lunes, 30 de marzo de 2015

Capítulo 4: El guardián de las llaves

En el capítulo 4 de La piedra filosofal, la magia irrumpe en la vida de Harry con la sutileza de un hombre barbudo de tres metros. Tampoco es que nadie se vaya a quejar, aparte de los Dursley.

Eres un mago. Toma ya. Hagrid no se anda con chiquitas y, mientras que no se esperaba tener que darle a Harry el informe completo de su vida secreta, no se corta ni un pelo. Y eso está bien. En cierto modo Harry ya lo intuía, pero es muy realista que le cueste creerlo. No es sólo que sea mago, sino que además es famoso por haber derrotado a un mago tenebroso muy chungo antes de tener conciencia de sí mismo. Es todo un revés para cualquier niño.

Pero si bien Hagrid no se corta a la hora de contar lo que debe saber, siempre lo hace con cariño y con su bienestar en mente. De sus actos y sus palabras se desprende un gran cariño hacia Harry, y es esto lo que le convierte en un gran personaje. Hagrid sabe lo que es sentirse desplazado y quiere hacer lo que esté en su mano para que Harry se sienta aceptado entre los magos, como hizo Dumbledore con él. Es adorable.

En otro orden de cosas, este es un momento importante para Petunia, como se demuestra por su discurso en este episodio. La envidia que sentía por su hermana cuando pudo ir a Hogwarts y ella no se tradujo en rencor y finalmente en odio, y Harry es un recordatorio constante de ese rechazo. Ahora que parece inevitable que Harry vaya a seguir los pasos de su hermana, ya no puede aguantar más. Sin embargo, es difícil sentirse mal por ella; si hubieran tratado mejor a Harry, quizá no se hubiera ido con el primer semigigante que pasara. Se siente.

En todo caso, ahora Harry puede al fin entrar en el mundo mágico, y podremos decirle adiós a los Dursley al menos por un capítulo. La cosa pinta bien. Como Harry dirá más adelante: "no sabía lo que le esperaba, pero no podía ser peor que lo que dejaba atrás".

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Hagrid habla de los padres de Harry, menciona que en Hogwarts eran los primeros. En la traducción original dice que fueron delegados o Premios Anuales, como será más adelante Percy.
  • Las tres familias que Hagrid menciona como víctimas de Voldemort aparecen después mencionadas en La Orden del Fénix: Los McKinnons y los Prewett fueron miembros de la Orden del Fénix (y la señora Weasley se apellida Prewett de soltera) y aparecen dos personajes relacionadas con los Bones, Amelia y Susan Bones. 
  • Adjunto el contenido de la carta, ya que lo prometí la semana pasada. Está también en inglés, y no dice exactamente lo mismo que la de este capítulo, pero bueno: 

lunes, 23 de marzo de 2015

Capítulo 3: Las cartas de nadie

En el tercer capítulo de la piedra filosofal, el destino de Harry se acerca inexorablemente y a los Dursley no les gusta un pelo, aunque tampoco pueden hacer nada para evitarlo.

Este capítulo probablemente sea uno de mis favoritos de aquellos en los que salen los Dursley, y es porque después de todo lo que le han hecho a Harry al fin reciben parte de lo que se merecen. Me hace mucha gracia, porque aunque los Dursley se enorgullecen de ser súper normales son de todo menos eso, y este capítulo lo demuestra.

La verdad, después de lo que le pasó a Petunia de niña, lo lógico sería esperar que estuvieran sobre aviso para cuando a Harry le llegara la carta. Es posible que creyeran que con su genial educación normalizadora Harry fuera lo bastante no mágico para que no le quisieran. Nótese el obvio sarcasmo.

Desde luego, la reacción de Vernon es exagerada hasta el límite. Me imagino a Dumbledore riéndose de sus patéticos intentos por evitar las cartas y enviando cada vez más y más para divertirse antes de mandar a Hagrid.

Una de las mejores cosas de este capítulo es que en su paranoia los Dursley se olvidan de mimar a Dudley, y me encanta verle pasándolo mal. Tristemente, no se olvidan de tratar mal a Harry, siendo aún peor cuando se avecina su cumpleaños.

¡Hagrid al rescate!

Observaciones y curiosidades:
  • Hay un fallo de traducción importante en una frase de Vernon cuando discute con Petunia sobre la carta. Normalmente no lo pondría íntegro pero me parece importante. En la versión traducida dice:
 "¿no lo juramos cuando recibimos y destruimos aquella peligrosa tontería?" 

mientras que en la inglesa dice algo como: 

"¿no juramos cuando le recibimos que acabaríamos con aquella peligrosa tontería?". 

Parece un cambio pequeño pero creo que vale la pena notarlo.
  • Los calcetines viejos de Vernon que le regalaron a Harry el año anterior son los mismos que usará en El prisionero de Azkaban para envolver su chivatoscopio y ahogar el ruido que hace. 
  • Petunia es muy rápida en proponer escribir de vuelta a Hogwarts. Es como si supiera que pueden ponerse en contacto con la escuela, como si ya lo hubiera hecho antes... Es coña, en realidad sí que envió una carta a Hogwarts una vez. 
  • Adjunto unas fotitos de la primera carta de mi colección personal de parafernalia de Harry Potter (no me juzguéis). El texto de la carta me lo guardo para la semana que viene.




lunes, 16 de marzo de 2015

Capítulo 2: El vidrio que se desvaneció

En el capítulo dos de Harry Potter y la piedra filosofal, nos trasladamos diez años en el tiempo para ver cómo ha sido la vida de Harry con los Dursley desde que le dejaron allí.

Aunque no es sorprendente ver que Harty no lo esté pasando bien con sus tíos y su primo, la situación de Harry en Privet Drive resulta excesivamente horrorosa.

En serio, tienen a Harry en tan malas condiciones que es un milagro que le dejen comer en la misma mesa que ellos. Le tienen en una pequeña alacena bajo las escaleras (cuando tienen una habitación de sobra que podría utilizar), y Harry pasa en ella la mayoría del tiempo. También le obligan a hacer las tareas de la casa y toda su ropa es vieja y excesivamente grande para él. Visto esto, creo que podemos agradecer que los Dursley se molestaran en comprarle a Harry unas gafas cuando las necesitó para ver, aunque sólo fueran un par.

Además de dejar claras las malas condiciones de vida de Harry, Rowling también aprovecha para contar las situaciones extrañas que le pasan a Harry, y que son causa de malestar para sus tíos. Estos inexplicables contratiempos se deben a la magia que Harry está empezando a demostrar y que es común en los magos cuando son pequeños. Los Dursley saben muy bien de qué se trata, y por eso reaccionan de forma tan exagerada a cualquier cosa que Harry haga o diga que se salga de lo normal.

Sus reacciones denotan su mentalidad cerrada; al castigar a Harry por cualquier cosa rara que haga esperan conseguir que se comporte como una persona normal, pero son las circunstancias estresantes en las que los Dursley le ponen las que causan la magia. Notad que los ejemplos que Harry recuerda se deben siempre a las acciones de Dudley o de los padres Dursley.

Hablando de Dudley, si los Dursley son crueles en exceso con Harry, a la vez son buenos en exceso con Dudley, que como resultado se ha convertido en un niño mimado que siempre tiene que tener lo que quiere. Imaginaos tener treinta y nueve regalos en vuestro décimo cumpleaños. Yo ya me sentiría satisfecho si tuviera esa cantidad de regalos en el total de mis primeros diez cumpleaños (Además, ¿cuánto se supone que gana el Vernon en su trabajo? Tiene que ser mucho si se puede permitir comprar tanto regalo). El contraste entre los dos primos es obvio y marca aún más lo desgraciado que es Harry.

Para terminar, quiero destacar el gran juego que hace Rowling en este episodio. Al introducirnos en las señales de magia de Harry, asumimos que el incidente de la boa constrictor es uno más (y lo es, al menos en lo referente al cristal que desaparece), y de esta forma nos oculta el hecho de que hablar con las serpientes no es algo común en los magos, información que no descubriremos hasta el siguiente libro. Un ejemplo más del cuidado de Rowling en formar un universo cohesionado.

Observaciones y curiosidades: 
  • Cuando Petunia le grita a Harry desde fuera de la alacena, la traducción española no dice exactamente quién grita. Yo pensé la primera vez que era Harry, lo cual no tiene mucho sentido.
  • Curioso que lo único que le gusta a Harry de su aspecto es su cicatriz, cuando es lo único que no ha heredado de sus padres sino de su asesino. Ahí lo dejo.
  • Se hace mención de la señora Figg, que en La Orden del Fénix se revela como una squib apostada en el vecindario por Dumbledore. 
  • También se hace mención de Marge, la hermana de Vernon, que hará su gran aparición en El prisionero de Azkaban.
  • El bocadillo de Harry que Dudley no se quiere terminar es un helado en la versión inglesa. Empezaba a creer que los Dursley ni siquiera le daban de comer a Harry. Es demasiado incluso para ellos.
  • En la versión inglesa, la serpiente se despide en pársel usando la palabra portuguesa para amigo, que es la misma que en español. Desde luego, es algo difícil de traducir. 

lunes, 9 de marzo de 2015

Capítulo 1: El niño que vivió

Bueno, como dictan las leyes de la lógica, estos análisis han de comenzar con el primer libro de la saga, La piedra filosofal, y con el primer capítulo de éste (al menos siempre que no aparezca alguna precuela de la nada. No lo descarto).

La piedra filosofal es el primer libro de la heptalogía de Harry Potter, y como tal, tiene una función de presentación de los personajes y del universo de la saga. Ante los ojos curiosos y sorprendidos de Harry, para quien todo esto es nuevo, el mundo mágico se aparece ante el lector con una sencillez sorprendente. Todo aquello que los lectores conocemos de la historia o la mitología es real y parte de la vida cotidiana de los magos, aunque hay muchos elementos que no tienen representación en las mitologías y que Rowling aúna a las leyendas de una forma estupenda, creando un universo cohesionado.

El primer capítulo es esencial para toda la saga; se nos presentan ya a algunos de los personajes principales y se establece tanto la dualidad del universo normal y el mágico como la historia general de la serie: el malvado mago Lord Voldemort ha sido derrotado misteriosamente al intentar matar a Harry Potter, dejándolo marcado con una cicatriz en forma de rayo y huérfano de padre y madre, requiriendo que tenga que quedarse y crecer con sus tíos, ajeno al mundo mágico al que pertenece.

La historia comienza el día siguiente a la derrota de Voldemort, aunque, irónicamente, uno de los días más importantes para el mundo mágico los lectores lo vivimos desde el punto de vista de Vernon Dursley, el marido de Petunia, la tía materna de Harry, y para ellos es un día normal, o casi. Los Dursley son personajes que se presentan desde el principio como excesivamente normales y mediocres, hasta el punto del aburrimiento total. No es que no les interesen las cosas extrañas, es que las detestan completamente.

El día de Vernon está salpicado de elementos extraños: un gato que se comporta de manera atípica, gente con túnicas y capas por la calle y rumores sobre los Potter, que dejan a Vernon receloso por sus cuñados, de los que sabe muy poco. Su actitud denota ya su intolerancia; no le preocupa realmente que los Potter estén haciendo algo extraño o secreto, sino lo que sus actos puedan depararles a los Dursley por estar emparentados con ellos.

Puede que la historia comience desde el punto de vista de Vernon, pero no nos engañemos: los Dursley no van a ser los protagonistas de la historia, ni tampoco personajes principales; Rowling no engaña en ningún momento y consigue que los Dursley nos parezcan tan odiosos que lo único que queremos es alejarnos de su punto de vista para entender lo que está pasando en realidad, deseo que se cumple en la segunda parte del capítulo.

De noche, cuando la gente corriente ya duerme, es cuando aparecen los verdaderos personajes principales de la historia; los magos. La noche es su terreno, lo misterioso y lo secreto cobran mayor efecto al abrigo de la oscuridad. De hecho, lo primero que hace Dumbledore al aparecer es crear aún más oscuridad, para ocultar los sucesos que van a tener lugar allí.

Tanto Dumbledore como McGonagall, y después Hagrid, no tienen nada que ver con los Dursley, dejando entrever el universo que empieza a abrirse. Sus actos y palabras dejan entrever la verdadera importancia de los hechos ocurridos durante todo el día. Ya desde aquí podemos apreciar que Dumbledore es sabio pero extraño incluso entre los magos, que McGonagall es severa pero justa, y que Hagrid parece feroz pero tiene un gran corazón. Pequeñas pinceladas que ayudan al lector a conocer a estos personajes antes de que sean presentados oficialmente ante Harry.

La despedida de Harry en Privet Drive es un momento duro en la saga, nada más comenzada. Representa la necesidad de que Harry viva alejado del mundo al que pertenece, por duro que vaya a ser (y será), y al mismo tiempo la sensación del fin de una era; la guerra contra Voldemort ha terminado y los miembros de la Orden del Fénix se separan para volver a su vida normal, a sabiendas de todo lo que han perdido para llegar a aquel momento. El triste momento en el que Harry queda apartado del mundo al que pertenece es el mismo en el que con la alegría de todos los magos su leyenda queda forjada; una triste ironía que, sin embargo, marcará para bien el carácter de Harry y lo guiará en el viaje que él, y el lector, acaban de empezar.

Observaciones y curiosidades:
  • Aunque en la mayoría de los libros de la saga la historia comienza en un punto de vista ajeno al de Harry, este primer capítulo destaca por tener una perspectiva más neutra. Cuando Vernon se queda dormido, la narración traspasa su foco a McGonagall y Dumbledore, pero no parece seguir la perspectiva de ninguno de los dos.
  • Se menciona que los muggles no suelen ver lechuzas a plena luz del día y esa es la razón de que les resulte tan raro ver tantas. No es difícil suponer que se deben a todos los mensajes que los magos enviaron a sus parientes y amigos con motivo de la caída de Voldemort. Rowling explica en Pottermore que en Gran Bretaña se cree mala suerte ver una lechuza de día, explicando el malestar de los muggles. La explicación mágica es que si hay lechuzas volando de día es porque ha pasado algo tan grave en el mundo mágico que ha de afectar al mundo muggle.
  • El narrador hace notar un par de veces las marcas en los ojos que tiene McGonagall en su forma de gato, que se corresponden con sus gafas en su forma humana. Más adelante se explicará que los animagos conservan alguna de sus características al transformarse.
  • Hablando de McGonagall, resulta bastante extraño en ella que se permita tener conductas extrañas en su forma de gato delante de un muggle. Resulta un poco hipócrita cuando acusa a los otros de perder la discreción.
  • Durante la presentación de Dumbledore el narrador comenta que tiene la nariz torcida, como si se la hubiera roto alguna vez. Efectivamente, tiene la nariz así por el puñetazo que le dio su hermano en el funeral de su hermana.
  • Los caramelos de limón que come Dumbledore son en la versión inglesa sorbetes de limón, dulce que volverá después como la contraseña de su despacho en La Cámara Secreta. Este cambio lleva a una traducción extraña en la que Dumbledore desenvuelve dos caramelos a la vez, mientras que en la versión inglesa lo que hace es separar dos sorbetes que estaban pegados.
  • No creo que sea necesario notar esto, pero Hagrid hace referencia a Sirius Black, personaje extremadamente importante en la historia. La moto en particular no aparece hasta Las Reliquias de la Muerte, planteando la pregunta de quién se la quedó hasta entonces.
  • Otra pregunta intrigante es qué pasó con Harry entre el ataque de Voldemort y su estancia en Privet Drive. Hagrid dice que lo sacó enseguida de allí, así que tuvo que estar con él desde ese momento hasta la noche siguiente, pero no está claro dónde ni qué estuvo haciendo ese tiempo.
  • La traducción española omite el momento en el que Hagrid le entrega a Harry a Dumbledore. Únicamente dice que Dumbledore se giró hacia Privet Drive. 
Espero que os haya gustado el análisis. ¡No os olvidéis de comentar!