lunes, 21 de diciembre de 2015

Capítulo 4: El Caldero Chorreante

En el cuarto capítulo de El prisionero de Azkaban, Harry disfruta de su nueva libertad, y al final encuentra respuestas a algunas de sus preguntas, si bien quizás no fueran las que él esperara.

Esto es nuevo para Harry; en principio las vacaciones deben ser así, poder levantarte a la hora que quieras y hacer lo que te venga en gana, sin limitaciones de ningún tipo. Es temporal, claro, pero no cabe duda de que se merece un respiro después de todo lo que ha pasado (y lo que va a pasar).

Por supuesto, que Harry no tenga responsabilidades no significa que vaya a caer en el libertinaje; al contrario que muchos niños de trece años con una cuenta bancaria millonaria, no se lo gasta todo en caprichos como esa estupenda Saeta de Fuego, sino que lo administra en las comidas y en instrumentos y libros para el colegio. Muy responsable por su parte, sí señor.

Y en eso está, en comprar los nuevos manuales, cuando descubre en uno de los libros de Flourish y Blotts que el perro negro enorme que vio cuando se fugó de casa de los Dursley podría ser un augurio de muerte. ¿Podría serlo? ¿O podría no serlo? Harry no tiene razones para creerlo por el momento, pero ahí está.

El último día de vacaciones, cuando ya creía que no los iba a ver, al fin nuestro prota se reúne de nuevo con sus amigos Ron y Hermione, que han vuelto de sus vacaciones súper morenos (me sorprendió que Hermione se pusiera morena en Francia, pero luego recordé que es británica; allí no tienen mucho sol precisamente) y se van a quedar convenientemente en el Caldero Chorreante por una noche para ir juntos a Hogwarts. ¿Convenientemente? En el caso de Hermione sí, en el de los Weasley no tanto.

Pero antes de eso, Hermione quiere comprarse una mascota por su cumpleaños, y Ron quiere que le hagan un chequeo a Scabbers, que parece pachucho por alguna razón. Ambas tramas se interconectan cuando el gato que Hermione compra al final la toma misteriosamente con Scabbers, iniciando un toma y daca que resultará tener más de lo que parece.


Tras juntarse con el resto de los Weasley, todos tienen una cena estupenda sólo empañada por las burlas hacia Percy. Si, lo pillo, nuestro prefecto favorito ha ganado el Premio Anual y está más arrogante que nunca, pero es que los gemelos no pierden ni un momento en meterse con él, incluso cuando no lo merece o no viene a cuento, y cuando al final le roban su insignia les parece muy divertido que esté poniendo patas arriba su equipaje y el de Ron para encontrarla. Pues a mí no me hace gracia, chicos, hay límites.

Mientras busca el tónico de ratas para Ron, Harry escucha a los señores Weasley discutir sobre lo que hacer con Harry: así descubre la verdad, que el Ministerio piensa que Sirius Black ha escapado de Azkaban para ir a por Harry, y por eso tratan de protegerle. Arthur quiere advertir a Harry para que no se ponga en peligro, pero Molly piensa que es mejor que no lo sepa para que no se asuste.

Por un lado Arthur tiene razón: Harry ya sospecha que le ocultan algo, y es capaz de hacer cualquier tontería para averiguar lo que está pasando. Por otro, Harry es aún muy pequeño para entender del todo la gravedad de la situación; véase que, cuando se entera de todo, su mayor preocupación es que no le van a dejar irse de excursión como a sus amigos. Vale que en Hogwarts estará más seguro que en cualquier otro sitio, pero Harry ha demostrado ser lo bastante maduro para su edad y debería saber que lo más importante es su seguridad. Aún le queda mucho por crecer.

En cualquier caso, al fin tenemos respuestas a las preguntas que estaban en el aire, así como una idea de la trama que se va a desarrollar en este libro, y justo a tiempo para el inicio del nuevo curso. ¡Nos vemos! Ah, y ¡felices fiestas!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, el dueño de la tienda de escobas no dice que la Saeta de Fuego sea la escoba favorita de los Mundiales de Quidditch, sino que ha sido escogida por la selección favorita para ganar los Mundiales, la selección de Irlanda (y de hecho gana la competición). 
  • Cuando Harry y los demás asisten a las finales del Mundial de Quidditch, Harry usa sus omniculares y confirma que todos los jugadores de Irlanda usan Saetas de Fuego.
  • En el original, Harry no se pregunta exactamente si Hagrid tendría problemas con algún nuevo animal de compañia, sino si a lo mejor le quería pedir ayuda a él con uno y por eso le regaló el libro monstruoso.
  • La razón de que Scabbers esté tan pocho es que se ha enterado de que Sirius se ha escapado de Azkaban, con todo lo que ello implica. El comentario de la bruja de la tienda sobre que no debería vivir más de tres años da pistas sobre que Scabbers es más inusual de lo que parece.
  • En la tienda hay un par de criaturas que se recogen en Animales fantásticos y dónde encontrarlos, concretamente el cangrejo de fuego (la tortuga con joyas en el caparazón) y el puffskein (la pelotita de piel de color natillas).
  • La razón por la que Crookshanks persigue a Scabbers es porque es un híbrido de gato y kneazle, una raza mágica similar a los gatos con la habilidad de detectar personas sospechosas. Crookshanks caló a Peter enseguida.
  • El mantra de Sirius en Akzaban no se refiere a Harry, como todos piensan, sino a Peter; por tanto la preocupación del Ministerio por Harry es totalmente infundada.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Capítulo 3: El Autobús Noctámbulo

En el tercer capítulo de El prisionero de Azkaban, Harry se da a la fuga sin saber muy bien adónde. Afortunadamente recibirá una ayuda de lo más inesperada.

Harry lo tiene bien crudo. Está solo, en el mundo muggle, con la perspectiva de haber sido expulsado de Hogwarts y posiblemente en busca y captura por el ministerio, y no puede comunicarse con nadie. Son unas circunstancias terribles, y le doy crédito a Harry por tener la suficiente sangre fría para al menos pensar en algunos planes de actuación.

Por suerte para él, después de ver a una misteriosa figura canina llama sin querer al Autobús Noctámbulo, un transporte especial para los magos que no sepan o no quieran aparecerse y no tengan otro medio de desplazamiento. En lo que respecta a la trama, es una solución muy conveniente para Harry en este momento, pero tampoco es que hubiera muchas más opciones de guión.

Harry aprovecha la oportunidad que se le presenta para ir al Callejón Diagon y pillarse el resto de su oro para darse a la fuga con todas sus posesiones; recordemos que Harry tiene ahora mismo trece años recién cumplidos, la mayoría de chicos de su edad no sabrían ni por dónde empezar en su situación. El chico tiene instinto, aunque no se plantea que acceder a su cámara personal de Gringotts pueda llevar a sus perseguidores hasta él.

En medio de su terror, Harry nota que el fugitivo que vio en el telediario muggle aparece también en El Profeta, y así obtenemos la primera descripción detallada de Sirius Black mediante el cobrador Stan y el conductor Ernie.

Esta descripción está diseñada para reflejar lo que se filtró a la prensa y lo que sabe la gente en general: Sirius era un mortífago cercano a Voldemort, que tras su derrota mató a trece personas con un conjuro y fue encarcelado, pero se ha fugado recientemente de Azkaban, siendo el primero en conseguirlo. Hay que destacar que, a excepción de la fuga de Sirius, absolutamente todo eso es falso (incluso que fuera el primero en fugarse), pero Ernie y Stan no lo saben.

Me sorprende que Harry compare su situación con la de Sirius; es decir, ambos son fugitivos, sí, pero me parece a mí que hinchar a una persona no se compara a matar a trece. Probablemente sea fruto del pánico, pánico que sólo aumenta al toparse con el mismísimo Cornelius Fudge, el ministro de magia, en el Caldero Chorreante.

Después de fliparlo un rato, Harry se empieza a dar cuenta de que Fudge está barriéndolo todo bajo la alfombra, y que no se va a presentar cargo alguno contra él, además de que sus tíos siguen dispuestos a recibirle el siguiente verano (cada año entiendo menos que le sigan permitiendo quedarse, por mucho que Petunia sea lo único que le mantiene a salvo esas semanas).

Dejando eso a un lado, Harry es capaz de ver que algo va mal por varias razones: primera, que pasen por alto que usara magia siendo menor es absurdo cuando un año antes le habían amonestado por esa misma razón, y ni siquiera había sido él el causante. Segundo, como bien nota Harry, el ministro de magia no se ocupa personalmente de estos asuntos, y tercero, Fudge parece más preocupado de lo que sería lógico en que Harry esté seguro y vigilado. Todo tendrá su explicación muy pronto, pero bien por Harry por no aceptar sin más que no le van a castigar sin pedir razones.

Al final, Harry se ve ante la perspectiva de pasar el resto del verano a sus anchas en el Callejón Diagon, que viene a ser equivalente a pasar tres semanas en un centro comercial, pero mucho mejor. Algo bueno tenía que venir después de toda esta mierda, ¿no? ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Cabe preguntarse qué habría hecho Sirius si el Autobús Noctámbulo no llega a aparecer. ¿Se habría atrevido a dejarse ver por Harry en su forma humana?
  • El hecho de que el Sirius de la foto le guiñe un ojo a Harry resulta muy significativo; no es algo que uno esperaría en la foto de un mortífago fugitivo.
  • En el original, cuando Stan dice que los mortífagos se volvieron prudentes tras la caída de Voldemort, lo que dice en realidad es que la mayoría reconocieron que era mejor entregarse sin armar bulla. Como veremos, eso no es del todo cierto.
  • Como dije antes, Sirius no es el primero en fugarse de Azkaban; un tiempo antes Barty Crouch Jr. se escapó gracias a que su madre ocupó su lugar mediante la poción multijugos, y nadie lo supo ni lo sabrá hasta el próximo año.
  • Rowling explicó que la risa de locura de Sirius se debió a su desesperación al ver cómo su vida se derrumbaba de esa manera. No es para menos.
  • En el original, Fudge no dice que esté orgulloso de que Harry haya viajado en el Autobús Noctámbulo, sino que se alegra de que le hayan recogido.
  • En las primeras ediciones se dice un par de veces que quedan dos semanas de vacaciones, pero en realidad son tres; si el cumpleaños de Harry, el 31 de julio, fue la semana anterior, aún quedan tres para el 1 de septiembre. Este error se corrigió en ediciones posteriores.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Capítulo 2: El error de tía Marge

En el segundo capítulo de El prisionero de Azkaban, Harry descubre que sí hay algo peor que los Dursley, en la forma de la temible tía Marge. ¿Cuánto podrá aguantar?

Madre mía. Tal y como terminó el capítulo anterior, nadie se esperaría que las cosas fueran a continuar de esta manera. Todo comienza normal, con Harry y los Dursley desayunando la mañana siguiente y la narración aún recapitulando las cosas que ya sabemos y que no se contaron en el anterior capítulo, como quiénes son los Dursley y tal.

Mención a ese fugitivo misterioso apellidado Black, ¿quién será? Pero la clave del capítulo es la revelación de que la hermana de Vernon, Marge, va a pasar una semana en la casa, y eso son malas noticias, pero de verdad; aunque ya se la mencionó brevemente en el primer libro, es ahora cuando se la presenta del todo, y no es exactamente un personaje a quien vayamos a adorar.

Marge es el resultado de coger a Vernon en sus peores momentos y multiplicar su mal carácter varias veces, con un toque de los mimos excesivos de Petunia por Dudley en detrimento de Harry. Marge es simplemente es un personaje detestable, que cree estar en un nivel superior de la sociedad pero siente la necesidad de echar abajo a aquellos que según ella deben estarlo, Harry en este caso. Es como pasa con los Malfoy, pero sin elementos mágicos en este caso, y similar a cómo actúan muchas personas en el mundo real.

Es interesante comparar su comportamiento con el de los Dursley; los Dursley creen que Harry está por debajo de ellos y no dudan en hacérselo saber de tanto en cuanto, pero no dedican su vida a tratar mal a Harry y generalmente le ignoran, además de que le dejan quedarse algún tiempo en su casa para que no le maten y eso. Por otro lado, Marge quiere tener a Harry cerca todo el tiempo sólo para poder criticarle y dejarle claro que no está al mismo nivel que su familia, degradándole por diversión y disfrute. Es un acoso constante que puede llevar o al sometimiento depresivo o a un estallido de furia, que es lo que sucede.

Es de admirar que Harry aguantara tanto tiempo esta situación (sabes que es demasiado cuando hasta Vernon se da cuenta de que la cosa no pinta bien), aunque fuera por conseguir la autorización para Hogsmeade. Hago un inciso para decir que es muy significativo de la evolución de Harry que se atreva a hacer un trato con su tío, casi amenazándole. Recordando lo sumiso que era antes, es un gran paso.

Por supuesto, todo tiene un límite, y cuando Marge comienza a insultar a los padres de Harry basándose en lo poco que sabe de ellos (y casi todo es mentira), ahí ha cruzado la línea. Puede ser que hinchar a Marge como un globo fuera un acto inconsciente (si bien extremadamente catártico), pero Harry ya ha tenido bastante de que le traten como a un felpudo.

Ahora Harry está solo, con sus amigos en el extranjero y sin Hedwig para poder mandar mensajes, por no hablar de que ha realizado magia siendo menor de edad y delante de muggles, acto por el que se puede considerar expulsado de Hogwarts y posiblemente perseguido por el Ministerio de Magia. Si, las cosas no tienen muy buena pinta.

Observaciones y curiosidades:
  • El recuerdo de cuando el perro de Marge persiguió a Harry hasta un árbol volverá mientras Harry practica Oclumancia con Snape. A Harry no le hizo ninguna gracia que Snape viera eso, lógicamente.
  • En el original, cuando Marge dice que de tal palo tal astilla, está diciendo directamente que de mala perra mal cachorro, insultando a la madre de Harry. No es raro que estallara.
  • El comentario de Marge sobre Lily siendo la oveja negra de la familia en comparación con Petunia me recuerda a lo que dijo Hagrid cuando conoció a Harry, que era básicamente lo contrario. Curioso.
  • En realidad, el padre de Harry no trabajaba, pero se debe a que él y Lily se unieron a la Orden del Fénix nada más salir de Hogwarts y estaban en guerra, además de que tenían suficiente dinero heredado para estar unos años sin tener que trabajar. Véase para más información mi entrada sobre la familia Potter

viernes, 4 de diciembre de 2015

Lechuzas

Bueno, pues un mes más volvemos con una nueva traducción de los textos publicados por Rowling en Pottermore. En esta ocasión, dado que en la última reseña Harry recibía sus regalos de lechuzas provenientes de lugares muy distintos, creo que sería interesante saber más sobre estos emplumados amigos de los magos. Aquí va mi traducción:

"La antigua superstición de que da mala suerte ver lechuzas volando a la luz del día se puede explicar rápidamente, ya que si los magos rompen su tapadera para mandar mensajes durante el día es porque algo dramático debe estar pasando en el mundo mágico, y los muggles pueden experimentar las desagradables secuelas sin saber cuál es su causa.

Dado que son aves de presa mayormente nocturnas, es inevitable que los muggles vean a las lechuzas como siniestras, pero han sido fieles sirvientes y ayudantes para los magos y brujas durante muchos siglos. A pesar de las múltiples alternativas disponibles para la comunicación mágica a larga distancia (incluyendo patronus, polvos flu, y dispositivos encantados como espejos o incluso monedas*1*) la fiel y fiable lechuza sigue siendo el método más común entre los magos de todo el mundo.

Las ventajas de las lechuzas como mensajeras son las mismas cualidades que hacen que los muggles las vean con sospecha: operan bajo el abrigo de la oscuridad, a la que los muggles tienen una aversión supersticiosa; poseen una visión nocturna excepcionalmente bien desarrollada, son ágiles, sigilosas y capaces de agredir si se las desafía. Son tantas las lechuzas empleadas por los magos en todo el mundo que es generalmente seguro asumir que virtualmente todas ellas son o propiedad del Servicio de Correo por Lechuza de su país, o de un mago o bruja particular.

Ya sea porque poseen una inclinación innata por la magia (así como los cerdos tienen la reputación de ser por instinto no mágicos), o porque generaciones de sus ancestros han sido domesticadas y entrenadas por magos y han heredado las características que facilitan esta labor, las lechuzas aprenden muy rápido, y parecen recrearse en la tarea de rastrear y perseguir a la bruja o mago a quien va dirigida su carta.

La asociación mística entre un nombre y el humano que lo porta ha sido comprendida por brujas y magos de todas las culturas. Mientras que el proceso permanece como un misterio incluso para aquellos que entrenan mochuelos para que se conviertan en mascotas de magos o lechuzas postales, estos pájaros parecen ser capaces de hacer tal conexión entre el nombre y su poseedor, habilidad que les permite rastrear a la bruja o mago en cuestión dondequiera que esté. Una lechuza no necesita conocer una dirección, aunque los magos y las brujas generalmente la incluyen en el sobre por la posibilidad de que la lechuza sea interceptada y la carta acabe en otras manos.

Si una bruja o un mago no desea recibir cartas (o que le rastreen de cualquier otra forma) tendrá que recurrir a conjuros repulsores, enmascaradores o de disfraz, de los que existe una amplia gama. Es posible protegerte de toda la correspondencia, o de toda a excepción de una lechuza particular. Si un mago o bruja está decidido a que no puedan recibir contacto de un acreedor persistente o un exnovio, pueden intentar un conjuro enmascarador específico para esa persona, pero en general este plan se puede solventar fácilmente pidiéndole a otra persona que mande la lechuza. Normalmente se necesita una fuerte magia protectora, y la disposición a olvidarte de muchas tarjetas de cumpleaños, para evitar las atenciones del correo de lechuza.

Las lechuzas entrenadas son caras, y es bastante usual que una familia de magos comparta una única lechuza, o que sólo usen lechuzas de Correos."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Mi amor y fascinación por las lechuzas es anterior a la primera idea para Harry Potter. Lo achaco a una adorable lechuza de juguete que mi madre me hizo cuando tenía seis o siete años, y que me encantaba.

Por supuesto, hace mucho que se asocia a las lechuzas con la magia, y aparecen en muchas ilustraciones antiguas de brujas y magos, sólo secundarias a los gatos como las criaturas más mágicas. La asociación de las lechuzas con la sabiduría se estableció en tiempos de los romanos, ya que es el emblema de Minerva, la diosa de la sabiduría*2*.

Las razas de lechuza que aparecen en los libros de Harry Potter incluyen el búho real (grande, copetudo y de aspecto feroz, como el de Draco Malfoy), el mochuelo común (pequeño, mono, pero quizás no muy impresionante, como Pigwidgeon, la lechuza de Ron), y el búho nival, también conocido como lechuza fantasma (la Hedwig de Harry).

Cometí algunos errores elementales en lo que se refiere a mi descripción de Hedwig. Primeramente, los búhos nivales son diurnos (es decir, que cazan de día). Segundo, son casi mudos, así que los frecuentes ululares y piares de aprobación y comodidad de Hedwig deberían ser tomados como signos de sus habilidades mejoradas mágicamente. Tercero, como incontables y bienintencionados amantes y expertos en lechuzas me comunicaban constantemente en los primeros días, las lechuzas no comen beicon (Hedwig disfruta de un poco de beicon cuando entrega el correo en el desayuno). 

Cuando imaginé a Errol, la anciana, sufrida y estresada lechuza de la familia Weasley, tenía en mente una foto que creía haber visto, en la que salía un pájaro muy cómico, grande, esponjoso y de aspecto confuso cuya raza nunca supe. De hecho, me preguntaba si había sido una foto real o si mi imaginación estaba distorsionando la imagen. Por tanto, fue una delicia cuando, tras doblar una esquina en mi primera visita a la pajarera de los Estudios Leavesden, donde estaban filmando Harry Potter y la Piedra Filosofal, vi una fila de lechuzas grandes, grises, esponjosas y de aspecto confuso mirándome, todas ellas réplicas exactas de la foto que medio recordaba y creía que podía haber soñado. Todas hacían de Errol, y eran cárabos lapones.

*1* Esto hace referencia al espejo de doble sentido introducido en La Orden del Fénix, consistente en dos espejos entre los que se puede establecer una comunicación, y los galeones encantados por Hermione en el mismo libro, para poder enviar mensajes entre los miembros del Ejército de Dumbledore sin levantar sospechas.

*2* Esto no es exactamente cierto, pues la lechuza es un símbolo de la diosa griega Atenea, que fue incorporada al panteón romano como Minerva junto a sus símbolos cuando Grecia terminó en el Imperio Romano. La Profesora Minerva McGonagall obtiene su nombre de esta diosa romana.

¿Qué os ha parecido? Muy interesante, ¿verdad? Ojalá en el mundo real tuviéramos un servicio de correos tan eficiente. ¡Nos vemos el lunes!