lunes, 19 de febrero de 2018

Capítulo 11: Con la ayuda de Hermione

En el capítulo 11 de Harry Potter y el misterio del príncipe, Harry se tiene que enfrentar a su primera responsabilidad como capitán de quidditch, además de tener que tratar con Ron, Hermione y Hagrid.

En los días siguientes de la primera semana, las clases de sexto se están volviendo mucho más complicadas. Se espera de los alumnos que den su máximo esfuerzo en todo momento, y que adopten responsabilidades e iniciativa. Esto se traduce en una carga de trabajo mucho mayor, en principio porque se entiende que los alumnos están en sus asignaturas porque quieren, porque quieren dominarlas; que ya son adultos, básicamente.

Por supuesto, la realidad es otra, y para demostrarlo no hay que ir más lejos que a este capítulo. El sábado de esa semana, a Harry y a Ron les llegan sus ejemplares nuevos del manual de Pociones. Por supuesto, Harry no piensa desprenderse del manual de segunda mano que le está haciendo destacar en Pociones, así que les cambia las tapas para quedarse con el del príncipe y devolver el nuevo a Slughorn. Es comprensible que no quiera desprenderse de un manual tan útil, pero desde luego no es responsable.

Eso no significa que eluda sus otras responsabilidades: durante las pruebas de quidditch Harry actúa con autoridad, planta cara a los fans postureros y a McLaggen, es justo en su elección y escoge a los aspirantes más hábiles. No se puede decir lo mismo de Ron o Hermione.

A Ron le está volviendo el yuyu del curso anterior, y tener que probar su habilidad frente al resto del colegio y contra otros aspirantes (seguramente más que le año anterior) no le está ayudando nada, como tampoco lo hace que Hermione empiece a enumerar los puntos fuertes de Harry mientras pasa olímpicamente de él.

No es que Hermione no tenga en cuenta a Ron, al contrario, pero ella también actúa de manera inmadura aquí. Cuando Lavender empieza a mostrar interés por Ron, y este lo disfruta (cosa lógica, más después de sentirse menospreciado en el desayuno) Hermione se enfada y se va a las gradas sin desearle suerte, y no le anima abiertamente, sino que hechiza por la espalda a su oponente para que Ron tenga una oportunidad.

No me malinterpretéis, McLaggen no debería estar en el equipo (ni en este ni en ninguno), pero tiene tanto derecho como cualquiera a una prueba justa, y Hermione se la ha negado porque no es capaz de animar a Ron como una persona normal. Además, ahora se siente culpable y tiene celos de Lavender por llamar la atención de Ron. Mala cosa.

Cuando llegan a la cabaña de Hagrid, parece que el guardabosques está teniendo en berrinche porque sus amigos han dejado su asignatura, lo que es bastante triste. Bueno está que Harry, Ron y Hermione hagan estupideces, tienen dieciséis años, pero Hagrid es un hombre hecho y derecho, y querer que sus amigos sigan con su clase cuando no les reportará un beneficio laboral y ya tienen bastante con lo que tienen es muy egoísta.

Sin embargo, pronto queda claro que su actitud reciente se debe a la enfermedad de Aragog, su compañero monstruo más antiguo (aunque algo de rencor por lo de su clase sí que hay). Los dos llevan juntos más de medio siglo, y Aragog sin duda valora a Hagrid tanto como Hagrid a él. Es una relación que el resto de personas tendrá dificultades para entender, pero para Hagrid significa mucho. Por suerte, no pide a los chicos que le ayuden a cuidarlo, reconoce el peligro (y si Hagrid lo reconoce es que la cosa está chunga).

Cuando vuelven al castillo, Slughorn aborda a Harry y a Hermione para invitarles a una fiestecilla de las suyas, ignorando a Ron, que se enfada otra vez; el enfado de Ron enfada a Hermione; Y Harry se tiene que aguantar cuando sus indicios contra Draco no le llevan a nada y resignarse a coger gusrajos podridos sin guantes.

Va a ser una constante en este libro.

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro aguamenti, que crea agua, viene de la palabra española "agua" y mens, que significa "mente" en latín.
  • En el original, cuando McLaggen se queja de que Ginny se lo ha puesto fácil a Ron, Harry le responde que fue con su lanzamiento cuando Ron casi falla en la parada.
  • En el original, Hagrid no dice que las larvas gigantes no se conviertan en nada, sino que no se van a convertir en nada porque Aragog se las va a comer. 
  • En la traducción se dice que Ron casi no escapa con vida de Aragog la última vez que la vieron, omitiendo a Harry. En el original sí se le menciona.
  • En el original, cuando Hermione pregunta si pueden hacer algo se dice que está ignorando las muecas frenéticas de Ron, que está negando con la cabeza para que no lo haga.

lunes, 12 de febrero de 2018

Capítulo 10: La casa de los Gaunt

En el décimo capítulo de Harry Potter y el misterio del príncipe, Harry tiene su primera sesión con Dumbledore, y realiza un viaje al pasado.

Varios días después del final del capítulo anterior, Harry sigue aprovechando las anotaciones del Príncipe Mestizo, y queda como un experto en la clase de Pociones. Ron y Hermione están un tanto rabiosos, Ron porque no puede entender la letra de las anotaciones y Hermione porque las instrucciones oficiales le están fallando.

Dejando a un lado este asunto, el capítulo se centra en la primera clase particular con Dumbledore. Harry no tiene ni idea de lo que van a hacer, así que tiene unas expectativas que poco a poco se van dispersando, porque lo que Dumbledore quiere impartir a Harry no son poderosos conjuros ni grandes estrategias, sino sabiduría y capacidad de análisis.

Dumbledore está registrando la línea temporal de Voldemort con el fin de comprender a su enemigo, conocer lo que le motiva, y saber de dónde vino es un buen comienzo. Asimismo, tiene la sospecha de que Voldemort creó más de un horrocrux, así que está a la busca de objetos que pudieran haberse convertido en horrocruxes de Voldemort.

A Harry no le cuenta nada de esto, por supuesto, así que el pobre tiene que tratar de imaginarse los motivos del director por su cuenta. Aunque Dumbledore prometió ser más liberal con la información, está en su naturaleza ser críptico, y en cierto modo es importante para ambos que Harry deduzca las cosas por su cuenta.

Con este fin, Harry y Dumbledore viajan a los recuerdos de Bob Ogden, empleado del Ministerio, durante la visita que hizo a la casa de los Gaunt, aproximadamente unos setenta y cinco años atrás. La casa se encuentra cerca de Pequeño Hangleton, que ya visitamos en el primer capítulo de El cáliz de fuego, y en cuyo cementerio Voldemort revivió en presencia de Harry.

En ella habitan Sorvolo y sus hijos Morfin y Mérope, que serían el abuelo, el tío y la madre de Voldemort, aunque todos salvo Morfin habrían muerto para cuando Tom nació. Sorvolo, aunque empobrecido, conservaba el orgullo de ser descendiente de Slytherin y de los hermanos Peverell, y a pesar de su desastroso estado aún se consideraba superior a la mayoría de los magos. No es difícil imaginar a Lucius Malfoy reducido a un estado similar de haber perdido su riqueza y estatus.

Dada su combinación de orgullo desmedido, intolerancia extrema y falta de recursos, sus hijos han crecido para ser altamente inestables: Morfin sólo habla en pársel y es tan intolerante como su padre, por no hablar de más salvaje (por lo menos Sorvolo se presta a conversar hasta cierto punto); por su parte, Mérope está aterrada de su familia y no ha sido capaz de desarrollar su poder mágico, lo que la hace parecer una squib a ojos de Sorvolo, con el correspondiente desprecio, lo que la lleva a suprimirse aún más.

Sorvolo entra en cólera cuando descubre que Mérope ha estado espiando en secreto a Tom Ryddle, un muggle y el hijo de la familia pudiente del pueblo, la mayor de las ignominias, y la agrede a pesar de la presencia de personal del Ministerio, lo que le llevó a él y a su hijo a Azkaban, y dejó a su hija libre para desplegar sus poderes y obligar mágicamente a Tom a fugarse con ella.

Me resulta interesante que se trate la situación con el filtro de amor como algo deleznable. Como vimos en la tienda de Fred y George, los filtros de amor son tratados como algo relativamente inofensivo, y la explicación que se había dado antes de la orfandad de Voldemort fue que su padre abandonó a su madre al enterarse de que era una bruja. Ahora la situación ha cambiado, y Tom no era tan culpable ni Mérope tan inocente. No es que Tom no fuera un snob intolerante, pero no cabe duda de que fue violado en todos los sentidos.

Y así quedan las cosas por ahora. Harry está confuso sobre el propósito de la lección, pero es lo bastante observador para apreciar que el anillo de Sorvolo es el mismo que Dumbledore ha estado usando, y que tiene algo que ver con su brazo malherido. Se le da bien deducir, y eso le vendrá muy bien en el futuro.

Observaciones y curiosidades:
  • Si recordáis, la última vez que Harry entró en el pensadero fue cuando entró en el recuerdo de Snape. Es normal que se sienta incómodo, dado lo que sucedió entonces.
  • El anillo que lleva Sorvolo Gaunt es la Piedra de la Resurrección, como ya sabéis, y el escudo que tiene grabado es el símbolo de las Reliquias de la Muerte. Harry se acordará de este recuerdo, específicamente de la mención a los Peverell, cuando deduzca que el anillo es la Piedra.

lunes, 5 de febrero de 2018

Capítulo 9: El Príncipe Mestizo

En el noveno capítulo de Harry Potter y el misterio del príncipe, Harry y los otros comienzan sus ÉXTASIS, con nuevos cambios y un nuevo misterio.

El primer día de clase, Harry y Ron ponen a Hermione al día sobre lo que Harry averiguó de Malfoy y las ilusas expectativas de Hagrid. Hermione no aporta demasiado, está de acuerdo con Ron en que no hay que tomar demasiado en serio a Malfoy (para irritación de Harry, una vez más) y tampoco se atreve a hablar con Hagrid sobre el asunto, a pesar de ser la opción más evidente. Quiero creer que alguien de sexto se habrá apuntado a Cuidado de Criaturas Mágicas, porque si no, pobre Hagrid.

Terminado el desayuno, los alumnos de sexto se reúnen con los jefes de sus casas para inscribirse en las asignaturas de nivel ÉXTASIS y recibir su nuevo horario. Esta es una de las escenas que más me gustan de la profesora McGonagall, porque hace un trabajo excelente como tutora.

En el caso de Neville, McGonagall es firme en no dejarle inscribirse en Transformaciones (y hay que comentar que, tal y como ella predijo, Neville fue capaz de aprobar el examen de Transformaciones a pesar de todo), pero es porque el nivel de la clase será elevado, y sabe que en realidad no quiere seguir con esa asignatura. Le anima a seguir con las clases que sí le gusten y le dedica un cumplido merecido.

Cuando llega a Harry, ante todo le felicita por su nota de Transformaciones, y le pregunta por su no inscripción en Pociones, a sabiendas de que su objetivo es ser auror. Dado el cambio de profesores, McGonagall le hace saber que su S vale para entrar en la clase y le responde a sus preocupaciones, asegurándose además de hablar después con Slughorn para que lo tenga en cuenta. Qué queréis que os diga, me cuesta imaginar a Snape tomándose estas molestias.

Hablando de Snape, la primera clase que tienen Harry y Ron es Defensa contra las Artes Oscuras. Gracias al ED (me imagino), muchos han alcanzado un nivel elevado en la asignatura a pesar del continuo cambio de profesores. Snape, por su parte, empieza dando un discurso sobre las artes oscuras, muy parecido al que dio el primer día en Pociones, para entonces pasar a los conjuros no verbales.

Los conjuros no verbales resultan interesantes: ya hemos visto a magoa adultos realizar magia sin hablar, y aunque no es muy útil para el lector, para el mago sí es de utilidad sorprender a su oponente y negarle el conocimiento de los efectos del conjuro que le está lanzando. Dicho esto, Snape no da pista alguna de cómo realizarlos (y sabe que son novatos en su uso), con lo que su "prueba de nivel" resulta absurda del todo.

Cuando Snape intenta hacer una demostración con Harry (casualmente, claaaaaro), Harry responde instintivamente, y lejos de disculparse, se mofa del profesor, ganándose un castigo. Está claro que Harry ya está hasta las narices del rencor absurdo de Snape, y aunque sus modos no son los mejores, ya ha pasado demasiado tiempo como para seguir con esta tontería.

Por contra, y con gran ironía, la primera clase de Pociones con Slughorn es todo un acierto. Al contrario que en Defensa, los alumnos de Pociones han quedado reducidos a doce entre las cuatro casas, lo que da un aire más particular a la clase. Slughorn llama la atención de los alumnos al preparar pociones complicadas y útiles que, asegura, sabrán realizar ellos mismos al terminar el ÉXTASIS, lo cual resulta inspirador para los alumnos.

Cuando Hermione llama su atención al conocer perfectamente los efectos de las pociones, se extraña de no saber de ella y presupone que proviene de una familia de renombre, como era de esperar, pero en cuanto se entera de que proviene de familia muggle no le da mayor importancia, y como veremos, se apunta a Hermione en su lista de jóvenes con posible talento.

Con una botella de Felix Felicis en juego (eso es motivación y lo demás son tonterías), los alumnos se ponen a elaborar una poción muy complicada para que Slughorn vea qué son capaces de hacer. Harry parece que va a tener dificultades con su libro de segunda mano, que está lleno de anotaciones y correcciones, pero cuando sigue las instrucciones añadidas su poción mejora notablemente, ganando el codiciado premio.

¿Hizo trampas Harry? Es cierto que Harry tiene una ventaja que el resto de los alumnos no tienen, pero también lo es que Harry sólo está siguiendo las instrucciones de su manual, pero añadiendo las notas que alguien ha puesto en los márgenes, no está copiando en un examen ni nada por el estilo, y está trabajando para elaborar las pociones como todos los demás. Hermione tiene derecho a sentirse mal, pero está claro que le da rabia que Harry la haya superado por lo que al final ha sido suerte. Harry intentó compartir las notas con ella y no quiso desviarse del manual, así que no tiene demasiada base.

La intervención de Ginny, más allá de lo que comento en las curiosidades, no es muy hábil, pues el libro de Pociones no tiene nada que ver con el diario de Ryddle, no es lo mismo un libro en blanco que te respondes cuando escribes que un libro de texto viejo en el que un antiguo alumno escribió anotaciones. En todo caso, es normal que Ginny salte ante cualquier cosa que esté mínimamente relacionada con el diario.

En todo caso, los intentos desesperados de Hermione por demostrar que hay algo raro en el libro sirven para que Harry descubra algo sobre su posible antiguo dueño: se hace llamar el príncipe mestizo. ¡Ya tenemos nuestro misterio!

Observaciones y curiosidades:
  • El alumno al que Ron increpa al principio del capítulo es de primero en el original, no de quinto como dice la traducción.
  • En el original, McGonagall no dice que Supera las Expectativas sea simple en relación a la nota de corte de Snape y Slughorn para Pociones, como en el original. No es algo muy notable, pero siempre me extrañó que la profesora dijera eso cuando su nota de corte es una S también.
  • Eso floral que Harry cree haber olido en La Madriguera no es otra cosa que Ginny, por supuesto. Cuando ella aparece al final del capítulo, Harry recibe otra bocanada de ese olor, por si no había quedado claro.
  • Lo voy a comentar ahora, aunque no venga tanto a cuento en este momento: en inglés el príncipe mestizo (The Half-Blood Prince) es un apodo menos exagerado que en español, e incluso podría no considerarse siquiera un apodo: Prince es el apellido del susodicho, y es mestizo, así que básicamente está diciendo que es el mestizo de su familia. Al traducirlo como si fuera un título y no un apellido (para ser justos, es la impresión que da también en inglés) se pierde este matiz.

viernes, 2 de febrero de 2018

Encantamiento patronus

El texto de Pottermore de febrero trata sobre uno de los encantamientos más conocidos del universo Potter, el patronus, que crea a un guardián basándose en tus recuerdos más felices, y la mejor arma contra los dementores y otros. Veamos qué nos cuenta Rowling:

"El patronus es el encantamiento defensivo más famoso (y que también es conocido por su dificultad). Su fin es el de producir una guardián o protector de un color blanco-plateado, que adopta la forma de un animal. La forma exacta del patronus no será aparente hasta que el conjuro haya sido ejecutado con éxito. Uno de los encantamientos más poderosos conocidos por los mundo mágico, el patronus también se puede usar como mensajero entre magos. Al ser una concentración pura y protectora de felicidad y esperanza (el recuerdo de una memoria clave es esencial para su creación) es el único conjuro efectivo contra los dementores. La mayoría de las brujas y magos son incapaces de producir un patronus y hacerlo es considerado en general como una marca de habilidad mágica superior.

Algunos magos y brujas pueden conseguir un patronus incorpóreo, similar a una masa o una bocanada de vapor o humo plateado. En algunos casos una bruja o mago puede producir un patronus incorpóreo de manera deliberada, si desea ocultar la forma que adopta normalmente (Remus Lupin, por ejemplo, teme que su patronus corpóreo diga demasiado de lo que él es)*1*. El patronus incorpóreo no es un verdadero patronus, y aunque dará una protección limitada no puede aportar el poder defensivo de un patronus corpóreo, que tiene la forma y sustancia de un animal.

El encantamiento Patronus es uno de los encantamientos más antiguos, y aparece en muchos testimonios de magia primigenia. A pesar de una larga asociación con aquellos que luchan por causas nobles o idealistas (aquellos capaces de producir patronus corpóreos a menudo han sido elegidos para altos cargos en el Wizengamot y el Ministerio de Magia), el patronus no es desconocido entre los magos tenebrosos. Aunque hay una creencia extendida y justificada de que un mago que no sea puro de corazón no puede producir un patronus con éxito (el ejemplo más famoso del conjuro volviéndose contra su ejecutor es el del mago tenebroso Raczidian, que fue devorado por gusanos), unos pocos magos de moral cuestionable han tenido éxito al producir un patronus (Dolores Umbridge, por ejemplo, es capaz de conjurar un patronus gato para protegerse de los dementores). Podría ser que la fe verdadera y confiada en la justicia de las acciones propias puede aportar la felicidad necesaria. Sin embargo, la mayor parte de estos hombres y mujeres, que terminan acostumbrados a los efectos de las criaturas tenebrosas con las que se alían, ven al patronus como un encantamiento innecesario para su arsenal.

No se ha encontrado ningún medio fiable para predecir la forma que tendrá un patronus individual, aunque el gran investigador de encantamientos del siglo XVIII, el profesor Catullus Spangle, dejó ciertos principios que son ampliamente reconocidos como ciertos.

El patronus, aseguró Spangle, representa lo que está oculto, desconocido pero necesario dentro de la personalidad.

"Porque es evidente", escribe, en su obra maestra Encantamientos de defensa y disuasión, "que un humano que se ve enfrentado a una maldad inhumana, como la de un dementor, debe tirar de recursos que puede no haber necesitado antes, y el patronus es el yo secreto despertado que yace dormido hasta que se necesita, pero que ahora debe ser sacado a la luz".

Esta, dice Spangle, es la explicación de la apariencia de los patronus en formas que sus invocadores puedan no esperar, para las que nunca han sentido una afinidad particular, o (en casos raros) no reconocen siquiera. Spangle es interesante en el tema de aquellos magos y brujas inusuales que producen un patronus que adopta la forma de su animal favorito.

"Es mi firme creencia que un patronus tal es un indicador de obsesión o excentricidad. Hablamos de un mago que podría ser incapaz de ocultar a su yo esencial en la vida diaria, que puede, de hecho, proclamar tendencias que otros podrían querer ocultar. Sea cual sea la forma de su patronus, se haría bien en mostrar respeto, y ocasionalmente precaución, hacia una bruja o mago que produce un patronus de su elección".

La forma de un patronus puede cambiar durante el curso de la vida de una bruja o mago. Se sabe de casos en que la forma del patronus se transforma por el luto, el enamoramiento o cambios profundos en la psique de una persona. Así, el patronus de Nymphadora Tonks cambió de una liebre americana a un lobo (no un hombre lobo) cuando se enamoró de Remus Lupin. Algunos magos y brujas pueden ser incapaces de producir siquiera un patronus hasta que pasan por algún tipo de shock mental.

Es habitual, pero no inevitable, que un patronus tome la forma de un animal que se encuentre fácilmente en el país natal del invocador. Dada su duradera afinidad con los humanos quizás no resulte sorprendente que entre los patronus más comunes (aunque hay que recordar que cualquier patronus corpóreo es altamente inusual) estén los perros, los gatos y los caballos. Sin embargo, cada patronus es tan único como su creador e incluso se sabe de gemelos idénticos que tienen patronus muy distintos.

Los patronus de animales extintos son muy raros pero no imposibles de ver. Extrañamente, dada su larga conexión con el mundo mágico, los patronus lechuzas son inusuales. Los menos comunes de todos los patronus posibles son criaturas mágicas como los dragones, los thestrals y los fénix. No hay que olvidar, en todo caso, que uno de los patronus más famosos de todos los tiempos era un simple ratón, que pertenecía a un joven mago legendario llamado Illyius, que lo usó para contener el ataque de un ejército de dementores él solo. Aunque un patronus raro y mágico denota sin duda una personalidad inusual*2*, no tiene por qué ser más poderoso, o más exitoso a la hora de defender a su invocador.

*1* El patronus de Lupin es un lobo (el animal, no un hombre lobo). Lupin usó este patronus incorpóreo cuando defendió a Harry y a los otros en el Expreso de Hogwarts.

*2* Que yo sepa, el único patronus que es un animal mágico en la saga Potter es el de Dumbledore, un fénix.

lunes, 29 de enero de 2018

Capítulo 8: La victoria de Snape

En el octavo capítulo de Harry Potter y el príncipe mestizo, Harry empieza el nuevo curso con el pie izquierdo, al contrario que Snape, que tiene una de las mejores noches de su vida.

Afortunadamente para Harry, su estupidez no le lleva a quedarse en el tren mientras éste vuelve a Londres, ya que Tonks estaba al acecho y le descubre mientras hacía una inspección de última hora. Es cierto que está muy decaída (y con buena razón), pero de alguna forma parece más competente que el año pasado. Prefiero a la Tonks de siempre, en todo caso.

Harry observa los cambios en su comportamiento, pero prefiere no decir nada, porque cree que tiene que ver con Sirius y no se ve capaz de hablar de ello. ¿Habría sido distinto de haber sabido Harry lo que pasaba de verdad? Es posible, pero la falta de comunicación hace que las cosas se queden así, y Snape no mejora las cosas.

Snape sabe perfectamente lo que le pasa a Tonks, pero lejos de empatizar con otra persona que quiere a alguien que no le corresponde, se mofa de su sufrimiento y de la persona a la que quiere. Muy hábil, como siempre. Por supuesto, en cuanto se queda a solas con Harry no duda en aprovechar su estupidez para quitarle puntos a Gryffindor y burlarse de él en general. Harry directamente pasa de responder; aunque odia más su cabe a Snape por las burlas constantes hacia Sirius, no quiere seguirle el juego, sólo desea mantenerse lo más alejado posible del profesor. Qué iluso.

Una vez en la mesa, Harry se tiene que conformar con los postres, mientras que Dumbledore hace su habitual discurso de bienvenida. Como es de esperar, el director hace hincapié en los tiempos oscuros que están viviendo y en las férreas medidas de seguridad que se han instalado en Hogwarts para la protección de todos. Entonces suelta la bomba: Slughon no es profesor de Defensa, sino de Pociones, y es el puesto que va a ocupar, mientras que Snape pasará a ser el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.

Harry está muy ofendido, claro, porque da la impresión de que Dumbledore evitó deliberadamente decirle qué asignatura iba a impartir Slughorn (y casi seguro que fue así, para evitarse líos). En todo caso, cabe preguntarse ¿por qué ahora?

Dumbledore podría haberle dado el puesto a Snape antes que contratar a gente como Lockhart y Umbridge, pero no lo hizo. En mi opinión, hay dos motivos: el primero es que Dumbledore necesitaba que Slughorn volviera a Hogwarts, para así poder sacarle lo que sabe de Voldemort y sus horrocruxes. No es como si fuera a despedir a Snape sin más, así que le dio el otro puesto disponible, para el que está sobradamente preparado.

El segundo es que a Dumbledore sólo le quedan unos meses de vida, además de la aparente maldición que sufren los profesores de Defensa. Dumbledore sabe que morirá de una forma o de otra, y cuando eso pase Voldemort ya no necesitará a un espía en Hogwarts. Si se hace con el control del colegio Snape será nombrado su director para guardar las apariencias, mientras que si Hogwarts sigue fuera de su alcance Snape tendrá que huir por haber asesinado a Dumbledore. En cualquier caso, Snape no será profesor más de un año de todas formas, así que puede serlo de Defensa.

Mientras discuten lo que ha pasado, Harry y Ron se llevan un nuevo golpe: Hagrid está convencido de que seguirán yendo a sus clases, pero ni ellos ni Hermione se van a apuntar para los ÉXTASIS de Cuidado de Criaturas Mágicas. Va a ser un gran palo para nuestro enorme amigo.

Esta semana empieza febrero; el texto de Pottermore del mes será sobre el encantamiento patronus, lo publicaré a finales de esta semana. ¡Que lo disfrutéis!

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro episkeyo (en el original episkey) proviene del griego episkevi, que significa "reparar".
  • Harry menciona haber visto a Dumbledore usar antes un patronus para mandar mensajes; esto fue en El cáliz de fuego, cuando Crouch apareció en los terrenos, y Dumbledore usó su patronus para avisar a Hagrid.
  • El nuevo patronus de Tonks es un lobo (el animal, no un hombre lobo), representando a Lupin.

lunes, 22 de enero de 2018

Capítulo 7: El Club de las Eminencias

En el séptimo capítulo de Harry Potter y el misterio del príncipe, Harry y los demás viajan a Hogwarts para el nuevo curso, y durante el trayecto Harry comete una estupidez que le va a salir muy cara.

Después de oír la conversación entre Draco y Borgin, Harry está preocupado, trazando teorías e hipótesis sobre lo que podría estar planeando. Esto no es nada habitual, lleva pasando desde el primer libro; la diferencia aquí es que Ron y Hermione no están apenas preocupados por lo que ande haciendo Malfoy. Dado que la última vez que sospecharon de él resultó ser una gigantesca pérdida de tiempo, tienen sus motivos para pasar de Draco.

 Por otro lado, Harry tiene razón en sus sospechas, pues el arresto de su padre parece haber llevado a Draco a ser más impetuoso y serio en lugar de su arrogancia habitual, y aunque no tenga la capacidad de lograr lo que quiera que se proponga, es posible que por el camino alguien salga herido. En todo caso, Harry está demasiado obsesionado como para tomarse en serio sus deducciones, a pesar de que todas ellas son ciertas. Es una deliciosa ironía.

Entre una cosa y otra, llega el día de ponerse en marcha hacia Hogwarts. Antes de partir, Harry se asegura de hablar con Arthur en privado y hacerle llegar sus suposiciones. Lo cierto es que esa fue una idea buena, mejor que la que tendrá después. Aunque en algunas cosas Harry no haya madurado, está claro que en otras sí.

Queda más claro que nunca en el tren: con Ron y Hermione en el vagón de los prefectos, y Ginny marchándose para quedar con Dean (con Harry extrañamente triste de verla marchar, guiño guiño), Harry se encuentra rodeado de fans oportunistas, pero prefiere estar con sus amigos Neville y Luna, diciéndoselo directamente a Romilda Vane. Es una contraposición tan directa a la situación del año anterior que está claro que Rowling la escribió a propósito para dejar claro el crecimiento de Harry.

En lo que respecta al evento que pone su título al capítulo, Slughorn aprovecha el viaje para empezar a reclutar a alumnos prometedores para su club de élite. Harry está incluido, por supuesto, e invita a otros alumnos en cuya familia se encuentren famosos, entre ellos Neville. Por supuesto, esto no es garantía de nada, pues lo que Slughorn valora es la valía propia. Por eso invita a Ginny tras ver de primera mano lo que sabe hacer, y pasa de otros como Belby que no llegan a lo que espera de ellos.

Una vez terminada la incómoda reunión, a Harry se le ocurre seguir a Blaise al compartimento que comparte con Malfoy, Crabbe, Goyle y Pansy, y quizás enterarse de algo de lo que trama Malfoy. Esto sería una buena idea de no ser porque:

a) Están a punto de llegar, con lo que si Malfoy fuera a decirles algo a sus amigos ya se lo habría dicho.

b) Por la misma razón, Harry no podrá irse hasta que Malfoy y los otros se hayan ido del compartimento, con lo que no podrá cambiarse a la túnica del colegio y preocupará a sus amigos.

c) El compartimento es pequeño, y por muy invisible que seas no es fácil que nadie se tope contigo en un espacio reducido que comparten cinco personas.

Efectivamente, aunque Harry consigue colarse en el compartimento, Malfoy se da cuenta de que algo pasa, no cuenta nada que le incrimine especialmente y cuando todos los demás se han ido pilla a Harry por sorpresa y le deja inmovilizado en el tren, e invisible, así que se arriesga hasta a que el tren se vaya con él dentro.

Puede que Harry haya madurado, pero, francamente, aún le queda mucho por hacer.

Observaciones y curiosidades:
  • En inglés este capítulo se titula Slug Club, haciendo referencia al apellido de Slughorn. Slug significa "babosa" en inglés.
  • En el original se menciona que Neville parece decepcionado de oír que no habrá más reuniones del ED.
  • Los nogtails son criaturas mágicas parecidas a lechones que viven en zonas rurales.

lunes, 15 de enero de 2018

Capítulo 6: Draco se larga

En el sexto capítulo de Harry Potter y el misterio del príncipe, Harry y los otros viajan al callejón Diagon para comprar sus cosas de Hogwarts, pero de nuevo las cosas han cambiado mucho.

Una vez instalado, Harry se dispone a pasar un buen verano en la Madriguera con sus amigos, incluso celebrando su cumpleaños con ellos por primera vez; lamentablemente, las noticias de asesinatos y desapariciones empañan lo que deberían ser unas vacaciones memorables. Intentar seguir con la vida durante los tiempos de guerra será un tema habitual en este libro.

Por esa razón Molly no quiere que vayan con ella y Arthur al callejón Diagon (hace ya tres años que Harry no va), pero ellos insisten, porque quieren visitar a Fred y George y ver su tienda. Al final, acceden, con el Ministerio aportando transporte y escolta (por suerte, Hagrid es quien les acompaña al callejón).

La presencia de Hagrid, y el encuentro con Draco en Madame Malkin, traen consigo los recuerdos de la primera visita al callejón, que entonces estaba lleno de vida y maravillas mágicas. Sin embargo, ahora está vacío, árido y sin vida, con compradores atemorizados de estar al aire libre y buscavidas aprovechados han tomado el relevo de los comerciantes honrados. Si hay alguna muestra clara de los estragos de la guerra, es esta.

Asimismo, lo que su día fue un primer encuentro de dos futuros estudiantes con visiones diferentes pero con algunas similitudes es ahora una proclamación pública de enemistad, con Harry y Draco dispuestos a emitir amenazas sin miedo alguno. Ahora ya se conocen más de lo que les gustaría, y la curiosidades mutua que pudieran sentir el uno por el otro se ha convertido en desprecio manifiesto.

Por suerte, podemos evadirnos de todo el mal rollo en la flamante tienda de artículos de Fred y George, que, lejos de dejarse arrastrar por todo el pesimismo, han redoblado sus esfuerzos para darle a la gente la alegría que tanto necesitan, y con un gran éxito.

Los gemelos no han perdido el tiempo, y además de los productos que les hemos visto inventar durante la saga, han diversificado y han creado secciones especializadas, que están teniendo mucha acogida. Fred y George son amables y están dispuestos a ayudar personalmente, pero son duros con los ladrones y no se permiten hacer descuentos a familiares o a amigos (Harry es sólo una excepción porque es gracias a él que tienen el negocio). Tienen futuro como empresarios.

Cuando ven a Draco escabullirse solo al callejón Knockturn, Harry, Ron y Hermione le siguen a hurtadillas para saber qué trama. Una vez allí, espían una críptica conversación entre Malfoy y Borgin, sin saber que están hablando precisamente del objeto que les está dificultando verle bien y saber de qué habla. Lo único que está claro es que Malfoy planea algo, y no puede ser bueno. ¿De qué se tratará?

Observaciones y curiosidades:
  • Rowling tenía planeado incluir a Florean Fortescue en la historia en un papel más importante, de ahí su misteriosa desaparición; sin embargo, al final decidió ir por otro camino. Más información aquí.
  • El tema de Lord Kakadura es un intento (no demasiado malo) del traductor para adaptar lo que en inglés se llamaba U-NO-POO (tú no cagas, dicho de forma casual), que se mofaba de you-know-who (ya sabes quién), uno de las formas de evitar decir el nombre de Voldemort.
  • Malfoy hará uso del polvo peruano de oscuridad instantánea para escabullirse de la Orden tras colar a los mortífagos en Hogwarts (haciendo uso de la Mano de la Gloria para encontrar su camino en la oscuridad). Asimismo, Harry usará un detonador trampa para poder colarse en el despacho de Umbridge sin ser visto durante su inflitración en el Ministerio.
  • El puffskein es una criaturita esférica de color natillas, que come de todo y es muy popular como mascota infantil. Según Ron en sus anotaciones de Animales fantásticos, él tenía uno pero Fred lo usó para entrenarse con la bludger y nunca más se supo.