jueves, 20 de julio de 2017

Nuevos libros y concierto de La cámara secreta




Hoy vengo con dos noticias sobre el universo de Harry Potter: el anuncio de dos nuevos libros para el universo expandido de la saga, y la proximidad de una sesión de la película de La cámara secreta en forma de concierto.

En octubre, la British Library inaugurará una sección temporal dedicada a la saga de Harry Potter, en honor del 20 aniversario de su debut. Al mismo tiempo, publicarán dos libros que incluirán datos exclusivos que también se develarán en dicha exposición.

El primero de ellos se titulará Harry Potter: A History of Magic - The Book of the Exhibition (Harry Potter: una historia de la magia - El libro de la exposición), y tratará sobre las asignaturas del currículum de Hogwarts, mientras que Harry Potter - A Journey Through a History of Magic (Harry Potter - Un viaje por una historia de magia) versará sobre otros conceptos, como alquimia, brujería antigua y criaturas mágicas.

Dado que se acaban de anunciar, no hay ninguna información sobre si estos libros llegarán de España de ninguna forma, aunque podemos suponer que los publicarán de una manera o de otra, pues los productos de este universo se venden bien. ¡Tendremos que esperar hasta octubre para saber más!

También en octubre se producirá la segunda parte del concierto de Harry Potter en Madrid, que ya se celebró el año pasado con La piedra filosofal y que repite este año con La cámara secreta. Se emitirá la película acompañada de música de cámara en directo que tocará las legendarias composiciones de John Williams.

Tendrá lugar el 31 de octubre a las 19:00 hora, en el WiZink Center, más conocido como el Palacio de los Deportes de Madrid, cerca del metro de O´Donell. Aún queda mucho tiempo, pero las entradas ya están a la venta, así que es buena idea ir comprándolas ahora, antes de que se agoten.

Eso es todo por ahora. ¡Nos vemos el próximo lunes!

lunes, 17 de julio de 2017

Capítulo 22: Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas

En el capítulo 22 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Dumbledore toma las medidas necesarias para la supervivencia de Arthur, mientras que Harry pasa por un periodo de confusión y terror.

McGonagall se lleva a Harry y a Ron al despacho de Dumbledore para explicar la situación, y el director se pone en marcha enseguida. Es interesante comprobar la situación desde la perspectiva de Harry, que en su inocencia piensa que Dumbledore se lo está tomando todo con demasiada calma, y no está haciendo todo lo que podría. En realidad, Dumbledore ha pasado por situaciones peores, y toma los pasos necesarios para abordar la situación de manera eficaz.

Otra cuestión es que está evitando deliberadamente mirar a Harry a los ojos. En un intento de evitar espolear el influjo de Voldemort en la mente de Harry, Dumbledore está tratando de aparentar que su relación es estrictamente profesional, y dado lo que sucede en el instante en el que se cruzan sus miradas, es una precaución razonable. El problema es cómo está afectando esto a Harry.

Harry está aterrado de la posibilidad de que de alguna forma él fuera la serpiente que atacó a Arthur, con la consiguiente culpa, y aunque la lógica dice que eso es imposible, Harry no se lo puede quitar de la cabeza. Cuando busca consuelo en el director, éste aparta la mirada y actúa de manera fría y profesional, y, aunque claramente tiene una teoría sobre la situación, no la comparte. Y por supuesto, ese breve instante en el que le mira a los ojos y siente un profundo e inexplicable odio no ayuda a mejorar su estado de ánimo.

Él y los Weasley vuelven a Grimmauld Place para esperar hasta que puedan visitar a Arthur. Sirius tiene que actuar con responsabilidad, pues los hermanos Weasley están deseando marcharse al hospital y es demasiado pronto, pues estando en Hogwarts no deberían saber nada todavía. Sirius hace un buen trabajo calmando los ánimos y manteniéndose sereno dadas las circunstancias, desde luego. Lamentablemente, sus intentos de tranquilizar a Harry no surten mucho efecto.

Tras varias horas de amarga espera, Molly aparece con buenas noticias: Arthur tiene que permanecer ingresado, pero su vida no corre peligro y Dumbledore ha podido fabricar una buen pretexto para su presencia en la puerta del Departamento de Misterios. El ánimo de todos mejora con estas noticias, pero Harry sólo pretende estar alegre, pues sigue asustado y con sentimientos de culpa, que sólo aumentan cuando Molly le da las gracias de corazón por su aviso, pues de lo contrario Arthur podría haber muerto. Es una pena que Harry no pueda centrarse en eso, y pasa las siguientes horas sin dormir por miedo a lo que pueda pasar.

Después de descansar unas horas (casi todos), se marchan a San Mungo en compañía de Tonks y Moody. Al igual que sucedió con el Ministerio, aunque Harry no está en buenas condiciones conserva su curiosidad y lo cotillea todo en el hospital. Como sucedía también en el Ministerio, San Mungo es similar a un hospital muggle, con sus médicos (o sanadores) de aquí para allá, su sala de espera, sus departamentos, su recepcionista, sus salas reservadas y sus doctores en prácticas. Por supuesto, la gracia está en lo peculiar de las dolencias de los pacientes, producto de hechizos, pociones o criaturas.

En su habitación, Arthur está en buen estado, aunque el veneno de Nagini impide que sus heridas cicatricen, con lo que tiene que quedarse vendado y reponer su sangre cada hora, cosa sencilla para los magos. Los gemelos tratan de interrogarle sobre los detalles del ataque, pero Arthur es ambiguo, porque están en una sala compartida y porque tampoco tienen que saberlo en primer lugar.

Cuando sacan a los menores de allí, Fred y George usan las orejas extensibles para espiar la conversación, pero lo que escuchan es algo preocupante: Moody está seguro de que Voldemort está poseyendo a Harry. Es una concepción un tanto simplista de lo que está sucediendo, pero es suficiente para aterrar aún más a Harry, más todavía ahora que sus amigos están al tanto de la situación.

Desde luego, las Navidades no están empezando muy bien.

Observaciones y curiosidades:
  • En la traducción se dice que Dumbledore pregunta por Arthur sin mirar a Ron, pero en el original se dice que le está mirando cuando pregunta.  
  • Durante mucho tiempo la función del instrumento de Dumbledore fue objeto de mucha especulación. A día de hoy, está bastante claro que lo usaba para comprobar el nivel de influencia que podría ejercer Voldemort en Harry, o cuánto de Voldemort hay en él. 
  • Dado que la señora Norris ve a Harry, Ron y Minerva dirigirse al despacho de Dumbledore, probablemente Umbridge se enteró de que Harry y los Weasley estaban allí a través de Filch.
  • El conjuro portus viene de portandum, verbo latino que se convirtió en "portar" en español, similar a trasladar, que es lo que hace un traslador.
  • Cuando Sirius le gritó "fuera" a Kreacher, éste lo interpretó como una orden de salir fuera de la casa, y se marchó a la casa de los Malfoy, con terribles consecuencias. 
  • En el original, el cartel de San Mungo que recomienda limpiar los calderos hace un juego de palabras con antídoto (antidot), argumentando que el antidot se convierte en antidon't (utilizando los auxiliares del inglés de afirmación y negación, do y don't).
  • Volvemos a oír hablar de Broderick Bode, un inefable que se ha vuelto loco al tratar de coger la profecía bajo los efectos de la maldición imperius. Pronto volveremos a saber de él. 
  • Dai Llewellyn, que da nombre a la sala en la que está ingresado Arthur, fue un celebrado jugador de quidditch que murió devorado por una quimera, de ahí que de su nombre a la sala de mordeduras graves. 
  • Como ya comenté, Willy se libró de su condena tras informar a Umbridge de la primera reunión del ED en Cabeza de Puerco. 






viernes, 14 de julio de 2017

Thestrals

El breve texto de este mes trata sobre estos misteriosos caballos alados, un tanto aterradores pero muy fieles y tranquilos. Veamos qué tiene que decir Rowling sobre estas criaturas:

"Manifestados como caballos negros, esqueléticos, y con alas de murciélago, pero invisibles para los que nunca han sido realmente afectados por la muerte, los thestrals tienen una reputación un tanto macabra. En siglos pasados su aparición era vista como un signo de mala fortuna; se los ha cazado y maltratado durante muchos años, pues se entendía mal su verdadera naturaleza (que es bondadosa y gentil). Los thestrals no son señales de mal augurio, ni (a pesar de su apariencia siniestra) son en modo alguno amenazantes para las personas, siempre descontando el susto que puede darle a un observador cuando los ve por primera vez.

Ser capaz de ver a los thestrals es señal de haber sido testigo de la muerte, y de haber ganado de tal visión una profunda comprensión de lo que es la muerte. No resulta sorprendente que haga falta tiempo para que tal significado se pueda entender completamente, porque el momento preciso en el que este conocimiento se asienta varía mucho de una persona a otra. Incluso después de que su madre fuera asesinada delante de él, Harry Potter no podía ver a los thestrals en los años siguientes porque apenas era un bebé cuando el asesinato tuvo lugar, y no era capaz de comprehender su propia pérdida. Incluso tras la muerte de Cedric Diggory, pasaron semanas antes de que naciera en su interior una conciencia plena de la finalidad de la muerte. Sólo entonces los thestrals que tiran de los carruajes desde la estación de Hogsmeade hasta el castillo de Hogwarts se hicieron visibles para él. Por el contrario, Luna Lovegood, que también perdió a su madre cuando era pequeña, pudo ver a los thestrals poco después debido a su intuición, su sentido espiritual y su falta de miedo al más allá.

Aunque un tanto intimidantes en apariencia, estos caballos carnívoros son emblemáticos de un viaje a otra dimensión, y recompensan a quienes confían en ellos con fidelidad y obediencia. Los thestrals son nativos de las Islas Británicas e Irlanda, aunque se les ha visto en partes de Francia y en la Península Ibérica; parecen tener algún tipo de asociación con los magos descendientes del pueblo celta, conocido por su amor hacia los caballos. Otras partes del mundo tienen su propio equivalente de los thestrals."

lunes, 10 de julio de 2017

Capítulo 21: El ojo de la serpiente

En el capítulo 21 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Umbridge estropea el regreso de Hagrid y la última reunión del ED antes de Navidades tiene un final inesperado, y el capítulo termina con un giro de lo más dramático.

Este es un capítulo de lo más movido, y para poder hablar de todo voy a partirlo en tres secciones: la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, la última reunión del ED antes de las vacaciones y la visión de Harry.

En lo que respecta a Hagrid, sabíamos que Umbridge iba a ponérselo difícil, usando cualquier método para ver solidificado su desprecio hacia los híbridos. La pregunta era si Hagrid se lo pondría difícil o si montaría una de sus clases menos interesantes. Al final, la clase hubiera sido interesante por sí sola, pero lamentablemente los problemas de confianza de Hagrid no le permitieron plantarle cara. McGonagall no le hubiera pasado ni una en su lugar.

Al fin conseguimos información sobre los thestrals, principalmente que sólo aquellos que han visto la muerte pueden verlos, y por eso Harry es capaz de hacerlo ahora, mientras que otros como Ron no son capaces. Aunque a primera vista aterradores, no presentan señal alguna de ser peligrosos, al contrario que los hipogrifos (que, aunque eran bastante tranquilos, resultaban más imponentes y fáciles de enfadar) y los escregutos, que sin duda eran peligrosos para todos. Ahora que están en quinto, Hagrid tiene más justificado enseñarles criaturas de este tipo, y entrar en las lindes del bosque para ello.

Por desgracia, Umbridge no va a dejarle tranquilo, y sus preguntas maliciosas y sus "observaciones" de su supuesta brusquedad y violencia contenida, dichas bien en alto, minan la confianza de Hagrid, y dejan claro que nuestro gran amigo no iba a superar la prueba hiciera lo que hiciese. Pobre Hagrid.

Precisamente son las maquinaciones de Umbridge las que llevan a Harry a querer dejar Hogwarts por las vacaciones, algo inaudito. No hasta el punto de querer irse con los Dursley, claro, pero acepta encantado la invitación de Ron a su casa.

La segunda parte del capítulo es la reunión del ED, que se interrumpirá durante las navidades. No hemos visto mucho de lo que han estado haciendo desde la primera reunión, así que es agradable ver cómo todos se han formado ya en un grupo, y que están haciendo avances en los conjuros. También Harry está más seguro en su faceta de profesor, aunque aún le cuesta tratar a Cho como a uno más.

Cho está pasando por sus propias inseguridades, tratando de superar la muerte de Cedric mientras que considera si quiere a Harry de verdad o como lo más parecido a él que encontrará. Dado que Harry estaba con él cuando murió, para Cho es inevitable recordarle cuando está con Harry, y por eso empieza a llorar cuando se queda a solas con él, para confusión de nuestro protagonista.

No es que Harry no entienda su situación hasta cierto punto, pero le cuesta empatizar con ella; al fin y al cabo, él también quiere superar la muerte de Cedric, pero quiere que Cho esté con él por quien es, y no como alguien con quien llorarle juntos. Cuando Cho menciona a Cedric, Harry está incómodo, porque quiere estar con ella pero se siente culpable de "aprovechar" su estado emocional para hacerlo. Al final los dos acaban besándose, pero no sabemos lo que pasa luego y Harry no va a ser capaz de explicarlo.

Ron no va a ser ninguna ayuda en esto, desde luego, y aunque Hermione entiende lo que está pasando a Cho y se lo explica tal cual a Harry, es demasiado metódica, y deja a Potter aún más confuso de lo que ya estaba. Tampoco ayuda que abra la posibilidad de invitarla a salir, algo que Harry no se había planteado y que ahora se añade a la lista de inquietudes, con las típicas preguntas de ¿Debería haber...? o ¿Qué habría pasado si...? No es el mejor estado para dormir, y por eso pasa lo que pasa.

No está muy claro cómo pasa Harry de sentir leves espasmos emocionales de Voldemort a entrar directamente en la mente de Nagini durante su misión. Mi teoría, como ya he comentado, es que las turbulencias emocionales de Harry le pusieron más a tono con la emoción que debía sentir Voldemort al investigar "en persona" el Departamento de Misterios. Al estar poseyendo a Nagini, otro horrocrux viviente como Harry, probablemente su mente resultó de lo más atrayente.

La escena es simple: cuando intentaba colarse en el departamento, Nagini se topó con Arthur, que estaba de guardia pero se había quedado dormido, y la capa invisible se le cayó al suelo, dejándole a la vista. Nagini intentó ignorarle, pero Arthur se despertó y tuvo que atacar para eliminar al testigo, despertando a Harry.

Este cambio de percibir a sentir deja a Harry hecho una asco, al parecer gritando y retorciéndose en la cama durante la visión, y vomitando al despertarse. Afortunadamente, es capaz de darse cuenta de lo que ha visto, y advierte a Ron, al que como es lógico le cuesta creer que Harry haya visto desde su cama a una serpiente atacar a su padre. A la llegada de McGonagall, Harry lo intenta otra vez, y la subdirectora sabe lo suficiente como para llevarle con Dumbledore al oír su historia. Veamos qué pasa a continuación.

Ya estamos en julio, y con un poco de retraso publicaré esta semana otra traducción de un texto de Pottermore. Este será sobre los thestrals. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:

  • El chico nervudo de Slytherin que puede ver a los thestrals es Theodore Nott, hijo de un mortífago pero que no se junta con Malfoy y su panda, y que jugará un rol importante en El legado maldito.
  • La afirmación de Pansy sobre que Hagrid no habla muy bien tiene más sentido en el original, en el que como ya he comentado Hagrid habla con un acento muy cerrado y difícil de entender.
  • La información de que los thestrals te pueden llevar a cualquier lugar sin perderse tendrá gran importancia al final de la novela, cuando Harry y sus amigos vayan al Ministerio desde Hogwarts.
  • La gracia de los adornos navideños de Dobby es que sustituyen la expresión inglesa merry Christmas por Harry Christmas, algo imposible de traducir al español.
  • En el original, Harry llama sin querer a Luna Loony (Lunática en inglés) cuando le habla a Cho de los nargles, y se corrige rápidamente.
  • Harry dice brevemente "yo era..." antes de cambiar la frase, aludiendo a que él era la serpiente. En el original queda más claro al decir lo mismo (I was) y cambiarlo a It was, usando el neutro para distanciar a la serpiente de él, una sutileza que se pierde en la traducción.  



lunes, 3 de julio de 2017

Capítulo 20: La historia de Hagrid

En el capítulo 20 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Hagrid, al fin de vuelta, cuenta a los chicos qué ha estado haciendo, y se pone al día sobre lo que está sucediendo.

No se puede decir que este sea el capítulo más trascendental de este libro. Aunque todos nos alegramos de tener a Hagrid de vuelta, su misión ha terminado en el fracaso más absoluto, y los gigantes en sí no llegarán a ser especialmente importantes en lo que está por venir.

En todo caso, hay alguna cosa que sacar de aquí. Harry y Ron no están en su mejor momento, así que Hagrid llega en el momento oportuno para sacarles de su mal rollo por ahora. Por otro lado, desde un principio hay algo que no está bien, pues Hagrid, que como se había mencionado antes ha llegado mucho después que Maxime, está muy malherido, y se niega a darle importancia a sus heridas.

Se podría decir que les cuenta su misión, a sabiendas de que no debería, para ocultarles el secreto más gordo y desviar la atención de su estado; dado que no necesita mucho convencimiento para empezar, y cuando lo hace quiere llegar hasta el final, es una posibilidad más que interesante. Sin duda está decidido a mantener a Grawp oculto el mayor tiempo posible.

La historia en sí no tiene mucho de especial: Hagrid y Maxime llegaron de incógnito (en la medida de lo posible) a las tierras de los gigantes y trataron de congraciarse con ellos. Pero después de empezar a llevarse bien con el jefe, éste es asesinado y su "sucesor" no es tan amigable con ellos, y sí con los mortífagos. Tras un intento de reclutar a algunos rezagados que termina en desastre, Hagrid y Maxime se vieron obligados a volver con las manos vacías.

Terminar de esa manera sólo alimenta las sospechas de Harry, Ron y Hermione, pues si eso fuera todo Hagrid no habría vuelto tan tarde y en ese estado. Antes de que a Hagrid se le ocurra alguna excusa nueva, Umbridge hace acto de presencia, con sus propias preguntas que hacer.

Umbridge no descansa: después de presentar un nuevo decreto y joder al equipo de Gryffindor de manera brutal, descubre que Hagrid ha vuelto y no pierde un momento en acudir a interrogarle con todo el morro. Hagrid, que no ha oído hablar de ella ni de su régimen de terror en ciernes, es lo bastante inocente como para salir bien parado de su batida de preguntas, y eso que Umbridge sospecha que oculta algo (posiblemente a tres personas que no deberían estar allí).

Aunque Umbridge tiene razones para sospechar que hay algo raro, de momento contiene su discurso y es lo bastante amable como para prevenirle de su próxima inspección, aunque bien podría leerse como una amenaza velada. Sabemos que a Umbridge no le gustan nada los semihumanos, así que Hagrid lo tiene difícil para superar la prueba.

Hermione está preocupada, como es comprensible, pero Hagrid le asegura que no hay problema alguno, en su habitual línea. Veremos qué pasa.

Observaciones y curiosidades:

  • En el original, Hagrid les dice a los chicos que se juega más que el empleo si les cuenta lo que ha estado haciendo.
  • Minsk es la capital de Bielorrusia. Dadas las señas que comenta Hagrid, se puede dar como localización de los gigantes las zonas del norte de Rusia. 
  • Cabe preguntarse cómo lo hicieron Hagrid y Maxime para transportar la rama de fuego de Gubraith si nunca se apaga.
  • En el original, Ubridge dice que supervisar a los profesores es su "desafortunado pero necesario deber.