lunes, 25 de abril de 2016

Capítulo 21: El secreto de Hermione

En el capítulo 21 de El prisionero de Azkaban, Dumbledore no puede ayudar a Harry y a Hermione a salvar a Sirius, pero les propone un método poco convencional para que lo hagan ellos mismos.

Hay mucho de lo que hablar en este capítulo, así que voy a ir por partes. Lo primero es Snape. Después de su gran actuación frente a los dementores, consistente casi exclusivamente en llevarse a la enfermería a gente inconsciente, Snape no duda en echarse flores delante del ministro de magia, y en aprovechar para fastidiar a Harry, todo por su propio bien, claro está. Su actitud plantea bastantes dudas sobre sus supuestas intenciones heroicas, si me permitís que lo diga.

Cuando Harry y Hermione despiertan (Ron sigue fuera de juego) tratan por todos los medios de defender a Sirius, pero por muchos agujeros que tenga la historia de Snape resulta más creíble que la que defienden Sirius, Harry y Hermione. Incluso aunque Dumbledore les cree, les hace ver a Harry y a Hermione que no tienen opciones de demostrar la verdad.

Su afirmación de que Sirius no ha actuado como un inocente es especialmente acertada; si no se hubiera puesto en plan asesino vengativo, ahora no tendría tantas dificultades para probar su inocencia. Es para Harry una dura entrada al mundo de los adultos, en el que tus actos tienen consecuencias para ti y tu gente. Sirius siempre ha sido muy impulsivo, y no va a ser la última vez que le pase factura.

Es interesante el momento en el que Harry se da cuenta de que Dumbledore no puede hacer nada; en el primer libro no contó con él pero Dumbledore le cubrió las espaldas, y en el segundo le ayudó incluso cuando no estaba. Es normal que Harry cuente ahora con él, cuando ya no le quedan más opciones, pero no siempre va a ser así. Es duro, pero necesita aprender esta lección.

Por otro lado, Dumbledore aún tiene un último as bajo la manga, o mejor dicho, es Hermione quien lo tiene pero necesitaba el permiso del director para usarlo en esta circunstancia. Hablo del giratiempo, por supuesto, uno de los artefactos más interesantes del universo Potter y que ha dado lugar a multitud de teorías e historias alternativas de viajes en el tiempo (que a su vez llegaron a basar la trama de El legado maldito).

Es muy difícil formar tramas con viajes en el tiempo sin caer en agujeros argumentales; por suerte, Rowling es lo bastante inteligente para crear reglas rígidas que marquen los límites de lo que se puede o no hacer: no se puede cambiar el pasado más de lo necesario, y bajo ningún concepto deben hacer contacto con sus otros yo; de esta forma, se evitan interferencias en los eventos de los capítulos pasados.

La tensión la aporta el contraste entre Hermione, que conoce las reglas y sabe que no deben cambiar nada de lo que ya ha pasado, y Harry, que es más impetuoso y quiere cambiar el pasado para mejorar el presente, y a la mierda las consecuencias. Por suerte, Hermione es capaz de contener a Harry, aunque le cuesta. La escena en el lago es algo distinto.

En perspectiva, está claro que Harry se vio a sí mismo usar el patronus para salvarle (¿salvarse?), pero en su momento, por instinto, vio más lógico que fuera su padre que había vuelto de entre los muertos antes que él mismo del futuro. Incluso después de viajar por el tiempo, el deseo de que fuera su padre quien le salvó superó a la lógica hasta el último momento, y eso no es casualidad.

La forma de ciervo que tomó el patronus de Harry en mi opinión ha de tomarse como su padre dándole fuerzas desde el más allá, en cierto modo poniendo cierre a una amistad tempestuosa y salvando a su hijo mediante su mejor amigo, y viceversa. Mientras que el patronus de Harry muestra lo que ha crecido en este libro, también muestra que siempre tendrá a sus padres en su interior; es precioso, y muy revelador en lo referente a otro patronus en particular. Ya se verá más adelante.

En todo caso, Harry y Hermione consiguen llevar la misión a buen término: rescatan a Sirius y Buckbeak y ambos huyen juntos. La despedida final entre Sirius y Harry, aunque breve, está llena de esperanza, pues tanto ellos como nosotros sabemos que no es el final. Aunque el tiempo siempre es limitado, no hace falta viajar por él para aprovecharlo, sólo vivirlo al máximo. Tanto James como Sirius vivieron con esa máxima, y ahora Harry sigue sus pasos.

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, Snape llama al hechizo que supuestamente usó Sirius con Harry y los otros por su nombre, confundus. No creo necesario decir de dónde viene tal nombre. 
  • Se ha hablado mucho de las posibilidades que ofrecen los giratiempos para cambiar lo sucedido en el pasado, pero estos aparatos poseen varias limitaciones, por ejemplo que sólo permiten viajar al pasado cercano. El próximo texto que traduciré de Pottermore será sobre los giratiempos, que se introduce más en este tema. 
  • Teniendo en cuenta que Lupin estaba observando a Harry, Ron y Hermione con el mapa del merodeador, debería haber visto también al Harry y a la Hermione del futuro. Hay muchas teorías al respecto; yo opino simplemente que estaba centrado en los chicos del presente y no prestó atención a los demás nombres. 
  • Aunque opino que en gran parte el patronus corpóreo de Harry se debe a su padre, también hay que pensar que en esta ocasión usó el conjuro lejos de los dementores, con lo cual su efecto es superior; en el anterior capítulo estaba en la peor situación posible para usarlo y por eso no fue tan efectivo.

lunes, 18 de abril de 2016

Capítulo 20: El beso del dementor

En el capítulo 20 de El prisionero de Azkaban, la situación vuelve a caer en la desesperación cuando todos creían que las cosas empezaban a ir bien. Va siendo una constante en este libro.

Teniendo en cuenta que El prisionero de Akaban tiene como temática la oscuridad y los medios para vencerla, es fácil darse cuenta de que a lo largo de los capítulos se han ido sucediendo contrastes entre digamos la luz y la oscuridad; en un momento dado todo iba bien, para que inmediatamente surgiera un nuevo contratiempo, que una vez superado daba lugar a un nuevo momento de paz. Es una constante vital que también se puede apreciar en el mundo real, y este capítulo la refleja estupendamente.

Al principio todo está bien: Peter se ha visto forzado a reconocer su culpa y ha sido capturado, Snape está inconsciente y no puede dar la lata, y Sirius saborea la posibilidad de ser libre para poder estar con Harry (no olvidemos que su plan inicial era matar a Peter y mantenerse a la fuga; claramente lo ocurrido en la cabaña le ha hecho cambiar de actitud, quizás comprobar cuánto se parece Harry a su padre).

Desde luego, la propuesta de Sirius a Harry de vivir con él sale un poco de la nada, y es evidente que Sirius no esperaba que la aceptase (está claro que no conoce a los Dursley; si Harry se fue con Hagrid cuando apenas le conocía no es de extrañar que no dude en hacer lo mismo aquí). Todos sabemos que Harry está con los Dursley porque la presencia de su tía le protege de Voldemort, así que este acuerdo no va a llegar a ninguna parte desde un principio. Pero eso no es lo importante, sino lo que le pasa por la cabeza a Harry en este momento.

Después del carrusel de emociones que ha vivido en la cabaña, Harry está en un momento de cierta euforia, pues ha superado su sed de venganza, ha visto merecida su fe en el profesor Lupin y ha ganado una figura paternal, que espera que le saque de su terrible vida con los Dursley. Incluso con las desgracias que se van sucediendo, Harry no pierde las esperanzas que tanto le ha costado ganar.

Y desde luego parece que el universo conspira contra su esperanza; Lupin se transforma en hombre lobo sin poder hacer nada para evitarlo, Peter huye transformado en rata aprovechando que Sirius está ocupado con Lupin, Ron queda fuera de juego, y cuando Sirius está buscando a Peter es atacado por probablemente todos los dementores apostados en Hogwarts, y Harry se queda solo ante ellos cuando Hermione se desmaya.

Es de admirar la determinación de Harry; como ya he dicho, le ha costado mucho conseguir lo que tiene en aquel momento, y aunque los dementores le dan mucho miedo, le da aún más miedo perder a su nueva figura paterna nada más conseguirla. Con todo, al final por sí solo su patronus no da más de sí, y termina por caer cuando uno de los dementores decide besarle, en una imagen que es mejor no recordar.

Al final, Harry se salva por una misteriosa intervención externa. Puede parecer que esto le quita un poco de dignidad al esfuerzo de Harry (aunque en realidad no), pero recordemos por ejemplo lo sucedido con Quirrell, cuando tuvo que ser salvado por Dumbledore porque hizo todo lo posible pero ya no daba para más; puede parecer una situación similar, pero pronto veremos que no es precisamente el caso. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • La observación al principio de que Pettigrew, Lupin y Ron van por el túnel como si participaran en una carrera puede resultar extraña; en realidad, en el original se dice que es como si participaran en una carrera a tres piernas, en las que los participantes se atan una pierna a la contigua de su compañero e intentan correr de esa guisa. 
  • En la traducción ya se refieren a Sirius por su nombre, pero en el original le siguen llamando Black. 
  • Algunos fans más obsesos que yo escribieron a Rowling diciendo que en la noche en que se produjeron los eventos de este capítulo no hubo luna llena en el mundo real. Dejando a un lado que en este universo el tiempo sea distinto al real, me parece que es una licencia argumental lo bastante evidente como para andar buscando estos recovecos.

lunes, 11 de abril de 2016

Capítulo 19: El vasallo de Lord Voldemort

En el capítulo 19 de El prisionero de Azkaban, tras librarse de Snape Sirius y Lupin fuerzan a Peter a revelar su identidad, causando que Harry deba tomar ciertas decisiones.

En este capítulo, más que nunca, es cuando puedo llegar a sentir pena por Snape. Por fin ha acorralado a quien él cree que traicionó a Lily, que además es uno de los miembros del grupo que se metía con el en el colegio, y otro de este grupo al parecer le estaba ayudando mientras fingía ser amistoso.

En cierto modo es muy similar a Harry en el momento en que "descubrió" que sus padres fueron traicionados por su amigo Sirius; sin embargo, para los demás es un hombre rencoroso que busca una venganza vacía por los abusos que se cometieron contra él hace años. Resulta fascinante.

Cuando Snape queda fuera de juego por necesidad, Harry y Hermione quieren aportar un poco de lógica a todo el asunto, pues Sirius y Lupin siguen su propio rollo y la narración de Lupin del capítulo anterior no ha aclarado demasiado de lo que está pasando en el momento presente.

Harry quiere saberlo todo por motivos personales, y Hermione para satisfacer su curiosidad y que todo tenga lógica, pero Ron lo único que quiere es defender a Scabbers, por eso queda tan dolido cuando resulta que de verdad era un animago todo el tiempo. No se habla mucho de la reacción de Ron, pero por lo poco que vemos está claro que se siente traicionado y asqueado. No es para menos.

En cuanto a Peter, pronto se revela como lo que es, un despreciable cobarde que se aferrará a cualquier cosa para salvar su pellejo. Aunque en un principio intenta vender la historia de que se ocultó por miedo a Sirius y a los mortífagos, Sirius es capaz de derribar todos sus argumentos sin dificultad; al fin y al cabo, ha estado doce años preguntándose por los motivos de Peter y ahora le tiene bien calado.

Por suerte para él, Harry ha oído suficiente y ahora es capaz de tomar decisiones de forma madura y sin dejarse llevar por sus impulsos; oyendo a Sirius hablar de lo que pasó realmente, puede sentir que dice la verdad, y aunque todo lo que él creía cierto resultó tener otra cara, si está seguro de algo es de que su padre no hubiese aprobado que Sirius y Lupin se convirtiesen en asesinos, mucho menos por causa suya. Por eso hace lo que hace, y es un momento clave que formará su carácter en el futuro.

Y así, una vez explicado todo, se forma un variopinto grupo con la misión de entregar a Peter al Ministerio y exculpar a Sirius. Tristemente, las cosas no van a ser tan fáciles.

Observaciones y curiosidades:
  • Snape menciona que Lupin no se ha tomado la poción matalobos esa noche; esa es la causa de que se transforme en el siguiente capítulo. 
  • En el original, Sirius dice que fue al escondrijo de Peter la noche de la muerte de Lily y James para ver si estaba bien, no para asegurarse de que fuera de fiar como dice en la traducción. En el original Sirius no se huele nada raro hasta encontrarse vacío el escondrijo de Peter y sin signos de lucha. 
  • Es de notar que Peter pasa de llamar a Voldemort por sus habituales pseudónimos entre los magos a llamarle "señor tenebroso", el nombre que usan los mortífagos, en el momento en que deja de intentar demostrar su inocencia.
  • El conjuro Férula que usa Lupin obtiene su nombre de la férula real, un dispositivo o estructura que se aplica para sostener una parte del cuerpo con fines terapéuticos. Proviene de la palabra latina ferula, un instrumento de madera que se usaba en las escuelas para castigar a los niños traviesos, y que se aplicó más tarde a todo tipo de aparatos de madera, llegando a usarse como elemento médico. 
  • Asimismo, el conjuro Mobilicorpus que usan Lupin y Sirius para mover a Snape proviene de las palabras latinas mobilis, que significa "mover" y corpus, que significa "cuerpo". 

lunes, 4 de abril de 2016

Capítulo 18: Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta

En el capítulo 18 de El prisionero de Azkaban, Lupin comienza a contar su historia vital, atando cabos para explicar todo lo que está sucediendo a los confusos Harry, Ron y Hermione.

Este es un capítulo cortito, que sirve para introducir la historia de los Merodeadores y presentar el trasfondo de casi todo lo que ha sucedido en el libro. En cierto modo, es lógico que sea Lupin quien lo cuente todo: aunque Sirius se puede considerar el protagonista de esta historia, todos juegan un papel, y el de Lupin es ser a la vez origen y testigo de todo lo que ha sucedido, pues fue por causa suya que sus amigos se hicieran animagos, dando lugar a todo lo demás.

Dejando aparte todas las revelaciones que revela su testimonio (Lupin, Sirius, Peter y James crearon el Mapa del Merodeador, todos menos Lupin son animagos no registrados, etc.), lo que se denota en él es la gran culpa que rodea a Lupin; fue por acompañarle en sus transformaciones por lo que sus amigos infringieron la ley, y estuvo infringiendo las precauciones que Dumbledore había tomado para que él pudiera estudiar en Hogwarts, como Harry este curso (de ahí su seriedad al regañarle).

Podría decirse que al contarle todo a Harry Lupin busca redimirse por lo que él considera una traición hacia aquellos que le ofrecieron su apoyo y amistad; desconfió de Sirius incluso antes de su supuesta traición a pesar de ser quien le conocía mejor después de James, y no reveló a Dumbledore la identidad de animago de Sirius porque confiase en él, sino porque temía la reacción del director al enterarse de sus pasadas trastadas. Creo que quiere revelarlo todo desde el principio para tratar de hacer las cosas bien esta vez.

Por su parte, a Sirius no podría importarle menos la historia de Lupin en ese momento; lo único que quiere hacer es matar a Peter de una vez todas para vengarse de la muerte de Lily y James y de su encarcelamiento injusto y terminar lo que empezó trece años antes. Resulta bastante divertido ver cómo Sirius interrumpe todo el rato a Lupin porque quiere acabar de una vez y lo demás le da bastante igual.

Lupin sólo consigue el interés de Sirius cuando Snape entra en la conversación; de esta forma, se amplía un poco el tema de la broma letal contra el profesor, que resultó ser cosa enteramente de Sirius, aunque Snape se enteró entonces del secreto de Lupin y pensó que los demás estaban en el ajo.

Y es ahí, cuando Snape entra en la conversación, que el susodicho hace acto de presencia, revelando que llevaba un rato allí escuchando oculto bajo la capa invisible de Harry. Veremos qué pasa ahora.

Observaciones y curiosidades:
  • Evidentemente, cuando la puerta se abrió sola fue por Snape, que había entrado cubierto por la capa invisible. Me parece curioso que se tomara tanto tiempo para revelarse. ¿Querría recabar información o esperaba el momento más oportuno para hacer su entrada dramática?
  • El hombre lobo que mordió a Lupin no fue otro que Fenrir Greyback, que se convertirá en un aliado de Voldemort en la segunda guerra. 
  • Lo que dice Lupin en el original es que trató de convencerse a sí mismo de que Sirius usaba artes oscuras para entrar en Hogwarts y así no tener que confesar a Dumbledore que había traicionado su confianza; en la traducción queda todo un poco confuso. 

viernes, 1 de abril de 2016

Historia de la Magia en Norteamérica

El texto de este mes trata sobre el desarrollo que tuvo la magia a lo largo de los siglos en la tierra que se convertiría en los Estados Unidos, en evidente consonancia con la Película Animales fantásticos y dónde encontrarlos que se estrenará a finales de este año. En realidad, este texto en particular está disponible en Pottermore en español entre otros idiomas, incluyendo el español, pero yo os voy a ofrecer mi propia traducción, con notas a pie particulares. Aunque son cuatro textos, aquí los voy a poner todos seguidos para facilitar la lectura. ¡Que lo disfrutéis!

"Siglos XIV al XVII:

Aunque los exploradores europeos lo llamaron "El Nuevo Mundo" cuando llegaron por primera vez al continente, los magos ya conocían América mucho antes que los muggles (Nota: aunque cada nacionalidad tiene su propio término para "muggle", la comunidad americana usa el término despectivo no-maj, abreviatura de "No Magic"*1*). Varios métodos de viaje mágico (entre ellos las escobas y la aparición), por no mencionar las visiones y las premoniciones, significaron que incluso las comunidades mágicas más remotas estaban en contacto entre sí a partir de la Edad Media.

La comunidad mágica nativa americana y las de Europa y África se conocían mucho antes de la inmigración de no-majs en el siglo XVII, y ya estaban al tanto de las muchas similitudes entre sus comunidades. Ciertas familias eran claramente mágicas, y la magia también aparecía de forma inesperada en familias en las que hasta el momento no existía ningún mago o bruja conocido. La proporción entre magos y no magos parecía consistente entre las poblaciones, así como las actitudes de los no-majs, dondequiera que naciesen. En la comunidad nativa americana, algunos magos y brujas fueron aceptados e incluso elogiados dentro de sus tribus, ganando reputación por su curación como hombres medicina, o por ser sobresalientes cazadores. Sin embargo, otros fueron estigmatizados por sus creencias, a menudo bajo el pretexto de que estaban poseídos por espíritus malévolos.

La leyenda del nativo americano "skinwalker", un mago o bruja malvado que puede transformarse en un animal a voluntad, tiene su base en los hechos. Creció la leyenda de que los animagos nativos americanos habían sacrificado a miembros cercanos de su familia para obtener sus poderes de transformación. La realidad era que la mayoría de animagos asumían formas animales para escapar de la persecución o para cazar y abastecer a la tribu. Estos rumores despreciativos a menudo se originaban en hombres medicina no-majs, que a veces fingían poseer poderes mágicos, y temían ser expuestos.

La comunidad mágica nativa americana estaba particularmente dotada en la magia animal y vegetal, y sus pociones en particular tenían una sofisticación mucho más allá de lo que se conocía en Europa. La diferencia más flagrante entre la magia que practicaban los nativos americanos y los magos europeos era la presencia o ausencia de varita.

La varita mágica se originó en Europa. Las varitas canalizan la magia para hacer sus efectos más precisos y poderosos, aunque generalmente se toma como marca de los mejores magos y brujas que también sean capaces de producir magia de gran calidad sin una varita. Como los animagos y elaboradores de pociones nativos americanos demostraron, la magia sin varita puede alcanzar una gran complejidad, pero los encantamientos y las transformaciones son muy difíciles sin una.

A partir del siglo XVII:

A la vez que los no-majs de Europa comenzaron a emigrar al Nuevo Mundo, más brujas y magos de origen europeo fueron a instalarse en América. Como sus compatriotas no-maj, tenían varias razones para dejar sus países de origen. Algunos se veían llevados por su sentido de la aventura, pero la mayoría huía de algo: a veces de la persecución de los no-majs, a veces de otra bruja o mago, pero también de las autoridades mágicas. Estos últimos buscaban confundirse entre la creciente marea de no-majs, o ocultarse entre la población mágica nativa americana, que era generalmente receptiva a sus camaradas europeos.

Sin embargo, desde el principio quedó claro que el Nuevo Mundo iba a ser un entorno más duro para las brujas y los magos que el Viejo Continente. Había tres razones principales para esto:

Primero, como sus contrapartes no-maj, habían llegado a un país con pocas amenidades, sólo aquellas que hicieran ellos mismos. En casa no tenían más que visitar la botica local para encontrar lo que necesitaran para las pociones; aquí, tenían que rebuscar entre plantas mágicas que no les eran familiares. No había fabricantes de varitas establecidos, y la Escuela Ilvermorny de Magia y Hechicería, que llegaría un día a contarse entre los mejores establecimientos mágicos del mundo, en aquel tiempo no era más que una cabaña con un par de maestros y alumnos*2*.

Segundo, las acciones de sus vecinos no-majs hacían que la población no mágica de las tierras natales de la mayoría de magos pareciera encantadora. No sólo se había desarrollado un conflicto entre los inmigrantes y la población nativa americana, lo que fue un duro golpe para la unidad de la comunidad mágica, sino que sus creencias religiosas les hacían profundamente intolerantes a cualquier rastro de magia. Los puritanos no dudaban en acusarse unos a otros de actividades ocultas con la más pequeña de las pruebas, y las brujas y magos del Nuevo Mundo hacían bien en ser extremadamente recelosos con ellos.

El último, y probablemente el más peligroso de los problemas que encontraron los magos recién llegados a Norteamérica, fueron los rastreros*3*. Dado que la comunidad mágica de América era pequeña, dispersa y reservada, hasta el momento no tenía su propio mecanismo de ejecución legal. Esto dejó un vacío que llenó una banda sin escrúpulos de magos mercenarios de muchas nacionalidades extranjeras, que formaron un muy temido y brutal comando con el fin de cazar no sólo a criminales conocidos, sin también a cualquiera que pudiera valer algo de oro. Según pasaba el tiempo, los rastreros se fueron volviendo cada vez más corruptos. Lejos de la jurisdicción de sus gobiernos mágicos nativos, muchos permitían un nivel de autoridad y crueldad injustificado para su misión. Estos rastreros disfrutaban con el derramamiento de sangre y la tortura, e incluso llegaron tan lejos como para traficar con sus compañeros magos. El número de rastreros se multiplicó por América a finales del siglo XVII y hay pruebas de que no estaban por encima de hacer pasar por magos a no-majs inocentes para obtener recompensas de miembros crédulos de la comunidad no mágica.

Los famosos Juicios de las Brujas de Salem de 1692-1693 fueron una tragedia para la comunidad mágica. Los historiadores mágicos están de acuerdo en que entre los jueces supuestamente puritanos había al menos dos conocidos rastreros, que estaban pagando contiendas desarrolladas mientras estaban en América. Una parte de las muertas eran de hecho brujas, aunque totalmente inocentes de los crímenes por los que habían sido arrestadas. Otras eran simplemente no-majs que habían tenido la mala fortuna de verse en medio de la histeria y sed de sangre generalizadas.

Salem fue significativo dentro de la comunidad mágica por razones más allá de la trágica pérdida de vidas. Su efecto inmediato fue la huida de América de muchas brujas y magos, y muchos más que decidieron no instalarse allí. Esto supuso interesantes variaciones en la población mágica de Norteamérica en comparación con las de Europa, Asia y África. Hasta las primeras décadas del siglo XX, había menos brujas y magos en la población general americana que en los otros cuatro continentes. Las familias de sangre pura, que estaban bien informadas mediante los periódicos mágicos de las actividades de los puritanos y los rastreros, raramente emigraban a América. Esto dio pie a un porcentaje de brujas y magos nacidos de no-majs mucho mayor que en cualquier otro sitio. Dado que estos magos y brujas a menudo se casaban unos con otros y fundaban sus propias familias de magos, la ideología de sangre pura que ha perseguido a la historia mágica de Europa ha ganado mucha menos tracción en América.

Quizás el efecto más significativo de Salem fue la creación del Congreso Mágico de los Estados Unidos de América en 1693, anticipándose a su contraparte no-maj por más o menos un siglo. Conocido por los magos americanos por la abreviatura MACUSA*4*, fue la primera vez que la comunidad mágica norteamericana se juntaba para crear leyes propias, formando a todos los efectos un mundo mágico dentro del mundo no-maj tal como existía en la mayoría de los otros países. La primera tarea del MACUSA fue llevar a juicio a los rastreros que habían traicionado a los de su propia clase. Aquellos condenados por asesinato, tráfico de magos, tortura y otras formas de crueldad fueron ejecutados por sus crímenes.

Varios de los rastreros más notorios eludieron a la justicia. Dada la existencia de órdenes de busca y captura internacionales para conseguir su arresto, todos ellos desaparecieron permanentemente entre la comunidad no-maj. Algunos de ellos se casaron con no-majs y fundaron familias en las que los niños mágicos al parecer se veían excluidos en favor de una descendencia no mágica, para mantener la tapadera. Los vengativos rastreros, expulsados de entre su gente, pasaron a sus descendientes la convicción absoluta de que la magia era real, y la creencia de que las brujas y los magos debían ser exterminados allá donde se encontraran.

El historiador mágico americano Theophilus Abbot*5* ha identificado varias de estas familias, todas ellas con una profunda creencia en la magia y un gran odio hacia ella. Puede ser parcialmente debido a las creencias antimágicas y a las actividades de los descendientes de familias de rastreros que los no-majs norteamericanos a menudo parecen más difíciles de engañar y embaucar en lo que respecta a la magia que muchas otras poblaciones no mágicas. Esto ha tenido repercusiones trascendentales en el modo en que se gobierna la comunidad mágica americana.

Ley de Rappaport:

En 1790, la decimoquinta presidenta del MACUSA, Emily Rappaport, instituyó una ley designada para crear una segregación total entre las comunidades mágicas y no-maj, en consecuencia de una de las brechas más serias del Estatuto Internacional del Secreto, que dio lugar a una humillante censura del MACUSA por parte de la Confederación Internacional de Magos. El asunto fue aún más serio porque la brecha provino del propio MACUSA.

La catástrofe tuvo que ver con la hija del guardián del tesoro y los dragots de confianza de la presidenta Rappaport (el dragot es la moneda mágica americana, y el guardián de los dragots, como su título implica, es más o menos el equivalente al secretario de hacienda no-maj). Aristóteles Twelvetress era un hombre competente, pero su hija Dorcus era tan tonta como bella. Había sido una pésima estudiante en Ilvermorny y en el momento del ascenso de su padre a la oficina alta ella estaba viviendo aún en casa, apenas usando la magia, y concentrándose principalmente en su ropa, su pelo y las fiestas.

Un día, en un pícnic local, Dorcus Twelvetress se enamoró perdidamente de un guapo no-maj llamado Batholomew Barebone. Lo que Dorcus no sabía es que Bartholomew era descendiente de un rastrero. Nadie en su familia podía usar la magia, pero su creencia en ella era profunda e imperturbable, así como su convicción de que todos los magos y brujas eran malvados.

Totalmente ignorante del peligro, Dorcus se tomó en serio el educado interés de Bartholomew en sus "pequeños trucos". Llevada por las preguntas sin malicia de su pretendiente, ella le confió la dirección secreta del MACUSA y de Ilvermorny, junto con información sobre la Confederación Internacional de Magos y todas los medios que estos organismos empleaban para proteger y ocultar a la comunidad mágica.

Tras haber obtenido tanta información como pudo de Dorcus, Bartholomew le robó la varita que ella tuvo la amabilidad de enseñarle, se la enseñó a tantos periodistas como pudo encontrar, y entonces juntó a un grupo de amigos armados para perseguir y, idealmente, matar, a todos los magos y brujas de la zona. Bartholomew también imprimió folletos con las direcciones en que las brujas y magos se congregaban, y envió cartas a no-majs prominentes, algunos de los cuales vieron necesario investigar si realmente se celebraban "fiestas ocultas malignas" en los lugares descritos.

Emocionado con su misión de exponer la brujería en América, Bartholomew Barebone metió la pata al disparar a lo que él creía que era un grupo de magos del MACUSA, pero que resultaron ser no-majs que tuvieron la mala fortuna de salir de uno de los edificios sospechosos mientras él lo estaba vigilando. Afortunadamente nadie murió, y Bartholomew fue arrestado y encarcelado por el crimen sin necesidad de que el MACUSA tuviera que intervenir. Esto fue un enorme alivio para el MACUSA, que estaba pasándolo mal para cubrir las masivas consecuencias de las indiscreciones de Dorcus.

Bartholomew había diseminado sus folletos por muchos lugares, y algunos periódicos le habían tomado lo bastante en serio como para imprimir fotos de la varita de Dorcus con notas de que "daba patadas como una mula" si se agitaba. La atención que atrajo el edificio del MACUSA fue tan intensa que se vieron forzados a mover su sede. Como la presidenta Rappaport tuvo que confesar a la Confederación Internacional de Magos en una vista pública, no podía estar segura de que hubieran borrado la memoria a todas las personas que se enteraron de la información de Dorcus. La filtración había sido tan seria que sus efectos se sintieron durante varios años.

Aunque muchos en la comunidad mágica pidieron cadena perpetua o ejecución para ella, Dorcus pasó sólo un año en la cárcel. Profundamente desgraciada y totalmente traumatizada, se mudó a una comunidad de magos totalmente diferente y terminó sus días en reclusión, con un espejo y un loro como sus más queridos compañeros.

Las indiscreciones de Dorcus dieron lugar a la introducción de la Ley de Rappaport. Esta ley exigía una estricta segregación entre las comunidades no-maj y mágicas. A los magos ya no se les permitía confraternizar o casarse con no-majs, y las penas por juntarse con uno eran severas. La comunicación con los no-majs estaba limitada a lo necesario para realizar las tareas diarias.

La ley de Rappaport agrandó aún más la fuerte diferencia cultural entre la comunidad mágica americana y la europea. En el Viejo Mundo siempre había existido un cierto grado de cooperación y comunicación entre los gobiernos no-maj y sus contrapartes mágicos; en América, el MACUSA actuaba con total independencia del gobierno no-maj. En Europa, las brujas y los magos se casaban y eran amigos de algunos no-majs; en América, los no-majs eran vistos cada vez más como el enemigo. En pocas palabras, la Ley de Rappaport llevó a la comunidad mágica americana, que ya tenía que tratar con una población no-maj inusualmente suspicaz, a un nivel mayor de secretismo.

La América mágica de los años 20:

Los magos de América tomaron parte en la Gran Guerra de 1914 a 1918, incluso aunque la amplia mayoría de sus compatriotas no-maj no estuvieran al tanto de su contribución. Dado que había facciones mágicas en ambos bandos, sus esfuerzos no fueron decisivos, pero ganaron muchas victorias en evitar pérdidas adicionales de vida, y en derrotar a sus enemigos mágicos.

Este esfuerzo común no produjo ningún ablandamiento en la postura del MACUSA sobre la confraternización entre no-maj y magos, y la Ley de Rappaport permaneció firme. En los años 20 la comunidad mágica se había acostumbrado a existir bajo un nivel de secretismo mayor que el de sus contrapartes europeos y a seleccionar a sus parejas estrictamente de entre sus congéneres magos.

El recuerdo de la catastrófica filtración del Estatuto del Secreto por parte de Dorcus Twelvetrees había entrado en el lenguaje mágico, y se llamaba un "dorcus" a una persona idiota o inepta. El MACUSA continuó imponiendo severas penas a aquellos que desdeñaran el Estatuto Internacional del Secreto. El MACUSA también era más intolerante con fenómenos mágicos como fantasmas, poltergeist y criaturas fantásticas que sus equivalentes europeos, debido al riesgo que tales bestias y espíritus poseían de alertar a los no-majs de la existencia de la magia.

Después de la Gran Rebelión de los Sasquatch de 1892 (para más información, véase el muy aclamado libro de Ortiz O´Flaherty, La última resistencia del Pie Grande), la sede del MACUSA se trasladó por quinta vez en su historia, mudándose de Washington a Nueva York, donde permaneció durante los años 20. La presidenta del MACUSA en esta década fue Madame Seraphina Picquery, una famosa y hábil bruja de Savannah.

En los años 20 la Escuela Ilvermorny de Magia y Hechicería ya había florecido durante más de dos siglos y era ampliamente considerada como uno de los mejores centros de educación mágica del mundo. En consecuencia de su educación común, todos los magos y brujas eran hábiles en el uso de la varita.

La legislación introducida a finales del siglo XIX dio lugar a que en la comunidad mágica de América se requiriera la posesión de un "permiso de varita", una medida con el fin de mantener un registro de toda la actividad mágica y de identificar a los criminales por sus varitas. Al contrario que en Gran Bretaña, donde las varitas de Ollivander se consideran imbatibles, el continente de América del Norte estaba servido por cuatro grandes fabricantes.

Shikoba Wolfe, descendiente de los Choctaw*6*, era principalmente famoso por sus varitas elaboradamente talladas y que contienen en su interior plumas de cola de thunderbird*7* (el thunderbird es un pájaro mágico americano emparentado con el fénix). En general, las varitas de Wolfe estaban consideradas como extremadamente poderosas, aunque difíciles de dominar. Eran particularmente apreciadas por los transformadores.

Johannes Jonker, un mago nacido de muggles cuyo padre no-maj fue un hábil fabricante de armarios, se convirtió a su vez en un hábil fabricante de varitas. Sus varitas estaban muy solicitadas y son fácilmente reconocibles, ya que solían estar taraceadas con nácar. Después de experimentar con muchos núcleos, el material preferido de Jonker fue el pelo de gato wampus*8*.

Thiago Quintana causó turbulencias por el mundo mágico cuando sus inusualmente pulidas y largas varitas entraron en el mercado, cada una con una única espina translúcida de los monstruos del Río Blanco de Arkansas en su interior y que producían conjuros potentes y elegantes. Los temores por la sobrepesca de estos monstruos fueron mitigados cuando se demostró que sólo Quintana conocía el secreto para atraerlos, un secreto que guardó celosamente hasta su muerte, momento en que las varitas de espina de monstruo del Río Blanco dejaron de fabricarse.

Violetta Beauvais, la famosa fabricante de varitas de Nueva Orleans, se negó durante muchos años a divulgar el núcleo secreto de sus varitas, que siempre estaban hechas de madera de espino de mayo de los pantanos. Eventualmente se descubrió que contenían pelo de rougarou, un peligroso monstruo con cabeza de perro que merodeaba por los pantanos de Louisiana*9*. A menudo se dice que las varitas de Beauvais atraen a los magos tenebrosos como la sangre a los vampiros, pero muchos héroes magos americanos de los años 20 fueron a la batalla armados sólo con una varita de Beauvais, y la misma presidenta Picquery era conocida por tener una.

Al contrario que la comunidad no-maj de los años 20, el MACUSA permitía a las brujas y los magos beber alcohol. Muchos críticos de esta política apuntaron que hacía a las brujas y a los magos muy llamativos en ciudades llenas de no-maj sobrios. Sin embargo, en uno de sus raros momentos desenfadados, se oyó decir a la presidenta Picquery que ser un mago en América ya era lo bastante duro. "La gigglewater*10*", como le oyeron decir a su jefe de personal, "no es negociable"".

*1* Es decir, "no mágico".

*2* Para más información sobre Ilvermorny en esta época, consultar el texto sobre su fundación e historia.

*3* Scourers en inglés. La palabra se refiere a alguien que limpia con un estropajo, utensilio que también se dice scourer en inglés. Rastrero es la traducción oficial de Pottermore, así que es la que voy a usar.

*4* MAgical Congress of the United States of America. La traducción oficial al español mantiene la abreviatura inglesa cambiándola a Mágico Congreso de USA.

*5* No confundir con la familia de Hannah Abbott, alumna de Hufflepuff del curso de Harry, Ron y Hermione, y que se casa con Neville. Sus apellidos son parecidos pero no iguales.

*6* Los Choctaw son una tribu nativa americana, cuyo territorio abarcaba lo que es hoy el estado de Oklahoma.

*7* Thunderbird significa "pájaro de trueno" en inglés.

*8* El gato wampus es una criatura del folklore norteamericano, similar a una pantera.

*9* El rougarou proviene también del folklore norteamericano, en este caso por influencia francesa; su leyenda se conecta con la del hombre lobo.

*10* Gigglewater era el término callejero que se empleaba en aquella época en América para las bebidas alcohólicas. No creo que haga falta decirlo, pero en los años 20 estaba instaurada en los Estados Unidos la Ley Seca, que impedía comerciar con bebidas alcohólicas (dando lugar al contrabando y a la venta ilegal de las mismas).