lunes, 27 de junio de 2016

Capítulo 7: Bagman y Crouch

En el séptimo capítulo de Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry, Hermione y los Weasley aprovechan el día previo al partido para hacer un poco de acampada, saber más del mundo mágico, reencontrarse con conocidos y conocer a nuevos personajes.

Tras coger el traslador asignado, el grupo llega al cámping para instalarse antes del partido. Como ya dijo Arthur, las zonas donde están acampando los magos que vienen al partido están dentro del dominio muggle, con lo cual deben pasar lo más desapercibidos posible. Esto no es fácil cuando los magos no tienen ni idea de cómo funciona el mundo muggle o simplemente les da igual pasar desapercibidos. Incluso Arthur, que sabe más de muggles que el mago medio, las pasa canutas para no llamar la atención.

No ayuda la combinación del ambiente deportivo y la reunión de magos de todo el mundo, que lleva a todos a querer demostrar su orgullo nacional, especialmente los irlandeses y los búlgaros, que se juegan la copa (sin embargo, a los búlgaros parece que sólo les interesa su buscador Viktor Krum, Irlanda es más del trébol. el símbolo nacional).

Mientras Harry, Ron y Hermione recorren el lugar para conseguir agua, se encuentran con algunos conocidos, pero lo verdaderamente interesante del paseo es la perspectiva de ver magos de todas partes del mundo. La saga se centra en los magos de Gran Bretaña, pero existen comunidades de magos en casi todos los países, con equivalentes locales de escuelas mágicas y ministerios. El cáliz de fuego es el libro que más se abre hacia el mundo de los siete, y es natural que así lo veamos por los ojos de Harry, que no sólo no ha salido nunca de Gran Bretaña, sino que sus conocimientos mágicos se basan exclusivamente en esta región del mundo.

Después de volver a las tiendas, tenemos un breve anticipo de los trabajadores del Ministerio de Magia de boca de Arthur. Sabremos más del Ministerio en el próximo libro, así que me voy a centrar en los personajes que dan nombre a este capítulo, Bagman y Crouch.

Es interesante darse cuenta de que, aunque a primera vista ambos parezcan absolutamente antitéticos, los dos tienen en común más de lo que aparentan: tanto Bagman como Crouch ocultan oscuros secretos, y los siguen ocultando allí mismo mientras hacen su trabajo.

Para poder ocultar sus acciones ilegales, ambos han recurrido a exacerbar sus personalidades; Crouch, ya puntilloso, se asegura de dejar claro a cada momento que él nunca tendría nada que ver con algo ilegal, y siempre afirma cumplir la norma a rajatabla. Por otro lado, Bagman oculta su preocupación por sus deudas de juego con fingida alegría y relajación, disfrazando de inofensivas apuestas sus estafas para conseguir el dinero que necesita.

En cierto modo, los dos hombres juegan como contrapartes de Percy y los gemelos, pueden ser en lo que se convertirán si siguen por ese camino sin pararse a pensar en las consecuencias. Los tres se acercarán peligrosamente, pero sabrán cuándo echar el freno y madurar, y puede que lo que les pasará a Bagman y a Crouch sirva de ejemplo.

Pero todo eso aún está por llegar. Por el momento, el partido va a empezar, y es hora de ponerse en marcha. ¡A divertirse!

Observaciones y curiosidades:
  • Según Quidditch a través de los tiempos, las Avispas de Wimbourne es uno de los equipos más populares de Gran Bretaña. Se dice que adoptaron a la avispa como mascota cuando en un partido en el siglo XVIII contra sus rivales, los Appelby Arrows, su golpeador lanzó un avispero contra el buscador de los Arrows, que se vio obligado a abandonar el partido, con la consiguiente victoria de las Avispas. Sus aficionados tienden a imitar el zumbido de una avispa para desconcentrar al cazador rival durante un penalti. 
  • Existe la hipótesis de que la tienda amplia con pavos reales atados a la entrada pertenece a los Malfoy, basándose en que en su mansión tienen también pavos reales en el jardín, además de la posición aparentemente privilegiada y aislada de la tienda. 
  • En el original, cuando erigen las dos tiendas y Harry piensa que no van a caber, Hermione no le dedica a Harry una risita, sino una mirada de confusión. 
  • Según Quidditch a través de los tiempos, El Puddlemere United es el equipo de Gran Bretaña más antiguo de la liga (se fundó en 1163), y el favorito de Dumbledore. 
  • La escuela a la que iba el amigo por correspondencia de Bill es Castelobruxo, la escuela oficial de Brasil. Para más información acudid a mi traducción del texto de Pottermore sobre escuelas de magia del mundo.
  • En este capítulo se nos presenta de pasada a Broderick Bode, el inefable al que los mortífagos controlarán con la maldición imperius para que coja la profecía sobre Harry y Voldemort del Departamento de Misterios. Como no es uno de los receptores de la misma, Bode se volverá loco al tocarla, y los mortífagos le asesinarán cuando ven que empieza a recuperarse.
  • En el original, en vez de creer que le pedían doscientas aceitunas lo que creía Bagman que le pedían los Búlgaros era un par de pinzas.

lunes, 20 de junio de 2016

Capítulo 6: El traslador

En el capítulo 6 de El cáliz de fuego, Harry y los demás se ponen en marcha hacia los Mundiales de quidditch, y Harry aprovecha el tiempo para aprender sobre medios de transporte mágicos.

Tal como dijo Molly, todos tienen que levantarse muy temprano (antes del amanecer, y están en agosto. Dado que el traslador se activa a las cinco y siete, todos se han tenido que levantar a las cuatro por lo menos) para ir hasta el estadio en el que se celebrará el partido. Como es lógico, Harry tiene curiosidad, pues al vivir en el mundo muggle no conoce los medios de que disponen los magos para desplazarse, especialmente a largas distancias.

Ya conocíamos las escobas voladoras y los polvos flu, y sabíamos que los magos habían adoptado medios muggles modificados como trenes, coches y autobuses, pero aún habíamos oído poco de la aparición, que se había mencionado de pasada hasta el momento. Consiste básicamente en desaparecer de donde estés y reaparecer en el lugar al que quieres llegar, casi instantáneamente, tipo teletransporte.

Sin embargo, es complicada de dominar y las consecuencias de fallar al aparecerse pueden ser desastrosas, así que sólo se permite aparecerse a los magos que hayan pasado un examen, en una especie de equivalencia al examen de conducir muggle, pues sólo pueden optar a presentarse los magos mayores de edad.

Dado que muchos magos no saben o no les gusta aparecerse, el Ministerio de Magia aplica en situaciones como los Mundiales un medio de transporte introducido en este capítulo, los trasladores. Un traslador es cualquier objeto al que se le aplica un conjuro determinado (portus), y que permite a quien lo toca transportarse a otra localización. Se pueden embrujar para que se activen en cuanto se toquen, en cuanto lo permita el creador del traslador, o a una hora determinada, como sucede en este caso.

Es de admirar todo el despliegue del Ministerio de Magia para permitir a magos de todas partes acudir a ver el partido, situando trasladores en localizaciones específicas y a horas determinadas para que los asistentes puedan ir llegando de manera escalonada. Es en uno de estos sitios donde Harry, Hermione y los Weasley se juntan con una cara conocida, Cedric Diggory, y su padre Amos.

Aunque ya sabíamos de Cedric desde el libro anterior, es ahora cuando se nos presenta de forma más personal, como un tío majo que no da la mayor importancia a lo sucedido en aquel partido entre Gryffindor y Hufflepuff, al contrario que su padre, que lo ve como un gran logro del que fardar. Aquí Cedric y Harry están en la misma onda, pues ambos están dispuestos a dejar lo sucedido atrás, pues al final lo que pasó no fue culpa de nadie, abriendo paso a su futura colaboración.

En todo caso, todos cogen el traslador a su hora y llegan al lugar en el que se celebrará la final de los Mundiales. Veremos qué sucede ahora.

Observaciones y curiosidades:
  • La despartición no es exactamente como Harry se imagina; cuando le sucede a Ron en Las reliquias de la muerte comenta para sí que es mucho peor de lo que creía.
  • En el original, no dicen que Charlie se apareció sobre unos viejecitos, sino sobre una señora mayor que estaba comprando sola.
  • En este capítulo hace su debut el conjuro convocador, accio, que atrae los objetos hacia el usuario del hechizo, y que le será muy útil a Harry en el futuro. Su nombre viene del verbo latino accio, que significa "invocar" o "llamar".
  • Le explicación de Arthur sobre el montaje de los campos de quidditch con el fin de evitar llamar la atención de los muggles se corresponde con la explicación de Quidditch a través de los tiempos, aplicable también a los campos de quidditch a nivel nacional para la liga. 
  • Cuando Amos Diggory dice que las entradas no le han salido tan caras como a otros, en el original dice más o menos lo mismo, pero da la impresión de que lo dice al ver con cuánta gente va Arthur, pues tantas entradas costarán lo suyo (y quizás no sepa que le han invitado). 
  • Evidentemente, los Lovegood de los que hablan Arthur y Amos en este capítulo son Luna y su padre Xenophilius. Cuando van a su casa en Las reliquias de la muerte, Ron comenta que viven en la misma zona que La Madriguera. 

lunes, 13 de junio de 2016

Capítulo 5: Sortilegios Weasley

En el quinto capítulo de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, Harry vuelve a la casa de los Weasley, y conoce al resto de la familia mientras pasan todos juntos el día anterior a los Mundiales.

Tras "despedirse" de los Dursleys, Harry al fin llega a la Madriguera, donde además de Hermione también están los hermanos mayores de la familia, Bill y Charlie, que se nos presentan por primera vez.

Ambos se ajustan a las descripciones que se nos habían dado de ellos: Charlie es parecido a los gemelos, con muchas quemaduras y piel curtida de trabajar con dragones, y Bill es básicamente un Indiana Jones mago rockero, lo cual no se ajusta mucho con el Percy 2 que se esperaba Harry, pero que francamente es mucho mejor.

Buena parte del capítulo está dedicada a Fred y George, y a su conflicto con sus padres. Como resultado de su broma contra Dudley, Arthur está furioso, pues no soporta ver cómo los magos abusan de los muggles a placer, menos aún sus propios hijos. Fred y George le aseguran que no se metieron con él por ser muggle sino por ser un abusón que se lo merecía, y aunque probablemente sea cierto, las cosas no mejoran para ellos cuando Molly interviene.

Los gemelos siempre han sido del tipo de personas que, aunque inteligentes, no tienen interés en los títulos académicos y pretenden hacerse un hueco en la sociedad haciendo lo que les gusta y a su manera. Molly dice que no tienen ambición, pero el hecho de que a su edad ya estén inventando productos e iniciándose en el mercado indica que saben lo que quieren y cómo conseguirlo; sin embargo, es normal que su madre prefiera que se inclinen por una carrera más convencional y segura, pues podrían hacerlo si quisieran. Pero así no serían felices. Al final Molly reconocerá que los gemelos saben lo que hacen, pero ahora mismo les ve como a unos inconscientes que no se preocupan de su futuro (el hecho de que nacieran después de Percy no ayuda).

Hablando de Percy, ahora que ya se ha graduado de Hogwarts y ha conseguido un puesto en el Ministerio de Magia, está muy centrado en ascender en el escalafón de la administración, procurando hacerlo todo de forma perfecta y siendo un pelota con su jefe (que, para ser justos, está marcado por el mismo patrón, con lo cual es normal que le admire). Percy está más irritable que nunca, y contrasta especialmente con los gemelos en este capítulo, pues Molly está encantada con él, aunque el resto no le aguantan.

Para terminar, tenemos a Ron y a Ginny, que quedan un poco al margen rodeados de todos sus hermanos mayores; por lo menos Ron tiene a sus amigos, pero la pobre Ginny está un poco apartada, sobre todo porque Harry y los otros se ven obligados a dejarla a un lado para poder hablar de Sirius. En todo caso, se la ve más animada y a gusto con Harry que en sus anteriores apariciones, en las que apenas podía hablar en su presencia; es un buen paso.

Pero, con todo, los problemas que tiene la familia Weasley (que no son tan distintos a los de cualquier otra buena familia) no les impiden tener una animada cena familiar, en la que todos se llevan bien, y es ése el ambiente en el que Harry se siente a gusto, no uno falsamente agradable como el de los Dursley. Le esperan muchas cosas en el futuro, pero por el momento lo único que debe pasarle por la mente es simplemente estar tranquilo con las personas a las que quiere.

Observaciones y curiosidades:
  • La tienda de artículos de broma que planean abrir los gemelos se llama en en el original Weasley´s Wizard Wheezes, un nombre muy pegadizo y lleno de aliteraciones. Los nombres originales de sus productos tienden a tener también esta característica; sin ir más lejos, el nombre original del caramelo longuilinguo es Ton-Thonge Toffe
  • ¿Por qué Ron es el único que ha invitado a amigos a ver el partido? Hubiera sido genial ver a Lee Jordan presenciando cómo otra persona narraba un partido de quidditch. 
  • La traducción española omite un pequeño párrafo en el que se recuerda brevemente lo que son los T.I.M.O. cuando Ron los menciona. 
  • La preocupación de Crouch por la desaparición de Bertha es interesante; probablemente temía la posibilidad de que alguien pudiera averiguar lo que ella sabía de su hijo, como efectivamente pasó. 
  • En el original, cuando Molly pregunta qué dicen en Gringotts del pendiente de Bill, éste responde que no les importa mientras les lleve buenos tesoros, respuesta más lógica que la que hace en la traducción, que es que no les importa mientras les haga ganar dinero. No es incorrecto pero el original es más preciso.  

jueves, 9 de junio de 2016

Vernon y Petunia Dursley/Número 4 de Privet Drive

En el texto (o más bien textos) de Pottermore de este mes, descubriremos algunas incógnitas sobre nuestra familia muggle favorita, los Dursley. ¿Cómo se conocieron Vernon y Petunia? ¿Cuánto saben de la magia? ¿Por qué odian tanto a los Potter? ¿En qué estaba pensando Rowling cuando los creó? Esto y mucho más, en las líneas siguientes:

"La tía y el tío de Harry se conocieron en el trabajo. Petunia Evans, para siempre resentida de que sus padres parecieran valorar más a su hermana bruja que a ella, abandonó Cokeworth para siempre con el fin de realizar un curso de mecanografía en Londres. Esto la llevó a un trabajo de oficina, en el que conoció al extremadamente no mágico, tendencioso y materialista Vernon Dursley. Grande y sin cuello, a Petunia este ejecutivo junior le pareció todo un modelo de hombría. Él no sólo le devolvía su interés romántico, sino que era deliciosamente normal. Tenía un coche perfectamente correcto y quería hacer cosas completamente ordinarias, y para cuando la hubo llevado a una serie de sosas citas, durante las cuales él habló principalmente de sí mismo y de sus predecibles ideas sobre el mundo, Petunia ya soñaba con el momento en el que le pusiera el anillo en el dedo.

Cuando, con el tiempo, Vernon Dursley le propuso matrimonio, de forma muy correcta, sobre una rodilla en el cuarto de estar de la madre de él, Petunia aceptó de inmediato. La única tara en su delicioso bálsamo era el temor a lo que su nuevo prometido pudiera pensar de su hermana, que en aquel momento cursaba su último año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Vernon era propenso a despreciar incluso a la gente que llevara zapatos marrones con traje negro; Petunia apenas podía soportar pensar en qué opinaría de una joven que pasaba la mayor parte de su tiempo llevando túnicas y realizando conjuros.

Le confesó la verdad durante una cita empañada de lágrimas, en el oscuro coche de Vernon mientras se sentaban frente al local en el que Vernon había comprado un aperitivo para después del cine. Vernon, como Petunia había esperado, se quedó muy impactado; sin embargo, le dijo a Petunia de forma solemne que nunca le echaría en cara tener a un monstruo por hermana, y Petunia se lanzó hacia él con una gratitud tan violenta que le hizo soltar su salchicha rebozada.

El primer encuentro entre Lily, su novio James Potter, y la pareja recién prometida, fue bastante mal, y su relación cayó en picado a partir de ahí. A James le divertía Vernon, y cometió el error de dejarlo ver. Vernon trató de ser condescendiente con James preguntándole qué coche conducía, y James le describió su escoba de carreras. Vernon supuso en alto que los magos tenían que vivir del beneficio de desempleo, y James le habló sobre Gringotts, y de la fortuna que sus padres habían juntado allí, en oro sólido. Vernon no estaba seguro de si se estaba burlando de él o no, y se fue poniendo furioso. La tarde acabó con Vernon y Petunia saliendo apresuradamente del restaurante, mientras Lily se deshacía en lágrimas y James (un poco avergonzado de sí mismo) le prometía arreglar las cosas con Vernon a la primera oportunidad.

Eso nunca ocurrió. Petunia no quiso que Lily fuera su dama de honor, pues estaba cansada de verse en su sombra; Lily se sintió dolida por ello. Vernon se negó a hablar con James en la recepción, pero le describió a los otros, sabiendo que James le escuchaba, como "una especie de mago aficionado". Una vez casada, Petunia se fue volviendo cada vez más como Vernon. Le encantaba su casita cuadrada en el número cuatro de Privet Drive. Ahora estaba a salvo de objetos que se comportaban de forma extraña, como teteras que cantaban tonadillas cuando pasaba por su lado, o largas conversaciones sobre cosas que no entendía, con nombres como "quidditch" y "transfiguración". Ella y Vernon decidieron no asistir a la boda de Lily y James. La última carta que recibió de Lily y James fue el anuncio del nacimiento de Harry, y después de una mirada desdeñosa, Petunia la tiró a la basura.

El shock de encontrar a su sobrino huérfano en su puerta poco más de un año después fue, por tanto, extremo. La carta que le acompañaba contaba cómo sus padres habían sido asesinados, y pedía a los Dursley que le acogieran. Explicaba que, debido al sacrificio que Lily había hecho al dar su vida por la de su hijo, Harry estaría a salvo de la venganza de Lord Voldemort mientras pudiera llamar hogar al lugar en el que residiera la sangre de su madre. Esto significaba que el número cuatro de Privet Drive era su único santuario.

Antes de la llegada de Harry, Petunia sólo se había decidido aún más a suprimir cualquier mención sobre su hermana. Ella tenía algunos sentimientos latentes de culpabilidad por la forma en que había cortado a Lily (quien sabía, en el fondo de su corazón, que siempre la quiso) de su vida, pero estaban enterrados bajo una considerable cantidad de celos y rencor. Petunia tenía también enterrada en su corazón (y nunca le habló a Vernon de ello) su antigua esperanza de mostrar ella también signos de magia, y poder ir a Hogwarts.

Tras leer el sorprendente contenido de la carta de Dumbledore, sin embargo, que contaba cómo Lily había muerto valientemente, sintió que no tenía más opción que acoger a Harry, y criarle junto a su propio y atesorado hijo, Dudley. Lo hizo a regañadientes, y se pasó el resto de la infancia de Harry torturándole por la elección que ella tomó. El disgusto de tío Vernon por Harry proviene en parte, como sucedió con Severus Snape, del gran parecido de Harry con su padre, al que ambos tanto detestaban.

Sus mentiras a Harry sobre cómo murieron sus padres estaban basadas en gran parte en sus propios miedos. Un mago tenebroso tan poderoso como Lord Voldemort les asustaba demasiado para poder contemplar tal posibilidad, y como con todos los temas que encontraban inquietantes o desagradables, lo empujaron hasta el fondo de su mente y mantuvieron la historia del accidente de coche con tanta consistencia que casi consiguieron convencerse a sí mismos de que era cierta.

Aunque Petunia se crió junto a una bruja, es notablemente ignorante sobre la magia. Ella y Vernon compartían la confusa idea de que de alguna forma conseguirían sacarle a Harry su magia, y en un intento de evitar las cartas que llegaban de Hogwarts en el undécimo cumpleaños de Harry, ella y Vernon cayeron en la vieja superstición de que las brujas no pueden atravesar el agua corriente. Dado que había visto a Lily cruzar riachuelos y piedras en el río con frecuencia, no debería haberse sorprendido cuando Hagrid no tuvo dificultad en abrirse paso por el mar tormentoso hasta la cabaña en la roca."

Pensamientos de JK Rowling:

"Vernon y Petunia tuvieron ese nombre desde su creación, y nunca pasaron por un periodo de nombres de prueba, como les pasó a muchos otros personajes. "Vernon" es simplemente un nombre que nunca me ha interesado mucho. "Petunia" era el nombre que le daba siempre a los personajes femeninos desagradables en los juegos de imaginar que tenía con mi hermana Di cuando éramos muy pequeñas. Nunca estuve muy segura de dónde lo saqué, hasta que recientemente un amigo mío me mostró unas películas de información pública que emitían por televisión cuando éramos pequeños (él colecciona este tipo de cosas y las copia en su portátil para verlas a placer). Una de ellas era una animación en la que un matrimonio estaba sentado en un acantilado disfrutando de un picnic mientras veían a un hombre ahogándose en el mar bajo ellos (el sentido del filme era que no hay que devolver el saludo, sino llamar al guardacostas). El marido llamaba a su mujer Petunia, y de pronto me pregunté si no fue de allí de donde saqué este muy improbable nombre, pues nunca he conocido a nadie ni he leído sobre nadie llamado Petunia, que yo sepa. El subconsciente es una cosa muy extraña. La Petunia de dibujos era un personaje rollizo y alegre, así que parece que sólo cogí de ella el nombre.

El apellido "Dursley" lo tomé de la ciudad del mismo nombre de Gloucestershire, que no queda muy lejos del lugar en el que nací. Nunca he visitado Dursley, e imagino que estará lleno de gente encantadora. Fue la entonación de la palabra lo que me interesó, no ninguna asociación con el lugar.

Los Dursley son reaccionarios, prejuiciosos, de mente cerrada, ignorantes e intolerantes; casi todo lo que menos me gusta. Quería sugerir, en el último libro, que algo decente (un amor olvidado hace mucho pero aún ardiendo levemente; darse cuenta de que podría no volver a ver nunca los ojos de Lily otra vez) casi salió con esfuerzo de tía Petunia cuando se despidió de Harry por última vez, pero no es capaz de admitirlo, o de mostrar sentimientos enterrados tanto tiempo. Aunque algunos lectores quisieron más de tía Petunia durante esta despedida, yo pienso aún que hice que se comportara de una forma consistente con sus pensamientos y sentimientos a lo largo de los anteriores siete libros.

Nadie pareció esperar nada mejor de tío Vernon, así que no quedaron decepcionados."

Número 4 de Privet Drive:

"El nombre de la calle en la que viven los Dursley es una referencia a la más suburbana de las plantas, el aligustre (privet bush), que forma los setos bien cuidados que rodean muchos de los jardines ingleses. Me gustó la asociación con los suburbios y el cerramiento, pues los Dursley son de clase media y con suficiencia de serlo, y decididos a mantenerse separados del mundo mágico. El nombre de su barrio es "Little Whinging", que una vez más suena apropiadamente provinciano y altanero, pues "whinging" es un término coloquial en Gran Bretaña para whining, que significa "quejarse" en inglés.

Aunque describo la casa de los Dursley como grande y cuadrada, apropiada para el estatus de Vernon como director de una compañía, cada vez que escribía sobre ella imaginaba subconscientemente la segunda casa en la que vivía de pequeña, que, por el contrario, era una casa bastante pequeña con tres dormitorios en los suburbios de Winterbourne, cerca de Bristol. Fue consciente de esto por primera vez cuando entré en el número cuatro de Privet Drive que se había construido en los estudios Leavesden, y me encontré en una réplica exacta de mi antigua casa, desde la posición de la alacena bajo las escaleras hasta la localización precisa de cada habitación. Dado que nunca le había descrito mi antigua casa a ningún diseñador o productor, ésta fue otra de las inquietantes experiencias que la filmación de los libros de Potter me hizo pasar.

Por ninguna razón en especial, nunca me ha gustado mucho el número cuatro, pues siempre me ha parecido un número muy duro y poco permisivo, y por eso lo planté en la puerta delantera de los Dursley."

lunes, 6 de junio de 2016

Capítulo 4: Retorno a La Madriguera

El el cuarto capítulo de Harry Potter y el cáliz de fuego, los Dursley y los Weasley tienen su primer encuentro, con divertidos resultados.

La inminente llegada de los Weasley al número cuatro de Privet Drive tiene a los Dursley revolucionados, como es lógico. En la última visita que les vimos tener en su casa con alguien que no es de su familia (los Mason, en La cámara secreta) los Dursley estaban empeñados en tener un guión fijo y que todo saliera a la perfección. Evidentemente no se van a tomar tales molestias con los Weasley, pero sí que quieren que todo parezca normal ante vecinos y conocidos.

Como comenta bien Harry para sí, Vernon se pone su mejor traje en un intento de parecer intimidante, y cada dos por tres hace insidiosas observaciones sobre sus "rarezas", que espera que no muestren mientras están allí, no vaya a ser que los vecinos les relacionen con gente de su clase. Es la intolerancia más recalcitrante. Por supuesto, en cuanto sus visitantes se retrasan los Dursley no dudan en aprovechar para meter cizaña.

Por su parte, los Weasley lo preparan todo para hacer el encuentro lo más agradable posible. Arthur podría haber llegado solo mediante aparición y haberse ido con Harry, pero le pareció mejor llevar a sus hijos y charlar un poco con los Dursley, incluso tomándose las molestias de conectar temporalmente la chimenea del número cuatro de Privet Drive con la de su casa para hacerlo de la forma más cómoda posible. Lástima que todo salga tan mal.

Dado que los Dursley han cegado su chimenea para poner una estufa eléctrica, Arthur tiene que derribarla para poder acceder al domicilio (por supuesto, con la intención de restaurarlo todo después, cosa más fácil para él de lo que probablemente piensan los Dursley). Este imprevisto tiene el efecto secundario de derribar cualquier reacción ensayada que hubieran podido tener los Weasley normalmente, dejándolos aterrados. Seguramente la sombra de Hagrid aún planea sobre ellos.

Aunque Arthur trata de entablar conversación casual, los Dursley, asustados y furiosos a la vez, prefieren no seguirle el juego, esperando que se vaya cuanto antes, como cuando te topas con un borracho de aspecto peligroso que trata de hablar contigo. Al final Arthur decide que lo mejor es irse sin más, pero se sucede una última complicación.

Fred y George, que habían oído de Harry lo abusón que es Dudley, deciden darle una lección "dejando caer" un caramelo especial que alarga la lengua de quien se lo come, sabiendo que está a dieta y que no podrá resistirse. Aunque tienen buena intención, su jugarreta sólo le complica las cosas a Arthur, pues confirma las suposiciones que tenía Vernon de los magos y causa que pase del estado miedo/ira a ira total.

Y así se despide Harry de los Dursley por este curso, saliendo apresuradamente por la chimenea mientras Vernon intenta agredir a Arthur a base de lanzarle lo que tenga a mano y Petunia trata de arrancarle a Dudley su lengua. Sí, me sigo preguntando por qué le siguen aceptando en su casa cada verano.

Entramos en junio y toca texto de Pottermore. En honor de los Dursley, este mes contaré su historia, que me han dado un poco de pena en este capítulo. ¡Espero que lo disfrutéis!

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Vernon dice que espera que los Weasley vayan con ropa "normal" porque sabe cómo van habitualmente, probablemente se refiera a cuando los magos se dejaron ver con sus túnicas habituales tras la caída de Voldemort. 
  • En la traducción española, creo que no está muy claro lo que planea hacer Arthur; en el original dice que los chicos se irán por la chimenea, él se quedará para dejar la estufa como estaba, y se irá mediante aparición, no con polvos flu.