lunes, 25 de enero de 2016

Capítulo 8: La huida de la Dama Gorda

En el octavo capítulo de El prisionero de Azkaban, se acerca Halloween y Harry debe afrontar que al final no podrá ir con los demás a Hogsmeade, aunque quizá debería preocuparse por otras cosas más importantes.

Después de la lección magistral de Lupin (a la que han seguido otras igual de estupendas), es normal que su clase se convierta en la favorita de todos (excepto de Malfoy, pero eso es porque es un idiota; fijaos que su participación en este capítulo se resume en fastidiar a otros para llamar la atención, sin que nadie le haga ni caso. ¿No tiene nada mejor que hacer con su vida?), pero las demás asignaturas están siendo bastante peores, sobre todo Pociones, pues Snape no se ha tomado muy bien la afrenta a su persona. Pobre Neville.

Por suerte para Harry, comienza la temporada anual de quidditch, y puede distraerse de estas cosas con los entrenamientos. Wood, que está cursando su último año en Hogwarts, tiene muy claras sus preferencias; tienen que ganar la competición este año porque no quiere graduarse sin haberla ganado. Uno diría que en su último curso tendría cosas mejores en las que pensar, pero al fin y al cabo hablamos de Wood. A lo mejor ganar la copa de quidditch te da puntos para entrar en un equipo profesional.

Encontramos a Harry volviendo del entrenamiento una tarde de octubre y enterándose de que la primera salida a Hogsmeade va a ser el día de Halloween, y es el único de su curso que no puede ir. No todo es malo, pues durante el día Harry tiene una interesante conversación con Lupin que revela varias incógnitas, como el porqué Lupin no permitió a Harry enfrentarse al boggart en la primera clase. Lupin y Harry tienen una química estupenda, si bien quizás se toman demasiadas confianzas, sobre todo por parte de Harry, que no sabe que Lupin fue amigo de su padre.

La escena con Snape, en cambio, está bastante forzada. Hasta ahora sabemos que Snape no traga a Lupin y no es sólo porque le haya quitado el puesto de profesor, algo que choca con su familiaridad profesional en esta escena. Para mí está claro; Snape es muchas cosas, pero es también un experto en pociones y para él sería un sacrilegio adulterar una poción, no importa el motivo. Quieren jugar a que Snape puede ser el malo, pero al menos en este libro está de más.

Antes de comentar el final quiero hablar de la subtrama de Ron y Hermione con sus mascotas. Dejando a un lado la verdadera identidad de Scabbers, opino que Ron tiene razón, por muy paranoico que esté: Hermione es muy permisiva con Crookshanks y si el gato ha demostrado que no tiene autocontrol pues hay que mantenerlo alejado de Scabbers o enseñarle, pero parece que Hermione cree que con decir que Crookshanks sólo está siguiendo sus instintos todo está bien. Un poco de responsabilidad con tu mascota, chica.

Por supuesto, todo queda eclipsado cuando se descubre que Sirius Black ha entrado en Hogwarts durante el banquete de Halloween y ha intentado entrar en la torre de Gryffindor. Lo que antes era una amenaza visible pero lejana ahora está aquí mismo, y las cosas van a tener que cambiar acorde a eso.

Observaciones y curiosidades:
  • Tanto los gorros rojos como los kappas son criaturas del folklore; aunque los gorros rojos pertenecen al folklore inglés, los kappas son originarios de las leyendas japonesas.
  • Ciertamente la palabra "rata" es femenina en español, pero tal como Ron habla de Scabbers se diría que es hembra, o que Ron lo cree; en el original, Ron se refiere a Scabbers con pronombres masculinos.
  • A Harry no le impresiona mucho la opinión de Percy de que Hogsmeade no es para tanto, pero es cierto que, después de la novedad, los alumnos van allí cada vez menos; en este capítulo Harry ve a alumnos mayores que no han querido ir, y para cuando ellos están en quinto curso ya apenas les interesa.
  • En el original, se menciona que Ron y Hermione hicieron las paces antes de ir a Hogsmeade en beneficio de Harry. 
  • Los grindylows también proceden del folklore inglés; algunos grindylows habitan en el lago de Hogwarts, y Harry se las verá con ellos en la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos.
  • En el original Harry dice que no pensó en Voldemort cuando intentó imaginarse lo que más miedo le daba, pero en el anterior capítulo vemos que sí lo hizo; en la traducción dice que pensó en él al principio.
  • Según el original, no es que añadir azúcar a la poción que Snape le hace a Lupin (la poción matalobos) no sirva para nada, sino que añadirlo anula por completo sus efectos. 
  • Recordemos que la noche de Halloween fue el día en el que Voldemort mató a los padres de Harry; más allá de motivaciones estratégicas, pues podría llegar hasta Peter en la torre sin que nadie se diera cuenta, me parece muy probable que Sirius se viera motivado a hacer el intento de entrada por ser esa fecha.

lunes, 18 de enero de 2016

Capítulo 7: El boggart del armario ropero

En el séptimo capítulo de El prisionero de Azkaban, Snape y Malfoy siguen siendo lo peor, pero por suerte Lupin se encarga de equilibrar la balanza.

Encontramos a Harry y a los otros en la clase de Pociones, justo cuando Malfoy vuelve al fin de la enfermería. Como era de esperar, está aprovechando su supuesta herida (que evidentemente se ha debido curar ya) todo lo posible para que echen a Hagrid y de paso librarse de ciertas tareas, y si es a costa de Harry y Ron aún mejor. Es detestable.

Sin embargo, entre tanto abuso de Malfoy hay algo de misterioso, pues parece saber algo sobre Sirius Black que Harry y Ron no, y desde luego disfruta con restregárselo sin tener ninguna intención de contarlo. Mirando atrás resulta extraño; lo que sepa Malfoy tiene que venir de su padre, pero por lo que dice parece creer que Sirius es un mortífago, cuando Lucius debería saber que no lo es. Es raro. En la primera guerra la mayoría de los mortífagos no se conocían entre ellos, pero Lucius estaba en el círculo más cercano a Voldemort, así que debería conocer todo el asunto de Colagusano.

En todo caso, Malfoy pronto queda eclipsado en animosidad por Snape, que en este capítulo alcanza cotas de desprecio nunca vistas. Después de fastidiar a Harry y Ron en favor de Draco, se dispone a acosar a Neville por fallar en el ejercicio (cualquiera diría que cree que de alguna forma su acoso va a conseguir que mejore), insulta a Hermione cuando interviene, amenaza con envenenar al sapo de Neville delante de toda la clase para enseñarle una lección (¿¿Qué??), y cuando Hermione consigue ayudarle a restaurar su poción, Snape les quita puntos para Gryffindor. El profesor del año, vamos. Por no hablar de cuando insulta a Neville delante de otro profesor.

Por suerte, después de la no muy magistral lección de Snape tenemos la primera clase de Defensa contra las Artes Oscuras impartida por Lupin, que resulta sí ser un buen profesor. El contraste resulta estupendo, y está claro que Rowling lo ha escrito a propósito: mientras que Snape acosa a Neville porque no se ajusta a su estándar, Lupin intenta que se relaje para que de lo mejor de sí. Mientras que Snape insulta a Hermione por intentar demostrar lo que sabe, Lupin lo permite pero también procura que los demás tengan su momento para subir su autoestima. Por no hablar de aprovechar un poco la situación en burla de Snape, algo que necesitaba todo el mundo, sobre todo Neville.

La experiencia con el boggart sirve de metáfora para lo que vendrá después, el cómo se puede derrotar al miedo y a la desesperación mediante la alegría y la esperanza. Después de todo lo que ha sucedido, y con la amenaza presente de Sirius Black y los dementores, es un momento perfecto para luchar contra tus miedos y saber que puedes superarlos si sabes cómo hacerlo y estás dispuesto.

Por supuesto, sigue habiendo cosas extrañas, como el porqué Lupin no ha permitido deliberadamente que Harry se enfrentara al boggart, y la misteriosa esfera (o luna) en la que la criatura se convirtió cuando el profesor atrajo su atención. Pero por ahora quedémonos con esto, con la buena sensación de que se puede ganar a la oscuridad. Eso es lo importante. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Snape increpa a Neville por el fracaso de su poción, en el original no le grita como en la traducción; al fin y al cabo, Snape no es de gritar, es más mordaz que eso.
  • Evidentemente, lo que Hermione lleva dentro de la túnica cuando desaparece un momento es su giratiempo, que acababa de usar; en el original se dice que lo está ocultando dentro en vez de llevarlo ya metido y sujeto como en la traducción. 
  • El conjuro waddiwasi viene de la palabra sueca vadd, que significa "relleno", y vassi, que significa "adelante" en francés. Es decir, que el conjuro viene a significar "adelante con el relleno" o, más abstractamente, "lanzamiento de relleno".
  • Riddíkulo, o Riddikulus, como se dice en el original inglés, viene del latín ridiculum, que significa broma. Como curiosidad, decir que la palabra latina se pronuncia con el acento en la penúltima sílaba, acentuación que se mantiene en la versión inglesa del conjuro, pero no en la nuestra.
  • En la traducción se corta una frase mientras se preparan para enfrentarse al boggart. En ella Harry se pregunta a sí mismo cómo puede hacer que un dementor sea menos aterrador, pero no se le ocurre nada.
  • En el original, el boggart Snape no intenta coger a Neville por la túnica, sino que trata de sacar algo de la suya, probablemente su varita.
  • Tanto el boggart como la banshee provienen del folklore británico. En concreto, la banshee es originaria del folklore de Irlanda, de donde es Seamus. 
P.D. Tengo que decir que me ha costado decir lo que he dicho de Snape teniendo en cuenta la triste muerte de su actor en las películas, Alan Rickman, pero eso no significa que vaya a modificar mi reseña, pues los actos de Snape en este capítulo son inexcusables y me debo a la veracidad del texto. De todas formas, la versión cinematográfica de Snape es diferente de la literaria, no hay que confundir eso.  

lunes, 11 de enero de 2016

Capítulo 6: Posos de té y garras de hipogrifo

En el sexto capítulo de El prisionero de Azkaban, Harry y sus amigos comienzan el nuevo curso, pero para fastidio de Harry parece que la muerte le persigue a todas partes, incluso sin tener en cuenta a Sirius Black.

Al igual que en la novela anterior, Rowling dedica un capítulo al primer día del curso, esencialmente para mostrar los cambios que se puedan producir respecto al anterior; en este caso, se trata de mostrar las nuevas asignaturas de Harry y Ron, Adivinación y Cuidado de Criaturas Mágicas (no las de Hermione, sin embargo; me hubiera gustado ver algo de Aritmancia y Runas Antiguas).

Destacar la primera de las muchas ocasiones en este libro en las que está claro que hay algo raro con Hermione, y que no quiere contar, incluso a sus amigos: su horario incluye varias clases que se dan al mismo tiempo, y en la comida asegura haber ido a clases en las que Harry y Ron no han estado, cuando no se ha apartado de ellos en toda la mañana. Ahora mismo basta con tenerlo presente, más adelante ya se darán los momentos para recrearse en las consecuencias de los viajes temporales de Hermione.

La primera clase de los chicos es Adivinación, que imparte la extravagante profesora Trelawney. Trelawney es de ese tipo de profesores que aunque no son especialmente malos en su trabajo no se les puede tomar en serio (al fin y al cabo, los verdaderos adivinos son muy raros en este universo, y ella parece tener bien clara la teoría), ya que su exagerada propensión por el dramatismo y la muerte mina mucho su credibilidad.

Trelawney tiende a declarar sus habilidades en exceso, sean ciertas o no, y eso hace que sus verdaderas profecías queden tapadas por las falsas, o viceversa, según te caiga bien o no. Desde luego, eso no es motivo para que Hermione le hable así, no es propio de ella. No todos los profesores van a seguir el estilo de estudiar y practicar hasta que salga; el mayor punto débil de Hermione es que le cuesta adaptarse a situaciones nuevas para las que no haya podido prepararse, y eso se va a ver mucho en este libro.

En otro orden de cosas, la supuesta visión del grim por parte de Trelawney le resulta terrible a Harry, dado que ya había visto un perro similar antes cuando huyó de casa de los Dursley. (Sirius transformado). Entre el fuerte escepticismo de Hermione y la creencia supersticiosa de Ron Harry se queda un poco sin saber qué hacer, pobrecito.

Por suerte, la profesora McGonagall, además de introducir el concepto de los animagos (muy importante para el futuro), alivia los pesares de la clase explicándoles a los alumnos lo que deben esperar de Trelawney, incluyendo que predice la muerte de un alumno en cada curso para añadir drama a la cosa. Es curioso cómo en un mundo de magia, donde se supone que todo es posible, exista este tipo de escepticismo hacia lo que no se puede concretar, como la magia en el mundo muggle. Se hace raro.

Por la tarde, con todo esto en mente, asistimos a la primera clase de Hagrid como profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, en la que se nos presentan a los hipogrifos, especialmente a Buckbeak. Es una pena que Malfoy tuviera que asistir a la clase, porque si no todo hubiera ido bien, incluso con los otros Slytherins allí.

Es cierto que los hipogrifos son unas criaturas demasiado peligrosas para la primera clase en el tercer curso, y que Hagrid es un poquito permisivo con que los alumnos se acerquen a ellos, pero tiene cuidado de advertirles de lo que deben hacer y sólo deja que se acerquen todos cuando han tenido un ejemplo bien vigilado. Al final, lo que le pasó a Malfoy es enteramente culpa suya, por gilipollas y vacilón.

Sin embargo, las conexiones de Malfoy (del Malfoy padre, no del hijo; más quisiera Draco) y los hechos fríos de que un alumno haya salido herido en la primera clase de Hagrid no hablan bien en favor del nuevo profesor, y darán problemas en el futuro. Maldito Malfoy...

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, cuando George le cuenta a Harry sobre cuando su padre tuvo que visitar Azkaban, le pregunta a Fred si se acuerda, no a Ron como en la traducción. 
  • Cuando se pregunta qué habrá preparado Hagrid para su clase, Ron en el original no expresa tanto curiosidad sino ansiedad, por si resulta ser algo peligroso.
  • Los hipogrifos no fueron creados por Rowling, son criaturas mitológicas cuyo origen literario se remonta al poema clásico italiano Orlando Furioso
  • Cuando Malfoy fue atacado y todos se fueron al castillo, ¿los hipogrifos se quedaron sueltos?
  • El gusarajo que menciona Hagrid que debería haber enseñado en la primera clase es, según Animales fantásticos y dónde encontrarlos, un gusano gigante, totalmente inofensivo, y la criatura mágica menos peligrosa.
  • Los "summat" que menciona también Hagrid no son animales fantásticos ni mucho menos, sino el producto de un fallo de traducción bastante grave: summat es la forma vulgar de something, que significa "algo" en inglés (en el original Hagrid habla en un inglés muy vulgar, difícil de entender). Lo que dice Hagrid en realidad es "Debería haber empezado con los gusarajos o algo así". Tristemente, este error no ha sido corregido en ediciones posteriores.

jueves, 7 de enero de 2016

La Pluma de Aceptación y el Libro de Admisiones

Como estamos a principios de año, toca traducir un texto de Rowling en Pottermore. En esta ocasión traduciré un texto nuevo que han publicado en la página, sobre cómo se escogen los alumnos para Hogwarts. Creo que lo encontraréis muy interesante:

"En una pequeña torre cerrada, nunca visitada por ningún estudiante de Hogwarts, se encuentra un antiguo libro que no ha sido tocado por manos humanas desde que los cuatro fundadores lo colocaron allí al completar el castillo. Junto al libro, que está forrado de piel de dragón negro ya suelta en algunos puntos, está un pequeño tintero de plata del cual sobresale una pluma larga y descolorida. Son, respectivamente, El Libro de Admisiones y la Pluma de Aceptación, y juntos constituyen el único proceso por el que los estudiantes son seleccionados para el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Si alguien comprende qué poderosa y muy duradera magia causa que este libro y pluma se comporten como lo hacen, nadie lo ha confesado nunca, sin duda porque (como Albus Dumbledore comentó entre suspiros una vez) le ahorra al profesorado tediosas explicaciones a los padres que estén furiosos porque sus hijos no hayan sido seleccionados para Hogwarts. La decisión del Libro y la Pluma es definitiva, y ningún niño ha sido admitido nunca sin que su nombre haya quedado antes inscrito en las amarillentas páginas del libro.

En el preciso momento en el que un niño exhibe por primera vez signos de magia, la Pluma, que se cree que fue extraída de un Augurey, flota de su tintero e intenta escribir el nombre del niño en las páginas del Libro*1* (Las plumas de Augurey son conocidas por repeler la tinta y el tintero está vacío; nadie ha podido nunca analizar con precisión qué es el líquido que fluye desde la Pluma encantada).

Los pocos que han observado el proceso (varios directores y directoras han disfrutado pasando horas tranquilas en la torre del Libro y la Pluma, esperando pillarlos en acción) están de acuerdo en que podría juzgarse a la Pluma como más indulgente que el Libro. Un simple tufillo a magia basta para la pluma. El Libro, sin embargo, a veces se cerrará de golpe, negándose a que se escriba en él hasta que reciba pruebas lo bastante sólidas de habilidad mágica.

Así, en el mismo momento en el que nació Neville Longbottom, la Pluma trató de escribir su nombre y fue rechazada por el Libro, que se cerró de golpe. Incluso la partera que atendió a Alice Longbottom no se dio cuenta que Neville había conseguido ajustarse sus sábanas más cómodamente momentos después de nacer, asumiendo que su padre le había arropado con más seguridad. La familia de Neville se perdió las tenues señales de magia en él y ni sus decepcionados tíos abuelos, ni el viejo y estirado Libro, aceptaron que fuera realmente un mago hasta que tuvo ocho años, cuando sobrevivió a una caída que debería haberle matado*2*.

De hecho, la severidad del Libro tiene un propósito: su récord en mantener a los squibs fuera de Hogwarts es impecable. Los niños no mágicos nacidos de brujas y magos ocasionalmente tienen una pequeña aura residual de magia a su alrededor debido a sus padres, pero en el momento en que se les agota queda claro que nunca tendrán la capacidad para ejecutar conjuros. La sensibilidad de la Pluma, combinada con la implacabilidad del Libro, nunca han cometido un error hasta el momento."    

*1* Hagrid comenta cuando conoce a Harry por primera vez que su nombre estuvo inscrito en Hogwarts desde que nació; ahora sabemos cómo pudo ser esto.

*2* Neville cuenta el primer día de Hogwarts que su tío abuelo Algie, en uno de sus muchos intentos de forzarle a sacar la magia, le dejó colgando de las piernas desde una ventana alta, y le soltó sin querer; Neville usó su magia instintivamente para salir ileso.

¿Qué os ha parecido? Interesante, ¿verdad? ¡Nos vemos el próximo lunes!

lunes, 4 de enero de 2016

Capítulo 5: El dementor

En el quinto episodio de El prisionero de Azkaban, Harry y sus amigos viajan a Hogwarts para iniciar su tercer curso, pero a la amenaza de Sirius Black se le añade una nueva y muy aterradora: los dementores, los guardianes de Azkaban.

Bueno, después de una semana sin reseñas por motivos navideños, volvemos en 2016 para continuar con los comentarios de Harry Potter; con los dementores de por medio, esta no va a ser una reseña muy alegre para empezar el año, pero se hará lo que se pueda.

Encontramos al grupo en la mañana del 1 de septiembre, poniéndose en marcha para irse a Hogwarts. Harry busca un momento a solas con Ron y Hermione para contarles lo que ha descubierto sobre Sirius Black, pero Arthur procura no dejarle solo por su seguridad.

En el último momento, Arthur decide contárselo todo a Harry a pesar de lo que le prometió a Fudge, pero Harry le revela que ya se había enterado. Aliviado de confirmar que Harry podía soportarlo, Arthur intenta hacer prometer a Harry que no irá en busca de Black, sorprendiendo al chaval por razones obvias, pero tiene que subirse al tren antes de que pueda saber más. Ya habrá tiempo para discutir eso.

Al fin a solas con Ron y Hermione (pobre Ginny), los tres se acoplan en el compartimento que estaba ocupando el que será su nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, Remus John Lupin, que no causa una gran primera impresión debido a que está durmiendo y a que su aspecto no resulta muy atrayente, sobre todo después de haber conocido a Lockhart. Las apariencias engañan.

Al fin, Harry le cuenta todo a Ron y Hermione, que evidentemente se preocupan mucho, pero confían en que Sirius será capturado de nuevo. La conversación se desvía rápidamente al tema de Hogsmeade; es interesante cómo perciben los tres la situación, pues Harry quiere ir, pero es consciente de que no debería y se resigna; Ron quiere que vaya de todas formas y al diablo las consecuencias, y Hermione está totalmente en contra de que vaya por su seguridad. Forman una buena dinámica y se dan unos a otros lo que les falta.

De repente, el tren se para sin previo aviso para que los dementores realicen una comprobación del tren, por si Sirius está allí escondido. Entiendo que hay que hacer la comprobación, pero ¿¿a quién se le ocurre soltar a unos dementores en un tren lleno de niños?? Es raro que no pase nada grave, la verdad. Tendrían que haber puesto a los profesores en el tren para regular la búsqueda o, al menos, poner a los alumnos bajo aviso.

Los dementores son criaturas realmente terribles; su mera presencia te vacía de cualquier sentimiento de alegría o esperanza, y sólo deja en ti tus peores recuerdos y tus sentimientos de tristeza y desesperación. Todos hemos sentido alguna vez el azote de la depresión, y pensar que hay una criatura que puede infligirlo con su mera presencia resulta simplemente aterrador. Más para gente como Harry y Ginny, que han sufrido como muchos no podríamos ni imaginar.

Lupin salva la situación, alejando al dementor con su patronus y procurando que Harry y los otros se recuperen como es debido. Es interesante que en este punto lo que Harry sienta es vergüenza por haberse visto más afectado que los demás; no suele ser propio de Harry preocuparse por quedar mal, excepto con Malfoy, claro. Ay, Harry, estás entrando en la edad del pavo.

Una vez en Hogwarts, tenemos el banquete habitual de inicio de curso, en el que Dumbledore confirma que los dementores estarán guardando la entrada del castillo y aconseja precaución; pero también revela que el nuevo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, una de las nuevas asignaturas de tercero, es nada menos que Hagrid, que ha podido optar al puesto después de que su nombre quedara limpio el curso anterior. Sin duda es una gran noticia, después de toda la mierda que ha pasado. ¡Comienza un nuevo curso!

Esto es todo por ahora. Como es principio de mes, esta semana también publicaré una nueva traducción de un texto de Pottermore, concretamente del texto nuevo, que describe cómo se eligen a los alumnos para Hogwarts. ¡Feliz año nuevo y que os regalen muchas cosas por Reyes!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original la narración se toma un momento para detallar la especie del búho de Percy, un tecolote.
  • Teniendo en cuenta que la conversación iba sobre Sirius, probablemente el chivatoscopio de Harry estaba reaccionando ante Scabbers.
  • La Casa de los Gritos no está ni mucho menos embrujada; era el lugar donde Lupin sufría sus transformaciones mientras estudiaba en Hogwarts, y Dumbledore extendió el rumor para alejar a los vecinos de Hogsmeade.
  • Cuando Hermione dice que va a ver al maquinista, en el original se dice que es ella quien se levanta, pero en la traducción se deja ambiguo hasta que se choca con Ginny.
  • Los gritos que oye Harry cuando le ataca el dementor son los de su madre al morir.
  • En principio, que Lupin sepa el nombre de Harry debería ser una pista de que le conoce de antes, pero en realidad Hermione dijo su nombre cuando intentaban despertarle. 
  • Los caballos invisibles que tiran de los carros son thestrals, caballos alados que sólo pueden ser vistos por aquellos que han presenciado la muerte. Harry no podrá verlos hasta que vea morir a Cedric, porque cuando vio morir a sus padres era muy pequeño para asimilarlo.
  • En el original la señora Pomfrey no dice que con dementores en Hogwarts Harry no será el primero en desmayarse, sino que no será el último al que le pase.
  • Sin duda, la reunión de Hermione con McGonagall fue para anunciarle que el ministerio había permitido que usara el giratiempo y para dárselo.
  • En el original, Dumbledore especifica que los últimos ganadores del Premio Anual son un chico (Percy) y una chica.
  • El odio de Snape hacia Lupin se debe a que formaba parte de los merodeadores, que se metían con él cuando estudiaban en Hogwarts (aunque Lupin no participaba en los acosos a Snape, si bien nunca dijo nada al respecto por miedo a que le echaran del grupo), y que ahora vuelve a Hogwarts y le arrebata el puesto de profesor que tanto ansía. Ay, Snape.