lunes, 16 de octubre de 2017

Capítulo 35: Detrás del velo

En el capítulo 35 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y sus amigos terminan atrapados entre un montón de mortífagos, y la batalla por la supervivencia tendrá un alto coste.

Este es un capítulo triste. Saber lo que va a pasar al final añade una gran tensión a los eventos que se suceden en el capítulo, pues el lector que repite tiene el conocimiento de que esta va a ser la última intervención de Sirius.

Y es un capítulo movido: ahora que los mortífagos se han revelado, Harry es consciente de que todo era una trampa de Voldemort para conseguir la profecía, aunque no sepa qué es realmente. No hay tiempo para lamentos; Harry valora la situación y busca la forma de sacar a sus amigos de allí como sea.

No tarda en concluir que los mortífagos quieren la profecía, y los matarán a todos cuando la consigan; entre tanto, no tienen más remedio que contenerse para no romper la frágil esfera. Harry les hace hablar mientras busca un plan para aprovechar esa ventaja. Hay que decir que, aun tras averiguar que la profecía es la clave de por qué Voldemort fue a por él de bebé, lo deja pasar por el momento para seguir con su estrategia. Eso es muy loable.

Por su parte, Lucius está tratando de dirigir a los mortífagos en una misión que necesita sutileza, algo para lo que no están muy capacitados. Al contrario que sus colegas, especialmente Bellatrix, Lucius es conciliador y busca medios para hacerlo todo fácil. Casi llegas a creerte que les dejarán irse si Harry les entrega la profecía. Casi.

En el momento en el que sus enemigos están distraídos, todos destruyen las estanterías que les rodean, y salen corriendo como alma que lleva el diablo, mientras que los mortífagos se van recuperando de la confusión y les persiguen. Harry termina con Hermione y Neville, y se enteran de que los mortífagos se están dividiendo en parejas para registrar el departamento.

Así comienza un juego del gato y el ratón entre el Ejército de Dumbledore y los mortífagos. Los jóvenes hacen un buen trabajo dadas las circunstancias, pero sus enemigos son superiores en número y experiencia, y van cayendo uno tras otro, empezando con Hermione, quien se supone que es la más hábil del sexteto.

La maldición que le echa Dolohov, así como los efectos de la campana del tiempo en el mortífago corpulento, añaden horror a toda la persecución. Cuando consiguen encontrarse con el resto, Ginny tiene un tobillo roto y no puede moverse, y Ron ha sido afectado por algo y es más un estorbo que una ayuda, sobre todo cuando toca al cerebro. Con su nariz rota Neville no puede hacer mucho, y Luna cae inconsciente rápido, dejando a Harry como el único que puede luchar.

Harry huye desesperado, esperando ayudar a sus amigos alejando a los mortífagos de ellos, pero Neville no está dispuesto a dejarle solo. Lamentablemente, no puede hacer nada y es torturado por la misma persona que torturó a sus padres. Neville muestra una gran entereza, pero al final Harry tiene que entregar la profecía para salvar a su amigo. Es el momento de la caballería.

Gracias a Snape, la Orden del Fénix llega a tiempo para tomar el relevo, y todo parece estar resuelto. Harry y Neville tratan de ponerse a salvo en medio de una batalla entre magos adultos, pero los mortífagos no van a permitirlo, y acaban interviniendo en alguna pelea. Los mortífagos siguen teniendo la ventaja numérica, y la Orden pronto se ve en problemas. Es la hora de Dumbledore.

La aparición de Dumbledore parece que lo resuelve todo: los mortífagos no pueden hacer nada contra él, y aunque la profecía fue destruida entre el revuelo, lo importante es que Voldemort no podrá hacerse con ella. Sin embargo, Sirius y Bellatrix siguen peleando.

Sirius ha conseguido una ocasión para salir y pelear, y además es para defender a Harry. No le va a pasar el relevo a Dumbledore así por las buenas, y Bellatrix es una rival que tiene más de personal para él que el resto. Lamentablemente, su actitud no le hace bien, y una maldición de Bellatrix le hace atravesar el terrible y misterioso velo.

Las circunstancias son lo bastante extrañas como para compartir la seguridad de Harry de que Sirius sigue aquí, y en cualquier momento reaparecerá, sonriente y listo para otra ronda, o magullado pero dispuesto a continuar luchando por Harry. Pero no es así. Sirius se ha ido, y ya no volverá.

Harry se ha quedado solo una vez más.

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro fermaportus viene del francés fermer (cerrar) y del latín portus (puerta). En el original este conjuro es Colloportus (collo significa "atar" o "sellar" en latín).
  • Tal como supone Harry, los relojes de arena que destruye Neville eran giratiempos, todos los del Ministerio, eliminando convenientemente la posibilidad de usarlos de nuevo en el futuro. En el texto de Pottermore sobre los giratiempos Rowling explica sus motivos para crear esta situación.
  • Cuando Dolohov le rompe la nariz a Neville, éste empieza a hablar con voz nasal, y no se le entiende bien, además de que no puede pronunciar bien los conjuros, con lo que no le funcionan. En la traducción esto no se ve y Neville sigue hablando normal, dejando sin explicación el porqué no puede usar conjuros (en su día yo pensaba que era porque estaba usando la varita de Hermione).

lunes, 9 de octubre de 2017

Capítulo 34: El Departamento de Misterios

En el capítulo 34 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y los demás viajan al Ministerio de Magia con la esperanza de rescatar a Sirius, pero no se encuentran con lo que esperaban.

Tras librarse de todos los impedimentos, Harry al fin puede viajar al rescate de Sirius como pensaba hacer desde un principio. No está claro cuánto tiempo ha pasado desde el examen de Historia de la Magia, pero han sido varios capítulos y han pasado muchas cosas; casi parece una eternidad. Harry se aferra a la idea de que su cicatriz no le ha dolido tanto como otras veces, así que Voldemort no está ni muy contento ni muy furioso. Sin duda está dependiendo demasiado de su cicatriz, y Voldemort se está aprovechando de ello. Seguro que está tan tranquilo en su base esperando resultados.

Por su parte, los mortífagos se han puesto en marcha y han eliminado cualquier obstáculo que los chicos pudieran haberse encontrado en su camino a la sala de las profecías, principalmente los encargados de la seguridad. La verdad, me sorprende que el Ministerio tenga tan poca seguridad. Vale que los mortífagos son bastantes y buenos magos, y que a esa hora hay pocos empleados, pero es que Harry y los otros usan la cabina de la entrada de visitantes como si tal cosa cuando en principio el edificio está cerrado. Es todo muy raro.

Los chicos se mosquean al ver que no hay seguridad, pero siguen adelante, y al entrar en el Departamento de Misterios todo se vuelve de lo más extraño. Para empezar, están siguiendo las direcciones de alguien que ha estado allí en sueños; es cierto que son más visiones que sueños, pero cada vez que Harry habla de lo que hacía en sus sueños suena más ridículo. En ocasiones parece más emocionado por estar en el lugar que visita en sus sueños que otra cosa.

Además, el Departamento de Misterios parece menos un laboratorio de investigaciones secretas y más una casa del terror, con paredes que se mueven, cerebros en una pecera y un arco misterioso que emite los susurros de los muertos o algo por el estilo (a día de hoy sigo sin tener claro qué se supone que es). Aunque se supone que tienen mucha prisa, el grupo termina entreteniéndose con todo lo que ven, como si estuvieran de excursión. Harry no podría estar más hasta las narices, e incluso él se distrae a veces.

Cuando al fin llegan a la sala de las profecías, todo se vuelve más serio, para caer a plomo en el momento en que llegan a la zona final, en la que no hay absolutamente nada, ni siquiera señales de que alguien haya estado allí antes.

Es difícil imaginar lo que pasa por la cabeza de Harry en ese momento, aún más en la de los demás; Harry se da cuenta rápido de que Hermione tenía razón, su visión no era real, pero después de todo lo que han pasado para llegar hasta allí no quiere reconocerlo, y se aferra a lo primero que le permita darle sentido a todo, la profecía que incluye su nombre, y que Ron desafortunadamente nota y hace ver a los demás. Con la profecía en manos de Harry, los mortífagos se dejan ver.

No vamos a meternos con Harry por coger la profecía; si no lo hubiera hecho los mortífagos habrían intentado obligarle a cogerla bajo amenaza de matar a sus amigos. Al menos ahora pueden apiñarse para cubrirse y plantear una estrategia contra el ataque inesperado.

Observaciones y curiosidades:
  • Lo que le dice Harry a Ron cuando este se queja de no poder ver a los thestrals difiere en el original y la traducción: en la traducción, le dice que de ser él no se quejaría de poder verlos, posiblemente porque eso supone haber visto morir a alguien; en el original le dice que mejor que rece por que siga siendo invisible para él, insinuando que pronto podría ver morir a alguien.
  • El conjuro flagrate viene del latín flagro, que significa "brillante" o "destacable" (de esa palabra viene el término español "flagrante").
  • La sala cerrada que funde la navaja de Sirius es al parecer la sala en la que se estudia el poder mágico antiguo, que Dumbledore asemeja al poder del amor.
  • En la etiqueta de la profecía, S.P.T. es Sybill Patricia Trelawney, quien pronunció la profecía; A.P.W.B.D. es Albus Percival Wilfric Brian Dumbledore, quien la escuchó según se pronunciaba; el Señor Tenebroso es Voldemort, por supuesto, pero le llaman así porque es el término que usa Trelawney en la profecía; finalmente, la interrogación junto al nombre de Harry significa que se cree que se refiere a él, pero no está claro del todo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Florean Fortescue

El texto de este mes de Pottermore trata sobre el heladero del callejón Diagon, que desapareció misteriosamente durante El misterio del príncipe y del que no volvimos a saber nada. ¿Qué planes tenía Rowling para él? Ahora lo sabremos:

"Florean Fortescue, propietario de una heladería en el callejón Diagon, es el centro de un plan fantasma (una narrativa que nunca llegó a la versión final de los libros). Harry le conoce en El prisionero de Azkaban, en el que descubre que Florean sabe mucho sobre magos medievales. Después, Harry descubre que uno de los antiguos directores de Hogwarts se llamaba Dexter Fortescue*1*."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Florean es un descendiente de Dexter, y originalmente planeé que él fuera el conductor para pistas que necesitaba pasarle a Harry durante su búsqueda de las Reliquias, por eso establecí una familiaridad desde bien temprano. En esta fase, me imaginaba que Florean, con su afinidad para la historia, podría tener alguna información sobre temas tan diversos como la varita de sáuco o la diadema de Ravenclaw, mediante información pasada por la familia Fortescue desde su augusto ancestro. Según me iba acercando al punto en que tal información sería necesaria, hice que Florean fuera secuestrado, con la intención de que Harry y sus amigos le encontraran o rescataran.

El problema fue que cuando me puse a escribir las partes clave de Las Reliquias de la Muerte decidí que Phineas Nigellus Black era un medio mucho más satisfactorio para dar pistas*2*. La información de Florean sobre la diadema también parecía redundante, ya que podía darle al lector todo lo que necesitara saber al respecto mediante la conversación con la Dama Gris. Al final, parecía que había hecho que le secuestraran y asesinaran sin motivo. No es el primer mago al que Voldemort asesinó por saber demasiado (o demasiado poco), pero es el único por el que me siento culpable, porque fue todo culpa mía."

*1* Dexter Fortescue es el director del retrato que increpa a Phineas Nugellus por negarse a ayudar a Dumbledore en la noche del ataque a Arthur, así como quien se queja al ministro por hacer tratos con criminales como Willy Widdershins, en la noche de la huida de Dumbledore. En esta segunda ocasión Dumbledore se refiere a él por su apellido.

*2* Si recordáis, Hermione coge el retrato de Phineas de Grimmauld Place en un principio para evitar que Snape les espíe, y después lo usan para recibir información sobre Hogwarts (y de hecho Snape lo estaba usando para saber de ellos, aunque con buenas intenciones).


lunes, 2 de octubre de 2017

Capítulo 33: Pelea y huida

En el capítulo 33 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry y Hermione tratan de deshacerse de Umbridge, para así poder ir al rescate de Sirius.

Ya he comentado varias veces que el fuerte de Hermione es la lógica: es muy buena pensando en frío o elaborando una estrategia de antemano, pero a la hora de actuar de repente le cuesta encontrar una solución viable. Además, piensa demasiado en lo que sería lógico y no cuenta con los sentimientos de los involucrados tanto como debería, incluso si es capaz de reconocerlos (y sabemos que es así).

Cuando Harry le contó su visión Hermione tuvo la suficiente perspectiva para percibir la posibilidad de una trampa, y si hubieran tenido un poco de suerte (que McGonagall estuviera disponible, por ejemplo), todo habría salido bien. Por contra, su solución a tener a Umbridge en la chepa es llevarla con los centauros del bosque y esperar al inevitable desastre, confiando en su anterior declaración de que no les harán daño por ser jóvenes.

En sí, no es una mala idea: enfrentar a Umbridge con un grupo de aquellos a los que tanto odia y teme y que también son hostiles hacia los que no son como ellos es simplemente poético, y observar cómo sus amenazas caen en saco roto y no hacen más que enfadar cada vez más a los centauros es muy satisfactorio. Adiós, Umbridge. No te echaremos de menos, y ojalá no tuviéramos que verte más. Sabemos que no será así.

Con lo que Hermione no contaba es con que los centauros estuvieran tan enfadados que se propongan atacarles a ellos también a pesar de su juventud, presentando excusas como que ya son casi adultos y que se han beneficiado de las enseñanzas de Firenze. Cuando Hermione reconoce que quería utilizarlos para librarse de Umbridge (reconozcámoslo, es así), lógicamente los centauros no se lo toman nada bien. ¡Grawp al rescate!

No hace tanto que Hagrid escapó del castillo, así que tiene que haber estado haciendo visitas diarias a su hermanastro para que le eche de menos tan pronto. El pobre da mucha pena, más todavía cuando Harry y Hermione se largan aprovechando la pelea entre el gigante y los centauros. No creo que le vayan a hacer tanto daño, pero sin duda saldrá herido, y estará solo. No mola, chicos. Si no llega a ser por la (supuesta) urgencia de la situación no les perdonaría.

Una vez solos, se reúnen rápidamente con Ron y los demás, que se han deshecho de la Brigada Inquisitorial y les han encontrado supongo que siguiendo el rastro del jaleo. Ahora que al parecer Harry ha confirmado que Sirius no está en el cuartel, está deseando irse al Ministerio, pero no tiene forma de ir hasta allí. La solución les llega en forma de los thestrals, que se han acercado ante el olor de la sangre.

Ginny, Luna y Neville están dispuestos a ir con ellos y poner en buen uso lo que han aprendido en el ED, incluso si los dos últimos no saben realmente de qué va la cosa; sus amigos necesitan ayuda y eso es todo. Por contra, Harry no quiere ponerlos en peligro, otra de sus manías; si no fuera porque sabe que es inútil, incluso intentaría que Ron y Hermione se quedaran también e ir él solo. Por supuesto, también es inútil con Ginny y los otros, que rebaten con facilidad las débiles escusas que se le ocurren a Harry. Al final, el grupo de seis se pone en marcha hacia Londres, a enfrentarse a lo que sea.

Observaciones y curiosidades:
  • El conjuro incarcero viene de latín incarcerus, que significa "atrapar" o "encarcelar". En el original inglés ese conjuro se dice incarcerous.
  • Harry piensa que de haber tenido que escoger a miembros del ED, no hubieran sido Neville, Giny o Luna; es curioso intentar averiguar quiénes serían, si es que realmente hubiera pensado en alguien.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Harry Potter: La exposición




Ya os dije hace un tiempo que por el 20 aniversario de la saga Harry Potter se crearía una exposición temporal para la British Library. Pues bien, la exposición llegará a Madrid en el mes de noviembre, para todos los fans españoles.

Como veis en la imagen, la exposición comenzará el 18 de noviembre y durará diez semanas, así que terminará el 28 de enero; tiempo suficiente para que todos podamos ir en el momento que nos sea más propicio. Se instalará en el pabellón 1 de IFEMA, la Feria de Madrid (la estación de metro más cercana es Feria de Madrid, en la línea 8).

Se trata de una exposición itinerante, es decir, que podremos desplazarnos a nuestras anchas por el amplio espacio de la exposición, de más de un kilómetro cuadrado (respetando siempre la marcha de nuestro grupo, por supuesto), y estará compuesto de toda clase de objetos y artefactos que hemos visto en las adaptaciones de la saga, así como vestuario, atrezo y animatrónicos, todo ello en recreaciones de espacios conocidos de la saga. Habrá disponibles audioguías en diversos idiomas.

Además, los visitantes podremos interactuar con la exposición de diversas maneras, como lanzando quaffles, sacando mandrágoras de macetas y sentándonos en el sillón de Hagrid. Se pueden tomar fotos sin flash, aunque no grabar vídeos.

Para más información, especialmente la relativa a precios y descuentos, consultad este enlace. También podéis comprar desde allí las entradas ya mismo. Desde luego, yo haré lo posible por asistir, y si voy haré un post especial con mis impresiones.

Esta semana termina octubre, así que además de la reseña de rigor publicaré durante la semana que viene una nueva traducción de Pottermore. Este mes será sobre Florean Fortescue.

Asimismo, os recuerdo El concierto de La Cámara Secretal, para el que ya va faltando menos. También realizaré un post especial tras mi asistencia, eso sí, sin fotos, pues no estará permitido hacerlas durante el concierto (publicaré alguna de antes y después). ¡Nos vemos!


lunes, 25 de septiembre de 2017

Capítulo 32: Por la chimenea

En el capítulo 31 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry se desespera por conseguir ayuda para rescatar a Sirius, pero todo parece interponerse en su camino.

Este capítulo es de los más tensos del libro: tras tener Harry su visión y librarse del examen, corre a avisar a la profesora McGonagall, como hizo cuando vio el ataque a Arthur; sin embargo, resulta que la han trasladado a San Mungo, y así parece que contactar con la Orden no va a ser posible. De Snape ni se acuerda. Cualquier sensación de tranquilidad que se pudiera sentir en el ataque de la serpiente se ha esfumado.

Agotadas sus posibilidades de recurrir a los adultos (y teniendo en cuenta cómo ha estado Harry en este libro, es decir mucho que sea su primera opción), Harry decide ir él mismo al Departamento de Misterios, y se reúne con Ron y Hermione para explicarles la situación.

Me gusta que sean críticos con la situación: aunque si es cierto el tiempo apremia, los tres saben que las probabilidades de que Voldemort capturara a Sirius y le llevara al Departamento de Misterios en plena tarde son básicamente nulas, así como la sugerencia de que Sirius sea la clave para conseguir el arma. En parte, Harry sabe esto, pero confía ciegamente en sus visiones y ama demasiado a Sirius como para pensar que se trata de una trampa e ignorarla sin más.

Voldemort sabe esto, y le ha puesto un cebo goloso para que no pueda resistirse. Ron y Hermione también lo saben, y tratan de disuadirle, pero no hay manera. Al final, Hermione consigue convencerle de comprobar si Sirius está en el cuartel antes de intentar nada, mediante la chimenea de Umbridge, contando con la ayuda de Ginny y Luna, que no se entera de nada pero siempre está dispuesta a ayudar. :)

No va a ser fácil, claro: no tienen tiempo de formular un plan detallado y después de la última incursión Umbridge ha aumentado las medidas de seguridad. Así, está claro que Umbridge no se va a creer lo que le cuente Ron sabiendo que es amigo de Harry, sobre todo si su mentira se descubre sola, y el sistema de alarma silenciosa del despacho es la guinda del pastel.

Harry consigue contactar con Grimmauld Place antes de que llegue Umbridge, pero Voldemort lo tenía previsto e hizo que Kreacher distrajera a Sirius para que pareciera que no estaba en casa. Así, Kreacher hirió a Buckbeak y Sirius estaba en su habitación cuando Harry apareció, y Harry estaba demasiado alterado para advertir lo sospechoso que resultaba todo (lo comento en las curiosidades).

De vuelta en Hogwarts, Harry descubre que Umbridge ha pasado ya a modo supervillano, reteniéndolos a todos (incluyendo a Neville, que salió en defensa de Ginny) e incluso teniéndolos amordazados para evitar que nadie se entere.

Entusiasmada (y un tanto enloquecida) de haber pillado a Harry comunicándose de manera ilegal, se empeña en sacárselo de una forma o de otra, pero Harry se mantiene firme, lógicamente. Umbridge recurre a Snape, y eso hace que Harry se acuerde de que existe y pertenece a la Orden y todo eso. La verdad, no me extraña que Harry no pensara en él, pero creo que a Hermione se le podía haber ocurrido intentar hablar con Snape antes de colarse en el despacho de Umbridge.

Snape, aunque es cabezota e infantil con no superar que Harry entrara en sus recuerdos, se ha asegurado de que Umbridge no pueda sacarle información a Harry, dándole una poción de la verdad falsa y ahora asegurándole que no puede hacer más hasta dentro de un mes (lo cual puede ser cierto, pero está claro que lo está usando como excusa), todo ello recubierto de su característica indiferencia e insultos velados. Aun así, Harry se la juega y le hace saber lo que pasa de manera críptica para no alertar a Umbridge, una acción que les permitirá salir con vida del Ministerio, pues Snape pilló el mensaje, aunque no lo dejara ver también para no alertar a Umbridge. Lástima que Harry no se diera cuenta.

Perdida su ocasión de conseguir con facilidad su objetivo, a Umbridge se le va la cabeza del todo y recurre a la maldición cruciatus, soltando la bomba de que ella echó a los dementores contra Harry en verano para es capaz de hacer lo que vea necesario, y de actuar a espaldas de Fudge para lograr lo que se propone. Para alguien que hasta el momento se había presentado como una figura autoritaria pero subsirviente a su jefe, esto es un cambio muy peligroso.

Hermione se da cuenta, y finge romperse y confesar que trataban de comunicarse con Dumbledore para hacerle saber que habían terminado el arma, diciéndole a Umbridge lo que quiere oír para que se confíe y puedan escapar. Así, consigue separarla de sus lacayos, dejándola a ella y a Harry en una posible posición para darle la vuelta a la tortilla, y a sus amigos de hacer lo mismo con la Brigada Inquisitorial.

Al menos, esa es la idea general.

Observaciones y curiosidades:
  • Las heridas en las manos de Kreacher son cuanto menos significativas. Recordemos que Dobby apareció una vez con vendajes similares tras quemarse los dedos con la plancha en un autocastigo.
  • Harry también debería haberse mosqueado tras la declaración de Kreacher de que Sirius nunca iba a volver del Departamento de Misterios, pues básicamente deja entrever que sabe de los planes de Voldemort.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Capítulo 31: TIMOS

En el capítulo 31 de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry, Ron y Hermione se meten de lleno en la época de exámenes, que acaba de mala manera con dos terribles incidentes.

Tras la victoria en el quidditch, Ron está en una nube, y sus amigos son tan amables de dejarle así un tiempo hasta contarle que no estuvieron en el partido, y por qué. Por suerte no tardan mucho, y Ron entiende las circunstancias aunque esté decepcionado, además de compartir su opinión sobre el tema de Grawp. Sabiamente, decide que es mejor esperar, porque el curso está a punto de acabar y es posible que no echen a Hagrid, por no hablar de que tienen que emplear todo su tiempo en prepararse para el inminente TIMO.

Así, todos los alumnos de quinto se encierran en un clima de repaso, prácticas, y tensión general. Quien más y quien menos, todos podemos identificarnos con ellos, y somos o conocemos al que se obsesiona con hacerlo todo a la perfección, quien se obsesiona con las horas de estudio, quien no soporta la presión y quien se lo toma con más calma.

Los exámenes se dividen en parte teórica y práctica, con algunas excepciones como Cuidado de Criaturas Mágicas o Aritmancia, que sólo tienen o parte teórica o práctica. Salvo en la dirección de los exámenes escritos, el comité examinador es quien juzga a los alumnos de manera imparcial, lo que dadas asignaturas como Pociones o Defensa contra las Artes Oscuras, les viene bien a todos. Sin duda Harry no habría sacado la nota que sacó si Snape y Umbridge hubieran estado en el examen.

Con la previsible excepción de Adivinación, nuestros amigos parece que hacen un buen papel, con errores, por supuesto, que todos cometemos. Así pasan dos semanas rápidamente entre repasos y exámenes, hasta que llegan los dos últimos, Astronomía e Historia de la Magia.

Durante el examen de Astronomía, a medianoche, Umbridge dirige a un grupo de aurores a la cabaña de Hagrid. ¿Cuáles eran sus intenciones? Claramente no podía echarle sin más, porque si tuviera motivos válidos ya lo habría hecho hace tiempo, como con Trelawney. No es extraño que quisiera deshacerse de él de todas formas por ser un híbrido, pero ¿Por qué ahora, cuando queda tan poco de curso? ¿Y por qué permite el ministro que la acompañen varios aurores a lo que supuestamente es un despido? Se me ocurre que Umbridge le dijo al ministro que Hagrid sabía dónde estaba Dumbledore y de ahí la escolta y el aparente intento de detención, pero no está nada claro.

Lo que está claro es que Hagrid no va a dejarse coger así como así y se deshace de sus agresores gracias a su fuerza bruta. Lamentablemente, cuando McGonagall trata de apaciguar la situación es atacada de manera salvaje, dejándola en muy mal estado, y Hagrid termina huyendo con Fang.

Harry y sus amigos lo ven todo impotentes durante el examen, y una vez terminado pasan la noche comentando la situación entre ellos y con los compañeros de Gryffindor, que están todos consternados por Hagrid y McGonagall. Aun así, la vida sigue, y a los de quinto aún les queda el último examen, el de Historia de la Magia.

Somnoliento por haber pasado la noche en vela, cansado tras todo el estudio y sin ánimo ni buena base para responder a las preguntas del examen, Harry cae dormido, y la visión del Departamento de Misterios que había mantenido a raya centrándose en el estudio resurge con más fuerza que nunca, llevándole finalmente al lugar. Y lo que encuentra no es exactamente lo que esperaba: a Sirius amenazado por Voldemort.

¿Cómo manejará Harry esa información?

Observaciones y curiosidades:
  • Recuerdo que Tiberius Ogden era miembro del Wizengamot cuando Harry fue juzgado, de ahí que sepa lo del patronus. Él y Griselda Marchbanks dimitieron cuando se nombró a la Suma Inquisidora.
  • El comentario de Harry sobre las lunas de Júpiter viene del trabajo que Hermione le corrigió al principio de curso, en el que sin querer puso que una de las lunas estaba cubierta de pelo en lugar de hielo.