lunes, 27 de febrero de 2017

Capítulo 2: Una bandada de lechuzas

En el segundo capítulo de Harry Potter y la Orden del Fénix, el mundo de Harry se pone patas arriba, y mientras intenta entender lo que está pasando termina poniendo patas arriba el mundo de los Dursley y abriendo viejas heridas.

Después de un mes de inactividad, a Harry le está pasando todo de repente: es atacado por dementores, tiene que usar magia para deshacerse de ellos, la señora Figg es una squib y está en contacto con Dumbledore y ella y otros han recibido el encargo de vigilarle sin que él lo sepa.

Harry está en shock y no termina de concebirlo todo, afortunadamente, porque cuando haya tenido tiempo de reflexionar se dará cuenta de que ha tenido magos cerca todo el tiempo y nadie le ha dicho ni pío, con el consiguiente cabreo. Por suerte ahora es capaz de centrarse en lo importante, que es ponerse a salvo a él y a Dudley, mientras avisan a Dumbledore para que se ocupe de los trámites.

Harry trata de escabullirse mientras los Dursley se ponen como locos al ver a su hijo en ese estado, pero Dudley piensa que su primo ha sido el causante y Harry se ve obligado a explicarse. En todo caso, antes de que pueda decir mucho recibe una notificación informándole de que ha sido expulsado de Hogwarts.

Está claro que es una maniobra de desprestigio de Fudge. pues Harry no tendría motivo alguno para invocar un patronus si no es para defenderse de un dementor, y en todo caso no pueden expulsar a un alumno de Hogwarts de manera independiente a la escuela y sin comprobar los cargos. Dumbledore acude al Ministerio para arreglar la situación, y Arthur se asegura de mandarle una carta a Harry para que no haga ninguna tontería.

Y menos mal, porque al saber que iban a destruir su varita Harry ya estaba pensando en darse el piro. Al recibir la carta de Arthur Harry se calma, y aunque le molesta la condescendencia con la que cree que le están tratando, acepta contarles a los Dursley la información que quieren oír, sin tapujos. Aunque ellos no quieren ni oír hablar de magia, están dispuestos a escuchar a Harry para saber lo que le pasa a Dudley, y eso ya es algo.

Es rarísimo ver a Harry y a los Dursley hablando con libertad de asuntos mágicos, y tal situación despierta los recuerdos latentes de Petunia de cuando vivía con su hermana, para su horror, pues no quiere volver a ellos bajo ningún concepto. Pero no va a tener más remedio.

Mientras hablan, el Ministerio envía una rectificación, aceptando revisar todos los cargos en una vista disciplinaria, seguido de una nota de Sirius en la que le recuerda otra vez que se quede en casa. Probablemente Sirius no sepa que ya se lo han dicho varias veces, pero que le repitan lo mismo una y otra vez sin explicarle nada de lo que está pasando ya le está empezando a tocar las narices.

Aunque para enfadado Vernon, que no está dispuesto a tener a Harry en su casa si con eso va a poner en peligro a su mujer y a su hijo. Es comprensible hasta cierto punto, no por ello menos egoísta, pero afortunadamente Dumbledore contó con esa situación y envió a Petunia un vociferador para recordarle la promesa que hizo al acoger a su sobrino. Ella no quiere abrirlo, no delante de Harry, pero lo poco que se escapa es suficiente para que recuerde el peligro que corre Harry si sale de casa.

Ahora Harry al fin tiene tiempo para estar solo, pero quizás tenga demasiadas cosas en qué pensar.

Observaciones y curiosidades:
  • El título del capítulo hace referencia al momento en el que Vernon quiere decir "bandada" y dice "banananda". En el original dice "peck" en vez de "pack", que es la palabra inglesa para "bandada". El título del capítulo original dice "peck" para hacer referencia al error, pero en la traducción se pasó por alto. 
  • Al parecer, cuando fue atacado por los dementores Dudley se vio a sí mismo como el abusón y matón que es, y eso le inspiró a cambiar, o eso parece. 
  • La lechuza con la que envía Arthur su mensaje no es Errol, como muchos piensan, porque Arthur debía estar entonces en el Ministerio. Probablemente allí tengan su propio servicio de lechuzas. 
  • Petunia no oyó lo de los dementores de James, como asume Harry, sino de Snape. Para ser justos, absolutamente nadie vio venir esa posibilidad.

lunes, 20 de febrero de 2017

Capítulo 1: Dudley dementado

En el primer capítulo de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry se está volviendo loco con la espera de saber qué está pasando, hasta que lo mágico se le presenta de la peor forma posible.

Un mes después de volver a Privet Drive, Harry está de los nervios. Había aceptado tener que volver con los Dursley, pero esperaba volver pronto al mundo mágico y quizás participar en la lucha contra Voldemort. Sin embargo, aunque sus amigos se comunican con él, no le cuentan detalles importantes deliberadamente, y aunque entiende el porqué, se siente apartado.

No ayuda que tanto los Dursley como los vecinos de Privet Drive le traten de apestado, así que Harry se ve forzado a vagar en solitario por las calles, rumiando su frustración y sin poder dormir por sus pesadillas. La adolescencia está empezando a pesar sobre Harry, y verse recluido después de todo lo que ha pasado le está afectando.

Nos encontramos con nuestro protagonista un día cualquiera, en el que sigue la rutina de recabar historias en la televisión y los periódicos para ver si averigua algo, pero sin éxito hasta el momento. Voldemort es paciente y está aprovechando la postura del Ministerio para reunir sus fuerzas en secreto, así que los muggles no saben nada.

Por su parte, Dudley ha dado el paso de matón de patio de recreo a delincuente juvenil, más aún con su recién encontrada capacidad para dar puñetazos de manera coordinada. Él y Harry ahora tienen una relación muy distinta, pues Harry recela de Dudley pero ha conocido cosas peores y ya no le da ningún miedo, mientras que Dudley recela de su primo pero le tiene mucho menos miedo de lo que solía (aunque más de lo que le gustaría reconocer). Cada uno ha cambiado a su manera, y ya no tienen casi nada que ver el uno con el otro.

Cuando los dos se juntan para volver a casa, Harry aprovecha para desfogarse, pero Dudley termina harto y responde con sus propias puyas, crueles, desde luego, aunque comprensibles, porque Harry se estaba pasando. Antes de que la cosa escale más, aparecen dos dementores de la nada.

Eso no hay quien se lo esperase, porque después de un mes sin que sucediera nada, de repente Harry es atacado sin previo aviso y en pleno dominio muggle, con lo cual la mente tras los dementores (Umbridge) se arriesga a ser expuesto. Por suerte, Harry consigue reunir la alegría suficiente para expulsarlos (aunque le cuesta, no está en su mejor momento).

Ahora las cosas han cambiado de forma drástica: el Ministerio o Voldemort está controlando a los dementores para atacar a Harry, que ha tenido que usar magia siendo menor de edad y frente a un muggle, Dudley está afectado por el dementor de forma desconocida, y la señora Figg lo ha visto todo.

Quizá la última parte no sea tan mala.

Observaciones y curiosidades:
  • El título de este capítulo en inglés, Dudley demented, hace un doble sentido con dementado y demente, que no se da de la misma forma en la traducción.
  • Posiblemente la señora Figg invitaba a Harry a su casa para vigilarle y de paso intentar hacer que se sintiera mejor. Lástima que no tuviera el efecto deseado. 
  • Mundungus estaba apostado bajo su capa de invisibilidad junto a la casa de Harry, y el petardeo lo produjo él al desaparecerse. Cuando la señora Figg pasó por delante de la casa, estaba comprobando que Mundungus estuviese en su puesto, y dejó a su gato para que la avisara si se iba; ése es el gato que sale disparado tras el petardeo.
  • Quizás Harry debería haber leído El Profeta más a fondo. No le hubiera venido bien para sus ánimos, en todo caso. 
  • Harry ya está empezando a soñar con el pasillo del Departamento de Misterios antes de saber lo que es o qué significado tiene. 
  • Mark Evans, el chico al que pegaron Dudley y su pandilla, fue objeto de mucha especulación por tener el mismo apellido que la madre de Harry, y Rowling tuvo que intervenir para asegurar que fue una coincidencia. 

lunes, 13 de febrero de 2017

Harry Potter y el cáliz de fuego: la película


La película de Harry Potter y el cáliz de fuego fue dirigida por Mike Newell, un novato en la saga igual que su predecesor. Se estrenó el 6 de noviembre de 2005. Dado el volumen del libro, se barajó la posibilidad de hacer dos películas, pero Newell consideró que centrándose en Harry se podía reducir lo suficiente. Esta decisión es la que da a la película su tono general, como la historia de Harry.

Harry lleva el peso de la trama más por su cuenta que en las películas anteriores, en las que compartía buena parte de sus escenas con Ron y Hermione. Aquí Harry tiene muchas escenas solo o con nuevos personajes, y Daniel aborda la situación de manera magnífica. Por supuesto, Emma y Rupert también clavan a Ron y a Hermione en sus escenas, menos frecuentes pero llenas de significado.

Hay muchos nuevos personajes en esta película, empezando por Barty Crouch Jr., interpretado por el gran David Tennant, archiconocido por su papel como el Doctor en Doctor Who. Tennant saca el mayor partido a sus escenas, pero lamentablemente el tiempo de escena de Barty es demasiado corto para que pueda hacer mucho.

Al Crouch padre lo interpreta Roger Lloyd-Pack, que casualmente haría después de villano en Doctor Who, enfrentándose al Doctor de David Tennant. Las escenas y las motivaciones de Crouch se han reducido mucho respecto al libro (más adelante hablaré sobre ello), pero debido a ello, junto con darle parte de la caracterización de Ludo Bagman, Crouch se hace mucho más simpático que en el libro, bastante agradable.

Cedric Diggory es interpretado por Robert Pattinson, también muy conocido por interpretar a Edward en la saga Crepúsculo. En todo caso, le pone más emoción como Diggory que como el vampiro, clavando perfectamente el buenrollismo de Cedric.

Brendan Gleeson interpreta a Moody, así como a Barty haciéndose pasar por Moody: Gleeson saca toda la locura de Moody, que en los libros puede quedar un poco aparte. Su Moody es temperamental, agresivo y directo, e incorpora algunas de las peculiaridades que Tennant le dio a Barty en su caracterización.

Por la parte de Beauxbatons, tenemos a Clémence Poésy como Fleur Delacour y a Frances de la Tour como Madame Maxime. Las dos ejercen un gran poder femenino, y un gran contraste entre lo inglés y lo francés: ambas representan la clásica finura francesa. Tienen pocas escenas, pero Poésy tiene grandes momentos con el Hagrid de Coltrane y Fleur aporta una gran emoción cuando Harry rescata a su hermana y cuando se da cuenta de que Cedric está muerto.

En contraposición, Predrag Bjelac como Igor Karkarov y Stanislav Ianevski como Viktor Krum interpretan a sus personajes con la dureza del norte, con pocas emociones en su rostro pero que dejan ver lo que sienten con sus actos. Llegué a disfrutar mucho del abierto desdén de Karkarov por Harry, y Krum se hace mucho más simpático en la película, más abierto. Como he dicho, Krum demuestra sus emociones con sus actos, y eso se hace más patente en un visionado.

Finalmente, Ralph Fiennes toma el papel de Voldemort de manera permanente. No muchos actores podrían interpretar al señor tenebroso, y Fiennes le da un toque infantil a esa mezcla de ego, furia y miedo que caracterizan a Voldemort, dejando un mal sabor de boca, pero el que debe inspirar un villano.

Cosas que me han gustado:

- El campo de quidditch en el que se celebran los Mundiales es espectacular, aunque se vea muy poco. También es un placer ver todo el jolgorio previo al partido en el cámping; se ha mandado a paseo la necesidad de discreción y la magia campa a sus anchas.

- La marca tenebrosa está muy bien realizada, tanto la del cielo como la inscrita en los brazos de los mortífagos. La primera está hecha a ordenador, claro, pero la segunda es un tatuaje temporal con productos especiales para que parezca viva.

- El cáliz de fuego está tallado especialmente, y resulta espectacular, sobre todo en la escena en la que todos creen que ya ha terminado y a de repente vuelve a ponerse rojo. A destacar también la expresión de Ron cuando escogen a Harry.

- Aunque no lo parezca, el colacuerno húngaro no está hecho por ordenador, sino que es un animatrónico al que se le hicieron retoques en postproducción. Eso sí, Daniel tuvo que hacer su parte de la escena aparte. No estoy muy satisfecho con cómo desarrollaron la primera prueba, pero el dragón es estupendo.

- El baile de Navidad es perfecto de principio a fin, desde el baile de Ron con McGonagall, los trajes de todos, el ambiente, la música, Flitwick llevado en volandas, la discusión de Hermione y Ron, y sobre todo Neville. Sólo Neville. Mención aparte a la escena en la que Snape suelta collejas a diestro y siniestro. Genial.

- La escena en el baño de los prefectos también es excelente, con Myrtle la Llorona en su papel más magistral.

- Aunque es una pena que quitaran a Dobby, cubrir su parte en la segunda prueba con Neville es un gran acierto. La prueba en sí está bastante bien, muy tenebrosa, y se ve que costó mucho rodarla.

- El momento priori incantatem, aunque apresurado, queda excelente y emotivo.

- Finalmente, la charla final entre Dumbledore y Harry está muy bien, y resume de forma más o menos viable toda la parte posterior al cementerio.

Lo que no me ha gustado:

- A ver, Barty en esta película es un lío. Se supone que cuando Harry tiene el sueño Barty ya está con Voldemort, pero su padre no parece tener nada que ver, así que no se sabe cómo huyó de Azkaban. Tampoco se abre la posibilidad de que fuera inocente para después sorprender y revelar que era malo desde el principio, así que quedará raro para quien no haya leído los libros. Su presencia en los Mundiales tampoco tiene sentido, aunque hacen un intento de explicarlo con Voldemort ordenándole que dé una señal para los otros mortífagos.

- El partido se corta nada más empezar, y eso es una mierda. Lo entiendo por temas de presupuesto, pero no me gusta. Además, sin Bagman Harry, Hermione y los Weasley tienen asientos de gallinero, con lo que quedan a merced de las burlas de los Malfoy. :/

- No me gusta que se ponga a Beauxbatons como una escuela sólo de chicas y a Durmstrang como sólo de chicos. No tiene sentido.

- Toda la parte en la que el dragón se suelta y persigue a Harry por el colegio es un despropósito total. Resulta incomprensible se mire por donde se mire.

- También son comprensibles los cambios en el laberinto por el tema presupuestario, pero hacer que las paredes estén vivas y confiar en la paranoia queda un poco triste en ocasiones. Especialmente al final, cuando el laberinto entero se cierra sobre Harry y Cedric y les obliga a coger la copa a la vez, elimina una buena parte de la situación posterior, que se basa en quién debería cogerla y las consecuencias.

- Colagusano casi ni se inmuta cuando se corta la mano. Venga ya.

- En general, se nota que los eventos de la película transcurren sin un orden causal determinado, y eso repercute de forma negativa, pues no se aprecia una continuidad.

En resumidas cuentas, esta película hace un trabajo notable en resumir los eventos de la novela, representando estupendamente algunos de los momentos e incluso creando otros propios muy notables, pero dejando atrás algunos importantes y presentando la trama como algo desmenuzado, especialmente en lo referente a Barty.

El próximo lunes publicaré la primera reseña de La Orden del Fénix.¡Pasadlo bien!

jueves, 9 de febrero de 2017

Ministros de magia

El texto de este mes trata sobre los ministros de magia a lo largo de la historia, cómo se eligen, cuántos hubo y por qué fue famoso cada uno. Disfrutadlo:

"El Ministerio de Magia se estableció formalmente en 1707 con el nombramiento del primer hombre en obtener el título de ministro de magia, Ulick Gamp*1*. El ministro de magia se elige democráticamente, aunque se han dado tiempos de crisis en los que se ha ofrecido el puesto a un individuo sin voto público (Albus Dumbledore recibió este tipo de oferta, y la rechazó de forma repetida*2*). No hay un límite fijo al tiempo de cargo de un ministro, pero éste debe formar elecciones regulares con un intervalo máximo de siete años. Los ministros de magia tienden a durar mucho más que los ministros muggles. Generalmente hablando, y a pesar de muchos gruñidos y quejas, su comunidad le cubre las espaldas de una forma que raramente de ve en el mundo muggle. Esto quizás se debe a una sensación, por parte de los magos, de que a menos que parezca que se manejan de forma competente, los muggles podrían intentar interferir.

El primer ministro muggle no juega ningún papel en el nombramiento del ministro de magia, cuya elección es un asunto exclusivo de la comunidad mágica. Todos los asuntos relacionados con la comunidad mágica de Gran Bretaña son manejados únicamente por el ministro de magia, que tiene jurisdicción total sobre su Ministerio. En el número 10 de Downing Street*3* está colgado un retrato de Ulick Gamp (el primero de los ministros de magia), que anuncia las visitas de emergencia del ministro de magia al primer ministro muggle*4*.

Ningún primer ministro muggle ha puesto un pie en el Ministerio de Magia, por razones bien resumidas por el exministro Dugald McPhail (en el cargo de 1858 a 1865): "Sus cerebros de pudin no podrían soportarlo".

Ulick Gamp, 1707 a 1718

Anteriormente jefe del Wizengamot, Gamp tuvo la onerosa tarea de dirigir a una comunidad fracturada y asustada que se estaba ajustando a la imposición del Estatuto Internacional del Secreto. Su mayor legado fue fundar el Departamento de Ley Mágica.

Damocles Rowle, 1718 a 1726

Rowle fue elegido bajo el programa de "ser duro con los muggles". Censurado por la Confederación Internacional de Magos, al final se vio forzado a dimitir.

Perseus Parkinson, 1726 a 1733

Intentó pasar una ley que ilegalizara el matrimonio con muggles. Leyó mal el ambiente público; la comunidad mágica, cansada del sentimiento antimuggle y deseando la paz, le sacó del cargo a la primera oportunidad.

Eldritch Diggory, 1733 a 1747

Un popular ministro que estableció por primera vez un programa de reclutamiento de aurores. Murió en el cargo por viruela de dragón.

Albert Boot, 1747 a 1752

Agradable, pero inepto. Dimitió tras manejar mal una revuelta de duendes.

Basil Flack, 1752

El ministro con el periodo de cargo más corto. Duró dos meses; dimitió después de que los duendes unieron fuerzas con los hombres lobo.

Hesphaestus Gore, 1752 a 1770

Gore fue uno de los primeros aurores. Contuvo con éxito varias revueltas de seres mágicos, aunque los historiadores creen que su negativa a contemplar programas de rehabilitación para los hombres lobo llevó al final a más revueltas. Renovó y reforzó la prisión de Azkaban.

Maximilian Crowdy, 1770 a 1781

Padre de nueve, Crowdy fue un líder carismático que terminó con varios grupos extremistas de la sangre pura que planeaban ataques contra los muggles. Su misteriosa muerte en el cargo ha sido el tema de numerosos libros y teorías conspiratorias.

Porteus Knatchbull, 1781 a 1789

Fue llamado en confidencialidad en 1782 por el primer ministro muggle de entonces, Lord North, para ver si podía ayudar con la creciente inestabilidad mental del rey Jorge III. Se corrió la voz de que Lord North creía en los magos, y se vio forzado a dimitir tras una moción de falta de confianza.

Unctuous Osbert, 1789 a 1798

Ampliamente visto como demasiado influenciado por los sangre pura de riqueza y estatus.

Atermisia Lufkin, 1798 a 1811

La primera mujer en ser ministra de magia. Estableció el Departamento de Cooperación Mágica Internacional y trabajó duro para que Gran Bretaña pudiera ser anfitriona de la Copa Mundial de Quidditch durante su mandato.

Grogan Stump, 1811 a 1819

Un ministro de magia muy popular, un apasionado fan del quidditch (de los Tutshill Tornados), estableció el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos y consiguió manejarse con la legislación de seres y bestias mágicos, que hasta entonces había sido una fuente de disputa.

Josephina Flint, 1819 a 1827

Reveló una insana intolerancia hacia los muggles en el cargo; no le gustaban las nuevas tecnologías muggles como el telégrafo, que según ella interfería con un funcionamiento correcto de las varitas.

Ottaline Gambol, 1827 a 1835

Una ministra mucho más abierta al futuro, Gambol estableció comités para investigar la capacidad cerebral de los muggles, que parecía, en este periodo del Imperio Británico, ser mucho mayor de lo que algunos magos habían dado crédito.

Radolphus Lestrange, 1835 a 1841

Un reaccionario que intentó cerrar el Departamento de Misterios, pero que fue ignorado. Al final dimitió por problemas de salud, aunque se rumoreó que fue por su incapacidad para aguantar el peso del cargo.

Hortensia Milliphutt, 1841 a 1849

Introdujo más leyes que ningún otro ministro, buena parte de ellas útiles, pero algunas tediosas (como el grado en el que los sombreros tenían que estar de punta), lo que al final derivó en su caída política.

Evangeline Orpington, 1849 a 1855

Una buena amiga de la reina Victoria, que nunca se dio cuenta de que era una bruja, mucho menos la ministra de magia. Se cree que Orpington intervino mágicamente (e ilegalmente) en la Guerra de Crimea*5*.  

Priscilla Dupont, 1855 a 1858

Concibió un odio irracional hacia el primer ministro muggle Lord Palmerston, hasta tal punto que causó tales problemas (monedas que se convertían en renacuajos en sus bolsillos, etc.) que la forzaron a dimitir. Irónicamente, también forzaron a Palmerston a dimitir dos días después.

Dugald McPhail, 1858 a 1865

Un par de manos seguras. Mientras que el parlamento muggle pasaba por un periodo de marcado descontrol, el Ministerio de Magia conoció un bienvenido periodo de calma.

Faris "Carapitorro" Spavin, 1865 a 1903

El ministro de magia que más ha durado en el cargo, y también el más charlatán; sobrevivió a un "intento de asesinato" (una coz) de un centauro al que no le gustó el final de su infame chiste de "Un centauro, un fantasma y un enano entran en un bar". Acudió al funeral de la reina Victoria ataviado con unas polainas y un gorro de almirante, momento en el que el Wizengamot sugirió con gentileza que era hora de que dejara el cargo (Spavin tenía 147 años cuando lo hizo).

Venusia Crickerly, 1903 a 1912

El segundo exauror en ocupar el cargo, considerada competente y agradable, Crickerly murió en un raro accidente de jardinería relacionado con mandrágoras.

Archer Evermonde, 1912 a 1923

En el cargo durante la Primera Guerra Mundial muggle, Evermonde propuso una legislación de emergencia que prohibía a las brujas y magos involucrarse, para no arriesgarse a infracciones masivas del Estatuto Internacional del Secreto. Miles le desafiaron, ayudando a los muggles en lo que podían.

Lorcan McLaird, 1923 a 1925

Un mago hábil con la magia pero inepto en la política, McLaird era un hombre excepcionalmente taciturno que prefería comunicarse con monosílabos y expresivas nubecillas de humo que producía de su varita. Le echaron del cargo por pura irritación hacia sus excentricidades.

Hector Fawley, 1925 a 1939

Indudablemente votado por su marcadas diferencias con McLaird, el bullicioso y particular Fawley no se tomó lo bastante en serio la amenaza que presentaba Gellert Grindelwald para la comunidad mágica. Lo pagó con su puesto.

Leonard Spencer-Moon, 1939 a 1948

Un sonado ministro que ascendió hasta el cargo desde su puesto de repartidor del té en el Departamento de Accidentes y Catástrofes Mágicas. Supervisó un gran periodo de conflicto internacional mágico y muggle. Disfrutó de una buena relación de trabajo con Winston Churchill.

Wilhelmina Tuft, 1948 a 1959

Una alegre bruja que presidió un periodo de bienvenida paz y prosperidad. Murió en el cargo tras descubrir, demasiado tarde, su alergia al pudin con sabor a Alihotsy*6*.

Ignatius Tuft, 1959 a 1962

El hijo de Wilhelmina. Un político de línea dura que aprovechó la popularidad de su madre para ganar las elecciones. Prometió formar un controvertido y peligroso programa de cría de dementores y le forzaron a dimitir.

Nobby Leach, 1962 a 1968

El primer ministro de magia nacido de muggles, su nombramiento causó consternación entre la vieja guardia (de sangre pura), y muchos de ellos dimitieron de sus puestos de gobierno en protesta. Siempre negó tener nada que ver con la victoria en 1966 de Inglaterra en la Copa Mundial. Dejó el cargo tras contraer una enfermedad misteriosa (dando lugar a teorías conspiratorias).

Eugenia Jenkins, 1968 a 1975

Jenkins se ocupó de forma competente de las revueltas de los sangre pura durante las marchas por los derechos de los squibs a finales de los sesenta, pero pronto se vio metida en el primer ascenso de Lord Voldemort. Jenkins fue sacada del cargo enseguida por no ser adecuada para el desafío.

Harold Minchum, 1975 a 1980

Visto como de línea dura, dispuso aún más dementores en Azkaban, pero fue incapaz de contener lo que parecía el ascenso imparable de Voldemort al poder.

Millicent Bagnold, 1980 a 1990

Una ministra altamente capaz. Tuvo que responder ante la Confederación Internacional de Magos por el número de brechas del Estatuto Internacional del Secreto en el día posterior a la caída de Lord Voldemort provocada por su ataque a Harry Potter. Dimitió de manera magnífica con las ahora infames palabras: "Asevero nuestro derecho inalienable a la fiesta", que dio lugar a aplausos de todos los presentes.

Cornelius Fudge, 1990 a 1996

Un político nato pero con demasiado afán por la vieja escuela. Su persistente negación de la continua amenaza de Lord Voldemort terminó por costarle el puesto.

Rufus Scrimgeour, 1996 a 1997

El tercer exauror en obtener el puesto, Scrimgeour murió en el cargo a manos de Lord Voldemort.

Pius Thicknesse, 1997 a 1998

Es omitido de la mayoría de listas oficiales, pues estuvo bajo el control de la maldición imperius durante la totalidad de su cargo, y por tanto inconsciente de nada de lo que hacía.

Kingsley Shaclebolt, 1998 a la actualidad

Supervisó la captura de los mortífagos y otros seguidores de Voldemort después de su muerte. Inicialmente nombrado como ministro en funciones, Shacklebolt terminó tomando el cargo de forma democrática."

*1* "Hasta 1707, el Consejo de Magos era el cuerpo gubernamental más duradero de la comunidad mágica de Gran Bretaña. Sin embargo, tras la imposición en 1692 del Estatuto del Secreto, la comunidad de magos necesitaba una estructura gubernamental más estructurada, organizada y compleja que la que habían usado hasta el momento, para apoyar, regular y comunicarse con una comunidad oculta. Sólo las brujas y magos que disfrutaron del título de ministro de magia están incluidos en esta entrada."

*2* Como explica en La reliquias de la muerte, Dumbledore no aceptó la oferta de ser ministro porque temía que tener un cargo de autoridad sacara a la luz sus antiguos pensamientos de maldad, que con mucho esfuerzo había erradicado de sí mismo.

*3* Lugar en el que el Gobierno de Gran Bretaña tiene su sede en el mundo real.

*4* Podemos ver este proceso en el primer capítulo de El misterio del príncipe.

*5* La Guerra de Crimea fue un conflicto armado entre el Imperio Ruso de los Románov y una alianza entre el Reino Unido, el Imperio Otomano, el Segundo Imperio Francés y el Reino de Cerdeña. Duró entre 1852 y 1856, y tuvo lugar principalmente en la península de Crimea, en el Mar Negro.

*6* El alihotsy es una planta mágica cuyas hojas pueden provocar histeria y risa descontrolada.

lunes, 6 de febrero de 2017

Capítulo 37: El comienzo

En el último capítulo de Harry Potter y el cáliz de fuego, termina un curso más, pero con la sensación amarga de todo lo que ha sucedido, y la perspectiva de lo que deparará el futuro.

Pasan los últimos días desde la tercera prueba del Torneo de los Tres Magos hasta el final de curso, y Harry hace lo posible por llevarlo con entereza, y no es fácil, sobre todo tras hablar con los padres de Cedric. Afortunadamente, Ron y Hermione saben que lo que necesita es estar con ellos y nada más, sin hablar del asunto, simplemente estar ahí.

El resto del colegio, como sólo están informados parcialmente, ven a Harry como objeto de curiosidad, aunque nadie se atreve a preguntarle. Alguno que otro verá a Harry como el causante de la muerte de Cedric, basándose en lo escrito por Rita Skeeter. Harry es consciente de esto y trata de evitar al resto de la escuela, pero no tiene más remedio que acudir al banquete de final de curso.

En el banquete, Dumbledore toma la decisión de contarles a los alumnos la verdad de lo sucedido, sin tapujos; aunque hay argumentos para ver con malos ojos su decisión, en buena medida es mejor para todos, pues a la larga dará mayor confianza hacia Dumbledore y Harry por ser directos con lo sucedido, en contra de la actitud del Ministerio.

Un bonito efecto de la charla de Dumbledore es que sienta ejemplo para que Harry vuelva a abrirse a los demás, y el recordatorio de las amistades hechas durante el curso en Krum y Fleur le hace ver que ha valido la pena, aunque sólo sea un poco.

Por su parte, Ron y Hermione han hecho el dudoso avance de no querer que el otro se involucre románticamente con otras personas, aunque al menos Ron es capaz de dejar a un lado sus celos para pedirle a Krum un autógrafo y los dos quedan en buenos términos. Curiosamente, no se puede decir lo mismo de Hermione, aunque lo de Ron con Fleur es menos profundo.

Durante el viaje a casa, Harry, Ron y Hermione ya son capaces de hablar abiertamente del futuro, y se muestran esperanzadores. Hermione, Fred y George explican los cabos sueltos con Rita Skeeter y Ludo Bagman, cerrando sus tramas, y el intento de Malfoy de sacar partido al retorno de Voldemort cae en saco roto, una gran satisfacción.

Harry sella su nueva mentalidad al regalar a Fred y George el dinero del premio: el futuro puede que pinte mal, pero hay que intentar vivir la vida al máximo, y ser capaz de reírte junto a tus amigos hasta en los momentos más oscuros. Con eso en mente, Harry puede volver con los Dursley una vez más, sabiendo que, pase lo que pase, él estará ahí para afrontarlo, y no estará solo.

Y así terminamos con El cáliz de fuego. Esta semana publicaré el texto de Pottermore de febrero (sobre los ministros de magia a lo largo de la historia) y el próximo lunes será la reseña de la película de este libro. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando hablaron en privado, Krum le pidió a Hermione que fuera a visitarle a Bulgaria. 
  • Harry aún no puede ver a los thestrals, porque en el fondo aún no ha asumido la muerte de Cedric.