lunes, 11 de diciembre de 2017

Capítulo 2: La calle de la Hilandera

En el segundo capítulo de Harry Potter y el misterio del príncipe, Narcisa Malfoy acude a la casa de Snape para pedirle que intervenga en la misión que Voldemort a encomendado a Draco, poniendo a prueba la lealtad del profesor.

¿Cómo definir este capítulo? Es fácil olvidarlo en una relectura, pero fue aquí cuando la posibilidad de que Snape siguiera siendo un mortífago y hubiera estado engañando a Dumbledore todo este tiempo se hizo plausible de verdad. Dio lugar a muchas especulaciones, y buena parte de las discusiones hasta la salida del último tomo fue si Snape era bueno, malo o jugaba a dos bandas.

Vamos a empezar por el principio: el capítulo comienza con Narcisa y Bellatrix viajando a la casa de Snape; Narcisa desea pedirle ayuda, pero Bellatrix sólo la acompaña para intentar disuadirla, pues no cree que de deba contrariar a Voldemort y, sobre todo, no se fía de Snape.

Sus razones para desconfiar son de peso, y son las mismas en las que los miembros del equipo "Snape bueno" se basaban para su tesis: el asunto de la piedra filosofal, que no intentara buscar ni apoyar a Voldemort, que no intentara matar a Harry a pesar de tener oportunidades, etc.

Snape lo sabe, y se asegura de tener preparadas las respuestas a las preguntas de Bellarix, para así acallar murmuraciones de ella y de otros mortífagos. La pregunta es ¿las tenía preparadas porque es bueno y quiere apartar la vista d él? ¿O las tenía preparadas porque es leal a Voldemort y son las excusas que le dio al regresar, que tenía preparadas para encararse a la ira de su señor? Ambas son posibles, y al igual que le pasa a Bellatrix, el lector primerizo se queda dudoso, aunque no pueda dar argumentos de peso hacia ningún lado.

Una vez finiquitada esa parte, Snape vuelve su atención hacia Narcisa: ¿Para qué le necesita? Esa es una buena pregunta que no queda respondida en este capítulo; el lector sólo puede deducir que Voldemort ha encomendado a Draco una misión casi imposible, puede que incluso suicida, que no podrá cumplir, para castigar a Lucius. Nos encontramos ante la misma ambigüedad que se daba entre Voldemort y Colagusano al principio de El cáliz de fuego, sólo que esta vez hay un motivo para ser tan poco hablador.

Bellatrix, desde luego, no quiere hablar con claridad del asunto delante de Snape; Narcisa, aunque sí quiere hacerlo, no es capaz de comentar los detalles por miedo (también es interesante notar que se detiene al afirmar que ni Voldemort ha sido capaz de matar a Dumbledore, y tanto Snape como Bellatrix se escandalizan de la mera posibilidad de que su amo sea incapaz de algo). Sin embargo, las razones de Snape para ser escueto son ambiguas.

¿Realmente conoce los detalles de la misión? Es posible que no sepa nada pero actúe para sacar información a las mortífagas, pues no le contarían nada si él reconociese su ignorancia respecto al plan. Observemos cómo Snape comienza siendo vago y según avanza la conversación se va haciendo más detallado. Tampoco aparta la vista de Narcisa en esos momentos, así que puede haber legeremancia de por medio.

En cualquier caso, Snape accede a vigilar y ayudar a Draco en su misión de matar a Dumbledore, y para acallar más dudas se compromete mediante un Juramento Inquebrantable, que trae consigo la pena de muerte en caso de incumplimiento. Desde luego, es una forma de declarar su lealtad a sus amigos, pero Snape se ha metido en un buen lío.

Este juramento tendrá consecuencias inevitables para todos.

Observaciones y curiosidades:
  • Cuando Bellatrix le dice a Snape que en el pasado Voldemort le ha confiado algo precioso para él, puede estar refiriéndose a la copa de Hufflepuff, uno de sus horrocruxes.
  • La herida de Dumbledore a la que se refiere Snape es la sucedida por ponerse el anillo de Sorvolo, embrujado por Voldemort para salvaguardar el horrocrux en su interior.
  • En el original, Snape dice que Voldemort está especialmente furioso con Lucius por el fiasco del Ministerio debido a que él estaba a cargo de la misión.
  • En el original, al testigo del Juramento Inquebrantable se le llama Bonder, que viene a significar "enlazador".


jueves, 7 de diciembre de 2017

La Orden de Merlín

El texto de Pottermore de este mes trata sobre el título que se le da a los magos más sobresalientes de cada generación, como Dumbledore. Veamos qué nos cuenta Rowling:

"La Orden de Merlín (a veces abreviada como O.M.) es entregada por el Wizengamot, una organización anterior al Ministerio de Magia que hoy día funciona como una combinación de corte y parlamento. La Orden como premio consiste en una bella medalla de oro con una cinta de color verde para la primera clase, morado para la segunda y blanca para la tercera.

La Orden de Merlín, que conmemora al mago más famoso de todos los tiempos. se ha estado entregando desde el siglo XV. La leyenda dice que la cinta verde sobre la que cuelga la Orden de primera clase refleja la casa de Hogwarts en la que estuvo Merlín*1*.

La Orden de primera clase se entrega "por actos de sobresaliente valentía y distinción" en la magia, la segunda clase por "éxitos o esfuerzos por encima de lo ordinario" y la tercera clase se entrega a aquellos que "hayan hecho una contribución a nuestro conocimiento o entretenimiento".

Como suele pasar con los premios muy codiciados, los favoritos del Ministerio de Magia tienden a recibir la Orden de Merlín, especialmente de las categorías superiores, más a menudo de lo que uno podría esperar. Mientras que nadie discutió que Albus Dumbledore recibiera su O.M. de primera clase por derrotar al mago oscuro Grindelwald, hubo muchas murmuraciones entre la comunidad mágica cuando Cornelius Fudge, el ministro de magia, se concedió a sí mismo una O.M. de primera clase por una carrera que muchos consideraron menos que distinguida. Otros receptores menos dignos de la clase más elevada de Orden incluyen a Arcturus Black, el abuelo de Sirius Black, que que según se cree ampliamente la compró prestando al Ministerio grandes cantidades de oro".

*1* Esta sería Slytherin, claro.


lunes, 4 de diciembre de 2017

Capítulo 1: El otro ministro

En el primer capítulo de El misterio del príncipe, el ministro muggle de Gran Bretaña recibe una nueva visita de Cornelius Fudge, solo que ésta va a ser más importante de lo normal.

Empezamos el sexto libro de la saga con una perspectiva inusual: la del primer ministro muggle, uno de los pocos británicos no mágicos que saben de la existencia de la magia, junto con las familias muggles de magos. Ya sabíamos que el ministro de magia acude al ministro muggle para asuntos que puedan afectar a su mundo, pero ahora lo vemos desde la otra perspectiva.

Resulta de lo más interesante ver como el ministro (cuyo nombre no es mencionado, supongo que adrede para evitar comparaciones con el mundo real) va pasando de puro asombro y miedo a incredulidad, temor contenido y finalmente apatía hacia las visitas de Fudge, que cada vez iban siendo más cortas.

También podemos apreciar de nuevo el paternalismo que ejercen los magos hacia los muggles: en su primera reunión, Fudge se limita a hacerle saber al ministro de la existencia de la magia, los magos y el Ministerio de Magia, que contactará con él en caso de necesidad y poco más, como con expectativas de no volver a verle. En la siguiente reunión, que tiene un objetivo más concreto, tiene que explicarle muchas más cosas, y aún así sólo le cuenta lo mínimo. Las dos siguientes, directamente, son de entrar y salir.

Por otro lado, es interesante el punto de vista de Fudge. El ministro no se ha ganado precisamente a los lectores con La Orden del Fénix, así que no les gustará verle ahora. Tras verse obligado a reconocer el retorno de Voldemort, Fudge ha tenido que lidiar contra él y sus huestes, que ya no se molestan en esconderse, y con el pueblo mágico enfurecido por el año de negación que les puede haber costado la victoria. El hombre jovial y confiado de los primeros encuentros de ministros es ahora un pobre hombre cansado, pusilánime y destrozado que ha tenido que renunciar al cargo, tal como Dumbledore le advirtió que pasaría.

Voldemort se ha mantenido activo en este tiempo, y ya ha comenzado a matar a magos y muggles, tanto enemigos como simplemente víctimas inocentes. Los dementores y los gigantes se han unido ya a él, y parece que el Ministerio está desbordado. Dadas las circunstancias, es normal que la comunidad mágica decida confiar en un auror con experiencia para dirigirles en estos tiempos difíciles. Así es como hace su debut Rufus Scrimgeour.

Dejando a un lado lo que sucederá después, Scrimgeour parece ser un hombre serio, intimidante y profesional, que no tiene tiempo para charla banal y que va al grano directamente, tomando medidas razonables para la protección del ministro, y asegurándole un canal abierto de comunicación. De momento las cosas no pintan mal del todo para el Ministerio con él a cargo.

Mientras tanto, el pobre ministro muggle trata de seguir el hilo, lo que no es fácil cuando las cosas de las que sí se entera le aterran tanto. Si bien es muy duro saber lo que está pasando, pero sabes que puedes hacer algo para intentar arreglarlo, peor aún es saber que no puedes hacer nada, que la gente a la que diriges puede morir por amenazas que no conocen ni entienden, y que tú sólo conoces escasamente, lo justo para saber que no puedes hacer nada.

Ahora más que nunca, estamos en guerra.

El texto de Pottermore de diciembre será sobre la Orden de Merlín, y se publicará en los días próximos. ¡Nos vemos!

Observaciones y curiosidades:
  • El título del episodio resulta interesante por funcionar a tres niveles: para nosotros, el ministro muggle presentado en este capítulo es el otro ministro, pero para él Fudge es el otro ministro, y así lo llama él; además, se presenta al nuevo ministro de magia, Rufus Scrimgeour.
  • Dado que también se le compara con un sapo, se rumorea que el hombre del cuadro del ministro está relacionado con Umbridge. Que yo sepa no se ha confirmado ni desmentido.
  • En el original el ministro muggle toca la madera de su escritorio cuando piensa que en sus departamentos no se ha cometido ningún asesinato, por el momento, como si tocara madera para que no suceda. En la traducción el gesto se pasa a su siguiente intervención, cuando pregunta a Fudge si no está exagerando, perdiendo ese sentido.
  • Fudge tantea la posibilidad de que Dumbledore convenza a Harry para algo: como veremos, se trata de intentar que Harry apoye públicamente al Ministerio para ganar apoyo, estrategia que Scrimegour seguirá.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Harry Potter: La exhibición


Al fin he podido asistir a la exposición de Harry Potter, y os escribo para contaros mis experiencias. Voy a hacer un resumen de toda la exposición, así que si no queréis saber nada de lo que os encontraréis allí dentro, no leáis esto. No lo diré todo por supuesto, pero hay cosas que a lo mejor no querréis saber.

Ante todo, tengo que afirmar que a cualquier fan de Harry Potter le encantará visitar de nuevo esta exposición. Va más encaminada a las películas que a los libros, como es lógico (todas las piezas son atrezo de las películas), pero en general los fans sabrán reconocerlo todo.


Tras pasar por taquilla (la primera, en la foto de arriba), a la derecha tenéis la consigna, para dejar vuestras chaquetas, bolsos y mochilas. A la exposición sólo se puede entrar con bolsos pequeños, así que tenedlo en cuenta. Llevaos las entradas, los móviles o las cámaras para las fotos y dinero por si vais a querer comprar en la tienda de recuerdos (está al final de la exposición, y no se puede volver a ella). Lamentablemente, cobran un euro por cada artículo que se deja en consigna. La actitud sacacuartos de esta exposición es de lo más notable.

Una vez liberados del equipaje por un módico precio, podemos ponernos a la cola, con una persona que nos dejará entrar a la hora solicitada y nos picará las entradas. Las entradas se van haciendo de manera escalonada, con grupos de unos quince entrando cada cinco minutos, más o menos. Antes de entrar, hay un croma para sacarse fotos en grupo con varios fondos interesantes, como el Gran Comedor, el andén nueve y tres cuartos, el castillo de Hogwarts... Una vez hecha la foto, te dan un ticket para canjearlo en la tienda por la foto en sí. No os puedo decir cuánto costaba ni si quedaba bien, porque nosotros preferimos no gastarnos el dinero en eso.


Una vez dentro, se produce una pequeña ceremonia de Selección para un par de personas escogidas del grupo, escogidas por la simpática señorita que veis en la foto. Se supone que la Selección es totalmente aleatoria, pero puede que pedir una casa en particular convenza al Sombrero Seleccionador...

Después de un recordatorio de las normas de la exposición, al fin podemos explorarlo todo a nuestro antojo. Hay una ruta prefijada, pero podemos movernos a placer y pasar el tiempo que deseemos en cualquier parte de la exposición.

El baúl de Ron, para uso y disfrute de todos.
El tablón de anuncios de la sala común de Gryffindor. Si entendéis el inglés recomiendo tomarse un momento para leerlo todo.
El aula de Pociones.
100% Lockhart.



















Atrévete a sacar una mandrágora.

La exposición está dividida en varias secciones temáticas que incluyen ropa y atrezo de los personajes y los espacios relacionados con la temática. La primera sección incluye la sala común de Gryffindor y las aulas y despachos de los profesores. Tienes a habituales como a Snape y Trelawney y a profesores temporales como los de Defensa contra las Artes Oscuras.

En la sección de Herbología hay un pequeño juego: saca la mandrágora de su maceta y te gritará como sólo ellas saben hacerlo. Parece una tontería, pero es divertido hacerlo y sacarse fotos. Lástima que no hubiera orejeras para completar la experiencia. Además, tanto grito de mandrágora empieza a hacerse cansino mientras estás en esa sección.

Lancemos unas quaffles.




Artículos de calidad para el juego del quidditch.


















Mi reino por una quaffle...

Siempre me gustó el estilo de la señora Hooch.



















La siguiente sección es sobre quidditch, del que se juega en Hogwarts y también de los Mundiales. Aquí veremos principalmente uniformes, pero también otros artículos relacionados con el deporte, como escobas y pelotas. A destacar, como veis en las fotos, otro pequeño juego en el que lanzas quaffles contra los aros. Puede ser más adictivo de lo que parece.
Siéntate, por favor.
Buckbeak parece que le va a sacudir un buen zarpazo a
Macnair en cualquier momento.

Muy fan de este espantapájaros.





















La cabaña de Hagrid por fuera (si eres capaz de verlo)













Se abrirá.. No se abrirá..
















La siguiente sección va del Bosque Prohibido, junto con Hagrid y su mundo. Tengo que decir que en esta sección y la siguiente todo está demasiado oscuro. No cuesta demasiado ver los objetos, pero las fotos no van a salir bien (recordad que no se permite flash). Podéis verlo en las fotos del espantapájaros y de Buckbeak.

En la cabaña de Hagrid hay más luz, y es una delicia de ver. Atentos al huevo de Norberto y sobre todo al sillón de Hagrid, en el que te puedes sentar sin problemas (y es altamente recomendable). En la foto no se aprecia bien pero es enorme.

Atuendos de los varios mortífagos.
Los horrocruxes, en toda su gloria.
¡¡Un dementor!!
La siguiente sección trata sobre las Artes Oscuras, de Voldemort y sus seguidores. Aquí encontraréis ropajes y artefactos relacionados con los villanos de la saga, de Voldemort para abajo. Al igual que antes, la iluminación es bastante deficiente. Pega con la temática, pero va fatal para las fotos (tengo que decir que las fotos están retocadas digitalmente; en algunas directamente no se veía nada).

Las cuatro casas. ¿Cuál es la tuya?

El Gran Comedor, lleno de gente.

Ñam, ñam. Hicimos la visita a la hora de comer y me
dieron ganas de romper el cristal y zampármelo todo.

Dobby, escondido detrás de la túnica de Dumbledore.

Conecta cada traje con su dueño en el Baile de Navidad.
















La última sección se estiliza de manera genial como el Gran Comedor, pero en general es un batiburrillo de las cosas que no encajaban en las otras secciones, como la Orden del Fénix, los Sortilegios Weasley o el Torneo de los Tres Magos. Y Dobby. No es que me queje, es la sala más abarrotada y estarás mucho rato en ella.

Esta es en general la distribución de la exposición. Después de esta sección se encuentra la tienda de regalos, con objetos de alta calidad y alguno exclusivo, pero todos bastante caros. Realmente, para la mayoría de cosas hay tiendas en Madrid que las venden más baratas y de igual calidad. Como comentaba, esta exposición tiene mucho de sacacuartos.

Todo lo que os he comentado es sólo una parte de todo lo que descubriréis en la exposición de Harry Potter. Me he dejado algunas de las sorpresas que os esperarán en ella, y seguro que encontraréis algo que os encante. Tengo que comentar para terminar que recomiendo ir entre semana, porque el precio de la entrada es más reducido, y debo suponer que habrá menos gente. Yo fui un martes a la hora de comer y estaba todo a rebosar, así que haceos una idea.

Me encantó estar allí y ver a tanta gente disfrutar con Harry Potter. No sólo había jóvenes que descubrieron la saga mientras crecían, sino también chavales más jóvenes que descubrieron la saga con las películas o incluso después, adultos que iban en grupo y familias enteras, todos compartiendo su pasión por esta gran saga. Una gran experiencia.

La semana que viene empezarán las reseñas de El misterio del príncipe. ¡Nos vemos!

lunes, 20 de noviembre de 2017

Harry Potter y la Orden del Fénix: la película


Dirigida por David Yates (que a partir de aquí dirigió el resto de la saga, así como la de Animales Fantásticos). Se estrenó en julio de 2007.

La quinta entrega de la saga cinematográfica, que irónicamente es una de las películas más cortas a pesar de adaptar la novela más larga con diferencia. Esta situación la convierte en una suerte de película como de transición, que por sí sola no funciona tan bien como lo hace junto a su predecesora.

La Orden del Fénix aprovecha el resultado de la película anterior para crear un ambiente serio y taciturno. Voldemort ha vuelto y Harry ha estado presente en los terribles acontecimientos que llevaron a su restauración, que le han afectado profundamente. Él y los demás compañeros de Hogwarts deberán tomar cartas en el asunto para poner su parte en el conflicto inminente, aunque para ello deban ir contra su gobierno.

Daniel Radcliffe encarna a la perfección la sensación de terror y pánico inminente, y tiene poco tiempo para las bromas en esta película. No es el Harry gritón y desagradable del libro, sino que su conflicto es más interno. Eso se agradece. Por tanto, Rupert y Emma dan a sus personajes un rol más de apoyo que de contención respecto a Harry, y les queda bastante bien.

Otros personajes ya establecidos, como el Neville de Matthew Lewis, la McGonagall de Maggie Smith, el Sirius de Gary Oldman y el Lupin de David Thewlis alcanzan cotas excelentes de grandeza en esta película. En particular, Gary Oldman le da a Sirius un cariño y una gran fuerza a todas sus escenas, y querrás que esté ahí siempre (haciendo de su muerte algo aún peor de lo que ya es). Asimismo, Matthew Lewis aprovecha su estirón para vender con gran éxito la evolución de Neville en esta película.

En lo que respecta a personajes nuevos, tenemos a tres excelentes actrices que dan gran vida a sus personajes:

Evanna Lynch interpreta a Luna de manera magistral, es sin duda un gran descubrimiento. Más allá de que se parezca físicamente, todo lo que la rodea es 100% Luna, y roba cada escena en la que se encuentra con su optimismo desenfrenado y sus saltos por los pasillos. Todo lo que pueda decir es poco.

Por el contrario, Imelda Staunton no se parece a la Umbridge de los libros, pero eso no juega en su contra: al contrario, hace que su actuación de señora dulce parezca más realista, y no se corta un ápice en mostrar toda su maldad. Tanto cuando finge educación, como cuando se relame en su maldad, como cuando está en apuros Staunton es una Umbridge perfecta.

Por último, pero no por ello menos importante, Helena Bonham Carter se ha hecho con el personaje de Bellatrix Lestrange y le ha dado un poder impresionante, tanto con su extravagante vestuario (en el que la propia Helena intervino) como con su comportamiento y gestos, que dan a su Bellatrix un aura de poder y de locura que hacen un placer verla en acción, aunque sea contra los héroes.

Otros puntos positivos:

- El Atrio del Ministerio de Magia está increíblemente bien diseñado, con un estilo que aúna belleza y funcionalidad, y que parece realmente estar bajo tierra. Especialmente me gusta el diseño de las chimeneas de entrada. La sala del tribunal también me parece estupenda, mucho mejor que la vista en El cáliz de fuego, que parecía demasiado estrecha y agobiante.

- No he mencionado antes a los actores de Kingsley y Tonks, George Harris y Natalia Tena, porque sus papeles son bastante menores, pero sin duda hacen un buen papel en las escenas que les dan. Los dos son personajes que me encantan, y sus actores los clavan.

- Los thestrals no están nada mal hechos, aunque no se parecen a los que yo visualizaba al leer sobre ellos. Eso sí, la cría de thestral da muy mal rollito.

- El montaje del Ejército de Dumbledore resume de manera perfecta todo el tema de la película, y lo convierte en el centro de todo el argumento casi sin esfuerzo. En el libro no nos hacíamos realmente idea de cómo enseñaba Harry, y aquí es una gozada verle yendo de un lado para otro, dirigiendo a sus compañeros, animándolos y corrigiéndolos. Su línea de que todos los grandes magos y brujas fueron una vez alumnos como ellos es de las mejores que he oído.

-  También me gustó mucho la escena en la que Harry le devuelve a Umbridge su "no debo decir mentiras". Es un tanto tópico, pero no queda mal.

- Aunque el Departamento de Misterios termina reducido a la sala de las profecías y a la del arco, ambas están bastante bien hechas. Debo decir que para las profecías se hicieron 15.000 esferas de cristal auténticas, que se multiplicaron hasta el infinito con efectos especiales.

- La batalla entre Dumbledore y Voldemort es sencillamente espectacular. Me he quejado antes de que ignoren la variedad de conjuros de este universo en favor de haces de luz intercambiables, así que es justo mencionar que ambos personajes hacen gala de una variedad de conjuros muy interesante. Aunque la pelea vaya por derroteros distintos a los del libro, no por ello es menos alucinante.

Puntos negativos:

- Se reduce a casi nada la conversación con los Dursley, que a mi juicio fue un momento importante, sobre todo para Petunia. Además, la guardia llega justo después, así que Harry no tiene motivos para pensar que le ningunean.

- Esto es un poco tontería, pero hacer que la cabina de entrada al Ministerio use dinero de verdad (dinero muggle, además) es totalmente absurdo, pues ningún mago lleva consigo dinero muggle, y así es perfectamente posible que un muggle acabe en el Ministerio por querer llamar por teléfono. En el libro la cabina aparece como estropeada y no usa dinero.

- Llega un punto en el que se pasan con los decretos de Umbridge. No está demasiado fuera de su carácter, pero peligra demasiado en caer en lo ridículo.

- La falta del espejo de doble sentido es perturbadora. En Las reliquias de la muerte lo reinsertaron como si hubiera estado siempre ahí, y quedó fatal. Casi le hacen lo mismo a Kreacher, pero por suerte Rowling intervino.

- La escena del peor recuerdo de Snape está bien hecha, pero se deja el momento fundamental en el que Snape llama a Lily sangre sucia. Es cierto que Harry accede al recuerdo de manera distinta, y por tanto no es necesariamente su peor recuerdo, pero es un momento importante que queda omitido.

- Aunque la escena cumbre de Fred y George está bien enmarcada y es espectacular en tono, diversión y alegría, la pongo aquí por tener lugar durante los TIMO, cuando Fred y George jamás interrumpirían un examen tan importante. Además, me gusta la parte de los TIMO en el libro, y en la película se reduce sólo a esto.

- No hay nada de quidditch, y dado que el quidditch era importante para la evolución de Ron como personaje, eso no es nada bueno. Tampoco nada del tema de los prefectos.

- Harry oye la profecía en su totalidad antes de la emboscada de los mortífagos por alguna razón. Esto es puramente para ganar tiempo, y también le hace un perjuicio a la charla con Dumbledore. En el libro es un momento muy importante para Harry, y en la película no le hacen justicia.

Para resumir, la película de Harry Potter y la Orden del Fénix hace maravillas con el conflicto central entre el Ejército de Dumbledore y el Ministerio encarnado en Umbridge, y refleja con precisión la oscuridad que va consumiendo a nuestros protagonistas. Lamentablemente, la película también peca de olvidarse de elementos menos destacables pero también importantes, que la hacen cojear más de lo que merecería en otro caso.

La semana que viene publicaré una reseña de la exposición de Harry Potter, que visitaré en breve :D, y la siguiente empezaré con El misterio del príncipe, además del texto de Pottermore para diciembre. ¡Nos vemos!

martes, 7 de noviembre de 2017

Capítulo 38: Comienza la segunda guerra

En el último capítulo de Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry pasa los últimos días del curso perdido y sin saber qué hacer ni cómo actuar, pero siempre tendrá a sus amigos a su lado para cuando lo descubra.

¿Cómo debería sentirse Harry en estos momentos? El lector, según sus experiencias personales, empatizará con Harry y considerará que sus acciones son lógicas en su situación; otros creerán que debería ser más abierto con sus sentimientos, pues tiene gente a su alrededor que estará a su lado siempre. Yo, tras tantas lecturas, no estoy seguro de qué postura adoptar.

Y la verdad es que Harry tampoco está seguro. Alterna entre querer estar entre amigos a querer estar solo, y entre la desesperación por no poder estar con Sirius nunca más. Es comprensible, pero hace a Harry errático e inestable durante todo el capítulo, por no hablar de que ha perdido toda sombra de contención, y antagoniza a Malfoy y a Snape sin cortarse ni un pelo. Menos mal que es capaz de ser algo amable con Nick y Luna.

Ron y Hermione no hacen mucho. Los dos pasan convalecientes buena parte del capítulo, impidiendo que puedan seguir a Harry en sus paseos de melancolía. Incluso cuando salen de la enfermería, no insisten en el tema, tratando a Harry como siempre. Eso está bien, pero tendrán que hablar antes o después. Por otro lado, Hagrid intenta abordar el tema y Harry lo rechaza de plano, así que supongo que no hay una decisión buena en este asunto.

El día del banquete, Harry se niega a asistir porque cree que Dumbledore hablará de Voldemort y de él (y afrontémoslo, sin duda lo hizo y se llevó un pasmo al ver que Harry no estaba en el comedor), y se queda ordenando su baúl. Esto le lleva a encontrar el regalo que Sirius le dio antes de volver a Hogwarts al terminar las vacaciones de Navidad, el espejo de doble sentido.

Es una cruel ironía descubrir que Harry podría haberse comunicado fácilmente con su padrino cuando le necesitaba en Pascua y, sobre todo, en aquel día fatídico, impidiendo que el plan de Voldemort funcionara. Sin embargo, Harry no se centra en eso. Al leer la nota de Sirius entra en su interior la posibilidad de hablar con Sirius, incluso si está muerto. El espejo no le funciona, así que prueba otra cosa. Eso le lleva a Nick.

Nick casi decapitado nunca ha sido un personaje muy relevante, así que esta escena, en la que reflexiona sobre la muerte y lo que hay después, resulta muy profunda. Los fantasmas, concluye son sólo una forma cobarde de huir de la muerte, pero con el resultado de terminar en un limbo entre la vida y la muerte. Aunque no conoce a Sirius, sabe que nunca haría eso. Él ha seguido adelante, y Harry debe hacer lo mismo.

En ese sentido Luna resulta de mucha ayuda. Luna perdió a su madre cuando era lo bastante mayor como para saber qué pasaba, así que puede conectar con Harry en estos momentos. Su simplicidad y alegría ante lo que aún tiene contagian un poco a Harry, que realmente lo necesitaba. Su escena juntos es de las más fuertes de la saga.

Ahora Harry puede disfrutar de un placentero viaje de vuelta junto a sus amigos, más unidos que nunca, y al llegar a King´s Cross descubre que los miembros de la Orden han acudido a despedirse y a asegurarse de que no lo pase mal con los Dursley.

Pase lo que pase, Harry siempre tendrá a su lado gente a la que le importa y desea su bienestar, y lo sabe.

Así terminamos con Harry Potter y la Orden del Fénix, 10 meses después del primer capítulo. La reseña de esta semana ha venido más tarde por temas personales, y para tener tiempo de hacerlo todo bien la reseña de la película será en dos semanas, el día 20 de noviembre. La semana siguiente será la reseña de la exposición de Harry Potter si todo va bien (os recuerdo que comienza el 18 de noviembre), así que las reseñas de El príncipe mestizo comenzarán el 4 de diciembre. ¡No os perdáis nada!

Observaciones y curiosidades:
  • En el original, no dice que Peeves le había quitado al bastón a la profesora McGonagall para golpear con él a Umbridge, sino que se lo había pedido prestado.
  • Aunque Harry rompe el espejo al lanzarlo contra el baúl, los fragmentos se quedarán allí y Harry cogerá uno para llevarse consigo en Las reliquias de la muerte, y le será de gran ayuda.
  • En la traducción, se omite una línea de Nick después de decirle a Harry que no es el único que llega tarde al banquete, diciendo que es tarde para él en un sentido totalmente distinto al de Harry. Esto es porque late ("tarde" en inglés) también puede significar "fallecido". Probablemente se quitó por la imposibilidad de traducir el juego de palabras. 
  • En la traducción también omiten una frase de Luna cuando habla del velo, diciendo: "En aquella sala con el arco. Es sólo que se ocultaban de la vista. Tú los oíste.".
  • Hay que notar que Tonks y Lupin están uno al lado del otro en la recepción de Harry y los otros.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Sybill Trelawney

En el texto de Pottermore de noviembre, veremos la historia de nuestra adivina favorita, la profesora Trelawney. Veamos qué nos cuenta Rowling sobre este personaje:

"Sybill es la tataranieta de una adivina genuina, Cassandra Trelawney. El don de Cassandra se ha diluido mucho en las generaciones siguientes, aunque Sybill ha heredado más de lo que piensa. Medio creyéndose sus propias mentirijillas sobre su talento (porque es un fraude en al menos un 99%), Sybill ha cultivado un carácter dramático y disfruta impresionando a sus alumnos más crédulos con predicciones de muerte y desastre. Tiene un don para los trucos de los adivinos de fortuna; leyó con precisión el nerviosismo de Neville y su debilidad ante la sugestión en su primera clase, y le dijo que rompería una taza, cosa que terminó sucediendo. En otras ocasiones, los estudiantes crédulos le hacen el trabajo. La profesora Trelawney le dijo a Lavender Brown que algo que temía sucedería el dieciséis de octubre; cuando Lavender recibió ese día la noticia de que su conejo mascota había muerto, lo conectó de inmediato con la predicción. Toda la lógica y el buen sentido de Hermione (Lavender no temía la muerte de su conejo, que era muy joven; el conejo no murió el día dieciséis, sino el día anterior) cayeron en saco roto: Lavender quería creer que su infelicidad estaba profetizada. Por la ley de probabilidad, las rápidas y frecuentes predicciones de la profesora Trelawney a veces aciertan, pero la mayor parte del tiempo está llena de humo y espejos.

A pesar de todo, Sybill experimenta episodios muy raros de genuina clarividencia, que nunca puede recordar una vez finalizados. Se aseguró su puesto en Hogwarts porque reveló en su entrevista con Dumbledore que era poseedora inconsciente de un importante conocimiento. Dumbledore le dio asilo en la escuela, en parte para protegerla, en parte con la esperanza de que a la primera profecía genuina le siguiesen más (tuvo que esperar muchos años para la siguiente).

Consciente de su bajo estatus entre los otros profesores, que en general poseen más talento que ella, Sybill pasa la mayor parte del tiempo lejos de sus colegas, en el despacho en su torre, sofocante y abarrotado de objetos. No es sorprendente, quizás, que desarrollara una dependencia al alcohol.

Las profesoras Trelawney y McGonagall son opuestas polares; una un tanto charlatana, manipuladora y grandiosa, la otra ferozmente inteligente, severa y estirada. Sabía, sin embargo, que cuando la extraña consumada y nada hogwartiana Dolores Umbridge intentara echar a Sybill de la escuela, Minerva McGonagall, que ha criticado a Trelawney en muchas ocasiones, mostraría la verdadera bondad de su carácter y saldría a su defensa. Hay un patetismo en la profesora Trelawney, por irritante que la encontraría en la vida real, y creo que Minerva sintió su sensación subyacente de insuficiencia."

Pensamientos de J.K. Rowling

"Creé historias detalladas para muchos de los empleados de Hogwarts (como Albus Dumbledore, Minerva McGonagall y Rubeus Hagrid), alguna de las cuales se usó en los libros, y algunas no. Es en cierto modo adecuado que sólo tenga una idea vaga de lo que le sucedió a la profesora de Adivinación antes de acabar en Hogwarts. Imagino que la existencia de Sybill anterior a Hogwarts consistía en vagar por el mundo mágico, intentando sacar partido a su ascendencia para asegurarse un empleo, pero rechazando todo lo que no le ofreciera lo que ella sentía merecedor de su estatus como adivina.

Me encantan los apellidos de Cornwall, y nunca había usado ninguno hasta el tercer libro de la saga, así que de esa forma consiguió su apellido la profesora Trelawney. No quise llamarla nada cómico, o que sugiriera artimañas o trucos, sino algo impresionante y atractivo. Trelawney es un apellido muy antiguo, sugestivo de la dependencia excesiva de Sybill en su ascendencia cuando busca impresionar. Existe una bella canción antigua de Cornwall con ese nombre (La canción de los hombres del Oeste). El nombre de Sybill viene de sibila (Sibyl), que era una mujer clarividente de tiempos antiguos. Mi editor americano quería que la llamara directamente Sibyl, pero yo prefería mi versión, porque aunque mantiene la referencia a las augustas clarividentes de la antigüedad, en realidad no es más que una variante del mundano nombre femenino Sybil. La profesora Trelawney, a mi parecer, no encajaba realmente como una sibila."