lunes, 30 de enero de 2017

Capítulo 36: Caminos separados

En el capítulo 36 de Harry Potter y el cáliz de fuego, Dumbledore trata de tomar las medidas oportunas para detener a Voldemort lo antes posible, pero se encuentra con un problema inesperado. Mientras tanto, Harry hace lo posible por no derrumbarse.

Tras oír a confesión de Barty, Harry ha entrado en un estado de sopor y negación. Aunque entiende lo que ha sucedido, le resulta difícil asumir su papel en todo aquello, como si lo hubiera estado viendo por televisión o contado en segunda persona. Instintivamente le resulta más fácil hacer como que no ha sucedido de verdad.

Dumbledore lo comprende, pero debe tomar acción cuanto antes, así que lleva a Harry a su despacho para que le cuente todo lo que pueda. La cálida presencia de Sirius, así como de Fawkes, contrasta con la casi fría profesionalidad de Dumbledore en esta parte. Ha llegado lo inevitable y, aunque sabe que Harry necesita descansar y asimilar, hay que aprovechar cada segundo disponible.

Afortunadamente, Harry encuentra dentro de sí las fuerzas necesarias para relatar lo sucedido: Dumbledore toma buen nota de la información, guardándose algunas cosas para él, aunque sí explica el priori incantatem y que las plumas de fénix de las varitas de Harry y Voldemort provienen de Fawkes.

Una vez terminado, Dumbledore se asegura de que Harry esté tranquilo y sin agobios; le lleva a la enfermería, lejos del barullo del resto del colegio, y pide a los Weasley y a Hermione que no le hagan preguntas aún. Incluso deja que Sirius se quede a su lado, eso sí, en su forma de perro. También le deja claro varias veces a Harry lo orgulloso que está de él y que no ha podido hacer más que lo que ha hecho, que también es mucho más de lo que cualquiera le habría pedido. Realmente, no se puede hacer más.

Sin embargo, las circunstancias aún han de conspirar en contra de nuestro héroe, pues Fudge no está conforme con que le dejen a un lado y exige información, dispuesto a irrumpir en la enfermería para saber lo que sucede. En un colosal ejemplo de estupidez, ha dejado entrar a un dementor en Hogwarts, que le ha aplicado el beso a Barty y lo ha dejado vegetal, incapaz de declarar o de aportar más información.

Dumbledore y Mcgonagall están furiosos, pero Fudge le quita importancia, dispuesto a pasar el asunto como un accidente y a Barty como a un loco que creía seguir a Voldemort. Dumbledore le deja las cosas claras, pero Fudge no sólo no le cree, sino que la mera idea le resulta absurda.

Es aquí cuando el lector empieza a darse cuenta de lo que pasa: Fudge entró en el cargo en los años posteriores a la caída de Voldemort, cuando el mundo mágico respiraba aliviado, y no han tenido demasiados problemas desde entonces. El retorno de Voldemort significará tener que volver a las políticas de guerra, a las muertes y a una gran presión para el ministerio.

Es más, todo esto viene de Dumbledore, que a pesar de sus polémicas estuvo muy considerado para el puesto de ministro frente a Fudge (que lo consiguió porque Dumbledore no quería) y Harry, que ha caído bastante de la opinión pública, más con lo que ha sucedido esta noche. Desde su punto de vista, Fudge o se arriesga con las polémicas propuestas de Dumbledore, respaldadas por testimonios no muy fiables para él, o no les hace caso y se arriesga a que tengan razón, arriesgándose a verse incapaz de actuar contra Voldemort en caso de que tenga razón y el mago tenebroso se revele públicamente.

Al final, se decanta por la segunda opción, sellando su antagonismo hacia Harry y Dumbledore para el siguiente libro, que les causará muchos problemas y permitirá a Voldemort reunir sus fuerzas en secreto. Dumbledore, que preveía tal reacción pero que no está menos decepcionado por ello, se resigna a seguir con su plan sin el apoyo del Ministerio y en secreto, y pone los engranajes en marcha.

Una vez terminada la discusión, Harry intenta volver a su sopor, pero ver las consecuencias reales de la resurrección de Voldemort, así como el recordatorio de Cedric que es el dinero del premio del torneo, Harry no puede aguantarse más, y llora. Deja caer las lágrimas mientras Molly le abraza, mientras siente la calidez del abrazo de una madre, imposible de sustituir por nada más.

Las cosas no van a ser fáciles para Harry a partir de ahora; afortunadamente tiene a su lado a sus amigos, que siempre serán su familia.

Observaciones y curiosidades:
  • La breve mirada de triunfo de Dumbledore cuando Harry le cuenta por qué Voldemort cogió su sangre fue objeto de mucha especulación; al final resultó ser que, al restaurarse con la sangre de Harry, Voldemort se añadió a la protección de Harry, impidiéndole morir mientras Voldemort siguiera con vida.
  • Dumbledore predice que Fudge caerá en desgracia si deja que Voldemort se pertreche sin hacer nada; efectivamente, al principio de El misterio del príncipe Fudge dice que toda la comunidad mágica en tropel estaba pidiendo su dimisión.   
  • Dumbledore llama a Hagrid y a Maxime a su despacho para encomendarles la misión de acercarse a los gigantes antes que Voldemort. Resulta bastante obvio, la verdad, hasta para Harry y los otros.
  • Cuando Sirius revela su forma humana, en el original Ron le dice a su madre que no pasa nada, no que es inocente como en la traducción.
  • Dumbledore menciona a Arabella Figg como parte de la Orden del Fénix, dejando en el aire si se trata de la señora Figg, la vecina de Harry, hasta el siguiente libro (en ese momento no se conocía su nombre de pila.
  • Mundungus también es mencionado, aunque no parece que fuera miembro de la Orden en la guerra anterior. 
  • La misión de Snape es volver con Voldemort y fingir seguir siendo un mortífago, para pasarle información a Dumbledore mientras finge pasarle a Voldemort información de la Orden. Su excusa para no haberse presentado antes es que trató de mantener su tapadera frente a Dumbledore.
  • Al final del capítulo, Hermione atrapa finalmente a Skeeter cuando estaba oculta en la ventana de la enfermería. Menos mal, con lo que se habló en esa enfermería hubiera tenido una exclusiva de narices. 

lunes, 23 de enero de 2017

Capítulo 35: La poción de la verdad

En el capítulo 35 de Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry vuelve a Hogwarts, pero su racha de desgracias no ha terminado aún, pues aún debe saber más verdades dolorosas pero necesarias.

De vuelta a la seguridad de Hogwarts, Harry entra en la etapa de negación. Sabe con sus sentidos que lo que ha pasado ha sido real, pero se niega a moverse ni a abrir los ojos, pues eso significaría tener que afrontarlo. No por ello deja de avisar a Dumbledore del retorno de Voldemort cuando le ve, sabe que es importante y eso supera cualquier dolor.

Pero antes de que pueda hacer nada, Barty se lo lleva a su despacho a espaldas de Dumbledore. Sabe que sospechará de que se lleve a Harry en tales circunstancias, pero ahora que su misión se ha cumplido ha abandonado toda precaución. No esperaba que Harry volviese, y está ansioso por saber si Voldemort ha podido volver o si Harry escapó antes de que pasara.

Para su alivio, su maestro ha logrado su propósito, y ahora Barty se ve en la tesitura de matar al chico al que ha estado protegiendo todo el curso. Por supuesto, no va a dudar en hacerlo, pero primero decide sacarle todo lo que sepa, pues quiere saber si perdonó a los mortífagos que le traicionaron y si reconoció que él era su sirviente más leal, su mayor ambición. Se nota su ansia.

Como es lógico, Harry está totalmente confundido ante esas preguntas, así que Barty decide contarle que él es el mortífago infiltrado en Hogwarts, aunque sin desvelar que no es Moody. Si no contó esa parte para hacer sufrir a Harry o simplemente se le pasó no está claro, pero lo que sí queda patente es el shock y la incredulidad de Harry (y del lector) al saber que Moody, el mejor cazador de magos tenebrosos, al parecer es y siempre fue un fiel seguidor de Voldemort. Es completamente absurdo, y el lector se siente en consonancia con Harry en ese momento.

Por suerte, Dumbledore, que ya ha deducido lo que estaba pasando, entra a la fuerza y noquea a Barty, desvelando su identidad, que no es menos sorprendente que la posibilidad de que Moody sea un mortífago: Barty Crouch hijo, que hasta el momento parecía un joven que se dejó llevar por las malas compañías y que sufrió por la cruel severidad de su padre, resulta ser un mortífago convencido, dando credo a los motivos de su padre para encarcelarlo.

Su confesión, provocada por el suero de la verdad y acompañada de los ruegos de la pobre Winky, es muy reveladora. No voy a recapitular todas las revelaciones, prácticamente todas las hemos ido viendo en tiempo real a lo largo del libro. Lo que me interesa es el tono.

Barty habla de todo lo que ha estado haciendo de una forma muy impersonal, quizás como efecto de la poción, pero recalca lo poco que le interesan las personas a las que ha hecho daño. Cuando habla de Voldemort, se destila algo de emoción, pero hablar de la muerte de sus padres no provoca nada semejante. En el original inglés Barty habla esta parte en frases cortas, sin apenas comas, aumentando la sensación de desapego. Por otro lado, los comentarios de Winky y sus súplicas de que no siga contrastan con el resto, un desesperado intento de evitar lo inevitable.

Ahora ya lo sabemos todo, y Harry puede al fin descansar un poco; pero aún debe relatar lo sucedido, y Sirius les espera en el despacho de Dumbledore. Con todo lo que está pasando, su presencia será sin duda consoladora.

Observaciones y curiosidades:
  • En la traducción, se dice que Snape mira al despacho furibundo tras ver su reflejo en el reflector de enemigos, pero en el original es su reflejo el que mira por el despacho.
  • En el original, Barty hechizó a los cubos de basura de Moody para que se movieran solos y explicar el altercado; en el original dice simplemente que los cambió de sitio.
  • La capa invisible de Moody, de la que Barty hizo uso, no es como la de Harry, que es eterna, sino que está hecha de pelo de demiguise, y se va haciendo visible con el tiempo.

lunes, 16 de enero de 2017

Capítulo 34: Priori Incantatem

En el capítulo treinta y cuatro de Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry se ve luchando contra Voldemort por su vida, y su valor en las circunstancias más adversas le lleva a obtener una oportunidad de salir de allí vivo.

Sin comerlo ni beberlo, Harry se ve en una de las situaciones más peligrosas de su vida. Solo frente a Voldemort, sabiendo que ninguno de los mortífagos le va a ayudar y que ningún aliado va a aparecer para salvarle. Su pierna derecha aún está inutilizada y cualquier conjuro que pueda lanzar frente a Voldemort será inútil frente a su mucho más experimentado adversario, y cualquier golpe de suerte quedará vacío por su desventaja numérica. No puede esperar salir vivo de allí.

De momento puede confiar en que Voldemort alargará su asesinato para divertirse y alimentar su ego, pero entre tanto el dolor es insufrible, y antes o después se cansará y terminará con todo. Tras algunos intentos de rebeldía vana, Harry llega a una conclusión: si va a morir, que sea luchando con todas sus fuerzas, aunque no consiga nada. Esa determinación es clave.

Al lanzar su conjuro a la vez que Voldemort, las varitas hermanas reaccionan entre sí y provocan un efecto inesperado, un bloqueo que impide a ambos moverse, al menos al principio. Aunque Harry no se lo esperaba, pronto se da cuenta en lo más básico de que si mantiene el bloqueo tendrá una oportunidad, y se aferra a ello, mientras que Voldemort, temeroso como es de lo que no entiende, está desesperado por terminar lo que está pasando.

La determinación de Harry vence, y juntando toda su fuerza es capaz de concentrar el efecto en la varita de Voldemort, causando que empiece a revivir los hechizos realizados. De esta forma, comienzan a surgir las víctimas de Voldemort en orden inverso, primero Cedric, después Frank Bryce, Bertha Jorkins, y finalmente los padres de Harry.

Todos ellos animan a Harry a luchar, pero son sus padres los que dan más valor a Harry, quienes le hacen ver los medios que tiene para huir, mientras que Voldemort queda aterrorizado al ver cómo sus víctimas parecen volver de la tumba para quizá vengarse.

Así, el pasado de Voldemort vuelve para bloquearle, mientras que el pasado de Harry le ayuda a seguir adelante, desde el recuerdo del conjuro de desarme, pasando por sus padres, su amigo y otros aliados que le protegen desde más allá de la tumba, hasta el conjuro de invocación, que tan bien le sirvió en la primera prueba y que ahora le permite huir.

Ahora debe seguir adelante. Y eso a veces no es fácil.

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Voldemort usa la maldición imperius para obligar a Harry a decirle "no, por piedad", en el original simplemente le quiere obligar a decir "no".
  • El canto del fénix que se oye durante el bloqueo se debe a que las varitas de Harry y Voldemort tienen como núcleo una pluma de la cola del mismo fénix, concretamente de Fawkes, explicando también la aparente conexión con Dumbledore de Harry.
  • El orden en el que aparecen los padres de Harry de la varita de Voldemort está equivocado en las primeras ediciones, en las que primero aparecía James y después Lily. Se cambió en ediciones posteriores, aunque no los efectos que provoca cada uno; por eso dicen que Lily es en quien más ha pensado Harry esa noche cuando James ha sido mencionado más veces, pues originalmente era James el primero en aparecer.

lunes, 9 de enero de 2017

Capítulo 33: Los mortífagos

En el capítulo 33 de Harry Potter y el cáliz de fuego, Voldemort reúne a sus ejércitos para celebrar su retorno, y de paso echarles en cara el no haberle ayudado mientras estaba medio muerto, todo ello mientras masca su inminente venganza hacia Harry.

Más que otra cosa, este es el capítulo de Voldemort. El plan que ha estado tramando durante este curso ha tenido el éxito esperado, y ha logrado volver a su cuerpo después de un calvario de casi 15 años. Es normal que se regodee un poco.

Tras comprobar que su cuerpo lo tiene todo en su sitio cual el doctor tras una regeneración, y de comprobar que sigue pudiendo usar magia a costa de un desmembrado Colagusano, se apresura en llamar a sus mortífagos, que ya estarán como locos por el retorno de la Marca Tenebrosa de sus brazos.

Mientras llegan, se digna a hablar con Harry, que tampoco puede contestarle precisamente. Le cuenta un poco de su triste pasado, previendo su tendencia a ponerse en el centro de todas las cosas. Su historia está ciertamente sesgada respecto a la realidad, aunque no está claro si sinceramente cree lo que cuenta o se engaña a sí mismo. La llegada de sus mortífagos interrumpe tan conmovedora escena.

Los seguidores de Voldemort están en un aprieto: cuando su señor cayó, casi todos le dieron por muerto y trataron de salvar su pellejo. Ahora ha vuelto y está rencoroso por su falta de lealtad. Acudir a la cita podría ser su muerte, pero no acudir también, así que la mayoría vuelven para tratar de sacar algo de piedad de su señor. Lástima que Voldemort no tenga de eso.

Lo que si tiene es necesidad de sus servicios, afortunadamente para ellos. Probablemente no quiera más que masacrarlos a todos lentamente por la osadía de abandonarle a su suerte, pero se conforma con torturarlos un poco y dejar que la culpa y el miedo exacerben su lealtad hacia él más todavía. Sus palabras hacia ellos están perfectamente calculadas para hacer que se sientan culpables y temerosos de futuras represalias.

Con ese fin, y también para quedar bien, les cuenta a sus mortífagos la apasionante historia de cómo consiguió sobrevivir cuando lo tenía todo en su contra, lo decepcionado que estuvo de saber que a sus aliados no les importaba su estado, cómo sus intentos de llegar a la inmortalidad fueron frustrados por Harry Potter, y cómo, gracias al destino y a los pocos en los que aún podía confiar, fue capaz de volver a su cuerpo y restaurar su gloria.

No deja de ser un rollo expositorio que explica lo que ha estado pasando en este libro, pero Voldemort es capaz de retorcerlo de tal forma que resulta entretenido de leer, e incluso consigue por momentos que te llegue a dar pena. Al menos, hasta que deja claro que su intención es eliminar cualquier duda de su capacidad derrotando a Harry en "igualdad de condiciones".

También podría haberle matado y ya, pero por suerte para Harry, su ego no va a permitir eso.

Observaciones y curiosidades:
  • Voldemort comenta haber tomado muchas precauciones para evitar la muerte, y después afirma ser quien más lejos ha llegado en el camino a la inmortalidad. Estas declaraciones hacen referencia a sus horrocruxes, y cuando Harry se las transmite a Dumbledore es cuando él llega a la conclusión de que Voldemort ha creado varios horrocruxes.
  • La advertencia de Voldemort a Colagusano sobre su lealtad no es baladí: la mano de plata que le dio está embrujada para matarle si despliega la más mínima intención de traicionar a Voldemort, como al final sucedió. 
  • El mortífago demasiado cobarde para volver, el que supuestamente ha abandonado a Voldemort y el único fiel son Karkarov, Snape y Barty, respectivamente. 
  • En el original, Voldemort comenta que Colagusano fue descubierto por aquellos que solían ser sus amigos. 

miércoles, 4 de enero de 2017

Trasladores

Tras el parón de Navidades, volvemos con la entrada de Pottermore del mes. Este mes irá sobre trasladores, esos objetos que usan los magos para desplazarse a largas distancias. Veamos qué nos dice Rowling:

"Los magos que no pueden aparecerse (desmaterializarse y reaparecer a voluntad) y que deseen viajar a plena luz del día (lo que significa que escobas, thestrals y dragones son inapropiados), o cuyo destino no tenga chimenea (haciendo inútiles los polvos flu) tendrán que recurrir a usar un traslador.

Casi cualquier objeto inanimado puede ser convertido en un traslador. Una vez embrujado, el objeto transportará a cualquiera que lo coja a un destino previamente seleccionado. También se puede encantar un traslador para que transporte a quien o quienes lo cojan sólo en una hora determinada. De esta forma, las llegadas y salidas de un número elevado de brujas y magos se pueden escalonar, permitiendo que eventos como los mundiales de quidditch tengan lugar con pocas brechas de seguridad.

Cuando el secretismo es primordial, y cada movimiento masivo está planeado, el traslador escogido será un objeto poco llamativo oculto en un lugar alejado, para que cualquier muggle que pase por allí lo vea como basura sin importancia. Se han dado accidentes, en todo caso; dos muggles que paseaban con sus perros se vieron transportados accidentalmente a un concierto de Celestina Warbeck en 2003, porque sus perros habían cogido unas deportivas viejas en Clapham Common*1* (dejando a un angustiado grupo de brujas y magos buscando frenéticamente su traslador en un tramo de hierba vacío, cogiendo con esperanzas bolsas vacías de patatas y colillas usadas). Incluso Celestina invitó a uno de los muggles a cantar un dueto de "Un caldero de amor fuerte e intenso". Aunque el encantamiento desmemorizador que le puso un agobiado agente del ministerio pareció funcionar en aquel momento, más adelante el muggle escribió una popular canción que guarda un gran parecido con el gran éxito de Celestina (a quien no le hizo ninguna gracia).

Está universalmente reconocido que la sensación de viajar en traslador es incómoda, si no directamente desgradable, ya que puede llevar a náuseas, mareos o peor. Los sanadores recomiendan que los ancianos, las embarazadas y los enfermizos se abstengan de usar trasladores. La sugerencia de poner trasladores para transportar a parientes insoportables ha salvado más de una Navidad mágica."

Pensamientos de J.K. Rowling

"El nombre portkey (el nombre original del traslador) viene del francés porter (llevar o portar) y la palabra inglesa key, que significa en este contexto 'secreto' o 'truco'*2*. No me gusta vacilar, pero poseo un verdadero portkey, la llave de la ciudad estadounidense de LaPorte, que me cedió Emerson Spartz, el fundador de la página de fans Mugglenet.com."

*1* Clapham Common es un amplio parque circular situado en el sur de Londres.

*2* La palabra key suele significar 'llave', y en eso se basa el juego de palabras siguiente, imposible de traducir al español.