora, cosa sencilla para los magos. Los gemelos tratan de interrogarle sobre los detalles del ataque, pero Arthur es ambiguo, porque están en una sala compartida y porque tampoco tienen que saberlo en primer lugar.

Cuando sacan a los menores de allí, Fred y George usan las orejas extensibles para espiar la conversación, pero lo que escuchan es algo preocupante: Moody está seguro de que Voldemort está poseyendo a Harry. Es una concepción un tanto simplista de lo que está sucediendo, pero es suficiente para aterrar aún más a Harry, más todavía ahora que sus amigos están al tanto de la situación.

Desde luego, las Navidades no están empezando muy bien.

Observaciones y curiosidades:
  • En la traducción se dice que Dumbledore pregunta por Arthur sin mirar a Ron, pero en el original se dice que le está mirando cuando pregunta.  
  • Durante mucho tiempo la función del instrumento de Dumbledore fue objeto de mucha especulación. A día de hoy, está bastante claro que lo usaba para comprobar el nivel de influencia que podría ejercer Voldemort en Harry, o cuánto de Voldemort hay en él. 
  • Dado que la señora Norris ve a Harry, Ron y Minerva dirigirse al despacho de Dumbledore, probablemente Umbridge se enteró de que Harry y los Weasley estaban allí a través de Filch.
  • El conjuro portus viene de portandum, verbo latino que se convirtió en "portar" en español, similar a trasladar, que es lo que hace un traslador.
  • Cuando Sirius le gritó "fuera" a Kreacher, éste lo interpretó como una orden de salir fuera de la casa, y se marchó a la casa de los Malfoy, con terribles consecuencias. 
  • En el original, el cartel de San Mungo que recomienda limpiar los calderos hace un juego de palabras con antídoto (antidot), argumentando que el antidot se convierte en antidon't (utilizando los auxiliares del inglés de afirmación y negación, do y don't).
  • Volvemos a oír hablar de Broderick Bode, un inefable que se ha vuelto loco al tratar de coger la profecía bajo los efectos de la maldición imperius. Pronto volveremos a saber de él. 
  • Dai Llewellyn, que da nombre a la sala en la que está ingresado Arthur, fue un celebrado jugador de quidditch que murió devorado por una quimera, de ahí que de su nombre a la sala de mordeduras graves. 
  • Como ya comenté, Willy se libró de su condena tras informar a Umbridge de la primera reunión del ED en Cabeza de Puerco. 






viernes, 14 de julio de 2017

Thestrals

El breve texto de este mes trata sobre estos misteriosos caballos alados, un tanto aterradores pero muy fieles y tranquilos. Veamos qué tiene que decir Rowling sobre estas criaturas:

"Manifestados como caballos negros, esqueléticos, y con alas de murciélago, pero invisibles para los que nunca han sido realmente afectados por la muerte, los thestrals tienen una reputación un tanto macabra. En siglos pasados su aparición era vista como un signo de mala fortuna; se los ha cazado y maltratado durante muchos años, pues se entendía mal su verdadera naturaleza (que es bondadosa y gentil). Los thestrals no son señales de mal augurio, ni (a pesar de su apariencia siniestra) son en modo alguno amenazantes para las personas, siempre descontando el susto que puede darle a un observador cuando los ve por primera vez.

Ser capaz de ver a los thestrals es señal de haber sido testigo de la muerte, y de haber ganado de tal visión una profunda comprensión de lo que es la muerte. No resulta sorprendente que haga falta tiempo para que tal significado se pueda entender completamente, porque el momento preciso en el que este conocimiento se asienta varía mucho de una persona a otra. Incluso después de que su madre fuera asesinada delante de él, Harry Potter no podía ver a los thestrals en los años siguientes porque apenas era un bebé cuando el asesinato tuvo lugar, y no era capaz de comprehender su propia pérdida. Incluso tras la muerte de Cedric Diggory, pasaron semanas antes de que naciera en su interior una conciencia plena de la finalidad de la muerte. Sólo entonces los thestrals que tiran de los carruajes desde la estación de Hogsmeade hasta el castillo de Hogwarts se hicieron visibles para él. Por el contrario, Luna Lovegood, que también perdió a su madre cuando era pequeña, pudo ver a los thestrals poco después debido a su intuición, su sentido espiritual y su falta de miedo al más allá.

Aunque un tanto intimidantes en apariencia, estos caballos carnívoros son emblemáticos de un viaje a otra dimensión, y recompensan a quienes confían en ellos con fidelidad y obediencia. Los thestrals son nativos de las Islas Británicas e Irlanda, aunque se les ha visto en partes de Francia y en la Península Ibérica; parecen tener algún tipo de asociación con los magos descendientes del pueblo celta, conocido por su amor hacia los caballos. Otras partes del mundo tienen su propio equivalente de los thestrals."

lunes, 10 de julio de 2017

Capítulo 21: El ojo de la serpiente

En el capítulo 21 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Umbridge estropea el regreso de Hagrid y la última reunión del ED antes de Navidades tiene un final inesperado, y el capítulo termina con un giro de lo más dramático.

Este es un capítulo de lo más movido, y para poder hablar de todo voy a partirlo en tres secciones: la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, la última reunión del ED antes de las vacaciones y la visión de Harry.

En lo que respecta a Hagrid, sabíamos que Umbridge iba a ponérselo difícil, usando cualquier método para ver solidificado su desprecio hacia los híbridos. La pregunta era si Hagrid se lo pondría difícil o si montaría una de sus clases menos interesantes. Al final, la clase hubiera sido interesante por sí sola, pero lamentablemente los problemas de confianza de Hagrid no le permitieron plantarle cara. McGonagall no le hubiera pasado ni una en su lugar.

Al fin conseguimos información sobre los thestrals, principalmente que sólo aquellos que han visto la muerte pueden verlos, y por eso Harry es capaz de hacerlo ahora, mientras que otros como Ron no son capaces. Aunque a primera vista aterradores, no presentan señal alguna de ser peligrosos, al contrario que los hipogrifos (que, aunque eran bastante tranquilos, resultaban más imponentes y fáciles de enfadar) y los escregutos, que sin duda eran peligrosos para todos. Ahora que están en quinto, Hagrid tiene más justificado enseñarles criaturas de este tipo, y entrar en las lindes del bosque para ello.

Por desgracia, Umbridge no va a dejarle tranquilo, y sus preguntas maliciosas y sus "observaciones" de su supuesta brusquedad y violencia contenida, dichas bien en alto, minan la confianza de Hagrid, y dejan claro que nuestro gran amigo no iba a superar la prueba hiciera lo que hiciese. Pobre Hagrid.

Precisamente son las maquinaciones de Umbridge las que llevan a Harry a querer dejar Hogwarts por las vacaciones, algo inaudito. No hasta el punto de querer irse con los Dursley, claro, pero acepta encantado la invitación de Ron a su casa.

La segunda parte del capítulo es la reunión del ED, que se interrumpirá durante las navidades. No hemos visto mucho de lo que han estado haciendo desde la primera reunión, así que es agradable ver cómo todos se han formado ya en un grupo, y que están haciendo avances en los conjuros. También Harry está más seguro en su faceta de profesor, aunque aún le cuesta tratar a Cho como a uno más.

Cho está pasando por sus propias inseguridades, tratando de superar la muerte de Cedric mientras que considera si quiere a Harry de verdad o como lo más parecido a él que encontrará. Dado que Harry estaba con él cuando murió, para Cho es inevitable recordarle cuando está con Harry, y por eso empieza a llorar cuando se queda a solas con él, para confusión de nuestro protagonista.

No es que Harry no entienda su situación hasta cierto punto, pero le cuesta empatizar con ella; al fin y al cabo, él también quiere superar la muerte de Cedric, pero quiere que Cho esté con él por quien es, y no como alguien con quien llorarle juntos. Cuando Cho menciona a Cedric, Harry está incómodo, porque quiere estar con ella pero se siente culpable de "aprovechar" su estado emocional para hacerlo. Al final los dos acaban besándose, pero no sabemos lo que pasa luego y Harry no va a ser capaz de explicarlo.

Ron no va a ser ninguna ayuda en esto, desde luego, y aunque Hermione entiende lo que está pasando a Cho y se lo explica tal cual a Harry, es demasiado metódica, y deja a Potter aún más confuso de lo que ya estaba. Tampoco ayuda que abra la posibilidad de invitarla a salir, algo que Harry no se había planteado y que ahora se añade a la lista de inquietudes, con las típicas preguntas de ¿Debería haber...? o ¿Qué habría pasado si...? No es el mejor estado para dormir, y por eso pasa lo que pasa.

No está muy claro cómo pasa Harry de sentir leves espasmos emocionales de Voldemort a entrar directamente en la mente de Nagini durante su misión. Mi teoría, como ya he comentado, es que las turbulencias emocionales de Harry le pusieron más a tono con la emoción que debía sentir Voldemort al investigar "en persona" el Departamento de Misterios. Al estar poseyendo a Nagini, otro horrocrux viviente como Harry, probablemente su mente resultó de lo más atrayente.

La escena es simple: cuando intentaba colarse en el departamento, Nagini se topó con Arthur, que estaba de guardia pero se había quedado dormido, y la capa invisible se le cayó al suelo, dejándole a la vista. Nagini intentó ignorarle, pero Arthur se despertó y tuvo que atacar para eliminar al testigo, despertando a Harry.

Este cambio de percibir a sentir deja a Harry hecho una asco, al parecer gritando y retorciéndose en la cama durante la visión, y vomitando al despertarse. Afortunadamente, es capaz de darse cuenta de lo que ha visto, y advierte a Ron, al que como es lógico le cuesta creer que Harry haya visto desde su cama a una serpiente atacar a su padre. A la llegada de McGonagall, Harry lo intenta otra vez, y la subdirectora sabe lo suficiente como para llevarle con Dumbledore al oír su historia. Veamos qué pasa a continuación.

Ya estamos en julio, y con un poco de retraso publicaré esta semana otra traducción de un texto de Pottermore. Este será sobre los thestrals. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:

  • El chico nervudo de Slytherin que puede ver a los thestrals es Theodore Nott, hijo de un mortífago pero que no se junta con Malfoy y su panda, y que jugará un rol importante en El legado maldito.
  • La afirmación de Pansy sobre que Hagrid no habla muy bien tiene más sentido en el original, en el que como ya he comentado Hagrid habla con un acento muy cerrado y difícil de entender.
  • La información de que los thestrals te pueden llevar a cualquier lugar sin perderse tendrá gran importancia al final de la novela, cuando Harry y sus amigos vayan al Ministerio desde Hogwarts.
  • La gracia de los adornos navideños de Dobby es que sustituyen la expresión inglesa merry Christmas por Harry Christmas, algo imposible de traducir al español.
  • En el original, Harry llama sin querer a Luna Loony (Lunática en inglés) cuando le habla a Cho de los nargles, y se corrige rápidamente.
  • Harry dice brevemente "yo era..." antes de cambiar la frase, aludiendo a que él era la serpiente. En el original queda más claro al decir lo mismo (I was) y cambiarlo a It was, usando el neutro para distanciar a la serpiente de él, una sutileza que se pierde en la traducción.  



lunes, 3 de julio de 2017

Capítulo 20: La historia de Hagrid

En el capítulo 20 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Hagrid, al fin de vuelta, cuenta a los chicos qué ha estado haciendo, y se pone al día sobre lo que está sucediendo.

No se puede decir que este sea el capítulo más trascendental de este libro. Aunque todos nos alegramos de tener a Hagrid de vuelta, su misión ha terminado en el fracaso más absoluto, y los gigantes en sí no llegarán a ser especialmente importantes en lo que está por venir.

En todo caso, hay alguna cosa que sacar de aquí. Harry y Ron no están en su mejor momento, así que Hagrid llega en el momento oportuno para sacarles de su mal rollo por ahora. Por otro lado, desde un principio hay algo que no está bien, pues Hagrid, que como se había mencionado antes ha llegado mucho después que Maxime, está muy malherido, y se niega a darle importancia a sus heridas.

Se podría decir que les cuenta su misión, a sabiendas de que no debería, para ocultarles el secreto más gordo y desviar la atención de su estado; dado que no necesita mucho convencimiento para empezar, y cuando lo hace quiere llegar hasta el final, es una posibilidad más que interesante. Sin duda está decidido a mantener a Grawp oculto el mayor tiempo posible.

La historia en sí no tiene mucho de especial: Hagrid y Maxime llegaron de incógnito (en la medida de lo posible) a las tierras de los gigantes y trataron de congraciarse con ellos. Pero después de empezar a llevarse bien con el jefe, éste es asesinado y su "sucesor" no es tan amigable con ellos, y sí con los mortífagos. Tras un intento de reclutar a algunos rezagados que termina en desastre, Hagrid y Maxime se vieron obligados a volver con las manos vacías.

Terminar de esa manera sólo alimenta las sospechas de Harry, Ron y Hermione, pues si eso fuera todo Hagrid no habría vuelto tan tarde y en ese estado. Antes de que a Hagrid se le ocurra alguna excusa nueva, Umbridge hace acto de presencia, con sus propias preguntas que hacer.

Umbridge no descansa: después de presentar un nuevo decreto y joder al equipo de Gryffindor de manera brutal, descubre que Hagrid ha vuelto y no pierde un momento en acudir a interrogarle con todo el morro. Hagrid, que no ha oído hablar de ella ni de su régimen de terror en ciernes, es lo bastante inocente como para salir bien parado de su batida de preguntas, y eso que Umbridge sospecha que oculta algo (posiblemente a tres personas que no deberían estar allí).

Aunque Umbridge tiene razones para sospechar que hay algo raro, de momento contiene su discurso y es lo bastante amable como para prevenirle de su próxima inspección, aunque bien podría leerse como una amenaza velada. Sabemos que a Umbridge no le gustan nada los semihumanos, así que Hagrid lo tiene difícil para superar la prueba.

Hermione está preocupada, como es comprensible, pero Hagrid le asegura que no hay problema alguno, en su habitual línea. Veremos qué pasa.

Observaciones y curiosidades:

  • En el original, Hagrid les dice a los chicos que se juega más que el empleo si les cuenta lo que ha estado haciendo.
  • Minsk es la capital de Bielorrusia. Dadas las señas que comenta Hagrid, se puede dar como localización de los gigantes las zonas del norte de Rusia. 
  • Cabe preguntarse cómo lo hicieron Hagrid y Maxime para transportar la rama de fuego de Gubraith si nunca se apaga.
  • En el original, Ubridge dice que supervisar a los profesores es su "desafortunado pero necesario deber.


lunes, 26 de junio de 2017

Capítulo 19: El león y la serpiente

En el capítulo 19 de Harry Potter y la Orden del Fénix, las cosas van bien con el ED, pero el primer partido de la temporada de quidditch va a traer problemas.

Este es uno de mis capítulos menos preferidos, e incluso ahora, años después, me sigue palpitando una vena en el cuello cuando lo leo. Así de grande es la impotencia que siento.

El capítulo empieza bien, con el ED convirtiéndose en un grupo afianzado y que ya lleva varias sesiones a sus espaldas. Se van notando las mejoras, y Harry no podría estar más satisfecho.

El centro argumental del capítulo es el partido entre Gryffindor y Slytherin, con el debut de Ron como interés principal. Ron es consciente de la presión, y,  aunque es bueno, su miedo al fracaso le lleva a dudar de sí mismo y fastidiarla.

Los de, Slytherin saben que si presionan a Ron lo tendrán más fácil para marcar y también afectarán al resto del equipo, así que montan una desagradable canción con ese fin.

Es difícil defender a Slytherin en esto; si bien intentar distraer al jugador rival es algo a esperar, esto es una clara conspiración entre la mayoría de los miembros de la casa, no el acto de unos pocos hinchas. Se deberían haber tomado medidas.

Los efectos de la cancioncita no se hacen esperar, y el pobre Ron las falla todas. Incluso el resto del equipo no está dando lo mejor de sí, y Harry termina desesperado por hacerse con la snitch cuanto antes y acabar con esa pesadilla. Lo consigue, pero la pesadilla no termina, sino que empeora.

Humillado, Ron se marcha solo, y Malfoy se desfoga por la derrota insultando a Harry, a Ron y a sus familias. Aunque no es algo raro en Malfoy, aquí ya cruza una línea.

¿De verdad se puede defender a Malfoy después de esto? Por puro rencor empieza a insultar con superioridad cuando su equipo no ha podido ganar ni saboteando al rival, y cuando ve que no tiene efecto juega la carta de la familia (que como sabemos por el libro anterior, odia que usen contra él, así que podemos añadir hipocresía también). Se gana a pulso la paliza, vaya.

Por supuesto, no voy a defender que Harry y George se líen a puñetazos con Malfoy, eso no es permisible de ninguna de las maneras, y el castigo de McGonagall me pareció apropiado, con Malfoy también castigado, claro. Es sólo que se puede entender, dadas las circunstancias estresantes.

Pero por supuesto, aquí llega Umbridge a fastidiar aún más las cosas. Cuando Dumbledore la obligó a permitir que el equipo de Gryffindor continuara, habló con Fudge, que se ha sacado otro decreto de la manga para poder desautorizar a los profesores cuando le venga en gana, en materia de castigos o de lo que sea. Ya me diréis qué tiene eso que ver con evaluar al profesorado.

Y así, con todo el morro, impide a Harry, Fred y George seguir jugando al quidditch en la escuela, haciendo oídos sordos a cualquier queja, y encantada de la vida, además.

Y así, el equipo de quidditch de Gryffindor queda reducido a las cazadoras y al guardián, al que este partido ha desmoralizado del todo. Fred y George han perdido una de las pocas cosas que les animaba a seguir estudiando, y el gozo de Harry ha caído en un pozo muy hondo. Hasta el retorno de Hagrid parece un premio de consolación más que otra cosa.

Nos vemos la semana que viene. Voy a ver si puedo hacer algo con el cuello, porque escribir esto ha hecho que la vena de la furia me vuelva a palpitar.

Observaciones y curiosidades:

  • En la traducción se dice que Malfoy intimida a Ron dejando caer la quaffle cuando se ven, lo que implicaría que va por ahí con una quaffle para hacerlo. En el original dice que finge tener una quaffle en las manos y dejarla caer. 
  • La canción de "A Weasley vamos a coronar" se titula en el original "Weasley es nuestro rey". Las letras son más o menos iguales. 


lunes, 19 de junio de 2017

Capitulo 18: El Ejército de Dumbledore

En el capítulo 18 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y los demás comienzan su grupo de Defensa con buen pie.

Está claro que la parte fuerte de este capítulo va a ser la primera reunión del ED, pero voy a comentar un par de cosillas primero.

Para empezar, está el tema de la aparición de Umbridge en la chimenea, un acto de lo más aterrador. Parecía que aún podían recurrir al consejo de los adultos para la tarea que van a empeñar, pero ahora están solos, y los riesgos son grandes. Dice mucho de todos que aun así quieran continuar.

Lo segundo es la comprensión de Harry de las sensaciones de Voldemort. Lo que hace poco eran leves sensaciones ahora son tenues percepciones, y pronto serán visiones completas. Quizás Dumbledore hubiera podido explicarle o tranquilizarle, pero no están en su mejor momento.

Por último tenemos a Dobby, que reaparece de nuevo para ayudar a Harry, devolviéndole a Hedwig y hablándole de un lugar en el que poder practicar, la Sala de los Menesteres. Una vez más, los elfos domésticos están más enterados que sus amos de lo que uno pensaría, y no va a ser la última vez.

La Sala de los Menesteres es un sitio muy especial. Corre el riesgo de ser un concepto conveniente para cualquier situación, pero la naturaleza de Hogwarts y el haber sido mencionada antes la hacen plausible. Nunca está muy claro cuáles son sus límites, pero sabemos lo suficiente para que funcione.

Y ahora sí, pasamos a la clase. Me he fijado sobre todo en que Harry está mucho más confiado, habla con sabiduría y toma las riendas de todo. Entre la sala que ha descubierto, su conocimiento de los objetos anti magia oscura y el mapa del merodeador, más de uno se tuvo que ir muy impresionado.

En cuanto a la clase, puede parecer raro que la gente no domine un conjuro sencillo como el de desarme, pero hay que entender que en Hogwarts hace mucho que no hay un currículum estable de la asignatura, y Harry aprendió por las circunstancias (incluso los aurores están impedidos por esto).

Harry hace bien su papel, demostrando que no sólo sabe lanzar conjuros, sino enseñar a otros y corregirles, algo que a más de un profesor le cuesta. Eso sí, a ver si deja de cortarse tanto con Cho, porque debería preocuparse por Marietta.

En todo caso, el ED empieza bien, y Harry tendrá al fin algo bueno a lo que aferrarse.

Observaciones y curiosidades:

  • Se dice que originalmente la Orden del Fénix y el Ejército de Dumbledore iban a llamarse de la otra manera, y que el libro iba a estar titulado por el grupo que monta Harry. Explicaría por qué la Orden tiene tan poco peso en la trama a pesar del nombre del libro. 
  • En la traducción se pierde un juego de palabras que, aunque poco importante,  es muy divertido. Cuando Fred y George comentan dónde les han salido granos y que les duelen al subirse a la escoba, en el original dicen que es a pain in the ass (un dolor en el culo) que, además de significar aquí exactamente eso, también quiere decir que es un fastidio, dicho malamente. De hecho, no se puede decir ass en este tipo de novela, así que Angelina los interrumpe cuando van a decir la última palabra, y la primera suya es all, muy parecida (es un recurso habitual en televisión).
  • En el original, Justin no está tapándose la cabeza con la túnica cuando termina de practicar con Luna, sino que el efecto de su conjuro se la ha volado encima y trata de quitársela. 
  • Me gustaría explicaros lo que es el umgubular slashkilter del que habla Luna, pero nadie lo sabe. Lo que sí puedo deciros es que aquí se tradujo como suumgubular porque en el original se decía como "su sumgubular", y alguien, al no entender lo que se decía, juntó las dos palabras. Al menos, así se explica que es algo que supuestamente tiene Fudge. 

lunes, 12 de junio de 2017

Capítulo 17: El Decreto de Enseñanza n° 24

En el capítulo 17 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry está feliz de nuevo, al menos hasta que descubre el contraataque de Umbridge.

Después de la primera reunión de lo que será el Ejército de Dumbledore, Harry se siente optimista. Saber que hay personas que no le consideran un loco, sino alguien a quien admirar, hace eso a la gente.

Todo cambia el lunes, con el nuevo Decreto de Enseñanza. Tras recibir un chivatazo, Umbridge se apresuró en cortar por lo sano la rebelión, bajo la guisa de una simple inspección de las actividades extracurriculares. Sin saber lo del grupo puede parecer inofensivo, pero la amenaza de expulsión deja claro que no es una medida inocente.

Aunque seguirán adelante, Umbridge ya ha conseguido sembrar la duda entre los miembros del grupo. Salvo el trío, ningún otro tiene la seguridad de que el chivato no esté entre ellos, y aún sabiéndolo, Harry ha perdido su optimismo.

Y los eventos del día no ayudan a animarle. Para empezar, Hedwig llega herida en mitad de la clase de Historia con un mensaje de Sirius, que, aunque ambiguo, es suficiente para levantar sospechas de que estén controlando sus movimientos. En Pociones, Umbridge hace su inspección, y en su afán por cotillear acaba cargándose su poción, con el consiguiente trabajo de refuerzo. La verdad es que en esta ocasión es culpa de Harry, que no está a lo que está.

En Adivinación, la profesora Trelawney está en periodo de prueba (con razón) y está indignada, y aunque Defensa pasa sin incidentes, Umbridge no concede permiso al equipo de Gryffindor para jugar porque no le da la gana, con lo cual no hay entrenamiento.

Los chicos no tienen más remedio que estar atentos a que Sirius aparezca, y cuando lo hace resulta que la Orden también se ha enterado de su pequeño proyecto, y Molly no está nada de acuerdo.

Sirius sí lo está, y parece que su enfado con Harry se ha diluido en su orgullo por el grupo subversivo que están montando, algo que él y James hubieran hecho sin duda en su día. Quizá esté demasiado entusiasmado, pues está pasando por alto los riesgos, y con eso hace que Hermione se cuestione el asunto (irónicamente, pues lo propuso ella).

Y como para dejar claros los riesgos, resulta que Umbridge estaba espiando la Red Flu y casi engancha a Sirius, una escena aterradora que representa el riesgo que corren con este proyecto. Van a tener que echarle narices.

Observaciones y curiosidades:

  • Según el decreto, cualquier reunión habitual de tres o más estudiantes se considera una​ asociación. Dado que nuestro trío cumple ese requisito, no creo que sea para tanto.
  • Me pregunto si Ron escribió esa carta a su madre confirmándole que Sirius le había pasado el mensaje, porque me creo que se le olvidara con el susto de la chimenea. Espero que sí, porque Sirius ya está bastante​ mal con Molly.

lunes, 5 de junio de 2017

Capítulo 16: Reunión en Cabeza de Puerco

En el capítulo 16 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry, Ron y Hermione llevan a cano el proyecto de clases particulares de Defensa, con más éxito del esperado.

Al mes de empezar el curso, las cosas se han estancado bastante: Harry ya se ha librado de los castigos con Umbridge, Ron va mejorando en los entrenamientos y los dos pueden llevar sus deberes al día por fin.

Ahora que las cosas están más calmadas, Hermione vuelve a proponer formar un grupo para aprender Defensa, y Harry ya no está tan en contra después de pensarlo con calma. Para evitar que Umbridge se entere demasiado pronto, Hermione decide aprovechar la salida a Hogsmeade para juntar a todos los que quieran participar.

La idea es buena, pero como le pasa a menudo a Hermione la ejecución flojea. Al evitar el pub al que va todo el mundo para ir a uno menos concurrido, se asegura de que su grupo llame más la atención, y que los pocos parroquianos que estén allí se enteren de todo, algo que en Las Tres Escobas se podría haber evitado.

Dejando eso a un lado, es bonito ver cuánta gente se reúne. La mayoría son conocidos a los que cabría esperar, pero también hay algunos de los que solo conocíamos el nombre, y otros nuevos.

Si fueron allí porque​ querían luchar, para aprobar los exámenes o por simple curiosidad, no importa realmente. Lo que importa es que se fían lo suficiente de Harry como para dejar que les enseñe, y están al menos dispuestos a escuchar su versión.

Harry, que había estado bastante enfadado con el mundo estos últimos capítulos, no puede evitar sonreír y sonrojarse al oír a sus compañeros hablar de sus aventuras en otros libros, y expresar su admiración y su deseo de aprender lo que él quiera enseñarles.

Aunque no todos comparten​ los mismos objetivos ahora mismo, está claro que este es el comienzo de algo muy grande, más que cualquiera de ellos, y que crecerá más de lo que hubieran podido imaginar.

No quiero terminar la reseña sin hablar de Hermione, que a pesar de su desliz en la elección del local y de su poco ortodoxa maniobra del pergamino embrujado está a tope en este capítulo: no solo tiene la idea y lo organiza todo, sino que modera la reunión, trata de no darle importancia a que Ginny tenga novio para que Ron lo lleve mejor (sin éxito), y apoya a Harry con Cho al mismo tiempo que va allanando el terreno para Ginny. Impresionante.

Observaciones y curiosidades:
  • El hombre vendado del Cabeza de Puerco es Willy Widdershins, el culpable de los inodoros regurgitantes que estaba investigando Arthur, y que se chivará a Umbridge para conseguir un trato de favor.
  • Asimismo, la bruja del velo es Mundungus, disfrazado para vigilar a Harry. Dado que Aberforth está ahí, no está muy claro por qué tenía que vigilarle, pero bueno.
  • Como ya he dicho, el dueño del bar es Aberforth, el hermano de Dumbledore. Las pistas están ahí, como el olor a cabra y que a Harry le suene su cara.
  • En el original, cuando Zacharias acusa a Harry de escaquearse, la narración menciona que Ron parece tomárselo como algo personal (ya que 'escabullirse' se dice weasel), y cree que lo ha dicho de esa manera a propósito.


jueves, 1 de junio de 2017

Profesora McGonagall

El texto de Pottermore de este mes trata sobre la profesora Minerva McGonagall, maestra de Transformaciones, jefa de la Casa de Gryffindor, directora adjunta de Hogwarts y miembro de la Orden del Fénix. ¿Cómo fue su vida? ¿Cuáles son sus motivaciones? Ahora lo descubriremos:

"Infancia

Minerva McGonagall fue la primera hija, y la única chica, de un presbítero escocés y una bruja educada en Hogwarts*1*. Creció en las Colinas de Escocia a principios del siglo XX, y sólo se fue dando cuenta de manera gradual de que había algo extraño, tanto en sus propias habilidades como en el matrimonio de sus padres.

El padre de Minerva, el reverendo Robert McGonagall, se había quedado prendado de la llena de vida Isobel Ross, que vivía en la misma villa. Como sus vecinos, Robert creía que Isobel asistía a un selecto internado femenino en Inglaterra. La realidad era que, cuando Isobel desaparecía de su casa durante meses cada año, era para viajar al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Consciente de que a sus padres (bruja y mago) no les gustaría conectar con el serio y joven muggle, Isobel mantuvo en secreto su creciente relación. A los dieciocho estaba enamorada de él. Desafortunadamente, no encontró el valor para contarle lo que era.

La pareja se fugó, con la furia de los padres de ambos. Ahora separados de su familia, Isobel no se veía capaz de manchar la alegría de la luna de miel diciéndole a su recién casado y enamorado esposo que se había graduado como la primera de su clase en Hogwarts, ni que fue capitana del equipo de quidditch de su casa. Isobel y Robert se mudaron a una casa parroquial a las afueras de Caithness*2*, donde la bella Isobel demostró ser sorprendentemente adepta para sacarle gran partido al modesto sueldo del sacerdote.  

El nacimiento de la primera hija de la pareja, Minerva, fue una alegría y una crisis. Al echar de menos a su familia, y a la comunidad mágica a la que había renunciado por amor, Isobel insistió en ponerle a su hija recién nacida el nombre de su abuela, una bruja de inmenso talento. Un nombre tan extravagante llamaba la atención en la comunidad en la que vivían, y el reverendo McGonagall tuvo dificultades para explicarle a sus feligreses la elección de su mujer. Es más, estaba alarmado por el cambio de humor que se estaba produciendo en su esposa. Sus amigos le aseguraron que las mujeres solían emocionarse tras el nacimiento de un bebé, y que pronto volvería a ser ella misma.

Sin embargo, Isobel se fue volviendo cada vez más retraída, a menudo encerrándose con Minerva durante varios días seguidos. Isobel le dijo después a su hija que había demostrado pequeños pero inconfundibles indicios de magia desde sus primeras horas. Los juguetes que estaban​ en las estanterías de arriba aparecían en su cuna. El gato de la familia siempre parecía hacer lo que ella le indicaba incluso antes de que ella aprendiera a hablar. A veces se oían sonar las gaitas de su padre desde una habitación lejana, un fenómeno que hacía reír a la pequeña Minerva.

Isobel estaba dividida entre el orgullo y el miedo. Sabía que debía confesarle la verdad a Robert antes de que viera algo que le alarmara. Al fin, en respuesta al paciente interrogatorio de Robert, Isobel rompió a llorar, cogió su varita de la caja cerrada bajo su cama y le mostró lo que ella era.

Aunque Minerva era demasiado pequeña como para recordar aquella noche, sus consecuencias la dejaron con una amarga comprensión de las dificultades de crecer con magia en el mundo muggle. Aunque Robert McGonagall no quiso menos a su mujer al descubrir que era una bruja, quedó profundamente impactado por la revelación, y por el hecho de que le hubiera ocultado semejante secreto durante tanto tiempo. Lo que es más, él, que se enorgullecía de ser un hombre recto y honesto, se veía arrastrado a una vida de secretismo​ que le resultaba ajena a su naturaleza. Isobel explicó, entre sollozos, que ella (y su hija) estaban forzadas por el Estatuto Internacional del Secreto a ocultar la verdad sobre ellas, o enfrentarse a la ira del Ministerio de Magia. Robert también se estremecía al pensar en cómo los vecinos, convencionales, estirados y austeros, se sentirían al tener a una bruja como la esposa de su pastor.

El amor perduró, pero la confianza entre sus padres se había roto, y Minerva, una niña inteligente y observadora, fue testigo de esto con tristeza. Dos niños más, los dos varones, nacieron en la familia McGonagall, y ambos, en su día, revelaron habilidad mágica. Minerva ayudó a su madre a explicarles a Malcolm y a Robert Junior que no debían exhibir su magia, y ayudaba a su madre a ocultarle a su padre los accidentes y vergüenzas que causaban a veces con su magia.

Minerva era muy cercana a su padre muggle, a quien se parecía más en temperamento que a su madre. Veía con dolor cómo le costaba afrontar la extraña situación familiar. Sentía también la carga que soportaba su madre al querer encajar con una villa tan muggle, y cómo echaba de menos la libertad de estar con los de su clase, y ejercer sus considerables talentos. Minerva nunca olvidó cuánto lloró su madre cuando llegó la carta de admisión al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería; sabía que Isobel lloraba no sólo por su orgullo, sino también por envidia.

Carrera escolar

Como suele darse el caso en los jóvenes magos y brujas que llegan de una familia que no ha aceptado del todo su identidad mágica, Hogwarts fue para Minerva McGonagall un lugar de gozosa liberación.

Minerva atrajo una atención inusual sobre sí misma cuando provocó un hatstall entre las casas de Ravenclaw y Gryffindor, y que acabó con Minerva en la segunda de las casas​. (En años posteriores, esta situación fue objeto de humor gentil entre Minerva y su colega Filius Flitwick, sobre el que el Sombrero Seleccionador sufrió la misma confusión, pero que acabó en la situación opuesta. Los dos jefes de casa se divertían pensando que podrían, de no ser por aquellos momentos cruciales en su juventud, estar en posiciones opuestas.*3*

Minerva fue reconocida rápidamente como la estudiante más sobresaliente de su curso, con un talento particular para la transfiguración. Según progresaba en la escuela, demostró que había heredado el talento de su madre y el férreo sentido moral de su padre. La carrera de Minerva en la escuela coincidió dos años con la de Pomona Sprout, futura jefa de la Casa de Hufflepuff, y las dos mujeres disfrutaron de una relación excelente entonces y más adelante.

Para cuando terminó su educación en Hogwarts, Minerva McGonagall había alcanzado un récord impresionante: notas máximas en sus T.I.M.O. y E.X.T.A.S.I.S., prefecta, Premio Anual y ganadora del premio al Novato Más Prometedor de la revista La transformación moderna. Bajo la guía de su inspirador profesor de Transformaciones, Albus Dumbledore, consiguió convertirse en una animaga; su forma animal, un gato atigrado, con marcas de gafas cuadradas alrededor de los ojos, fue incluida en el Registro de Animagos. Al igual que su madre, Minerva fue también una talentosa jugadora de quidditch, pero una dura caída en su último año (una falta en el partido entre Gryffindor y Slytherin que decidía la Copa) la dejó con cardenales, varias costillas rotas y un persistente deseo de ver a Slytherin aplastado en el campo de quidditch. Aunque abandonó el quidditch al dejar Hogwarts, la innatamente competitiva profesora McGonagall siguió interesándose en gran medida por la fortuna del equipo de su casa, y mantuvo un buen ojo para el talento en el quidditch.*4*

Despecho temprano

Al graduarse de Hogwarts, Minerva volvió a la casa parroquial para disfrutar de un último verano con su familia antes de instalarse en Londres, donde le habían ofrecido un puesto en el Ministerio de Magia (Departamento de Seguridad Mágica). Estos meses demostraron estar entre los más duros de la vida de Minerva, porque fue entonces, tan sólo a los dieciocho años, cuando demostró ser realmente la hija de su madre, al enamorarse perdidamente de un chico muggle.

Fue la primera y única vez en la vida de Minerva McGonagall en la que podría haber dicho que perdió la cabeza. Dougal McGregor era el hijo guapo, inteligente y divertido de un granjero local. Aunque no tan bella como Isobel, Minerva era inteligente y ocurrente. Dougal y Minerva compartían el mismo sentido del humor, discutían con ferocidad, y sospechaban de misteriosos secretos el uno del otro. Antes de que ninguno se diera cuenta, Dougal estaba inclinado sobre su rodilla en un campo, proponiéndose, y Minerva estaba dándole el sí.

Volvió a casa, con la intención de anunciarles su compromiso a sus padres, pero se vio incapaz de hacerlo. Se mantuvo despierta toda la noche, pensando en su futuro. Dougal no sabía nada de lo que ella era de verdad, no más de lo que su padre sabía de Isobel antes de casarse. Minerva había sido testigo de cerca del tipo de matrimonio que podía tener si se casaba con Dougal. Sería el fin de sus ambiciones; significaría una varita encerrada, y niños a los que se enseña a mentir, quizás incluso a su propio padre. No se engañaba a sí misma pensando que Dougal McGregor la acompañaría a Londres, mientras ella se iba a trabajar todos los días al Ministerio. Él esperaba heredar en un futuro la granja de su padre.

A la mañana siguiente, temprano, Minerva salió a hurtadillas de la casa de sus padres y fue a decirle a Dougal que había cambiado de idea, y no podía casarse con él. Sabiendo que si rompía el Estatuto Internacional del Secreto perdería el trabajo en el Ministerio por el que le dejaba, no pudo darle una buena razón para su decisión. Le dejó devastado, y se marchó a Londres tres días después.

Carrera en el Ministerio

Aunque no cabe duda de que sus sentimientos por el Ministerio de Magia estaban afectados por haber sufrido recientemente una crisis emocional, Minerva McGonagall no disfrutó mucho su nuevo hogar y su trabajo. Algunos de sus compañeros tenían una fuerte intolerancia hacia los muggles, lo que, dada su adoración por su padre muggle, y su amor aún perdurado por Dougal McGregor, ella deploraba. Aunque era una empleada eficiente y talentosa, y le caía bien su mucho más mayor jefe, Elphinstone Urquart, Minerva no estaba contenta en Londres, y se dio cuenta de que echaba de menos Escocia. Finalmente, tras dos años en el Ministerio, le ofrecieron un prestigioso ascenso, pero se encontró a sí misma rechazándolo. Envió una lechuza a Hogwarts, pidiendo si podían considerarla para un puesto de profesora. La lechuza volvió en cuestión de horas​, con una oferta de trabajo en el Departamento de Transformaciones, bajo el jefe del departamento, Albus Dumbledore.

Amistad con Albus Dumbledore

La escuela recibió a Minerva McGonagall con gran delicia. Minerva se entregó a su trabajo, demostrando ser una profesora estricta pero inspiradora. Si mantenía las cartas de Dougal McGregor en una caja cerrada bajo la cama, eso era (se decía con firmeza) mejor que tener su varita allí. Aun así, fue un shock enterarse de parte de Isobel, que no sabía nada, entre otras noticias locales que ella le enviaba en sus cartas, que Dougal se había casado con la hija de otro granjero.

Aquella tarde Albus Dumbledore la descubrió llorando en su clase, y ella le confesó toda la historia. Albus Dumbledore le ofreció consuelo y sabiduría, y le contó a Minerva parte de su propia historia familiar, que hasta entonces ella desconocía. Las confidencias intercambiadas aquella noche entre dos caracteres tan intensamente reservados llegaron a formar la base de una duradera y mutua estima y amistad.

Matrimonio

Durante sus primeros años en Hogwarts, Minerva McGonagall siguió manteniendo su amistad con su antiguo jefe en el Ministerio, Elphinstone Urquart, Él iba a visitarla a Escocia durante las vacaciones, y para su gran sorpresa y vergüenza, le propuso matrimonio en la tetería de Madame Pudipié*5*. Aún enamorada de Dougal McGregor, Minerva le rechazó.

Elphinstone, sin embargo, nunca dejó de quererla, y siguió proponiéndose de tanto en cuanto, aunque ella seguía rechazándole. Sin embargo, la muerte de Dougal McGregor, aunque traumática, pareció liberar a Minerva. Poco después de la primera derrota de Voldemort, Elphinstone, ahora ya con canas, se propuso otra vez durante un paseo veraniego por el lago de los terrenos de Hogwarts. Esta vez Minerva aceptó. Elphinstone, ahora retirado, no cabía en sí de la alegría, y compró una pequeña casa en Hogsmeade para los dos, de donde Minerva pudiera ir al trabajo todos los días.

Conocida por generaciones de estudiantes como la profesora McgGonagall, Minerva, siempre un tanto feminista, anunció que conservaría su apellido al casarse. Los tradicionalistas resoplaban: ¿por qué se negaba Minerva a aceptar un apellido de sangre pura, y mantenía el de su padre muggle?

El matrimonio (finalizado de manera breve y trágica, aunque estaba destinado a ser así) fue uno muy feliz. Aunque no tuvieron hijos propios, los sobrinos de Minerva (los hijos de sus hermanos Malcolm y Robert) visitaban su casa con frecuencia. Este fue un periodo de gran plenitud para Minerva.

La muerte de Elphinstone por el mordisco de una Tentacula Venenosa, a los tres años del matrimonio, fue un enorme desconsuelo para todos los que conocían a la pareja. Minerva no podía soportar quedarse sola en su casa, e hizo el equipaje tras el funeral de Elphinstone y volvió a su pequeño cuarto en el castillo de Hogwarts, accesible mediante una puerta oculta en el muro de su despacho en el primer piso. Siempre una persona muy valiente y retraída, dedicó todas sus energías a su trabajo, y pocos (salvo tal vez Albus Dumbledore) llegaron a darse cuenta de cuánto sufría."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Minerva era la diosa romana de los guerreros y la sabiduría. William McGonagall es celebrado como el peor poeta de la historia de Gran Bretaña. Para mí había algo de irresistible en su apellido, así como la idea de que una mujer tan brillante pudiera ser un pariente distante del bufón de McGonagall.

Una pequeña muestra de su trabajo dará una idea de su valor cómico no pretendido. Lo siguiente fue escrito como parte de un poema conmemorando un desastre en la vía férrea victoriana:

Beautiful Railway Bridge of the Silv´ry

Tay!

Alas! I am very sorry to say

That ninety lives have been taken away

On the last Sabbath day of 1979,

Which will be remember´d for a very

long time.*6*"

*1* Muy probablemente Robert era anglicano una rama del cristianismo común en Gran Bretaña, pues sus sacerdotes pueden casarse, al contrario que los sacerdotes católicos, más comunes en España.

*2* El condado de Caithness se encuentra en el norte de Escocia.

*3* Para más información sobre el hatstall, consultad este texto:

*4* Como Harry puede atestiguar.

*5* Esta tetería está en Hogsmeade. Harry y Cho tendrán allí su única cita en La Orden del Fénix.

*6* La gracia de este poema es que rima bien y tiene melodía, pero es terriblemente directo y nada poético. La traducción sería más o menos esta:

¡Hermoso Puente de la Plateada

Vía!

¡Ay! Lamento decir

Que nueve vidas se han perdido

En el último día sábado de 1979,

Que será recordado por mucho

mucho tiempo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Capítulo 15: La Suma Inquisidora de Hogwarts

En el capítulo quince de Harry Potter y la Orden del Fénix, la semana empieza fuerte con la revelación del nuevo puesto de Umbridge, escalando las cosas hasta que Harry recibe una sorprendente petición.

Comienza la segunda semana de curso, y lo hace con un nuevo puesto para Umbridge: Suma Inquisidora de Hogwarts. Si no bastaba con arruinar las clases de Defensa contra las Artes Oscuras, ahora podrá despedir a los profesores a los que considere incapaces de dar su clase, según su criterio, por supuesto. Lástima que nadie vaya a evaluar sus clases. Está claro que el Ministerio ya no se corta en sus intentos de inmiscuirse en Hogwarts.

Aunque la posiblidad de que Umbridge despida a profesores da bastante miedo, por suerte la realidad es otra, y aparte de Trelawney y Hagrid (la primera por pura incompetencia, el segundo por dejarse llevar demasiado por sus gustos, más allá de que Umbridge tenga prejuicios), los demás profesores pasan sin problemas, incluso McGonagall, que no esconde su disgusto por Umbridge. Hasta Binns pasa, y no es el profesor más competente del mundo.

Aun con la perspectiva de tener clases supervisadas, la semana no empieza tan mal. La clase de Pociones va bastante bien para Harry, más allá del suspenso en el trabajo que ya se esperaba, y en Adivinación queda patente que Trelawney lo tiene difícil para superar la prueba.

Tengo que decir que no creo que Trelawney sea tan mal profesora, la asignatura en sí tendría que darse como lo hace, el problema es su dramatismo excesivo para cubrir que no tiene el don de la adivinación. No sé si es necesario que el profesor de Adivinación tenga que ser adivino necesariamente, pero Trelawney se beneficiaría de un periodo de prueba.

Más allá de una clase desastrosa más de Defensa que acaba con una semana extra de castigo para Harry (aunque esta vez fue Hermione quien empezó, y habría estado bien que lo hubiese reconocido), la semana prosigue igual, con pruebas positivas para McGonagall y Grubbly-Plank.

La primera demuestra que la competencia y la seriedad superan cualquier intento de desacreditación, y es la mejor muestra de cómo enfrentarse a Umbridge, dejándola sin argumentos.

La segunda es un poco distinta, pues aunque Umbridge no está muy convencida del apoto de Plank hacia​ Dumbledore, es competente, y sobre todo en comparación con Hagrid, a quien ya tiene en su punto de mira por ser un semigigante, e incluso sin estar él presente ya busca formas de desacreditarle.

hay que reconocer que esta vez Harry lo está llevando todo muy bien (como comenté, en la clase de Defensa fue Hermione quien empezó, Harry estaba dispuesto a ignorarla), y por eso su charla a sus amigos no es tan quejica como la de Grimmauld Place.

La idea de Hermione de que Harry dé clases de Defensa es buena, y de entre los alumnos Harry es quien mejor podría hacerlo, no solo porque sepa usar los conjuros, sino porque se ha visto en las situaciones en las que son necesarios.

La gracia de la charla de Harry es que no hace más que confirmar las razones que tienen para pedírselo, y al mismo tiempo no entienden realmente lo que significa que se lo esté pidiendo. Al final, todos acaban un poco incómodos, con Ron y Hermione preguntándose si fue buena idea pedírselo y con Harry preguntándose si no sería uns buena idea. Ya llegarán a un compromiso.

Como comenté, está semana publicaré el texto de Pottermore que narra la vida de Minerva McGonagall. ¡Espero que lo disfrutéis!

Observaciones y curiosidades:

  • Griselda Marchbanks es miembro del Comité Examinador para los TIMO y los EXTASIS, y aparecerá más adelante en este libro.
  • Tiberius Ogden es un buen amigo de Dumbledore desde su juventud, y miembro de la Orden del Fénix. Aparecerá en Las reliquias de la muerte.
  • La nota trol existe de verdad, aunque por suerte nuestros héroes no sacaron ninguna en sus TIMO.
  • Las criaturas que mencionan​ Plank y Hermione aparecen descritas en Animales fantásticos y dónde encontrarlos: el porlock es una criatura peluda y tímida que protege a los caballos; el kneazel es una criatura muy perceptiva parecida los gatos; el murtlap es una especie de rata costera con una secreción en la espalda; y los knarls y los crups son criaturas muy parecidas a los erizos y los perros respectivamente, de ahí la necesidad de aprender a distinguirlos. Varias de estas criaturas aparecerán durante el curso.

sábado, 27 de mayo de 2017

Casos del mundo mágico


Esta reseña irá sobre un juego de Smartphone oficial que he encontrado hace poco, ambientado en el mundo de Harry Potter. Después de jugarlo unos días, estas son mis impresiones.

Casos del mundo mágico, como podéis ver, está ambientado en la parte de Animales Fantásticos, pero está situado en el presente y en Gran Bretaña.

Tu personaje es un nuevo recluta del Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas; tú y tu compañera, Mathilda, debéis investigar casos extraños en los que podría estar involucrada una criatura mágica e identificarla. Tu nombre lo eliges entre una lista relativamente amplia.


La trama avanza mediante diálogos con los testigos y otros compañeros del Ministerio (perfectamente traducidos al español), y alterna entre diversos elementos:

- Investigación de escenarios: La parte principal, debes buscar ciertos objetos en los escenarios, ganando puntos por rapidez y pocos fallos. Aunque sueles hallar varias pruebas aquí, lo normal es que juegues para ganar estrellas, que te permiten acceder a otras partes de la trama. Para jugar se necesita energía, que se va reponiendo con el tiempo.


- Interrogatorios: Usando las estrellas, puedes preguntar a testigos y otros personajes y conseguir información.

- Pruebas: También con estrellas, puedes usar ciertos conjuros para analizar las pruebas (por ejemplo, usar reparo para arreglar un objeto roto). Los conjuros se realizan trazando un dibujo en la pantalla y jugando un pequeño minijuego relacionado (por ejemplo, en reparo tienes que juntar las piezas).

- Consultas: A veces no basta con usar algún conjuro, y debes pedir ayuda a los compañeros del Ministerio, por ejemplo pedir al experto en muggles que analice un objeto que los magos no conocen. Estas consultas tardan un tiempo determinado, pero se pueden hacer enseguida gastando​ diamantes que se obtienen avanzando en la trama.

- Identificación: Una vez reunidas suficientes pruebas, debes identificar a la criatura de entre varias para terminar. Esto también necesita estrellas.

El juego es muy entretenido, te mete en el papel de un investigador del mundo mágico, y los diálogos son muy tronchantes. Eso sí, la necesidad de estrellas para casi todo te obliga a volver a los mismos escenarios una y otra vez, y aunque hay variaciones y los objetos a buscar van cambiando, puede hacerse tedioso.

El juego es gratuito más allá de las típicas microtransacciones para no tener que esperar, y no tiene anuncios como tal, sino unos ficticios del mundo mágico (lo malo es que son muy pocos y acabarás viéndolos mucho).


Al ser un juego aprobado por la Warner Bros., usa las conocidas melodías de la saga de películas de Potter, lo que es todo un acierto y te mete aún más en la trama. Eso sí, no tiene demasiada variedad.

Por último, comentar que el juego es bastante pesado, así que no es recomendable para quien tenga problemas de espacio, y siempre será más conveniente jugarlo en lugares con wifi.

La verdad es que este juego me ha sorprendido bastante, esperaba el típico juego chorra para hacer publicidad de la película y me he encontrado con un juego bastante trabajado. Muy recomendable para los fans de la saga.

El próximo lunes tendremos la siguiente reseña de los libros, y esa semana la traducción del texto de Pottermore sobre la profesora McGonagall. ¡Nos vemos!

lunes, 22 de mayo de 2017

Capítulo 14: Percy y Canuto

En el capítulo 14 de Harry Potter y la Orden del Fénix, llega el fin de semana y todos se pueden tomar un respiro, lo que no significa que todo vaya a ir de miedo.

Tras una semana tan dura, Harry se despierta aliviado, pues podrá disfrutar al fin de unos momentos de paz desde que empezó el curso.

Aún le sigue dando vueltas a lo de la cicatriz, así que decide enviarle una carta a Sirius. Hay que decir que se esforzó mucho en que no se pudiera sacar nada de la carta, pero quizás podría haber pensado en cómo iba a darle Sirius la información​ sin desvelársela a quien leyera la carta.

En todo caso, Harry tiene suerte en el momento escogido para mandarla y se encuentra con Cho, pudiendo al fin tener una conversación con ella, y cuando Cho le defiende frente a Filch y le hace un cumplido por enfrentarse a Umbridge Harry se queda en una nube.

El día sigue yendo bien mientras Harry y Ron entrenan juntos antes de que lleguen los demás, pero en el entrenamiento las burlas de los gemelos (no con mala intención, pero en un mal momento) y la presencia de los de Slytherin lleva a Ron a liarla por los nervios, llevando a un desastre de entrenamiento. El gran problema de Ron es su falta de autoestima, y colocarlo en el equipo es una buena forma de hacer que se enfrente a ello por parte de Rowling.

A partir de ese momento el clima se vuelve más tristón. Para empezar, Harry y Ron tienen que hacer todos sus deberes, y han perdido buena parte del sábado. Cuando están terminando, Ron recibe una carta de Percy, en la que le anima a seguir sus pasos y no verse más con Harry, declarando con total sinceridad la política del Ministerio.

Esa carta causa un gran impacto en el grupo: Ron de inmediato rechaza de plano la oferta de Percy, dejando claro que él va a seguir su propio camino; Hermione, al ver esto, comprende por qué Ron quiere estar en el equipo de quidditch, para hacerse un nombre por sí mismo, y que Harry ha entendido eso y quiere ayudarle aunque le perjudique, así que se ofrece a ayudarles con los deberes.

Por su parte, Harry reflexiona sobre cómo puede cambiar la opinión que tienen otros sobre él según la circunstancia, pues hace pocos meses Percy bien hubiera dicho lo contrario de lo que está diciendo ahora. En este momento se acuerda de Sirius, que también tiene que aguantar que la gente a quien le caía bien ahora lo quiera entre rejas, y por algo que no es su culpa.

Y es ahora cuando Sirius hace acto de presencia, en la chimenea de la sala común. Como dije antes, Sirius no tiene forma de responder a Harry sin arriesgarse a pasar información, y en su aburrimiento decide jugársela y ver si los pilla solos.

Aunque no están muy conformes con sus métodos, los chicos le escuchan y reciben varias respuestas: Hagrid está de misión, como sospechaban, pero no se conoce su paradero. Sabemos un poco más de Umbridge, de su miedo a los híbridos, y que su misión es impedir que los alumnos aprendan conjuros ofensivos para que Dumbledore no pueda usarlos contra el Ministerio, por absurdo que resulte. En todo caso, no parece ser una mortífaga, lo que no quita que no sea una persona horrible, como sabiamente explica Sirius.

No es tan sabio en sus constantes intentos de ponerse en riesgo para ver a los chicos, incluso proponiendo ir a Hogsmeade. Harry no está en absoluto de acuerdo, y Sirius termina yéndose molesto. Aunque no quiera reconocerlo, su estancia en Azkaban le ha hecho mucho daño, y en parte sigue siendo ese joven rebelde que sus compañeros ya han dejado​ atrás. Hay todo un ensayo psicológico que sacar del personaje de Sirius, pero ya lo iré diciendo poco a poco durante este libro.

Y así termina esta larga semana, con algunas cosas buenas, otras mucho peores y varios malos presentimientos, pues Percy ha dejado entrever que la próxima semana va a tener su propia problemática. A ver qué pasa.

Observaciones y curiosidades:

  • En la carta a Sirius, Harry debería hacer referencia a la que le escribió en el segundo capítulo del libro anterior, pero en la traducción parece que habla de el verano que acaba de terminar, y en el que no ha hablado de su cicatriz con Sirius.
  • El chivatazo que le dieron a Filch parece una excusa de Umbridge para que el conserje le confisque cualquier carta que piense enviar.
  • Cho se va por el ala oeste del castillo, que es donde se encuentra la sala común de Ravenclaw.
  • Es de suponer que Sturgis estaba bajo la maldición imperius y trataba de entrar en el Departamento de Misterios cuando le pillaron. Su silencio podría ser por el efecto de la maldición.
  • En el original, cuando Katie tiene que irse a la enfermería por todo lo que está sangrando, los gemelos dicen que ha debido comerse uno de sus turrones sangranarices por error (no está muy claro si le dieron la parte que no era o la medicina reaccionó mal ante un sangrado natural). En la traducción no pillan la referencia y dicen que debe de haberse tragado un manantial de sangre por equivocación.

lunes, 15 de mayo de 2017

Capítulo 13: Castigo con Dolores

En el capítulo trece de Harry Potter y la Orden del Fénix, la semana no mejora para Harry mientras trata de compaginar sus tareas con los castigos de Umbridge, que resultan ser aún peor de lo que se creía.

Como resultado de su arrebato ante Umbridge, los otros alumnos han aumentado en sus cuchicheos, algunos por curiosidad, otros por incredulidad. Tal vez algunos están tratando de provocar a Harry para que les cuente más de lo que pasó aquella noche.

Harry trata de hacer caso al consejo de McGonagall, pero los castigos ya le están fastidiando antes de empezar: Angelina le echa la bronca por no poder ir a las pruebas y los profesores les están cargando con más tareas que nunca, y que Harry no puede hacer porque​ echa la tarde en el despacho de Umbridge.

Los castigos en sí no son menos que terribles; forzarte a autolesionarte no es en absoluto un castigo aceptable bajo ninguna circunstancia, y nadie hubiera dicho nada si Harry se hubiera quejado, pero no va a hacerlo por varias circunstancias.

La primera es un mal efecto secundario de la charla de McGonagall y la actitud de Dumbledore: no piensa que su problema sea lo bastante importante como para molestarles cuando están ocupados con la guerra, y a la vez siente demasiado orgullo como para dejar ver su dolor a nadie, incluso a sus amigos. Es el esquema tristemente habitual de una víctima de abusos.

Y no es que sus amigos se estén percatando del asunto; Ron está ocupado entrenando para presentarse a las pruebas de guardián, y Hermione se ha volcado en su inútil campaña de mini gorros. Por supuesto, al final lo descubren, pero Harry sigue sin querer compartir su problema más de lo estrictamente imprescindible, entrando en el juego de Umbridge cuando pretende todo lo contrario. Y las tareas de clase se siguen acumulando.

Todo culmina el viernes, cuando al fin Harry deja escapar un espasmo de dolor delante de ella, pero no en la mano, sino en la cicatriz. Es pura coincidencia, por supuesto, pero ya plantea dudas sobre la profesora, y al menos la deja satisfecha por ahora.

En todo caso, Harry no sabe esto, y la celebración por el nombramiento de Ron queda empañado por sus sospechas, con Harry decidiéndose a mandar una carta a Sirius a pesar de los riesgos. Veamos cómo termina esta semana tan larga.

Observaciones y curiosidades:

  • El comentario de Malfoy sobre el interés del ministro en evaluar la enseñanza de Hogwarts previene de todo el asunto de la Suma Inquisidora.
  • Tristemente para Hermione, los elfos domésticos se niegan a recoger los gorros que ha cosido hasta el punto de negarse a limpiar la sala común, así que Dobby lo tiene que hacer todo él y es quien se lleva todos los gorros.

lunes, 8 de mayo de 2017

Capítulo 12: La profesora Umbridge

En el capítulo 12 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry, Ron y Hermione empiezan el quinto curso con un fastidio detrás de otro, culminando en una confrontación con la profesora Umbridge.

Al despertarse el primer día, Harry sigue enfadado por lo de Seamus, y lo paga con sus amigos, que empiezan a estar un poco hartos ya.

Por su parte, Hermione toma cartas en el asunto con Fred y George, que como era de esperar no tienen muchas ganas de hacer caso a los nuevos prefectos. Ron prefiere no intervenir con sus hermanos, llevando a un conflicto entre los dos, irónicamente molestando a Harry.

El primer día de quinto deja claro que no va a ser un curso divertido, pues en junio deben presentarse a los TIMO, los exámenes que decidirán a qué trabajos pueden aspirar en el futuro. Por tanto, los profesores suben el nivel y cargan de trabajo a los alumnos.

Tras una clase normal de Historia de la magia y una breve conversación con Cho, el cabreo de Harry aumenta con el Snape, que sigue en sus trece de tratar peor a Harry que al resto. Como resultado, Harry llega a Defensa contra las Artes Oscuras ya con bastante mala uva.

Umbridge, que hasta el momento podría parecer simplemente estirada o poco adecuada para dar clase, se refleja en este capítulo como es. Trata a sus alumnos de quince años como si tuvieran cinco, los ignora mientras les manda una lectura sin explicación alguna y cuando recibe preguntas las esquiva mientras sigue tratando a sus alumnos como niños.

Como es lógico, la clase no reacciona bien a saber que no van a practicar conjuros en la clase, no solo por interés, sino porque, como apunta Parvati, el TIMO de la asignatura incluye una parte práctica. Al final, Harry estalla y se enfrenta a ella, con el resultado de perder puntos, un castigo y ser enviado con la jefa de su casa.

Eso es lo peor de todo, porque los alumnos tienen que hacer lo que dice, dado que tiene autoridad sobre ellos. McGonagall recomienda sabiamente a Harry que se mantenga al margen, porque estos estallidos no le van a hacer bien ni a él ni a nadie, y las cosas ya están lo bastante mal.

Y la semana sólo acaba de empezar.

Observaciones y curiosidades:

  • Hay un fallo de traducción cuando Hermione dice que los gemelos necesitarán permisos para abrir su tienda; en inglés dice premises, que aunque se parezca no significa permiso, sino local.

  • En la traducción falta un párrafo entero durante la clase de Defensa​, entre que Harry ve a Hermione con la mano levantada y Umbridge decide hacerle caso. Dice así:
"Harry no podía recordar que Hermione se hubiera negado alguna vez a leer cuando se lo pedían, o de hecho que hubiera resistido la tentación de leer cualquier libro que se le pusiera por delante. La miró de manera inquisitiva, pero ella simplemente agitó ligeramente la cabeza para dar a entender que no iba a responderle, y siguió mirando a la profesora Umbridge, que estaba mirando en otra dirección con la misma resolución."

miércoles, 3 de mayo de 2017

Dolores Umbridge

El texto de Pottermore de esta semana es sobre la historia del personaje más odiado de toda la saga, mucho más que Voldemort. Aunque realmente no quiero hablar de esta señora, creo que es el momento de saber por qué hace lo que hace ahora que va a empezar. Espero que os guste:

"Dolores Jane Umbridge fue la primogénita y la única hija de Orford Umbridge, un mago, y Elen Ctacknell, una muggle, que también tuvieron un hijo squib. Los padres de Dolores no eran felices en su matrimonio, y Dolores los despreciaba a ambos en secreto: a Orford por su falta de ambición (nunca le ascendieron, y trabajaba en el Departamento de Mantenimiento Mágico en el Ministerio de Magia), y a su madre, Ellen, por su volubilidad, su desorden y su ascendencia muggle. Tanto Orford como su hija culpaban a Ellen por la falta de habilidad mágica del hermano de Dolores, con el resultado de que cuando Dolores tenía quince años la familia se separó en dos partes, con Orford y Dolores juntos y Ellen desapareciendo en el mundo muggle con su hijo. Dolores nunca volvió a ver a su madre ni a su hermano, nunca hablaba de ninguno de los dos, y a partir de entonces hacía creer a todos que era de sangre pura.

Una hábil bruja, Dolores entró en el Ministerio de Magia nada más terminar en Hogwarts, aceptando un trabajo de interna en la Oficina contra el Uso Incorrecto de la Magia. Incluso a los diecisiete años, Dolores era moralista, sádica y con prejuicios, aunque su actitud meticulosa, sus modales de sacarina hacia sus superiores, y el sigilo e impiedad con la que se apropiaba del crédito del trabajo de otros pronto le permitieron avanzar. Antes de los treinta Dolores había sido ascendida a jefa de la oficina, y sólo fue un paso pequeño desde allí a posiciones superiores en el manejo del Departamento de Ley Mágica. Para entonces, había convencido a su padre de que se retirara de manera prematura, y se aseguraba de que estuviera fuera de la vista mediante una pequeña paga. Cuando alguien le preguntaba (normalmente compañeros a los que no le caía bien) si estaba emparentada con el Umbridge que solía fregar los suelos por allí, ella sonreía con su mayor dulzura, se reía, y negaba cualquier conexión, afirmando que su difunto padre fue un distinguido miembro del Wizengamot. A las personas que le preguntaban por Orford, o sobre cualquier cosa sobre la que a Dolores no le gustara hablar, les solían pasar cosas desagradables, y aquellos que querían tenerla contenta pretendieron creerse su versión de su ascendencia.  

A pesar de sus mejores esfuerzos por asegurarse los afectos de alguno de sus superiores (nunca le importó cual podría ser, pero sabía que su propio estatus y seguridad mejorarían con un marido poderoso), Dolores nunca pudo casarse. Aunque valoraban su trabajo y ambición, aquellos que llegaban a conocerla mejor encontraban difícil que les gustara demasiado. Tras una copa de jerez dulce, Dolores siempre tendía a soltar visiones muy poco caritativas, e incluso aquellos que se consideraban anti muggles se sorprendían de algunas de las sugerencias que Dolores hacía en privado sobre el tratamiento que ella creía que se merecía la comunidad no mágica.

Según iba haciéndose mayor y más dura, y seguía avanzando dentro del Ministerio, el gusto de Dolores en los accesorios femeninos se hicieron más y más pronunciados; su despacho se convirtió en un almacén de volantes y faralás, y le gustaba todo aquello relacionado con los gatos (si bien encontraba a los de verdad inconvenientemente conflictivos). Al mismo tiempo que el ministro de magia Cornelius Fudge se volvía cada vez más paranoico y ansioso en su creencia de que Albus Dumbledore tenía ambiciones de derrocarle, Dolores consiguió llegar hasta el mismo núcleo de poder, avivando la vanidad y los miedos de Fudge, y presentándose como uno de los pocos en quien podía confiar.

El nombramiento de Dolores como Suma Inquisidora en Hogwarts le dio alcance, por primera vez en su vida, para ejecutar sus prejuicios y su crueldad. Ella no disfrutó de su tiempo en la escuela, pues allí no la tuvieron en cuenta para las posiciones de responsabilidad, y se deleitaba en la ocasión de volver y ejercer su poder sobre aquellos que (según veía ella) no le dieron lo que se merecía.

Dolores tiene fobia hacia los seres que no son del todo humanos, o no lo son por completo. Su disgusto por el semigigante Hagrid, y su terror hacia los centauros revelan un terror hacia lo desconocido y lo salvaje. Es una persona inmensamente controladora, y todos los que desafían su autoridad y su visión del mundo deben, en su opinión, ser castigados. Disfruta en gran medida subyugando y humillando a otros, y excepto en sus alianzas declaradas, hay poco que la diferencie de Bellatrix Lestrange.

El tiempo de Dolores en Hogwarts acabó en desastre, porque se extralimitó en la jurisdicción que Fudge la había concedido, y se salió fuera de los límites de su propia autoridad, llevada por un sentido fanático de propósito. Afectada pero no arrepentida tras un final catastrófico a su carrera en Hogwarts, volvió a un Ministerio llevado al caos por el retorno de Lord Voldemort.

En el cambio de régimen tras la dimisión forzosa de Fudge, Dolores pudo volver a su antigua posición en el Ministerio. El nuevo ministro, Rufus Scrimgeour, tenía problemas más inmediatos con los que tratar que Dolores Umbridge. Scrimgeour fue castigado después por este descuido, porque el hecho de que el Ministerio nunca castigó a Dolores por su muchos abusos de poder le parecieron a Harry Potter prueba suficiente de su complacencia y falta de cuidado. Harry consideró que el que Dolores siguiera trabajando, sin repercusiones por su comportamiento en Hogwarts, era una señal de la corrupción esencial del Ministerio, y se negó a cooperar con el nuevo ministro por ello (Dolores es la única persona, además de Lord Voldemort, en dejar en Harry una cicatriz física permanente, tras forzarle a cortarse las palabras "no debo decir mentiras"en el dorso de su propia mano como castigo).

En poco tiempo Dolores estaba disfrutando más que nunca de la vida en el Ministerio. Cuando el Ministerio cayó bajo el control del ministro de paja Pius Thicknesse, y fue objeto de infiltración por parte de los seguidores del Señor Oscuro, Dolores se encontraba al fin en su elemento. Los mortífagos de alto rango la juzgaron correctamente como mucho más semejante a ellos que a Albus Dumbledore, y no sólo mantuvo su puesto, sino que obtuvo mayor autoridad, convirtiéndose en la jefa de la Comisión de Registro de Hijos de Muggles, que a todos los efectos era un tribunal de pega que encerraba a todos los hijos de muggles bajo el pretexto de que habían "robado" sus varitas y su magia.

Fue cuando juzgaba a otra mujer inocente cuando Harry Potter atacó al fin a Dolores en el mismo corazón del Ministerio de Magia, y le robó el horrocrux que había estado llevando sin saberlo.

Con la caída de Lord Voldemort, Dolores Ubridge fue juzgada por su entusiasta cooperación con su régimen, y acusada y sentenciada por la tortura, encierro y muerte de varias personas (algunos de los hijos de muggle inocentes a los que ella sentenció a Azkaban no sobrevivieron a la experiencia)."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Hace tiempo, tomé clases en cierta habilidad o asignatura (estoy siendo lo más vaga posible, por razones que van a ser evidentes enseguida), y al hacerlo, entré en contacto con una profesora o instructora a la que detesté de inmediato nada más verla.

La mujer en cuestión me devolvió mi antipatía con intereses. El por qué nos pusimos tan en contra la una hacia la otra tan al instante, con el corazón y (al menos en mi caso) tan irracionalmente, sinceramente no sabría decirlo. Lo que se queda en mi mente es su gusto pronunciado por los accesorios cursis. Recuerdo en particular un lacito de plástico de color limón pálido que solía llevar en su pelo corto y rizado. Solía mirar a aquel lazo, que hubiera sido más apropiado en una niña de tres años, como si fuera algún tipo de repelente para el crecimiento. Era una mujer baja pero fornida, y no en el primer sonrojo de la juventud, y su tendencia a llevar volantes donde (me parecía a mí) los volantes no tenían sentido de ser, y bolsos muy pequeños, que también parecían prestados del ropero de una niña, chocaban, según creía, con una personalidad que resultó ser lo contrario de dulce, inocente e ingenua.

Siempre estoy un poco reticente cuando hablo de este tipo de fuentes de inspiración, porque enfurece oír que te han malinterpretado de maneras que pueden causar mucho daño a otras personas. Esta mujer NO fue "la verdadera Dolores Umbridge". No se parecía a un sapo, nunca fue sádica ni mala conmigo ni con nadie más, y nunca la oí expresar ninguna visión en común con Umbridge (ciertamente, nunca la conocí tanto como para saber mucho sobre su visión del mundo ni sus preferencias, lo que hace aún menos justificable mi disgusto hacia ella). Sin embargo, es cierto que tomé prestado de ella, aunque muy exagerados, su gusto por la vestimenta dulce y femenina hasta lo enfermizo, y estaba pensando en ese lacito de color limón pálido cuando escribí sobre ese ornamento parecido a una mosca en la cabeza de Dolores Umbridge.

He notado más de una vez en la vida que el gusto por lo inefablemente cursi puede ir mano a mano con una visión cruel del mundo. Una vez compartí oficina con una mujer que había recubierto la pared tras su mesa con fotos de gatitos monos; fue la proponente de la pena de muerte más intolerante y rencorosa con la que he tenido la mala suerte de compartir una tetera. Un amor por todas las cosas azucaradas a menudo se presenta donde falta una caridad o calidez auténticas.

Así que Dolores, que es uno de los personajes por el que siento un odio más puro, se convirtió en un amalgama de características sacadas de ellos, y una variedad de fuentes. Su deseo de controlar, castigar e infligir dolor, todo en el nombre de la ley y el orden, son, creo, tan reprobables como la maldad manifiesta de Lord Voldemort.

El nombre y apellidos de Umbridge fueron escogidos cuidadosamente. Dolores significa lamento, algo que sin duda inflige en aquellos que la rodean. Umbridge es un juego con umbrage de la expresión británica to take umbrage, que significa ofender. Dolores se ofende por cualquier desafío a su limitada visión del mundo; siento que su apellido recalca lo caprichoso y rígido de su personaje. Es más difícil explicar el Jane; es simplemente que parece petulante y pulcro entre el nombre y el apellido".   

lunes, 1 de mayo de 2017

Capítulo 11: La nueva canción del Sombrero Seleccionador

En el capítulo 11 de Harry Potter y la Orden del Fénix, las sospechas de Harry de que está pasando algo en Hogwarts no hacen más que aumentar a su llegada, y no ayudan a mejorar su humor.

Dada la situación con Luna, Harry decide hacer como que no ha visto a los thestrals y no complicar más las cosas. Ahora que se han reunido todos, están de acuerdo con él en que la ausencia de Hagrid es un problema (menos Luna, que hace una acertada aunque desafortunada crítica sobre sus clases. Es de indicar que Hermione está de acuerdo en ese punto, algo a tener en cuenta dado que ellas dos no suelen coincidir). Aunque está bien que se preocupen por Hagrid, me parece que se lo toman demasiado a pecho; Hagrid ya es mayorcito, y sabiendo como saben que Dumbledore le encomendó una misión y que no se ha pasado por el cuartel general, lo más lógico es que siga en ella. Desde luego, lo que no deben hacer es ir comentándolo por ahí.

Una vez en el Gran Comedor, Harry es consciente de ser la comidilla de todos. No es la primera vez, y él entiende las causas, pues los otros alumnos no saben apenas nada de lo ocurrido y se han pasado el verano leyendo versiones contradictorias. Lamentablemente, Harry no está por la labor de ser comprensivo, y al tratar de ignorarles, sin éxito, se irrita mucho.

La canción del Sombrero Seleccionador le distrae por un rato de su cabreo, pues resulta más intrigante de lo que suele. No es que aporte nada nuevo, pero se desvía bastante de su tema habitual y presenta una petición a la unidad que es y siempre será importante. La desigualdad no es algo nuevo, ha existido desde que existimos los humanos, pero es necesario combatirla sin tener prejuicios, y eso va para todos, hasta por nuestros héroes, que aunque no quieran reconocerlo tienen prejuicios hacia los de Slytherin sin conocer más que a unos cuantos. En todo caso, no creo que la canción nueva ayudara a los alumnos de primero con sus nervios XD.

Aunque Dumbledore calma la situación con su habitual discurso de bienvenida, Umbridge hace la primera de sus constantes interrupciones para soltar un largo discurso. Analizado con detenimiento, el discurso de Umbridge deja clara sus intenciones de "remodelar" Hogwarts y purgar los elementos que causen mayor discordancia con la política del Ministerio, pero todo queda envuelto en un aire de falsa comprensión y buenas intenciones, que hace que Umbridge parezca en este momento la típica funcionaria que no tiene ni idea de lo que está haciendo y se va a pegar el batacazo. No va a ser tan sencillo.

Harry se queda solo otra vez mientras Ron y Hermione llevan a los novatos a la sala común, y aunque Neville se une a él, pronto se arma otro lío entre él y Seamus, pues su madre no confía en la versión de Harry y Dumbledore y ha presionado mucho a su hijo para que no volviera a Hogwarts, algo bastante extremo, la verdad.

Lo triste de esta escena es que Seamus empieza dudoso: si Harry hubiera contado su versión, Seamus podría haberla aceptado y hubiera sido un aliado; sin embargo, como ya he dicho Harry no está por la labor de ser comprensivo, así que responde a sus preguntas con sarcasmos e insultos, llevándoles a pelearse y, cuando Ron interviene, al fin aparente de su amistad. Es cierto que Harry está en una muy mala situación, pero él también tiene una responsabilidad en ser maduro con su postura, porque si no nunca ganará más apoyos y puede perder a los que ya tiene. Tendrá que aprender esto le guste o no.

Observaciones y curiosidades:

  • En el original, Luna no dice que no le importaría si Hagrid se hubiese marchado, sino que se alegraría si así fuera.
  • El Sombrero Seleccionador tiene un verso extra en la canción original, en el que dice que las diferencias surgidas inicialmente no causaron problemas entre los fundadores en un principio.
  • El cartel que están colocando Fred y George cuando Harry y Neville entran en la sala común es un anuncio para ofrecer dinero a cambio de voluntarios para sus experimentos.
  • Los Kenmare Kestrels son un equipo de quidditch irlandés, de donde es Seamus.
  • Harry y Ron conocieron a la madre de Seamus en el camping de los Mundiales de Quidditch, evento que Ron referencia. 

lunes, 24 de abril de 2017

Capítulo 10: Luna Lovegood

En el décimo capítulo de Harry Potter y la Orden del Fénix, el viaje de regreso a Hogwarts no es como Harry había anticipado, pero no todo tiene por qué ser malo, pues conoce a la gran Luna.

Después de librarse de la expulsión, Harry tiene puestas sus esperanzas en volver a Hogwarts y hacer lo mismo de siempre, que echa de menos. En cierto modo se aferra al pasado, a volver a los tiempos de La piedra filosofal en los que las cosas no estaban tan chungas, pero eso no va a pasar, y Harry tiene que hacerse a la idea de que esos tiempos ya pasaron, porque este curso no va a ser un camino de rosas.

Para empezar, el camino al tren se complica por la necesidad de ir acompañados de una guardia, porque Voldemort podría aprovecharse de saber seguro que Harry estará allí. No sucede nada, pero está claro que las precauciones son necesarias. Afortunadamente, Sirius se empeña en acompañar a Harry en su forma de perro y anima un poco el ambiente.

Es posible que su escapada alertara a Lucius Malfoy de que Sirius estaba en la Orden y con Harry, y que eso llevara a que utilizaran a Kreacher para llevar a Harry al Departamento de Misterios mediante la supuesta amenaza de Sirius, pero la verdad es que yo apoyo a Sirius esta vez. Aunque los mortífagos conocen su identidad, es poco probable que la filtren al Ministerio sin levantar sospechas, más allá de pistas vagas que no llevarán a ninguna parte (que será lo que suceda). Seguro que Sirius se lo pasó muy bien aquel día, y creo que valió la pena.

Una vez en el tren, Harry se encuentra con que no puede estar con Ron y Hermione porque ellos tiene que ir al compartimento de los prefectos. Ginny está con él, y Neville se une a ellos, pero ahora mismo Harry es demasiado inmaduro para apreciar realmente su amistad. Cuando Cho, la chica que le gusta, les pilla en un momento bastante embarazoso, Harry está muy avergonzado, en contraste con la actitud que demostrará en una escena similar el año que viene. Este curso Harry tendrá que enfrentarse a su faceta más inmadura y egoísta.

Y Luna representa es perfecta para provocar ese cambio. Luna es una persona que a primera vista resulta bastante repelente, en el sentido de que no te anima a entablar conversación. Es peculiar y no hace ningún esfuerzo por no parecerlo, porque eso para ella no tiene sentido. Eso es lo que la hace tan especial, que no se deja afectar por lo que la gente piensa de ella.

No es que ignore el mundo que le rodea; ella comprende que otros la consideren rara, y tampoco se corta al decirle a la gente lo que piensa. De hecho, ella prefiere que la gente sea sincera, y no guardará rencor a nadie sin importar lo que opinen de ella. Es el tipo de persona que ve lo positivo de todo, y que acepta lo negativo sin dejar que la influya.

Ahora mismo, Luna contrasta de manera genial con este Harry molesto y consciente de la opinión de los demás. Aunque está enfadado por quedar mal ante Cho y porque Malfoy sea prefecto, con todo lo que ello conlleva, Luna es capaz de aligerar la situación con las historias absurdas de El Quisquilloso y con su reacción a la broma de Ron.

Que este año todo va a ser distinto queda claro cuando en lugar de Hagrid es la profesora Grubbly-Plank la que recibe a los alumnos de primer año. Como es lógico, Harry se pregunta qué pasa, pero se distrae por poder ver a los thestrals.

Esta escena es muy representativa del valor de Luna: cuando Harry se queda confuso por poder ver a los thestrals cuando los demás no pueden, Luna se asegura de tranquilizarle, pues ella los conoce y sabe que puede resultar raro la primera vez. Por supuesto, su forma de decirlo casi causa más problemas de los que resuelve, bendita sea. Todo se resolverá antes o después.

lunes, 17 de abril de 2017

Capítulo 9: Las tribulaciones de la señora Weasley

En el noveno capítulo de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry está encantado de librarse de la expulsión y poder volver a Hogwarts, pero ciertos acontecimientos conspirarán para aguarle la fiesta.

Una vez absuelto, Harry se ha quitado un gran peso de encima, y Arthur decide llevarle al cuartel para celebrarlo con todos. Un muy incómodo encontronazo con Lucius Malfoy estropea un poco el ambiente, pero en general todo es alegría.

No dura mucho. Sirius, que en alguna parte de sí mismo esperaba que Harry pudiera quedarse con él, tiene que hacerse a la idea de que él y los demás volverán a Hogwarts, dejándole solo salvo alguna visita ocasional. Es normal que se ponga taciturno.

Harry comprende a su padrino, pero está deseando volver a Hogwarts y le cuesta disimularlo, tanto como le cuesta disimular su envidia con el tema de los prefectos.

Lo cierto es que yo tampoco pensé en que podrían​ elegir como prefecto a alguien del grupo, si acaso a Hermione. Que elijan a Ron frente a Harry le da una pequeña victoria sobre su amigo, que normalmente destaca sobre él.

Es admirable por parte de Harry superar su modo "yo he hecho más cosas que vosotros" y felicite sinceramente a su amigo, aunque se note que le cuesta. Es realista y dice mucho de él.

En la fiesta de por la noche hay varios momentos interesantes, como los escarceos en el mercado negro de Fred y George que preocupan a Harry, pero es la foto de la anterior Orden del Fénix lo que llama más la atención.

Aparte del interés informativo, lo cierto es que esa foto representa los peligros a los que se están enfrentando; se están jugando la vida en el sentido más literal de la palabra, y así como aquella vez una parte no sobrevivió, es de esperar que esta vez vuelva a pasar, y no es un pensamiento alentador.

Molly piensa lo mismo. Ni ella ni Arthur participaron en la anterior guerra, pero sus hermanos sí lo hicieron y murieron los dos, y ahora sus hijos más mayores están en la línea de fuego. Está haciendo lo posible por protegerlos, y por eso no le gusta la actitud de Sirius ni de Mundungus. Está sometida a mucho estrés, y al final se derrumba frente al boggart.

Afortunadamente Sirius y otros llegan a calmarla, pero sabiendo lo que va a suceder en el futuro es difícil tomar en cuenta las palabras de Lupin. En todo caso, y esto es lo que deduce Harry, los problemas de envidia o dinero no son nada cuando tu vida puede tener fecha de caducidad, y saberlo te permite centrarte en lo que es realmente importante.

Observaciones y curiosidades:
  • Que Lucius esté esperando en el Departamento de Misterios es de lo más intrigante. Más adelante Harry deducirá que usó aquel momento para lanzar la maldición imperius a Sturgis, que estaría allí apostado en aquel momento, y por eso desapareció, como menciona Moody.
  • Asimismo, que Arthur mire de nuevo la puerta al marcharse y su interés en informar de la presencia de Lucius indica que lo que le contó a Harry sólo era verdad en parte, y lo importante era dónde estaba.
  • La cicatriz de Harry reacciona un par de veces en este capítulo, y podría deberse a la emoción de Voldemort tener a un miembro de la Orden bajo su control.
  • El que las listas de libros no lleguen hasta el último día se debe a que Dumbledore no encontró ningún profesor de Defensa, y esperó hasta el último momento hasta tener que acceder a que el Ministerio pusiera a alguien. Prefiero no pensar en cómo se tuvo que poner el callejón Diagon ese día.
  • Se supone que nadie sabe cuál es la verdadera forma de un boggart, pero Moody tuvo que verlo en este capítulo. Hay muchas teorías sobre esto. 
  • Por si tenéis curiosidad, la casa de Tonks en Hogwarts fue Hufflepuff. Aquí hablan del jefe de la casa en masculino porque en inglés usan el neutro, y entonces no se sabía de qué cada hablaba.
  • El knarl es una criatura mágica parecida a un erizo, pero más agresiva.
  • Gideon y Fabian Prewett eran los hermanos de Molly.

jueves, 13 de abril de 2017

Animales fantásticos y dónde encontrarlos: la película (reseña con spoilers)


Ahora que ha pasado un tiempo desde que se estrenó, voy a hacer una reseña más breve de esta película, atendiendo a los elementos qué ignoré en la anterior por resultar esenciales para el desarrollo del clímax de la película y de las siguientes. Consultadla para los detalles técnicos.

Animales fantásticos se desarrolla en los años 20, el el periodo de entreguerras, y cuando en el mundo mágico Grindelwald empezaba a ganar poder, en paralelo al ascenso de la Alemania nazi en el mundo real. A primera vista esto es solo un trasfondo para el verdadero argumento, un equívoco entre Newt, que ha llegado a Nueva York desde Gran Bretaña con un propósito oculto, y un muggle que se ve involucrado cuando se intercambian las maletas, dejando sueltas varias de las criaturas de Newt en un momento en el que Nueva York se ve amenazada por una criatura misteriosa.

La verdad es que las tramas podrían estar más relacionadas. Newt está más interesado en sus criaturas que en otra cosa, y no presta atención al obscurus que está atacando la ciudad hasta casi al final. Las escenas en las que trata de recuperar a sus animales quedan muy aparte del resto, aunque son divertidas y podrían haber dado para una película propia.

Los otros personajes son aún más tangenciales. Tina pretende ser el enlace entre las dos tramas, pero no está muy metida ni en una ni en otra y al final está un poco por estar. Al no ser ya una auror, su interés inicial por Newt es extraño, y su pasado con Credence no entra demasiado en juego. Queenie y Jacob quedan aún más aparte, pero sus caracterizaciones son al menos entrañables.

El interés de volver a ver una película reside en apreciar el argumento en base a lo que sucederá después. Sabiendo a qué va a llegar una trama, lo que harán los personajes después, el espectador descubre nuevos matices que podría haber pasado por alto en su primer visionado. Lamentablemente, las partes de las criaturas no quedan bien en un segundo visionado. La primera vez me quedé extasiado al ver en "vivo" a las criaturas sobre las que había leído, pero esta segunda vez me quedó patente que sus escenas no encajaban con el resto de la película. Eso sí, al verla en casa y poder parar el vídeo, pude verla junto a mi libro de Animales fantásticos, consultarlo de vez en cuando, y apreciar criaturas que aparecen brevemente y no son nombradas, como el fwooper o el nundu.

Lo cierto es que el segundo visionado me hizo apreciar más la trama villana, centrada en Percival Graves, alias Grindelwald. La primera vez Graves parece un auror corrupto, tal vez un aliado o seguidor de Grindelwald, pero saber que es el propio señor oscuro aporta muchos matices a sus anteriores escenas, y no es una revelación tan absurda como pueda parecer a primera vista.

Para empezar, está el tema del obscurus. No sé aún si estoy convencido del concepto, de la magia reprimida en niños desarrollándose de manera que parece una bestia o un ser sobrenatural, pero esa idea ya se había trazado antes, y relacionada con Grindelwald: en Ariana, la hermana de Dumbledore.

Asumiendo que Ariana era un obscurus (y todo parece indicar que así es), Grindelwald al parecer se quedó muy interesado en el poder que éstos podían desarrollar, de ahí el interés que demuestra por encontrarlo en la película antes que nadie, y utilizarlo, como le revela sin querer a Newt. La pregunta que habría que hacerse es si Grindelwald asumió la identidad de Graves para llegar al obscurus o si lo hizo por otros motivos (se entreven unos intentos de provocar el descubrimiento del mundo mágico por parte de los no-majs) y la aparición del obscurus le hizo cambiar sus planes. Grindelwald en la película parece dispuesto a improvisar cuando es necesario, así que ambas posibilidades son plausibles.

Otra cosa que me ha llamado la atención es la relación de Grindelwald con Newt. Se ven poco, eso sí, pero sabiendo ciertas cosas sus escenas juntas revelan más de lo que parece. En el trailer hubo una frase que causó cierto interés, "¿por qué motivo Dumbledore le tiene tanto aprecio?". En principio, esta frase viene en el contexto de la expulsión de Newt de Hogwarts por motivos misteriosos. Más adelante hablaré de eso, pero lo interesante es que es Grindelwald quien dice esta frase, y en el contexto de la película se puede apreciar un interés más personal que profesional.

Sabemos la historia de Dumbledore con Grindelwald, que hubo amor o encaprichamiento por parte del primero. Lo que pensaba Grindelwald no estaba claro, pero la idea general era que no sentía lo mismo, como mucho una amistad fuerte empañada por la intención de aprovechar la capacidad de Albus para sus fines. La actitud de Grindelwald en esta película, tanto con Newt como con Credence, sugiere al menos que recuerda con aprecio la relación que tuvo con él, y que le molesta que Newt tenga algo parecido. Quién sabe lo que pensó al ver el obscurus dentro de la maleta, si Dumbledore estaba relacionado o qué. En la batalla final, cuando Newt se involucra en sus planes Grindelwald le ataca de manera innecesariamente sádica, como desfogándose. Que Grindelwald sintiera enviada de Newt por estar en el favor de Dumbledore es una posibilidad que daría profundidad a ambos personajes de cara a futuras películas. 

Luego está el tema de Leta Lestrange y por qué expulsaron a Newt de Hoogwarts, que supongo que se abordará más a fondo en próximas entregas y que ahora mismo queda apenas esbozado, aunque con ese apellido Leta puede dar de qué hablar. 

En resumidas cuentas, si en un primer visionado llamarán más la atención las escenas con las criaturas y las del obscurus sobrarán bastante, en los siguientes puede pasar justo lo contrario, que la trama del obscurus gane en profundidad mientras que la de las criaturas quede superficial en comparación. 

En la anterior reseña recomendé esta película especialmente para los fans de la saga, que han leído las novelas y quieren profundizar más en el universo Potter. Tras verla una segunda vez, me reafirmo en lo dicho, pues un espectador "casual", por así decirlo, quedará satisfecho con verla una vez y ya, pero creo que un potterfanático podrá encontrar interés en volver a ver esta película. Eso sí, sigue pecando de disjunta y de superficial, pues buena parte de lo que he encontrado nuevo se basa en suposiciones y teorías, que espero que se desarrollen más en próximas películas.