lunes, 31 de agosto de 2015

Capítulo 8: El cumpleaños de muerte

En el capítulo ocho de La cámara secreta, Harry se ve forzado a asistir al cumpleaños de muerte de Nick Casi Decapitado en la noche de Halloween, y ciertamente él y sus amigos terminan por presenciar algo bien macabro al terminar el día.

Este es uno de mis capítulos favoritos del libro, porque nos permite obtener algo de caracterización de personajes que no aparecen mucho, como Nick, Peeves o Filch, sin tener que poner en pausa el argumento para hacerlo. Es algo que les falta a las películas.

El capítulo comienza con Harry deprimido y embarrado tras volver del entrenamiento de Quidditch (¿cómo se puede uno manchar tanto de barro cuando juega en el aire?). La perspectiva de enfrentarse a Slytherin con sus nuevos refuerzos (más las nuevas escobas que Malfoy; si acaso Malfoy le da desventaja a su equipo con respecto al antiguo buscador) le resulta preocupante.

Ensimismado en sus pensamientos, Harry se topa con Nick Casi Decapitado (es un decir), que también tiene sus propios problemas: no le permiten entrar en un club exclusivo para fantasmas que murieron decapitados porque a él no le decapitaron bien y su cabeza sigue ligeramente unida a su cuerpo.

Entiendo que Nick esté enfadado, pues él no pudo hacer nada por cambiar lo ocurrido en su muerte (más detalles en las curiosidades) y. como vemos después, el líder del club Patrick es muy borde con todo el asunto. Por otra parte, las argumentaciones de Patrick son sólidas: Nick no puede participar en las actividades del club si no puede separar la cabeza del cuerpo, y no tendría sentido cambiar las normas para ajustarse a una sola persona.

Harry es consciente de la situación y entiende que debe apoyar a su amigo aunque no tenga ninguna oportunidad de conseguir lo que se propone, pero antes de que pueda decir nada, Flich y la Señora Norris aparecen para castigar a Harry por entrar al castillo sin limpiarse las zapatillas de barro. ¿No habrá felpudos mágicos en la entrada que quiten toda la suciedad de quien los pisa?

Gracias a la infracción de Harry podemos echar un vistazo al despacho de Filch, un lugar muy deprimente. En general todo lo relacionado con Filch deja ver amargura, y Harry descubre por qué muy pronto: cuando Filch se va para intentar una vez más pillar a Peeves con las manos en la masa, Harry lee una carta suya que resulta ser una suscripción a un curso de magia por correspondencia, implicando que o no sabe hacer magia o lo hace muy mal; sea lo que sea es evidente que Filch no quiere que se sepa, pues deja ir a Harry para que no se lo revele a nadie. Tiene suerte de que se le olvidase, porque Harry estaba más que dispuesto a contárselo a Ron y Hermione.

Resulta que fue Nick quien convenció a Peeves de que distrajera a Filch para ayudar a Harry, quizás permitiendo a cambio que el poltergeist acudiera a su fiesta de cumpleaños de muerte. Agradecido, Harry no duda en aceptar su invitación a la fiesta sin pensar en las consecuencias ni en ayudar a Nick a causarle buena impresión a Patrick. La intención es buena, pero la ejecución falla bastante.

Como Nick no le cuenta nada a Harry de cómo son las fiestas de cumpleaños de muerte, y ni Ron ni Hermione saben nada de ellas, no van preparados y están claramente fuera de lugar, por no decir hambrientos, pues no han comido antes y la comida de las fiestas de fantasmas no es apta para los vivos.

Peeves hace acto de presencia y, a pesar de que no es tan destructivo como suele, es muy cruel con la pobre Myrtle, que se presenta por primera vez en este capítulo. Aunque no hace falta mucho para que Myrtle se enfurruñe, Peeves no le hace ningún favor. La aparición de Patrick y su Club de Cazadores sin Cabeza, junto con un intento muy triste de halago a Nick por parte de Harry, es el colofón para una fiesta desastrosa.

Mientras vuelven de la fiesta, Harry oye de nuevo la voz asesina misteriosa y, ignorando la extrañeza de sus amigos, los conduce hasta el segundo piso, donde son testigos de una escena dantesca; la Señora Norris, petrificada y colgando de forma macabra bajo unas letras escritas en la pared que dan un ominoso aviso: La Cámara de los Secretos ha sido abierta.

Para más inri, justo entonces se termina el banquete de Halloween y Harry, Ron y Hermione se ven rodeados por el resto del alumnado en la escena del crimen, lo que sin duda acarreará problemas. Ah, y Malfoy parece saber algo, a juzgar por su grito sin motivo al ver las palabras. Qué misterioso. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Esta es la primer mención en el libro de que Ginny tiene mal aspecto. Dado que en el último capítulo comenzaron sus incursiones secretas instigadas por el diario, todo parece conectarse bien.
  • En el original, el hombre que ponen como ejemplo en el curso de Embrujorrápid no dice haber transformado a su mujer en una vaca, sino en un yak. No hay mucha diferencia, pero me hizo gracia cuando lo leí.
  • El armario evanescente que Peeves rompe es el que conecta con Borgin y Burkes, y que Malfoy tratará de arreglar en El misterio del príncipe para permitir entrar a mortífagos en Hogwarts.
  • En este momento el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas es el profesor Kettleburn, que se retirará el año siguiente y que al parecer había perdido varios de sus miembros. También le gustaba organizar actos teatrales, pero lo dejó después de que una de las actuaciones saliera fatal.
  • En el original, Patrick comenta que cómo van a dejar que Nick se una a su grupo, no hay más que verle, y el basilisco también menciona que está hambriento. En la traducción ambos dicen otra cosa.
  • El charco por el que resbala Harry lo provocó Myrtle, pues su baño está al lado del lugar del crimen y fue allí a lamentarse por las burlas de Peeves. Es gracias al charco que la Señora Norris pudo ver los ojos del basilisco de forma indirecta y quedar petrificada en vez de morir.
  • En un principio Rowling quería que Nick recitase una balada donde cantaba la historia de su muerte; se rechazó la idea para el libro final, pero Rowling cedió los manuscritos con fines benéficos. Adjunto un link a la letra en inglés y una traducción propia para quien no se maneje con el idioma:

Fue un error que cualquier mago pudo cometer
Por estar cansado y metido en la acción,
Un solo y trivial fallo, y para mi horror,
Me vi condenado a la ejecución.
¡Ay por la noche en que conocí a Doña Lamento,
Mientras por el parque iba en la oscuridad!
Ella confió en que sus dientes le ordenaría,
Pero de inmediato un colmillo le comenzó a brotar.

Lloré toda la noche, lo juré arreglar, 
Mas la justicia no me quiso escuchar;
Trajeron el bloque, pero erraron con la roca,
En la que el hacha solían afilar.
Al alba siguiente, con el rostro desolado,
El cura me dijo que intentara no llorar,
"Puedes salir sin más, un sombrero no necesitarás",
Y yo sabía que mi fin estaba al llegar.

El hombre de la máscara con la triste carga
De mi cuello la cabeza separar,
Me dijo "Nick, si no te importa, te tienes que arrodillar",
Y yo no pude impedir a mis lágrimas brotar.
"Puede que te duela un momento" dijo el torpe patán,
Mientras su hacha agitaba hacia arriba,
Pero ¡Oh la hoja roma! No hizo diferencia,
Pues mi cabeza al cuerpo seguía unida.

El verdugo golpeó, pegó y atizó,
"No tardaré mucho" me quiso asegurar,
Pero no fue nada rápido, y el verdugo torpón
cuarenta y cinco hachazos me dio hasta acabar.
Y así estaba muerto, pero mi fiel testa,
Nunca vio bien de mi cuerpo desertar,
y aún permanece, así acaba mi canción,
Os pido un aplauso, si más no me queréis dañar. 

lunes, 24 de agosto de 2015

Capítulo 7: Los sangre sucia y una voz misteriosa

En el séptimo capítulo de La Cámara Secreta, Harry y sus amigos están deseando que llegue el fin de semana, pero las cosas aún no han terminado de salir mal.

Pobre Harry. Está matado de tener que estar esquivando a Lockhart y a Colin toda la semana, y cuando por fin puede descansar un poco el fin de semana, aparecen Wood y su obsesión con ganar la copa de Quidditch. Francamente, si Wood fuera un poco menos obseso y más un capitán, se daría cuenta de que no es buena idea meterles la charla a sus jugadores a esas horas. Creo que lo mínimo hubiera sido avisar el día antes para que se acostaran temprano.

Incluso a esas horas Colin no deja en paz a Harry, que tiene que explicarle las reglas del quidditch en beneficio de todo aquel que empiece la saga con este libro. En el capítulo anterior Colin podía caer un poco bien y querrías que Harry fuera un poco amable con él, pero en este capítulo ya entra dentro del terreno de acosador y no.

Unas cuantas charlas de Wood después, el equipo se está preparando para entrenar cuando los del equipo de Slytherin vienen con todo el morro a entrenar también, pues por alguna razón misteriosa un permiso de Snape invalida el horario oficial de reserva del campo. El capitán de Slytherin, Flint, asegura que pueden compartir el campo, pero está claro que han ido allí para fardar e intimidar al equipo de Gryffindor.

Revelan que Malfoy ha entrado en el equipo a golpe de talonario, pues su padre ha comprado escobas nuevas para todo el equipo. Me parece muy patético que los Malfoy tengan que gastarse el dineral que habrán costado esas escobas solo para que Malfoy pueda fardar de estar en el equipo del colegio. Tristísimo.

Cuando Hermione apunta la realidad de la situación, Malfoy responde con insultos, como era de esperar. El insulto de sangre sucia aparece aquí por primera vez, y es una de esas veces en las que Rowling no introduce un término hasta un momento concreto aunque se podría haber usado antes, creando situaciones raras. Otro ejemplo son los dementores y los mortífagos, que reciben el nombre de guardias de Azkaban y seguidores de Voldemort sólo antes de introducir el término. Es una de esas rarezas de los autores.

Después de un fallido intento de hechizar a Malfoy, Harry y Hermione se llevan a Ron a la cabaña de Hagrid, donde él y Ron explican lo que significa sangre sucia, entrando en el terreno de la pureza mágica. No voy a hacer un monólogo de cómo la pureza mágica se enlaza con la pureza racial que existe en el mundo real, creo que queda bastante claro de por sí. Lo que sí quiero señalar es la conclusión que saca Ron de todo el asunto: es necesario mezclarse para sobrevivir, si te quedas solo terminarás por desaparecer.

Hagrid está genial en este capítulo. Pone en su sitio a Lockhart y explica la verdadera razón por la que está de profesor: no había más gente, tan simple como eso. También ayuda a Ron con su problema de babosas (más o menos) y le sube la moral a Hermione cuando se siente un poco herida por el insulto de Malfoy. Es por momentos como estos por los que Hagrid es uno de los grandes personajes de la saga.

Cuando vuelven al castillo, resulta que para rematar el día a Harry y a Ron les toca cumplir sus castigos esa noche. Los castigos no son tan superlativos como el anterior que tuvo Harry en el Bosque Prohibido, pero también tienen lo suyo. Limpiar todo el salón de trofeos a mano acompañado de Filch o ayudar a Lockhart a responder a quién sabe cuántas cartas de admiradoras. ¿Qué preferiríais vosotros?

Durante el castigo con Lockhart, Harry comienza a oír una misteriosa voz que sólo él parece oír y que habla de matar y desgarrar. ¡Comienza el misterio!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original Wood reconoce a Colin como un alumno de primer año, aunque aún sigue pensando que puede ser un espía de Slytherin.
  • Cuando Wood pregunta sobre el nuevo buscador de Slytherin no está preocupado en el original, sino distraído de lo que estaban hablando antes.
  • En el original Lockhart no estaba "aconsejando" a Hagrid sobre deshacerse de los duendes, sino de los kelpies. Según Animales fantásticos y dónde encontrarlos, los kelpies son demonios acuáticos que pueden tomar distintas formas. En este universo en Monstruo del Lago Ness es uno especialmente grande. 
  • Que casualidad que nos recuerden que Hagrid fue expulsado de Hogwarts por razones que no quiere comentar. Seguro que no viene al caso más adelante. 
  • En el original Hermione no cree que Hagrid haya usado un hechizo fertilizante, sino uno de agrandamiento. 
  • El Premio por Servicios Especiales a la Escuela que Ron mancha es el que Tom Ryddle , también conocido como Lord Voldemort, recibió por "resolver" el asunto de la Cámara de los Secretos. Es difícil sentirse mal por el accidente.

lunes, 17 de agosto de 2015

Capítulo 6: Gilderoy Lockhart

En el sexto capítulo de La cámara secreta, Harry y sus compañeros pasan por su primer día en segundo curso, que no va a salir muy bien por diversas razones.

Si bien en el capítulo anterior parecía que las consecuencias de llegar a Hogwarts en un coche volador tardarían en llegar, esa no deja de ser una mentalidad infantil, y tanto Harry como Ron sufren por sus actos imprudentes al día siguiente.

Primero tenemos el asunto del vociferador, que, la verdad sea dicha, me parece un castigo muy extremo. Incluso aunque te lo merezcas, mandar el equivalente de una bronca a grito pelado delante de todo tu colegio puede suponer que se burlen de ti durante meses. Si tienes suerte, habrá algún comentario casual, como con Justin, pero las burlas de Malfoy probablemente sean lo más habitual. Creedme, sé de lo que hablo.

Después de pasar vergüenza por el vociferador, a los de Gryffindor les toca clase de Herbología, pero Harry aún tiene que sufrir sus propias consecuencias en la forma de Gilderoy Lockhart, que dice culparse por haberle metido en la cabeza a Harry las ganas de salir en prensa, o algo por el estilo. Ya hablaré más adelante de él, ahora me interesa más la clase.

En el primer libro no pudimos ver en primera persona ninguna clase de Herbología, así que resulta jugoso saber cómo se desarrollan. Me parece muy amable por parte de la profesora Sprout iniciar la primera clase del curso en los invernaderos avanzados; capta el interés de los chicos para el primer día y les hace ver que ya son más mayores, así que van a tener que hacer cosas más difíciles y deben esforzarse más.

La clase sobre mandrágoras es interesante y siembra las semillas (jor jor jor) para su participación en la trama más adelante. Dejando a un lado las ansias de Hermione por responder a todo, en esta clase se nos presenta a nuestro primer Hufflepuff que no es sólo un nombre, Justin Finch-Fletchley, a quien nunca más volveré a llamar por su nombre completo. Aunque Justin nunca llegará a tener mucha notoriedad, es importante en el sentido de que Harry y los demás traben amistad con gente de otras casas, pues en primero estaban siempre con sus compañeros de Gryffindor.

Después de una breve clase de Transformaciones en la que queda claro que la varita de Ron no está en condiciones de uso, y una buena comida, pasamos a la hora del recreo, que sirve el propósito de presentar oficialmente a Colin Creevey.

No es una buena presentación. Colin es un chico majo y simpático, muy alegre de estar en Hogwarts (hay que notar que tanto a él como a Justin se los presenta específicamente como hijos de muggles, para así poder usarlos después como víctimas), y muy interesado en Harry por lo que ha oído hablar de él (que bien podrían ser en parte rumores sin fundamento). Sin embargo, resulta muy pesado e intenta tratar a Harry como a un famoso tipo Lockhart, y la aparición de Malfoy y del propio Lockhart sólo empeoran las cosas.

Hablando de Lockhart, si bien se reveló desde el principio como un famoso del tipo que busca atención a toda costa (de ahí que se acerque todo el rato a Harry para aprovecharse de su fama), hasta el momento su (in)competencia real, aunque se había puesto en duda, no había quedado clara. En su primera clase queda evidente su total falta de competencia como profesor y como mago.

Para empezar, les hace hacer un cuestionario sobre los libros que ha escrito acerca de sus enfrentamientos con diversas criaturas oscuras, y todas las preguntas son sobre él. Lo primero que les quiere enseñar a combatir son duendecillos, que no están precisamente en lo más alto de la escala de peligrosidad. Es cierto que para alumnos de segundo puede ser adecuado, pero los presenta con demasiado misterio para lo que son.

Finalmente, los suelta sin previo aviso en una clase no preparada y queda claro que él tampoco es capaz de contenerlos, y termina huyendo de la clase en vez de ayudar a sus alumnos. Con todo esto queda claro para todos (excepto para Hermione, que está en modo romance adolescente, y supongo que le cuesta creer que algo escrito en un libro no sea verdad) que es un inútil. A ver cómo sigue el curso. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • A partir del siguiente libro se dejará de usar la palabra inglesa para referirse al howler, y se referirán a ella por la traducción española, vociferador. 
  • En el original, Lockhart no insiste en llevarse a Harry de clase, sino que interpreta erróneamente el gesto de la profesora Sprout como permiso. 
  • La traducción omite un párrafo en el que Lockhart se echa la culpa de lo que Harry hizo antes de explicarse.
  • Lo que Ron le dice a Malfoy en el original es que se vaya a comer babosas, en anticipación de lo que sucederá ese sábado.
  • El "conjuro" que intenta Lockhart es una alteración de la frase pesky pixie pester no me, que viene a significar "duendecillo molesto, no me fastidies". Es evidente que no es un conjuro real. 

lunes, 10 de agosto de 2015

Capítulo 5: El sauce boxeador

En el quinto capítulo de La Cámara Secreta, Harry y Ron se preparan para volver a Hogwarts, pero no va a serles tan fácil como imaginan.

No puedo menos que sentirme un poco mal por Harry. Durante su estancia con los Weasley ha podido saborear lo que es vivir con una familia cariñosa, y aunque la vida en Hogwarts es genial, Harry es bien consciente de que se acabará antes o después y entonces tendrá que volver con los Dursley, que seguro que estarán encantados de verle.

En cualquier caso, primero hay que pasar por un curso más en Hogwarts, y Harry parece haberse olvidado de las advertencias de Dobby al respecto. Por suerte o por desgracia el elfo doméstico se va a asegurar de que Harry no vaya a Hogwarts, aunque para ello tenga que cerrar a la fuerza el portal del andén nueve y tres cuartos.

Cuando por exigencias del guión Harry y Ron se quedan los últimos para entrar al andén y no son capaces de pasar a tiempo por la barrera se les ocurre una magnífica idea: coger sin permiso el coche de los padres de Ron para seguir al tren volando y llegar a Hogwarts a tiempo. Ya sé que tienen doce años y a esa edad el sentido común no es el más común de tus sentidos, pero venga ya.

Por supuesto, el plan es un fracaso total. El dispositivo de invisibilidad se estropea y les ven volar varios muggles, el coche no aguanta un viaje tan largo y se escacharra, se estrellan en el único árbol de los terrenos que sacude a quien se acerca, el coche se larga sin ellos, Snape los pilla in fraganti, y tienen que soportar la mirada de decepción de Dumbledore (yo creo que esto es lo peor de todo. Tiene que ser terrible). No es por quitarles la irresponsabilidad de sus actos, pero es que tuvieron muy mala suerte.

Por lo menos pueden comer algo y tienen un recibimiento de héroes en la sala común, aunque son lo bastante inteligentes como para retirarse a su habitación antes de que Percy llegue a echarles la bronca. Evidentemente aún no se han librado de todas las consecuencias de su estupidez, pero por el momento se merecen un buen descanso antes de comenzar un nuevo curso. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Harry dice que la señora Weasley conjuró una comida, pero la magia no puede crear alimentos. Probablemente la cocinó con magia y Harry está dramatizando. Lo mismo pasa con McGonagall y los sandwiches al final; seguramente los trajo de las cocinas y los multiplicó. 
  • O sea, que Ginny se dejó su diario en casa, y tuvieron que volver a por él. Interesante. ¿Qué habría pasado si los señores Weasley se hubieran negado a volver otra vez a casa?
  • En el original, Harry le pregunta a Ron cómo van a volver sus padres sin el coche. Ron le dice que no les hace falta porque pueden aparecerse, le explica rápidamente en qué consiste la aparición y que sólo los magos mayores de edad pueden aparecerse, y por eso usan los polvos flu y el coche cuando viajan todos. Son varios párrafos que se omiten completamente en la versión traducida. 
  • Uno se pregunta por qué han plantado un árbol tan peligroso en los terrenos. La respuesta vendrá en el siguiente libro.
  • El chico al que ven Harry y Ron ponerse el Sombrero Seleccionador es Colin Creevey, el mayor fan de Harry. No creo que haga falta decirlo porque Harry se entera en el siguiente capítulo, pero por si acaso.
  • En el original Snape no les dice a Harry y Ron que estaba ausente en el banquete para averiguar dónde estaban, sino que estaba interesado en saber por qué no han llegado en el tren. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Capítulo 4: En Flourish y Blotts

En el cuarto capítulo de La Cámara Secreta, Harry y los Weasley viajan al callejón Diagon para reabastecerse para el nuevo curso, y allí pasan muchas cosas, algunas de ellas relacionadas con el padre de Malfoy.

¡Cuántas cosas pasan en este capítulo! Voy a intentar hablar un poco de todas, porque muchas de ellas merecen un análisis profundo.

Lo primero es la vida de Harry con los Weasley, que no podría ser más diferente que con los Dursley: En la Madriguera Harry se siente muy cómodo, tiene amigos con los que pasar el día y jugar y gente que se preocupa por él. Molly se asegura de que Harry se sienta cómodo, mientras que Arthur siempre intenta que comparta sus conocimientos de la vida muggle, permitiéndole sentirse útil. Al final, lo más mágico de la Madriguera es lo más mundano que puede haber en una casa, el amor que sienten sus habitantes unos con otros.

Antes de que comience el nuevo curso toca ir al callejón Diagon a por los nuevos materiales. Dos cosas aquí: lo primero, que me parece muy fuerte que exijan a los alumnos de todos los cursos comprarse todos los libros de Lockhart para la escuela. El tío se tuvo que llevar un buen pico con eso.

Lo segundo son los polvos flu. No voy a centrarme mucho en como funcionan (ya elaboraré en ello cuando traduzca el texto correspondiente de Pottermore), sino en los peligros que supone. Creo que los Weasley están tan acostumbrados a usarlo que no llegan a valorar lo raro que sería para cualquiera que lo usase por primera vez. Es como hacer subir solo a un autobús a alguien que no sabe qué son ni cómo se usan. Puede acabar en cualquier parte.

Efectivamente, Harry termina en Borgin y Burkes, una tienda dedicada a las artes oscuras, donde por casualidad escucha una conversación entre el papi de Malfoy, Lucius, y el dueño de la tienda. Esta conversación no sirve un propósito mayor que el de establecer a Lucius como una versión crecida de Draco (aunque más bien Draco es una versión en niño de Lucius). Es arrogante, clasista e intolerante hacia los muggles y los que se relacionan con ellos, aparte de sus escarceos con las artes tenebrosas. Es fácil verle como el candidato a villano del libro, y con razón, si bien es más sutil que otros villanos.

Por suerte Hagrid pasaba por el callejón Knockturn y saca de allí a Harry, reuniéndole con los Weasley y también con Hermione y sus padres. Se habla muy poco de los padres de Hermione; me hubiera gustado saber su opinión sobre todos estos temas mágicos, en contraste con los Dursley. Sus conversaciones con Arthur también tendrían que haber sido para oírlas.

Después de un par de meses separados, Harry, Ron y Hermione disfrutan del paseo por el Callejón Diagon, culminando en la visita a Flourish y Blotts que da nombre al capítulo, y en la que conocen al que será su próximo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, Gilderoy Lockhart.

Lockhart es simplemente un famosillo del tres al cuarto, que se ha aprovechado de las hazañas de otros para construirse una fama inmerecida. Aceptó el puesto de profesor por la publicidad y para vender más libros, y en este capítulo se aprovecha de la fama de Harry para aumentar la suya. Incluso cuando se arma una pelea él solo ve una ocasión más de publicidad. Es muy penoso.

Para terminar, Lucius Malfoy termina de presentarse poniéndose en oposición a Arthur Weasley, su oponente en todos los sentidos. No está claro cuál es la razón exacta de que se guarden una enemistad tan manifiesta, pero sí es evidente que es muy fuerte, lo suficiente para pelearse físicamente en un lugar público. Suerte que está ahí Hagrid para poner paz.

¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • Las explosiones del cuarto de Fred y George se deben a sus experimentos para crear artículos de broma. 
  • En el original los libros de Lockhart se caracterizan porque usan la misma letra para los dos nombres; por ejemplo, Recreo con la Banshee es Break with a Banshee. Es otra forma de señalar el afán publicitario de Lockhart, que busca títulos pegadizos.
  • En el original, la señora Weasley no espera que las cosas de Ginny vengan de sus hermanos, sino comprarlas en tiendas de segunda mano.
  • Lo que aquí llaman Matrículas de Honor en Brujería es lo que más adelante recibirá el nombre de T.I.M.O. , o Título Indispensable de Magia Ordinaria, el examen que deben pasar los alumnos de quinto curso.
  • El armario en el que Harry se esconde en Borgin y Burkes es el armario evanescente que Malfoy usará en El misterio del príncipe para introducir mortífagos en Hogwarts. Si Harry llega a cerrar las puertas del todo, podría haber acabado allí. 
  • Draco terminará comprando la Mano de la Gloria y el collar embrujado de la tienda, y hará uso de ellos en El misterio del príncipe. 
  • La autobiografía de Lockhart, El Encantador, se titula en el original Magical Me, más o menos traducible a Mi yo mágico. De hecho, cuando anuncia su puesto de profesor, hace un juego de palabras con el título, diciendo que Harry y sus compañeros de clase tendrán a su verdadero yo mágico.
  • En el original los chicos cogen el Libro Reglamentario de Hechizos antes de unirse a la cola, no uno de los libros de Lockhart. 
  • Cuando Lucius le devolvió el libro de texto a Ginny, metió dentro el diario de Ryddle, poniendo en marcha los eventos de la obra.